La canna es de esas plantas que todo el mundo ha visto y casi nadie sabe nombrar. Se la llama lirio de agua, platanillo, caña de Indias, capacho o achira, y ninguno de esos nombres acierta: no es un lirio, no es un plátano y no viene de la India. Es una Canna, único género de su familia, las cannáceas, y es americana de origen.

El "índica" del nombre científico, Canna indica, no señala a la India sino a las Indias en el sentido antiguo, el de las Indias Occidentales, que es América. Linneo bautizó así muchas plantas americanas y el malentendido se quedó pegado. Lo que sigue es qué planta es de verdad, por qué su flor no funciona como parece, y qué hacer con el rizoma cuando llega el invierno, que en el interior de España es la única pregunta práctica que importa.

Canna de follaje bronceado y flores rojas en maceta

De qué familia viene realmente

La canna pertenece al orden de las zingiberales, o sea que sus parientes cercanos son el plátano, el jengibre, la maranta y la estrelicia o ave del paraíso. De ahí vienen la hoja grande, entera y con el nervio central marcado, y ese porte de mata de tallos envainados que recuerda a un platanero en pequeño.

Con los lirios no tiene nada que ver. Los Iris y los Lilium están en otros órdenes y su flor está construida de otra manera. El parecido es de lejos y de forma, no de parentesco.

La flor no es lo que parece

Aquí está lo curioso de la planta. Lo que tomas por pétalos grandes y de color no son pétalos: son estambres transformados, estaminodios, que han perdido la función de producir polen y han ganado tamaño y color. Los sépalos son tres piezas pequeñas y verdosas, y los pétalos verdaderos son tres piezas estrechas que suelen quedar hacia atrás, poco vistosas.

De todo el aparato masculino queda un solo estambre fértil, y encima es medio estambre: lleva la antera pegada a un lado de una lámina también petaloide. El estilo tampoco tiene forma de estilo, sino de cinta aplanada. El polen se deposita sobre esa lámina antes de que la flor abra, de modo que el insecto o el colibrí que visita la flor recoge el polen de ahí y no de la antera. Es un mecanismo de presentación secundaria del polen, y explica que la flor de la canna parezca desordenada: está hecha con las piezas cambiadas de oficio.

Flor de canna naranja vista de cerca

La achira, que sí es un cultivo

En los Andes la canna se cultiva desde antiguo por el rizoma, rico en almidón, con el nombre de achira o sagú. Es un cultivo alimentario tradicional en Perú, Ecuador, Colombia y Bolivia, donde se usa el almidón para bizcochos y coladas, y hay restos arqueológicos de su uso muy antiguos en la costa peruana. Esa es la parte real del asunto, y se cuenta como lo que es: un cultivo de otras latitudes con historia propia.

En España no es un cultivo, es una planta de jardín, y lo que se vende en los centros de jardinería son híbridos ornamentales seleccionados por la flor y por la hoja, no variedades de achira. No conviene mezclar las dos cosas ni dar por buenas para la mesa las plantas compradas como ornamentales, que se manejan en vivero con otros criterios.

Lo que se vende no suele ser Canna indica

La mayoría de las cannas de jardinería son híbridos de varias especies, agrupados durante mucho tiempo bajo el nombre de conveniencia Canna x generalis. La selección ha ido a lo grande: flores más anchas y de colores más puros, plantas más bajas para macizo y follajes bronceados, rayados o casi morados.

Por eso, cuando compres una etiquetada como Canna indica, lo más probable es que sea un híbrido. La indica propiamente dicha tiene flores bastante más pequeñas y estrechas, de rojo anaranjado, y un aire más silvestre.

El rizoma y el invierno, que es la duda de siempre

La canna no tiene bulbo sino rizoma, un tallo grueso y horizontal que vive justo bajo la superficie y del que salen los brotes. La parte aérea es tierna: a la primera helada seria se queda negra y se viene abajo. El rizoma, en cambio, aguanta más de lo que se dice, siempre que el suelo no se hiele ni se encharque.

En el litoral mediterráneo, en el sur y en zonas sin heladas fuertes, se deja en el suelo. Se corta la mata a ras cuando se seca, se cubre el pie con un acolchado de hoja o de corteza y en primavera rebrota sola. En el interior continental, con heladas duras y prolongadas, lo prudente es sacarlo: se arranca con el cepellón tras las primeras heladas, se deja orear a la sombra unos días, se limpia la tierra suelta y se guarda en un sitio fresco, seco y libre de heladas, en cajas con turba o serrín apenas humedecidos. Ni empapado, que se pudre, ni al aire, que se arruga.

La replantación va en primavera, cuando el suelo se ha templado y ha pasado el riesgo de helada tardía. Al sacarlos se aprovecha para dividirlos: se parte el rizoma dejando al menos un par de yemas bien visibles en cada trozo, y de una mata vieja salen varias plantas.

Qué pide para florecer bien

Sol directo y abundante, cuanto más mejor. A media sombra crece pero florece flojo y se estira. Suelo fértil, mullido y que no se seque, porque es una planta de mucha hoja y mucha transpiración; algunas especies del género viven al borde del agua y el grupo entero agradece el riego generoso en verano.

El viento es su enemigo estético: la hoja se rasga en tiras y la mata queda desastrada el resto de la temporada. Va mejor pegada a un muro o en un rincón resguardado. Cortar las inflorescencias pasadas por debajo de la flor más baja mantiene la mata sacando varas nuevas desde junio hasta que llega el frío.

Macizo de cannas con flores amarillas y rosadas

Las manchas de la hoja que no son variedad

Hay cultivares de hoja rayada de amarillo y naranja que son así por selección, y son preciosos. Pero existe también un problema muy extendido en las cannas de vivero: varios virus que se transmiten en el rizoma y producen rayas y punteados amarillos difusos, hojas deformadas que salen enrolladas o rasgadas, y flores manchadas o abortadas.

La diferencia se ve: la variegación de cultivar es regular, nítida y sigue los nervios en todas las hojas por igual; el virus da un moteado irregular, distinto en cada hoja, y la planta va perdiendo vigor con los años. No tiene cura y no se quita con abono. Lo que se hace es no multiplicar esa mata y retirarla, y comprar rizomas de aspecto sano, firmes y sin manchas blandas.

Dónde se escapa del jardín

En zonas cálidas y con humedad la canna se naturaliza con facilidad: coloniza cunetas, márgenes de acequia y riberas, donde el rizoma forma una mata densa que desplaza a la vegetación de orilla y se propaga con los trozos que arrastra el agua. Se ve en varios puntos del sur peninsular, de Canarias y del litoral.

La consecuencia práctica es sencilla: los restos de división y los rizomas sobrantes no se tiran al campo, ni a un cauce, ni al borde de un camino. Van a la fracción vegetal de la basura o al compostador propio, que es donde no pueden hacer daño.

En resumen

La canna es un género americano, pariente del plátano y del jengibre, con una flor construida a base de estambres transformados en pétalos. El nombre indica despista, los nombres comunes despistan más, y casi todo lo que se compra en vivero son híbridos ornamentales y no la especie botánica.

En cultivo pide sol, agua y suelo fértil, y su único punto delicado es el invierno: en la costa y en el sur el rizoma se queda en tierra con un acolchado, y en el interior con heladas fuertes se saca, se seca y se guarda hasta la primavera. Si vas a dividirlo, quédate con matas sanas y no repartas ni abandones rizomas con moteado de virus.


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