Cuando alguien dice hortensia casi siempre está pensando en una sola planta, la de bolas grandes azules o rosas que se ve en cualquier jardín del norte. Pero hortensia es el nombre común de un género entero, Hydrangea, y las especies que se cultivan aquí piden cosas bastante distintas: unas quieren sombra fresca y otras aguantan sol, unas florecen sobre la madera del año anterior y otras sobre la del año en curso, y solo un par cambian de color según el suelo. Elegir la equivocada es la causa más común de que una hortensia viva años sin dar nada.

Así que antes de comprar conviene resolver dos preguntas: dónde la vas a poner (cuántas horas de sol directo recibe ese rincón y cómo es el agua con la que vas a regar) y qué especie estás comprando de verdad. Con eso decidido, la hortensia es un arbusto agradecido y de vida larga. Sin eso, es una planta que se pasa el verano con las hojas mustias a las cinco de la tarde.

Dos inflorescencias de hortensia, una rosa y otra azul

Lo que llamamos flor de la hortensia es una inflorescencia con decenas de flores estériles de sépalos coloreados.

Hortensia no es una sola planta

El género Hydrangea da nombre a la familia Hydrangeaceae y reúne varias decenas de especies, la mayoría de Asia oriental (Japón, Corea, China) y unas cuantas de América. El nombre viene del griego hydor (agua) y angeion (vaso o recipiente), y no se refiere a que la planta beba mucho, aunque lo haga, sino a la forma de cápsula del fruto.

Otra cosa que conviene tener clara: esa bola que llamamos flor no es una flor, es una inflorescencia. Lo llamativo son sépalos, no pétalos, y pertenecen a flores estériles cuyo único papel es hacer de cartel para los insectos. Las flores fértiles son diminutas y pasan desapercibidas. De ahí las dos formas clásicas de inflorescencia: la de bola cerrada, con casi todo estéril, y la plana con un anillo de sépalos grandes alrededor de un centro de flores fértiles, que en los viveros suele venderse como hortensia de encaje.

Hydrangea macrophylla, la hortensia de toda la vida

Es la especie de las bolas gruesas, originaria de Japón, y la que se vende en flor en primavera en cualquier centro de jardinería. Forma un arbusto redondeado de altura media, del orden de uno a dos metros en un sitio que le vaya bien, con hojas grandes y blandas que se marchitan en cuanto les da el sol de mediodía.

Sus dos particularidades importantes son que florece sobre las yemas formadas el año anterior, por lo que una poda fuerte a destiempo o una helada tardía se llevan la floración entera, y que es una de las dos únicas hortensias en las que el color depende del suelo. También es la más exigente en humedad ambiental, y la primera que sufre en el interior peninsular.

Macizo de hortensias de bola en rosa y violeta

Hydrangea serrata, la hermana pequeña

Muy parecida a la anterior y a menudo confundida con ella, pero de porte más contenido, hoja más estrecha y puntiaguda e inflorescencia casi siempre plana, de encaje. Es la mejor candidata para un jardín pequeño, para un patio o para una maceta grande, porque no se va de tamaño. También florece sobre madera del año anterior y también vira de color con el aluminio del suelo.

Hydrangea serrata de inflorescencia plana azul

Hydrangea serrata: sépalos grandes en el borde y flores fértiles en el centro.

Las de panícula, para sol y para frío

Hydrangea paniculata es la alternativa cuando el sitio tiene más sol del que admite una macrophylla. En vez de bolas forma panículas cónicas que abren de color crema o blanco y se van sonrosando a medida que envejecen, y florece sobre los brotes del año en curso, lo que la hace mucho más fácil de podar y mucho más segura frente a las heladas tardías. Es también la más indiferente al pH: en esta no vas a conseguir azules por mucho aluminio que le eches.

Casi todo lo que se vende de esta especie son cultivares, con el nombre entre comillas simples detrás del nombre científico. Un cultivar no es una especie ni una variedad botánica, es una selección de jardín, y en los catálogos modernos muchos están registrados con derecho de obtentor.

Hortensia de panicula con inflorescencias conicas blancas y rosas

Grupo de Hydrangea paniculata: panículas cónicas que abren blancas y se sonrosan al madurar.

Las americanas: arborescens y quercifolia

Hydrangea arborescens viene del este de Norteamérica y da bolas blancas o verdosas sobre madera nueva, así que se poda igual que la de panícula, a finales de invierno y sin miedo. Su defecto conocido es que los tallos, cuando las inflorescencias son muy grandes, se doblan con la lluvia y acaban en el suelo; en un sitio con viento agradece apoyo o compañía de otros arbustos.

Hydrangea arborescens con inflorescencias blancas globosas

Hydrangea quercifolia, la hortensia de hoja de roble, es la más interesante para un jardín donde el verano aprieta. La hoja lobulada recuerda a la de un roble americano y se pone roja y granate en otoño, lo que le da dos temporadas de interés en vez de una. Tolera mejor el calor y la sequedad que la macrophylla, aunque tampoco es una planta de secano, y florece en panículas alargadas sobre madera del año anterior.

Hydrangea quercifolia en flor, con hoja lobulada

Para un rincón de sombra: aspera y la trepadora

Hydrangea aspera es un arbusto grande, de hoja larga y áspera al tacto y flor plana lila con el centro violeta. Necesita abrigo, sombra de media tarde y espacio, porque no es planta para un parterre estrecho, pero en un jardín con árboles y suelo fresco es una de las más vistosas del género.

Hydrangea aspera de hoja grande y flor plana lila

Y queda la hortensia trepadora, Hydrangea anomala subsp. petiolaris, que se agarra sola a un muro con raíces adventicias y florece en encaje blanco. Es la solución para una pared orientada al norte, donde casi nada más florece, con dos advertencias: tarda varios años en arrancar y luego cubre mucho, así que no la pongas contra una fachada con revoco flojo ni junto a una bajante.

Dónde prospera de verdad en España

El norte atlántico es su casa: Galicia, la cornisa cantábrica y el País Vasco tienen la humedad ambiental, los veranos suaves y los suelos ácidos que la hortensia pide, y allí crece casi sin ayuda. En el interior continental el problema no es el frío del invierno, que aguanta, sino el verano seco y el sol duro de julio, y ahí la posición lo decide todo: cara norte o este de la casa, sol de mañana, sombra desde el mediodía y suelo cubierto con mantillo o corteza para que la raíz no se caliente.

En el litoral mediterráneo y en el sur el obstáculo suele ser el agua y el suelo. Buena parte del este y del sur tiene suelos calizos y agua de riego dura, y la hortensia en cal amarillea entre los nervios de la hoja, porque no puede absorber el hierro. Si es tu caso, plantarla en el suelo del jardín es empezar perdiendo.

Hortensias azules y rosas en un jardin

En maceta, cuando el suelo no acompaña

La maceta resuelve casi todos esos problemas, porque te deja decidir el sustrato. Elige un recipiente amplio y con buen agujero de drenaje, sustrato para plantas acidófilas, y riega con agua de lluvia si puedes recogerla. El riego pasa a ser diario en verano, y ahí está el precio de la maceta: una hortensia en un tiesto pequeño al sol de agosto no perdona un día de olvido.

Elige además especie de porte contenido, serrata o un cultivar enano de macrophylla, y coloca la maceta donde reciba luz abundante pero no sol directo en las horas centrales. El trasplante a un recipiente mayor toca cada dos o tres años, a finales de invierno.

El color azul, en dos líneas

Solo macrophylla y serrata cambian de color, y el mecanismo no es el pH en sí sino el aluminio que la planta puede absorber, que solo está disponible en suelo ácido. En suelo neutro o calizo esas mismas plantas salen rosas. Las de panícula, las arborescens y las de hoja de roble no hacen nada de esto. Si es justo lo que venías buscando, el tema está contado con detalle en la ficha de hortensias de la sección Hydrangeaceae.

Multiplicarla sale casi solo

Es uno de los arbustos más fáciles de reproducir por esqueje. Se toman trozos de brote del año, sin flor, en verano, se quitan las hojas de abajo y se clavan en sustrato ligero y húmedo, a la sombra y cubiertos para mantener el ambiente cargado de humedad. La hortensia enraíza con facilidad y en unas semanas verás brote nuevo.

Ten en cuenta que un esqueje reproduce la planta madre exactamente, cultivar incluido, y que si ese cultivar está protegido por derecho de obtentor su multiplicación para vender no es libre. Para tu jardín y para regalar a un vecino no hay problema.

Tóxica para el perro y el gato

La hortensia contiene glucósidos cianogénicos en hojas, brotes y flores, y se considera tóxica por ingestión para perros, gatos y caballos. No es la planta más peligrosa de un jardín ni mucho menos, y hace falta que el animal coma cantidad, pero si tienes un cachorro con la costumbre de mordisquear arbustos vale la pena saberlo. Los recortes de poda tampoco se dejan al alcance de un animal que pasta.

En resumen

Hortensia designa a un grupo de arbustos que se parecen mucho en la foto y poco en el trato. Macrophylla y serrata son las clásicas de sombra fresca, florecen sobre madera vieja y viran al azul con aluminio; paniculata y arborescens florecen sobre madera nueva, admiten más sol y son mucho más fáciles de manejar; quercifolia añade color de otoño y aguanta mejor el calor, y aspera y la trepadora petiolaris están para los rincones sombríos.

La decisión que más pesa no es la variedad sino el sitio. Con humedad ambiental, sol solo por la mañana, suelo fresco y agua que no sea muy dura, cualquiera de ellas funciona. Con suelo calizo y verano seco, la respuesta suele ser una maceta con sustrato ácido, o una especie de panícula plantada donde tenga la tarde a la sombra.


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