La diferencia entre un geranio y un pelargonio se comprueba con una aguja de coser. Coge una flor con su pedúnculo, mira el tallito que la sostiene justo por detrás de los sépalos y busca una línea o un surco que recorra ese tallito unos milímetros. Si lo hay, y una aguja fina entra por ese conducto, tienes un Pelargonium: ese canal es un espolón nectarífero soldado al pedúnculo, y es exclusivo del género. Si el pedúnculo es liso y macizo, tienes un Geranium verdadero.
La distinción importa porque decide todo lo demás. Lo que se planta en los balcones españoles, lo que se compra en el vivero en abril y lo que se muere con la primera helada de Burgos son pelargonios sudafricanos. Los geranios auténticos son vivaces herbáceas de medio mundo, resistentes al frío, de floración más discreta y de vida mucho más larga, y casi no se usan en la jardinería doméstica de este país. Ambos, junto con los Erodium, forman la familia de las geraniáceas.
Las otras tres diferencias, por si no encuentras el surco
La simetría de la flor. Un Geranium tiene cinco pétalos iguales dispuestos en radio, de modo que la flor se puede cortar por muchos planos y sale igual. Un Pelargonium tiene simetría bilateral: los dos pétalos superiores son distintos de los tres inferiores, más anchos, a menudo con manchas o venas oscuras que hacen de señal de aterrizaje. Solo hay un plano que la divide en dos mitades iguales.
Los estambres fértiles. Las geraniáceas tienen diez estambres. En Geranium los diez producen polen. En Pelargonium solo entre dos y siete son fértiles y el resto están reducidos a filamentos estériles.
El comportamiento. Los Geranium son vivaces rústicas que soportan sin problema heladas de diez o quince grados bajo cero y desaparecen bajo tierra en invierno. Los Pelargonium son subarbustos de tallo semisuculento originarios de la provincia del Cabo, que no toleran heladas y que en el sur de España se comportan como perennes de exterior todo el año.
El error de nombre viene de Linneo, que en 1753 metió a todos en un solo género, Geranium. En 1789 L'Héritier separó los pelargonios, pero el nombre popular ya se había asentado en toda Europa y ahí sigue. Puedes ampliar la historia en el verdadero geranio y sus variedades.
Grulla, cigüeña y garza
Los tres géneros principales de la familia deben su nombre a la misma cosa: el fruto, que remata en un pico largo y puntiagudo que a alguien le pareció el de un ave zancuda.
Geranium viene del griego geranos, grulla. Pelargonium viene de pelargos, cigüeña. Erodium viene de erodios, garza. Tres aves de pico largo para tres variantes del mismo fruto, y de ahí los nombres populares castellanos de pico de cigüeña y aguja de pastor para los Erodium silvestres que salen en cualquier ribazo español en marzo.
El fruto que se atornilla solo en el suelo
Ese pico no es un adorno. Es un mecanismo de dispersión de una elegancia notable y se puede reproducir en la cocina en cinco minutos.
El fruto de las geraniáceas es un esquizocarpo: cinco compartimentos, cada uno con una semilla, unidos a una columna central alargada. Al madurar y secarse, cada compartimento se separa llevándose consigo una tira de esa columna, la arista. Y esa arista está construida con dos capas de células con orientaciones distintas de las fibras de celulosa, de manera que al perder agua se contrae de forma desigual y se enrolla en hélice, como un sacacorchos.
En los Erodium el mecanismo alcanza su forma más perfeccionada. La semilla es una punta afilada con pelos rígidos orientados hacia atrás, como el arpón de un anzuelo. Cuando cae al suelo, cada ciclo de humedad y sequedad hace que la arista se enrolle y se desenrolle, y como los pelos impiden que retroceda, la semilla gira sobre su eje y se va enterrando sola. Un ciclo de rocío nocturno y sol de mediodía basta para que avance. Es, literalmente, un taladro alimentado por la humedad ambiental.
Para verlo: coge una arista seca de erodio, ponla sobre una servilleta de papel y échale una gota de agua. Se desenrolla en menos de un minuto. Déjala secar y se vuelve a enrollar. Esta idea se ha copiado en prototipos de sensores y de sistemas de siembra sin energía.
En los pelargonios de balcón el mecanismo funciona igual, y las semillas plumosas que salen volando de las flores marchitas y aparecen pegadas a la barandilla son exactamente eso.
Los grupos de pelargonio que se venden en España
| Grupo | Nombre habitual | Cómo se reconoce | Uso |
|---|---|---|---|
| Zonal (P. × hortorum) | Geranio de toda la vida | Hoja redonda con una banda oscura en herradura | Macetas y jardineras a pleno sol |
| Peltatum | Gitanilla | Hoja carnosa, brillante, en forma de escudo; tallos colgantes | Balconeras, colgar |
| Grandiflorum | Pelargonio regio, pensamiento | Flor grande con manchas oscuras, hoja plisada y áspera | Interior fresco y terraza, floración corta |
| Odorata | Geranios de olor | Hoja muy dividida y aromática al frotarla | Aroma, aceite esencial, flor discreta |
| Interespecíficos | Híbridos modernos | Porte intermedio entre zonal y gitanilla | Balcones expuestos, resisten mejor el calor |
Los zonales llevan ese nombre por la banda oscura en forma de herradura que dibuja la hoja, y no por ninguna zona geográfica. Es un carácter heredado de Pelargonium zonale, una de las dos especies de las que descienden. Tenemos fichas específicas de las gitanillas y de los pelargonios regios, y un repaso general en tipos de geranios.
Los geranios verdaderos, la vivaz que apenas se planta
Aquí hay una oportunidad desaprovechada en la jardinería española. El género Geranium tiene unas 420 especies y varias son plantas de arriate excelentes, longevas, sin plagas dignas de mención y con floraciones de meses.
Geranium macrorrhizum es la más útil de todas: rizomatosa, tapizante, aguanta la sombra seca bajo árboles, ese lugar donde no crece nada, tiene hoja aromática y se extiende sin ser invasora. Geranium sanguineum forma matas redondeadas de flor magenta intensa y tolera pleno sol y sequía, y su forma striatum es rosa pálido. Geranium pratense es el geranio de prado europeo, alto y azul violeta. Y entre los híbridos, 'Rozanne' florece de mayo a octubre sin parar, algo que muy pocas vivaces hacen.
También hay especies ibéricas silvestres que merecen la pena en jardín naturalista, como Geranium robertianum, la hierba de San Roberto, que se autosiembra en rincones sombríos y húmedos.
El cultivo de este grupo es casi lo contrario del de los pelargonios: aceptan sombra parcial, prefieren suelo fresco con materia orgánica y se dividen cada tres o cuatro años en otoño. Un recorte a ras de suelo a mediados de julio, cuando la mata se afea, provoca un rebrote limpio y una segunda floración en septiembre.
Lo que de verdad decide el éxito con los pelargonios
Estas plantas tienen tallos y hojas semisuculentos y almacenan agua. La consecuencia es directa: mueren mucho más de exceso de riego que de falta. Un geranio de balcón se riega cuando el sustrato está seco en los primeros tres centímetros y se riega a fondo, hasta que sale agua por abajo, sin dejar plato lleno.
Quieren sol directo, cuatro a seis horas mínimo. En sombra se estiran, se pelan por abajo y no florecen. En suelo o sustrato, drenaje por encima de todo: una mezcla con un tercio de perlita o arena es mejor que cualquier sustrato universal solo.
De abono, potasio. Un abono con nitrógeno alto da matas enormes y verdes sin flor, y además blandas y por tanto más apetecibles para las plagas. Y las flores marchitas se retiran arrancando el pedúnculo entero desde su base con un tirón lateral, no cortándolo a medias, porque el tocón se pudre.
Para las dudas concretas tenemos artículos dedicados: por qué mi geranio tiene las hojas amarillas, cómo podar geranios, cómo cuidarlos en invierno y el trasplante de geranios.
La mariposa del geranio, el problema que llegó en los noventa
Si tus geranios tienen tallos con agujeros redondos, se vacían por dentro y las ramas se secan de golpe sin motivo aparente, el culpable es Cacyreus marshalli, un licénido sudafricano detectado en Baleares en 1990 y hoy extendido por toda la Península y buena parte del sur de Europa.
La mariposa adulta es pequeña, parda con el reverso jaspeado y una colita fina en cada ala posterior. Pone los huevos sobre capullos y brotes tiernos, y la oruga, verde y peluda, entra en el tallo y lo devora desde dentro. Por eso el daño aparece cuando ya es tarde: no se ve la oruga, se ve el resultado.
La vigilancia empieza en abril y consiste en revisar los capullos, que aparecen agujereados y ennegrecidos. Los tallos afectados se cortan por debajo de la galería y se destruyen, nunca se compostan. Tienes el manejo detallado en cómo eliminar las mariposas del geranio y en el gusano del geranio.
Geranio rosa: el aceite esencial y el mito del antimosquitos
El grupo de los pelargonios de olor produce en sus pelos glandulares aceites esenciales ricos en geraniol y citronelol, dos monoterpenos de aroma marcadamente floral. Pelargonium graveolens y sus híbridos se cultivan a escala industrial en Egipto, China y la isla de Reunión para obtener la llamada esencia de geranio rosa, que en perfumería se usa como sustituto parcial de la rosa, mucho más cara.
De ahí surge una confusión comercial persistente. Se vende una planta con el nombre de citronela o planta antimosquitos que en realidad es un pelargonio de olor con aroma cítrico, no la citronela verdadera, que es una gramínea del género Cymbopogon. Y, sobre todo, tener la planta en la terraza no repele mosquitos: los compuestos activos están dentro de los pelos glandulares y solo se liberan al triturar la hoja. Una planta intacta en una maceta no emite cantidades relevantes al aire. Los estudios que han medido esto son concluyentes en ese punto.
Pelargonium sidoides: tradición sudafricana y evidencia
Hay una especie del género con un recorrido distinto. Pelargonium sidoides, una planta de raíz tuberosa de Sudáfrica y Lesoto, se usa tradicionalmente allí para afecciones respiratorias, y un extracto estandarizado de su raíz llegó a comercializarse en Europa con ese fin.
La situación de la evidencia conviene contarla con matices. Existen ensayos clínicos, algunos con resultados favorables en la duración de síntomas de bronquitis aguda y resfriado, y la Agencia Europea del Medicamento mantiene una monografía sobre la planta. Al mismo tiempo, las revisiones sistemáticas señalan calidad metodológica desigual y hay notificaciones de casos de hepatotoxicidad que llevaron a incluir advertencias.
Nada de eso se aplica al pelargonio del balcón, que es otra especie y no tiene ese uso. Y en cualquier caso, un producto con ensayos clínicos y advertencias oficiales es materia de farmacia y de consulta médica, no de preparación doméstica. Aquí no hay cantidades ni formas de uso por el mismo motivo de siempre.
En resumen
Los geranios de balcón españoles son en realidad pelargonios sudafricanos, y se distinguen de los Geranium verdaderos por un espolón nectarífero soldado al pedúnculo que se detecta con una aguja, por la simetría bilateral de la flor y por no resistir las heladas. Toda la familia comparte un fruto con pico de ave, y ese pico se enrolla al secarse hasta atornillar la semilla en el suelo, un mecanismo que se puede ver con una gota de agua sobre una servilleta. Los pelargonios quieren sol, drenaje, riego escaso y abono con potasio, y su plaga determinante en España es la mariposa del geranio, que vacía los tallos por dentro desde 1990. Los geranios verdaderos, en cambio, son vivaces rústicas para arriates y sombra seca que apenas se usan aquí y que merecen mucho más sitio del que tienen.