Al comprar petunias, lo que decide el resultado no es el color sino la palabra pequeña de la etiqueta. Una grandiflora se deshace con la primera tormenta de mayo; una multiflora aguanta. Una surfinia no se puede sembrar porque es una marca registrada que solo se propaga por esqueje. Y lo que muchas veces se vende junto a ellas, con flores idénticas pero más pequeñas, ni siquiera es una petunia: es una calibrachoa, un género distinto que amarillea si no se le da un abono ácido.

La segunda cosa que conviene saber en España: la petunia es una planta de días largos y calor moderado, y a partir de mediados de julio en el interior y el sur se estira, deja de florecer y da la sensación de estar acabada. No lo está. Un rebaje a la mitad y un abonado la devuelven en tres semanas y llega en flor hasta noviembre. Cómo y cuándo hacerlo va más abajo.

Petunias en flor de varios colores en una jardinera

Grandiflora, multiflora, surfinia, calibrachoa: qué se compra realmente

TipoTamaño de florComportamientoPara qué sirve
Grandiflora8 a 12 cmPocas flores, enormes; la lluvia las destroza y luego se pudrenMacetas a cubierto, balcones techados
Multiflora4 a 6 cmMuchas flores; resiste lluvia y calor bastante mejorMacizos, borduras, jardineras a la intemperie
Floribunda6 a 8 cmIntermedia entre las dos anterioresUso general
Milliflora2,5 a 4 cmMata compacta cubierta de flor diminutaPrimer plano, macetas pequeñas
Colgantes de semilla (series Wave, Tidal Wave)5 a 7 cmTallos de más de un metro; se limpian solasColgantes y cubresuelos, sin mantenimiento
Surfinia y similares5 a 8 cmColgante muy vigorosa, solo por esquejeBalcones, cascadas de gran volumen
Calibrachoa2 a 3 cmGénero distinto; más exigente en hierro y acidezColgantes de flor menuda y muy densa

Surfinia merece una aclaración porque el nombre se usa como si fuera un tipo botánico. Es una marca comercial registrada por la empresa japonesa Suntory desde 1989, aplicada a una serie de petunias colgantes seleccionadas que solo se multiplican vegetativamente. No existe semilla de surfinia; quien la venda, vende otra cosa. Su vigor y su porte cascada abrieron el mercado de las petunias colgantes y, como respuesta, las casas de semillas desarrollaron en los años noventa las series Wave, que sí se siembran. Las diferencias se detallan en el artículo sobre calibrachoas, surfinias y otras petunias.

Calibrachoa se separó del género Petunia en 1990 sobre la base de su número cromosómico: las petunias tienen n=7 y las calibrachoas n=9. Se hibridan mal entre sí, aunque existen cruces intergenéricos comerciales llamados Petchoa. En la práctica, la calibrachoa es más sensible al pH alto y más golosa de hierro, y por eso amarillea antes con el agua de red española.

Cuándo se plantan en España y hasta cuándo duran

La petunia es técnicamente una perenne tierna, pero en el clima peninsular se comporta como anual y así se cultiva. El calendario:

  • Litoral mediterráneo y Andalucía: plantel a partir de marzo, floración de abril a noviembre con un bache en agosto.
  • Meseta e interior: plantel a partir de finales de abril, cuando ha pasado el riesgo de heladas tardías. Floración de mayo a octubre.
  • Norte húmedo: mayo. Aquí el problema no es el calor sino la botritis por lluvia, así que interesan multifloras y series colgantes que no acumulan agua en la corola.

Marco de plantación: 20 a 25 centímetros entre plantas en macizo. En jardinera colgante, tres plantas por cada 40 centímetros de largo, y como mínimo tres o cuatro litros de sustrato por planta. Este último dato es el que más se ignora y el que más determina el resultado: en un colgante de dos litros con cinco plantas, no hay riego que aguante julio.

Exposición a pleno sol. Con menos de seis horas de sol directo la petunia se estira, encanija y florece poco.

Cuánta agua necesita en julio

Mucha, y ese es el punto donde fracasan la mayoría. Una jardinera colgante bien plantada en pleno agosto en Madrid o Sevilla se riega a diario, y en días de más de 35 grados dos veces, por la mañana temprano y al atardecer. En macizo de jardín con acolchado, cada dos o tres días.

Regar a la base, nunca por encima de la flor: la corola mojada se pega, se mancha y es la puerta de entrada de la botritis. El agua debe salir por el drenaje; un riego corto que solo moja los primeros centímetros deja el fondo del cepellón seco y la planta se marchita igualmente.

El abonado es igual de determinante. La petunia consume mucho y agota un sustrato en cuatro o cinco semanas. Fertilizante líquido para plantas de flor cada siete a diez días durante toda la temporada, sin descanso. Una petunia mal alimentada no se muere: se queda escuálida y sin flor, que es peor.

Hojas amarillas: el problema del hierro

Las petunias, y en mucha mayor medida las calibrachoas, se cuentan entre las plantas de temporada consideradas ineficientes en la captación de hierro. Necesitan que el sustrato se mantenga en un pH de entre 5,4 y 6,2; por encima de 6,5 empiezan a fallar y por encima de 7 se bloquean.

El síntoma es inconfundible: las hojas nuevas, las de las puntas, amarillean entre los nervios mientras las viejas siguen verdes. Si el amarilleo empieza por las hojas viejas y avanza hacia arriba, no es hierro sino nitrógeno, y se resuelve simplemente abonando.

El agua de red dura sube el pH del sustrato riego a riego, así que en la mayor parte de España la clorosis aparece a las seis u ocho semanas de plantar. Las soluciones son un abono específico de reacción ácida (los formulados para plantas ácidas o los que llevan hierro quelado), agua de lluvia cuando se pueda, y una aplicación puntual de quelato de hierro EDDHA, que es el que sigue funcionando en aguas duras.

Por qué se estiran y dejan de florecer

La petunia tiende a alargar unos pocos tallos principales y a florecer solo en las puntas, dejando la base pelada. Hay dos intervenciones que lo evitan y una que lo repara.

Pinzado al plantar. Al colocar el plantel, se despuntan todos los tallos por encima del tercer o cuarto par de hojas, aunque duela cortar los capullos que trae. Cada punta cortada se convierte en dos o tres ramas. La planta tarda dos semanas más en empezar y a partir de ahí produce el triple.

Retirada de flores marchitas. Necesaria en grandifloras y multifloras: la flor seca se queda pegada, se pudre con la lluvia y, si llega a formar cápsula con semilla, la planta reduce la floración. Se pellizca la flor con su base verde, no solo la corola. Las series Wave, las surfinias y las calibrachoas se limpian solas y no lo requieren.

El rebaje de mitad de temporada. Es la maniobra que salva la jardinera. A mediados o finales de julio, cuando la planta está larga y con flor solo en los extremos, se cortan todos los tallos a la mitad de su longitud, se abona y se riega bien. Queda un aspecto lamentable durante dos semanas y a las tres o cuatro la planta está rebrotada, compacta y en plena flor de nuevo, y así llega hasta las primeras heladas. Si se hace por tandas, cortando la mitad de los tallos una semana y el resto quince días después, ni siquiera se pierde la floración.

Las hojas pegajosas no son pulgón

Es una duda que se repite. Las petunias tienen las hojas y los tallos cubiertos de tricomas glandulares, pelillos rematados en una gota resinosa. Esa pegajosidad es propia de la planta, no un síntoma: se nota igual en un ejemplar recién llegado del vivero y perfectamente sano.

Esos pelos atrapan mosquitas, trips y pulgones pequeños, que quedan pegados y mueren ahí. Algunos autores han llegado a describir a las petunias, junto con otras solanáceas glandulares, como protocarnívoras: capturan presas y se benefician del nitrógeno que se libera al descomponerse sobre la hoja, aunque no tengan enzimas digestivas propias.

La diferencia con una plaga de verdad: la melaza del pulgón es pegajosa pero brillante y localizada, aparece en el envés de las hojas jóvenes y en los brotes tiernos, viene acompañada de los propios insectos y de hormigas, y termina cubriéndose de negrilla. La pegajosidad natural es mate, uniforme y está por toda la planta.

Plagas, botritis y el virus que se transmite con las manos

Pulgón y mosca blanca: los habituales de cualquier planta de temporada. Jabón potásico al atardecer, repetido a los siete días.

Orugas de noctuidos: perforan los capullos y se comen el interior antes de que abran. El síntoma es un agujerito redondo en la base de un botón que luego no abre. Se tratan con Bacillus thuringiensis, específico de orugas y respetuoso con abejas y auxiliares.

Botritis: moho gris en flores y tallos tras periodos de lluvia o riegos por encima. Se combate quitando de inmediato todo lo marchito y separando las plantas para que circule el aire.

Virus del mosaico del tabaco. Este merece una nota porque tiene una vía de contagio insólita. La petunia es una solanácea y es sensible al TMV, un virus extremadamente estable que sobrevive en el tabaco procesado. Manipular petunias, tomateras o pimientos después de tocar tabaco, sin lavarse las manos con jabón, puede transmitir el virus. Los síntomas son mosaicos claros en las hojas, deformación y enanismo, y no tienen tratamiento: la planta se retira y se destruye.

Cómo se siembra

La semilla de petunia es polvo: cabe más de un centenar en la cabeza de un alfiler. Necesita luz para germinar, así que se siembra en superficie, sin cubrir, sobre sustrato de semillero fino y previamente humedecido, y se aprieta suavemente para asegurar el contacto.

Temperatura de germinación entre 22 y 24 grados, ambiente húmedo bajo plástico o cristal, y germinación en siete a doce días. Desde la siembra hasta la primera flor pasan entre diez y doce semanas, de modo que para tener plantel en abril hay que sembrar a finales de enero o principios de febrero, en interior. Las plántulas son minúsculas y frágiles las tres primeras semanas; el riego se hace por abajo, poniendo agua en la bandeja, para no arrastrarlas.

Como se explicaba arriba, las surfinias y la mayoría de las calibrachoas no se siembran: son clones propagados por esqueje, y muchas están protegidas por derechos de obtentor, lo que legalmente restringe su multiplicación para venta. Para uso doméstico, un esqueje de punta de 8 centímetros tomado en agosto enraíza en dos o tres semanas en agua o en perlita, y permite conservar la planta de un año para otro invernándola a cubierto por encima de 8 grados.

Night Sky, la petunia negra y el escándalo de las naranjas

La petunia es una de las plantas modelo de la genética vegetal, y eso se nota en su catálogo.

'Night Sky', presentada en 2015, tiene la corola violeta salpicada de manchas blancas irregulares que recuerdan a un cielo estrellado. Lo interesante es que el patrón depende de la temperatura nocturna: con noches frescas dominan las manchas blancas, con noches cálidas la flor sale casi entera morada. La misma planta cambia de dibujo a lo largo del verano, y no hay dos flores iguales.

Las petunias casi negras, del tipo 'Black Velvet', llegaron en 2010 tras años de selección para acumular antocianos hasta saturar la corola. No son negras en sentido estricto sino de un morado tan oscuro que absorbe casi toda la luz visible.

Y en 2017 se produjo un episodio que llegó a los viveros españoles: se descubrió que varias series de petunias naranjas comercializadas en Europa y Estados Unidos contenían un gen de maíz introducido por ingeniería genética en experimentos de los años ochenta, material que nunca fue autorizado para venta y que había acabado en el mercado por vías no documentadas. La Unión Europea ordenó su retirada y destrucción, y desaparecieron del catálogo. Los tonos anaranjados que hoy se venden proceden de mejora convencional posterior.

De dónde vienen y por qué se llaman así

El género Petunia es sudamericano: Argentina, Uruguay y el sur de Brasil. Toma su nombre de petun, la palabra con la que los pueblos tupí-guaraníes designaban al tabaco, porque los primeros botánicos que las describieron vieron enseguida su parentesco con Nicotiana. Están, en efecto, en la misma familia que el tabaco, el tomate, la patata y también la mandrágora.

La petunia de jardín es un híbrido, hoy denominado Petunia × atkinsiana (nombre que ha sustituido al antiguo Petunia × hybrida), obtenido en Europa hacia 1834 cruzando Petunia axillaris, de flor blanca, tubo largo y perfume nocturno, polinizada por polillas, con Petunia integrifolia, de flor violeta, corta y polinizada por abejas.

De ese cruce viene una pérdida que muchos notan: las petunias modernas casi no huelen. El aroma nocturno lo aportaba P. axillaris mediante compuestos bencenoides, y la selección intensiva hacia colores intensos y flores grandes ha ido eliminándolo, porque las mismas rutas metabólicas compiten por precursores. Las variedades blancas y de color pálido son las que más aroma conservan, y las más perfumadas suelen ser las que huelen al anochecer, no a mediodía.

¿Son tóxicas para gatos y perros?

No. Pese a pertenecer a las solanáceas, la petunia figura entre las plantas no tóxicas para perros, gatos y caballos en los catálogos de referencia veterinaria, y lo mismo vale para las calibrachoas. Un animal que mordisquee hojas puede tener molestias digestivas leves por irritación mecánica, nada más.

Esto la convierte en una de las opciones seguras para balcones con mascotas, a diferencia de otras solanáceas ornamentales de la misma familia como el Cestrum o el Brugmansia, que sí lo son y bastante. Para cualquier consulta toxicológica en personas, el Instituto Nacional de Toxicología atiende en el 91 562 04 20.

En resumen

Elegir bien la petunia depende de la etiqueta: grandiflora para sitio protegido, multiflora para intemperie, series Wave si se quiere una colgante de semilla que se limpia sola, y surfinia solo si se acepta que es una marca de esqueje. La calibrachoa que se vende a su lado es otro género y necesita más acidez. Todas piden pleno sol, mucha agua (a diario en jardinera durante el verano, dos veces en días de 35 grados) y abonado cada siete a diez días sin interrupción. Sus dos fallos típicos son la clorosis por agua dura, que se ve en las hojas nuevas y se corrige con abono ácido y quelato, y el estiramiento de mediados de verano, que se arregla cortando todos los tallos a la mitad en julio. Y esas hojas pegajosas son suyas, no de pulgón. Hay más detalle en cómo cuidar las petunias y en la ficha de la petunia grandiflora.


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