Si buscas flores bonitas, lo que hace falta es una lista corta de especies vistosas que se encuentren de verdad en un vivero o en una floristería de aquí y que aguanten tu clima. Eso es lo que hay abajo: doce plantas conocidas, con lo que pide cada una, cuándo florece en España y los avisos que importan, porque cuatro son tóxicas y conviene saberlo antes de regalarlas o de plantarlas donde hay perros o gatos.

La belleza no se discute, pero sí se ordena por criterios prácticos: cuánto dura abierta la flor, en qué mes la encuentras, si necesita suelo ácido (y el este y el sur de España no lo tienen) y si aguanta el sol de julio. Las tropicales de catálogo quedan fuera a propósito y las tienes en el artículo de flores exóticas.

Rosas

La rosa, que sigue ganando por motivos técnicos

La rosa (Rosa spp.) encabeza cualquier lista de flores bonitas y no es solo cuestión de costumbre. Es la planta ornamental con más variedades seleccionadas del mundo, hay rosales de medio metro y trepadores de varios metros, y en buena parte de España un rosal bien colocado florece en oleadas de abril a noviembre.

Quiere sol directo al menos medio día, suelo profundo y riego al pie, no sobre la hoja. La poda fuerte se hace en reposo, entre enero y febrero en el interior y algo antes en el litoral. Su punto débil aquí es el hongo: manchas negras y oídio en aire húmedo y cargado, que se combaten con aireación, distancia de plantación y recogida de la hoja caída.

Tulipanes

Tulipán y narciso: bulbos que se plantan en otoño

El tulipán (Tulipa) da la flor más limpia de la primavera, con una forma de copa que casi ninguna otra planta iguala. El error habitual es buscarlo en primavera: el bulbo se planta en otoño, entre octubre y diciembre, y necesita pasar frío para florecer bien. En el sur y en el litoral mediterráneo el invierno suele ser demasiado suave y el tulipán rinde un solo año, así que se trata como planta de temporada y se reponen los bulbos.

Los narcisos (Narcissus) van en el mismo saco de plantación otoñal, aguantan mejor el paso de los años y se naturalizan bajo los árboles. España tiene varias especies silvestres del género, algunas muy localizadas, y de ahí el aviso: los bulbos que se plantan se compran, no se sacan del campo. Todo el bulbo de narciso es tóxico por sus alcaloides, tanto para personas como para perros y gatos, y se ha confundido más de una vez con una cebolla.

Narcisos

Dalia y canna: el verano con tubérculo y rizoma

La dalia (Dahlia) es de origen mexicano y funciona muy bien en el jardín español. Se planta el tubérculo en primavera, cuando ya no se esperan heladas, y florece de julio a las primeras. Hay formas de flor muy distintas, desde la sencilla hasta la pompón, y tamaños de planta desde jardinera hasta más de un metro. En el interior peninsular, con heladas fuertes, el tubérculo se desentierra en otoño o se protege con un buen acolchado.

Dalias

La canna (Canna) es la otra pieza grande del verano: hoja ancha de aire tropical y flores en rojo, naranja o amarillo manchado. Es la excepción al bajo riego, quiere agua abundante y suelo rico, y aguanta el calor extremo sin doblarse.

Canna en flor

Clavel y margarita, las dos que siempre están

El clavel (Dianthus caryophyllus) es flor de corte de primer orden y tiene un peso cultural enorme en España. Es planta mediterránea: quiere sol, suelo drenante y tolera bien la cal, justo lo que sobra en medio país. No perdona el encharcamiento, que le pudre el cuello.

Claveles

Las margaritas son un cajón bastante amplio de compuestas de flor radiada, y ahí está su ventaja: entre Leucanthemum, Argyranthemum y Osteospermum hay material para casi cualquier clima peninsular. El osteospermo abre solo con luz y cierra al atardecer, cosa que desconcierta al que lo compra abierto en el vivero.

Margaritas

Girasol: el que mejor sale en el primer intento

El girasol (Helianthus annuus) es la flor con la que empieza casi todo el mundo, y con razón: se siembra directamente en el sitio definitivo en primavera, germina rápido y es imposible de perder de vista. Lo que llamamos flor es en realidad un capítulo, un conjunto de cientos de flores diminutas sobre un receptáculo común.

El heliotropismo, ese girar siguiendo al sol, lo hace la planta joven. Cuando el capítulo madura y pesa, se queda fijo mirando al este y deja de moverse.

Girasoles

Hortensia: bonita, pero depende del suelo

La hortensia (Hydrangea macrophylla) es probablemente la flor más espectacular de esta lista en volumen, y la más condicionada por el terreno. Necesita suelo ácido, sombra fresca y humedad constante, y por eso en el norte atlántico crece como si estuviera en su casa mientras en el interior seco y en los suelos calizos del este y del sur sale amarilla de clorosis y no tira.

El color no es fijo: en suelo ácido vira al azul y en suelo básico al rosa, porque de ello depende que la planta pueda absorber aluminio. Ese detalle explica por qué la misma variedad se vende azul en Galicia y rosa en Murcia.

Hortensias

Lirios: preciosos, y el aviso que hay que dar

Los lirios mezclan dos cosas bajo el mismo nombre: el género Lilium, de bulbo y flor grande perfumada, y el género Iris, de rizoma. Conviene distinguirlos porque se plantan y se cuidan distinto.

Y va el aviso importante: las flores y las hojas del género Lilium son gravemente tóxicas para los gatos, incluso en cantidades pequeñas y con solo el polen adherido al pelo, con riesgo de fallo renal. Si hay gato en casa, un ramo con lilium no entra. Los iris también son tóxicos por ingestión, aunque de gravedad menor.

Lirios

Orquídea de interior: la que más se riega de más

La orquídea de maceta que se vende en cualquier sitio es casi siempre del género Phalaenopsis, y su fama de difícil es injusta. Es epífita: en la naturaleza vive agarrada a la corteza de un árbol, no enterrada. De ahí sale todo lo demás, sustrato de corteza gruesa, raíces al aire, luz abundante sin sol directo y nada de agua estancada en el fondo de la maceta, que es lo que la mata.

Orquidea Phalaenopsis

Verbena, petunia y lantana: el color de jardinera

Para balcón y para arriate de temporada, estas tres dan más flor por euro que cualquier otra. La verbena de jardinería forma una mata baja cubierta de ramilletes en morado, rojo o rosa, como la de la foto, y florece desde la primavera hasta el otoño con sol pleno.

Verbenas de jardinera

La petunia y sus híbridos colgantes son el clásico de balcón: crecimiento rápido, flor continua y abonado seguido, porque en maceta se agotan. Aguantan el calor, no el viento, y la flor se estropea con la lluvia y con el riego por aspersión.

Petunias en un borde de jardin

La lantana (Lantana camara) es la más resistente al calor y a la sequía de las tres, con ramilletes que cambian de color al madurar y un atractivo notable para las mariposas. Dos advertencias: sus frutos verdes son tóxicos por ingestión, sobre todo para niños y animales, y en el litoral cálido y en Canarias escapa de los jardines y se comporta como planta invasora, desplazando vegetación autóctona. Fuera del jardín no se planta.

Lantanas

Dos bellezas de nicho: corazón sangrante y flor de loto

El corazón sangrante (Lamprocapnos spectabilis, antes Dicentra spectabilis) tiene la flor más curiosa de la lista: un corazón rosa colgando de un tallo arqueado, del que asoma una gota blanca. Es una vivaz de sombra fresca y suelo húmedo que florece en primavera y desaparece por completo en verano, cosa normal y no una muerte, aunque asuste. En el interior seco lo pasa mal. Toda la planta es tóxica por ingestión y su savia puede irritar la piel.

Corazon sangrante

La flor de loto (Nelumbo nucifera) es acuática y pide lo que pide: estanque o recipiente estanco con sustrato en el fondo, sol pleno y agua templada. No es el nenúfar (Nymphaea), que tiene la hoja flotante y hendida; el loto la levanta sobre el agua y la tiene circular.

Flor de loto

Y una que no es una flor de jardín: el cerezo

La floración del cerezo (Prunus) es uno de los espectáculos florales más buscados, y en España tiene su sitio en el valle del Jerte y en otras zonas frutícolas, con una ventana corta entre finales de marzo y abril según altitud y año. No es una planta que se compre para tener flor: es un árbol y florece unos días.

Flores de cerezo

Cómo elegir sin equivocarse

Antes de comprar, mira tres cosas en este orden: las horas de sol reales que recibe el sitio, el tipo de suelo (si el agua del grifo deja cal blanca, tu suelo es básico y la hortensia, la azalea y la camelia no son para ti) y el calendario, porque un bulbo de primavera se planta en otoño y un tubérculo de verano en primavera. Y si hay animales o niños pequeños, revisa antes la lista de tóxicas: aquí ya salen cuatro (narciso, lilium, lantana y corazón sangrante), y eso casi nunca viene en la etiqueta del vivero.

En resumen

Las flores más bonitas y disponibles en España se reparten en cuatro grupos fáciles de recordar: los bulbos de plantación otoñal para la primavera (tulipán, narciso), los tubérculos y rizomas de plantación primaveral para el verano (dalia, canna), las de temporada para jardinera (verbena, petunia, lantana) y las de estructura permanente (rosal, margaritas arbustivas, hortensia donde el suelo la admita).

El criterio que evita disgustos no es estético, es de sitio: sol, suelo y agua disponibles. Con eso claro, la lista se reduce sola y las que quedan salen bonitas sin esfuerzo. Y con los avisos de toxicidad a mano, el ramo o el arriate no acaban en el veterinario.


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