Los pétalos de una hortensia son sépalos. Esas piezas anchas de color que forman la bola no son pétalos ni flores completas: son los cuatro sépalos agrandados de unas flores estériles, sin estambres útiles ni ovario funcional, cuyo único cometido es hacerse ver. Las flores fértiles de verdad son minúsculas y en las variedades de bola casi han desaparecido por selección; en las hortensias de encaje se ven perfectamente, agrupadas en el centro del plato, mientras las estériles rodean el borde como un marco.

Esa arquitectura explica dos cosas que se preguntan mucho. La primera, por qué una hortensia de bola apenas atrae abejas: casi todo lo que tiene son flores falsas. La segunda, por qué su floración dura tanto: unos sépalos no tienen que marchitarse en tres días como una corola, y pueden mantenerse decorativos dos o tres meses, cambiando de color por el camino.

Hortensias en flor con las inflorescencias globosas de sepalos coloreados

No es una saxifragácea: dónde encaja realmente

En bastantes textos todavía se lee que las hortensias pertenecen a las Saxifragaceae. Es una clasificación antigua y ya no se sostiene. El género Hydrangea forma familia propia, Hydrangeaceae, dentro del orden Cornales, junto a los Philadelphus (celindas), las Deutzia y las Carpenteria. Las saxifragáceas verdaderas están en un orden distinto, las Saxifragales, y son sobre todo herbáceas de roca.

La familia se reconoce por arbustos de hojas opuestas y sin estípulas, flores de cuatro o cinco piezas y fruto en cápsula, y por esa costumbre de rodear las flores fértiles con flores estériles vistosas, que también aparece en algunos Viburnum aunque estos son de otra familia y solo se le parecen por convergencia.

El género es de origen asiático y americano, con unas 75 especies. Las hortensias de jardín europeas descienden en su mayoría de Hydrangea macrophylla, procedente de Japón.

Azul o rosa: no es el pH, es el aluminio

La explicación que circula, que el suelo ácido da flores azules y el alcalino rosas, es correcta en el resultado y equivocada en el mecanismo, y esa diferencia es lo que separa un intento que funciona de uno que no.

El pigmento de los sépalos es siempre el mismo, la delfinidina-3-glucósido, y por sí solo es rosa. Cuando ese pigmento forma un complejo con iones de aluminio, ayudado por copigmentos fenólicos presentes en el propio tejido, la molécula cambia su absorción de luz y el color vira a azul. El pigmento no cambia: cambia con qué está unido.

El papel del pH es indirecto pero decisivo. El aluminio abunda en la mayoría de los suelos, pero solo está en forma soluble y absorbible por la raíz cuando el pH baja de 5,5 aproximadamente. Por encima de 6,5 queda inmovilizado y la planta no lo puede tomar, por muy presente que esté. De ahí que acidificar funcione: no porque el ácido pinte de azul, sino porque libera el aluminio.

Consecuencias prácticas. Para azulear se usa sulfato de aluminio, que aporta las dos cosas a la vez, aluminio y acidez, aplicado en varias dosis pequeñas desde febrero y repetido cada temporada, porque el efecto no es permanente. Para mantener el rosa, basta con un aporte de cal o con no hacer nada en suelo calizo. Los clavos oxidados enterrados, que es un remedio muy repetido, no sirven: el hierro no interviene en este complejo. Y las hortensias blancas no cambian de color nunca, ni con aluminio ni sin él, porque no fabrican delfinidina. Puedes ampliar en cómo conseguir hortensias azules y en cómo cambiar el color de tus hortensias.

El fósforo, el detalle que arruina un azul

Hay un factor que casi nunca se menciona y que explica bastantes fracasos. El fosfato del suelo se une al aluminio formando fosfato de aluminio, un compuesto insoluble que la raíz no puede aprovechar. Un abono de floración rico en fósforo, de esos que se recomiendan de forma automática para cualquier planta con flor, bloquea el aluminio y devuelve la hortensia al rosa aunque el pH sea correcto.

Para hortensias azules, por tanto, hay que usar un abono con fósforo bajo y potasio alto, del tipo que se vende para plantas acidófilas. Para hortensias rosas ocurre lo contrario y un abono con fósforo generoso ayuda a mantener el color.

Poda: la pregunta que hay que hacerse antes de coger las tijeras

Aquí está el origen de la mayoría de las hortensias que no florecen. La pregunta es una sola: ¿esta especie florece sobre madera del año anterior o sobre madera nueva? Porque la respuesta invierte por completo el calendario de poda.

EspecieNombre habitualFlorece sobreCuándo se podaSol que admite
H. macrophyllaHortensia de bola y de encajeMadera del año anteriorJusto después de florecer, en agostoSol de mañana, sombra de tarde
H. serrataHortensia de montañaMadera del año anteriorJusto después de florecerSemisombra
H. paniculataHortensia paniculadaMadera nuevaFebrero o marzo, poda fuertePleno sol
H. arborescensTipo 'Annabelle'Madera nuevaFebrero, casi a rasSol suave a semisombra
H. quercifoliaHortensia de hoja de robleMadera del año anteriorDespués de florecer, poda mínimaSemisombra, buen color otoñal
H. petiolarisHortensia trepadoraMadera del año anteriorDespués de florecer, solo recortarSombra, incluso norte

Una macrophylla podada en marzo pierde toda la floración de ese año, porque las yemas florales se formaron el verano anterior y estaban ahí, en las puntas que acabas de cortar. Una paniculata, en cambio, agradece un recorte severo en febrero y responde con panículas más grandes. Confundir una con otra es el error habitual, y se distinguen fácil: la paniculada tiene la inflorescencia en cono alargado y hojas mates y ásperas; la macrophylla la tiene en bola o en plato y hojas gruesas, brillantes y muy dentadas.

Existen además las variedades remontantes, tipo 'Endless Summer', seleccionadas para florecer sobre ambas maderas, que perdonan cualquier poda y son la opción sensata en zonas con heladas tardías. Más detalle en cómo podar las hortensias, en podarlas para alargar la floración y, para la trepadora, en hortensia trepadora.

Por qué no floreció este año

Descartada la poda a destiempo, quedan cuatro causas y en España la primera es la más frecuente.

Helada tardía sobre yemas ya hinchadas. En el interior peninsular, una helada de abril cuando la planta ya ha brotado quema las yemas florales de la madera vieja. La planta rebrota con hojas y no da una sola flor. Se previene cubriendo con velo agrícola las noches de riesgo, o eligiendo variedades remontantes.

Demasiada sombra. La hortensia no es planta de sombra profunda. Necesita luz, aunque no sol de mediodía. Bajo una copa densa vegeta y no florece.

Nitrógeno en exceso. Habitual cuando la hortensia está en el borde de un césped que se abona: recibe de rebote el abono nitrogenado del césped y responde con hojas enormes.

Planta demasiado joven o recién trasplantada. Los dos primeros años tras el trasplante puede saltarse la floración mientras rehace el sistema radicular. Tienes más causas en por qué las hortensias no dan flores.

El nombre que engaña y el riego que sí necesita

Hydrangea viene del griego hydor, agua, y angeion, vasija. Suele contarse que el nombre alude a la sed de la planta, y no es así: se refiere a la forma del fruto, una cápsula pequeña con forma de copa o vasija. La sed, en cambio, es real por otro motivo.

La hortensia tiene hojas grandes, finas y con muchísima superficie de transpiración, y raíces superficiales. En un día de julio pierde agua más rápido de lo que la raíz puede reponer, y de ahí ese decaimiento característico de las tres de la tarde con las hojas colgando como trapos, que se recupera solo al caer el sol. Ese marchitamiento temporal no siempre significa que falte agua en el suelo; si por la mañana la planta está firme, no hay que regar más.

Lo que sí necesita es un suelo que se mantenga fresco, y para eso la herramienta buena no es regar más veces sino acolchar: cinco o seis centímetros de corteza de pino, restos de poda triturados o mantillo alrededor de la mata, sin tocar los tallos, reducen la evaporación de forma drástica. En el sur peninsular, además, hay que buscarle una orientación con sombra a partir de las once.

Hojas amarillas en suelo calizo

La hortensia es acidófila. En los suelos calizos que dominan buena parte de España desarrolla clorosis férrica, con la firma de siempre: hojas jóvenes amarillas con la nervadura verde marcada, mientras las viejas siguen normales.

Regar con agua dura agrava el problema año tras año. Las soluciones, por orden de eficacia real, son cultivarla en maceta o arriate elevado con sustrato para acidófilas, regar con agua de lluvia siempre que sea posible, y aplicar quelato de hierro en primavera como parche. Intentar acidificar un suelo calizo de jardín entero es una batalla perdida a medio plazo: la caliza tampona y devuelve el pH.

Cómo secarlas para que no se arruguen

El error clásico es cortarlas en plena floración, en junio, cuando los sépalos están turgentes y llenos de agua: al secarse se encogen y quedan como papel arrugado.

El momento bueno llega a finales de temporada, entre septiembre y octubre, cuando los sépalos han empezado a virar a tonos verdosos, cobrizos o vinosos y al tocarlos se notan finos y como apergaminados. En ese punto la flor ya ha perdido buena parte de su agua en la planta y se seca conservando la forma. Se corta con tallo largo, se deshoja y se cuelga boca abajo en un sitio oscuro y aireado, o directamente se deja en un jarrón con dos dedos de agua que se deja evaporar. Detalle en cómo secar hortensias.

Toxicidad

Las hojas, los tallos y los capullos contienen glucósidos cianogénicos, compuestos que liberan cianuro al degradarse en el tubo digestivo. La cantidad es baja y una intoxicación grave exige ingerir bastante cantidad, algo improbable por el sabor, pero en perros y sobre todo en gatos que mordisqueen la planta puede aparecer vómito, diarrea y decaimiento.

Hay además dermatitis de contacto descrita en personas que podan hortensias con frecuencia sin guantes. Nada dramático, pero conviene saberlo antes de plantarla al alcance de un cachorro.

En resumen

Lo que colorea una hortensia son sépalos de flores estériles, no pétalos, y las flores fértiles son las diminutas del centro. Pertenece a las Hydrangeaceae, no a las saxifragáceas como aún se lee en muchos sitios. El azul depende del aluminio que la planta puede absorber, y el pH solo decide si ese aluminio está disponible: por eso funciona el sulfato de aluminio y no los clavos oxidados, y por eso un abono rico en fósforo devuelve la planta al rosa. La poda depende por completo de la especie: macrophylla, serrata, quercifolia y trepadora se podan después de florecer, mientras que paniculata y arborescens se podan fuerte a finales de invierno. Si no ha florecido, sospecha primero de una helada tardía o de haber podado en marzo una variedad de madera vieja. Y en suelo calizo, maceta con sustrato ácido y agua de lluvia, o clorosis asegurada.


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