Calibrachoas y surfinias: las ‘otras’ petunias

A esas forofas del verano que son las petunias les han salido competidoras en su propio género y en el de las calibrachoas. Colgantes, compactas, bitonos, muy floríficas, autolimpiantes, más resistentes al calor... el universo petunia se expande.

Las calibrachoas ‘Million Bells’ ofrecen una floración abundantísima. En primer plano, ‘Coral Glow’ y detrás, ‘Lavender Vein’. Abajo, una petunia-calibrachoa, un híbrido que reúne lo mejor de ambas.

Técnicamente, entre petunias y calibrachoas la diferencia se cuenta en número de cromosomas: 14 en las primeras, 18 en las segundas. Físicamente son muy parecidas, excepto en el tamaño de las flores, más pequeñas, pero muy copiosas, en el caso de las calibrachoas. Tan es así que uno de los híbridos de esta especie se llama ‘Million Bells’: sus matas de 18 a 25 centímetros de altura producen cientos de campanitas violetas, azules, rosadas, rojas, magenta, lavanda, amarillas, anaranjadas, blancas...

Gracias a su porte rastrero, las calibrachoas crecen formando cascadas de flores. Resultan espectaculares en tiestos colgantes, macetas y rocallas, y son capaces de mantener su forma compacta y densa a pesar del calor.
Otros híbridos de calibrachoa, como la novedosa ‘Superbells Cherry Star’, destacan por su curiosa combinación de colores: magenta con centro y rayos amarillos, o por sus preciosas flores dobles de color fucsia, como la ‘Superbells Double Rose’.

Gracias a su porte rastrero, las calibrachoas crecen formando cascadas de flores. Resultan espectaculares en tiestos colgantes, macetas y rocallas, y son capaces de mantener su forma compacta y densa aun cuando están estresadas por el calor. Además, atraen a los pájaros. Otro rasgo que las distingue: sus hojas no son pegajosas.

Las calibrachoas demandan pocos cuidados, y a su vigor y resistencia a las altas temperaturas y las plagas, añaden su capacidad autolimpiante: las flores viejas no necesitan ser pinzadas. Para florecer en abundancia desde abril hasta el otoño, estas plantas exigen un aporte mensual de abono para plantas de flor. Requieren un excelente drenaje para evitar la pudrición y un sustrato neutro; los pH altos deben compensarse con quelatos de hierro. Hay que regarlas solo cuando el sustrato se vea seco.

Surfinias, las petunias colgantes

La versión colgante de las petunias son las surfinias, nombre comercial que reciben estos híbridos que lucen maravillosamente en cestas, tanto suspendidas como en balcones y poyetes altos, y rocallas.

Hay surfinias de muchos colores, incluso combinados. Entre ellas destacan la ‘Supertunia Pretty Much Picasso’, de color magenta con centro más oscuro y bordes verdes, y la ‘Raspberry Blast’, de color frambuesa con grandes pinceladas rosa claro. Ambas son autolimpiantes. Existen también las llamadas ‘Potunias’, más compactas y menos colgantes.

Son en general plantas muy floríficas, que darán lo máximo si al plantarlas se añade al sustrato un fertilizante para plantas de flor de liberación lenta. En mayo se deben abonar cada dos semanas con un fertilizante líquido diluido en el agua de riego, y en junio todas las semanas o cada tres riegos. En julio, una poda leve de los tallos más largos (no más de un 20%) servirá para mantener la forma (se quedarán sin flores unos días, pero volverán con brío); les vendrá muy bien, de paso, otra ración de fertilizante de liberación lenta. El abono líquido deberá aplicarse riego por medio durante julio y agosto, para volverlo a espaciar en septiembre.

En dúos tonales

En tu centro de jardinería encontrarás también tiestos de petunias y calibrachoas de distintos tonos en dúos muy resultones. Estos mix suelen reunir un par de variedades de porte colgante en forma de tupidas bolas, ideales para decorar terrazas y jardines. Son plantas que crecen rápidamente y florecen desde abril en el caso de las petunias, y mayo en el de las calibrachoas, hasta la llegada de los primeros fríos.

• No hace falta trasplantarlas, solo hay que colocar el tiesto en un sitio soleado.

• Durante el verano, para evitar que el sustrato se seque muy rápidamente, es preferible colocarlas en semisombra, aunque asegurándoles un mínimo de seis horas diarias de sol.

• Se riegan de forma regular dejando secar un poco el sustrato entre medias y evitando la acumulación de agua en el plato. El exceso de agua puede asfixiar las raíces y matarlas.

• Para mantener el porte compacto y favorecer la ramificación, se deben pinzar las flores pasadas y podar a mediados de junio.

• Necesitan cada semana abono líquido para plantas de flor junto con el agua de riego, y quelatos de hierro cada 15 días.

Este artículo ha sido elaborado con la colaboración de Grup Roig y Corma.


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