No existe ninguna planta que no necesite agua. Lo que existe son plantas que almacenan agua en hojas, tallos, raíces o rizomas, y que por eso aguantan semanas sin que nadie se acuerde de ellas. La diferencia parece una minucia de vocabulario y no lo es: quien se cree el titular acaba con una maceta reseca, y quien intenta compensar riega el doble y la mata igual, pero más rápido. En interior, el exceso de riego mata muchísimas más plantas que la falta.
Aquí van las que de verdad toleran el olvido, cómo saber cuándo toca regar sin recurrir a un calendario, cuáles se han colado en estas listas sin merecerlo y cuáles conviene mirar dos veces antes de comprar, porque varias de las mejores para olvidadizos son tóxicas por ingestión para perros, gatos y niños pequeños. Lo detallo al final con nombre y apellidos.
Por qué el riego de más mata
Una raíz respira. Necesita oxígeno para vivir, y lo toma del aire que hay entre las partículas del sustrato. Cuando el sustrato está saturado de agua, ese aire desaparece: los huecos se llenan y la raíz se asfixia. Ahí es donde entran los hongos del suelo, que encuentran tejido muerto y avanzan hacia arriba. Eso es la podredumbre radicular.
Lo traicionero es el síntoma. Una planta con las raíces podridas ya no absorbe agua, así que se marchita igual que una planta seca: hojas caídas, blandas, amarilleando desde abajo. El dueño interpreta sed, riega otra vez y remata la faena. Ante una planta mustia, lo primero es meter el dedo en la tierra, no coger la regadera.
Las de esta lista son especialmente sensibles, porque sus raíces vienen de suelos pedregosos que se secan del todo entre lluvia y lluvia. En ellas, el agua estancada no es un exceso: es una enfermedad.
Cómo saber si toca regar
- El dedo. Hasta el segundo nudillo. Si sale tierra pegada y fría, no riegues. En suculentas, espera incluso a que esté seca en profundidad.
- El peso. Levanta la maceta recién regada y memoriza el peso. Seca pesa mucho menos, y en dos o tres veces aprendes a saberlo sin tocar la tierra.
- El plato. Riega a fondo hasta que salga agua por el drenaje, espera un rato y vacía el plato. Una maceta que se queda en un plato con agua tiene las raíces del fondo permanentemente encharcadas.
- La estación. En invierno, con menos luz y menos calor, la planta consume mucha menos agua. El mismo riego que en julio era justo, en enero es excesivo.
- El sustrato. Para todas estas plantas, sustrato drenante con arena gruesa, perlita o grava, y maceta con agujero. Sin agujero no hay riego correcto posible.
Las que de verdad aguantan semanas
Zamioculca (Zamioculcas zamiifolia). La campeona indiscutible. Bajo tierra tiene rizomas gruesos cargados de agua, y sus foliolos son duros y cerosos. Tolera luz escasa y riegos muy espaciados, y es de las poquísimas que agradece de verdad que te olvides. Detalles en su ficha de cuidados.
Sansevieria o lengua de suegra (Dracaena trifasciata). Hojas rígidas y suculentas, y un metabolismo que abre los estomas de noche para perder menos agua. Aguanta sombra, corrientes y descuido. Lo único que no perdona es el frío con la tierra mojada. Tienes sus cuidados en la ficha de la sansevieria.
Sansevieria. Hoja gruesa, rígida y suculenta: la reserva de agua está ahí dentro.
Cadena de perlas (Curio rowleyanus, antes Senecio rowleyanus). Cada perla es una hoja esférica, la forma que menos superficie expone para el volumen que guarda. Colgante, necesita mucha luz y muy poca agua. En una maceta que retenga humedad se pudre en cuestión de días.
Cadena de perlas. Las bolitas son hojas: la esfera es la forma que menos agua pierde por evaporación.
Haworthias y haworthiopsis. Las rosetas pequeñas de hojas duras con rayas blancas, que se venden como cactus cebra sin ser cactus. Van en maceta pequeña, sustrato mineral y riego muy espaciado. Aguantan mejor la sombra que la mayoría de suculentas, lo que las hace cómodas en un piso. Más en la ficha del género.
Cebolla embarazada (Albuca bracteata, antes Ornithogalum caudatum). Un bulbo verde y enorme que vive medio fuera de la tierra y del que salen hojas acintadas. El bulbo es la despensa, y por eso tolera secas largas. Se llama embarazada porque forma bulbillos hijos bajo la túnica, que se desprenden y enraízan solos. Cuidado con ella si hay animales: lo explico más abajo.
Cebolla embarazada. Los bultos de la base son bulbillos hijos, y el bulbo entero es la reserva de agua.
Rosa del desierto (Adenium obesum). Tiene un caudex, un tronco hinchado en la base donde guarda agua y reservas. Quiere sol directo, muchísimo, y calor. En invierno pierde hoja y entonces el riego se reduce casi a cero. Es de las que más sufre si la riegas a destiempo. Ficha completa en Adenium obesum.
Rosa del desierto. El tronco abombado es el almacén. Su látex es tóxico, así que se poda con guantes.
Pata de elefante (Beaucarnea recurvata). Mismo mecanismo, en formato grande: base ensanchada y hojas acintadas colgantes. Es lenta y longeva, y el error clásico es tratarla como una palmera de interior y regarla cada semana. Su ficha lo detalla.
Las tillandsias son otra cosa
Las tillandsias o claveles del aire aparecen en todas estas listas, y es un malentendido. No es que no necesiten agua: es que no la toman por la raíz. Son epífitas y absorben el agua de la lluvia y de la humedad ambiental a través de unos pelos escamosos llamados tricomas, que son los que dan a la hoja ese aspecto plateado. Las raíces, cuando las tienen, sirven para agarrarse a una rama.
En un piso español, con calefacción en invierno y aire seco, una tillandsia sin agua se muere igual que cualquier otra planta, solo que más despacio y sin que se note hasta que es tarde. Necesita pulverizaciones frecuentes o un remojo periódico, con agua de lluvia o baja en cal, y después hay que escurrirla boca abajo para que no quede agua encharcada en el centro de la roseta, que es lo que la pudre. Cómo se hace, en cultivar tillandsias.
Tillandsias en flor. El aspecto plateado de la hoja son los tricomas con los que absorben el agua del aire.
Las que aguantan, pero no son suculentas
Hay un grupo intermedio que tolera el descuido sin almacenar agua: simplemente crece despacio y se recupera bien de un susto.
Poto (Epipremnum aureum). El clásico. Avisa cuando tiene sed, dejando caer las hojas de golpe, y se recupera en horas con un riego. Eso lo convierte en la planta ideal para aprender a leer una planta, pero no significa que le venga bien pasar sed de forma continua. Cuidados en la ficha del poto.
Poto. Tolera el olvido y avisa cuando tiene sed, pero no almacena agua: se recupera, no resiste.
Cinta o malamadre (Chlorophytum comosum). Tiene raíces engrosadas, casi tuberosas, que guardan algo de agua, y es de las pocas de este grupo que no es tóxica para gatos. Lo que no tolera es el agua con mucha cal o flúor, que le quema las puntas de las hojas. Más en la ficha de la cinta.
Cinta con sus plántulas colgando, listas para separar y enraizar. Sus raíces engrosadas le dan algo de margen.
Las que no deberían estar en estas listas
Begonias. Aparecen una y otra vez y no aguantan nada. Las de flor tienen hojas tiernas y mucha superficie, transpiran a base de bien y se marchitan en un par de días de olvido en verano. Sensibles al exceso de riego sí lo son, pero eso no las hace resistentes a la sequía: las hace sensibles a todo.
Begonia de flor. Hoja tierna y mucha superficie: ni almacena agua ni tolera olvidos. No es planta de esta lista.
Drácenas de hoja fina (Dracaena marginata y compañía). Toleran algo de descuido, pero les afecta mucho la cal del agua, y las puntas secas que salen se confunden con sed. Helechos y calatheas: lo contrario, quieren humedad constante.
Cuidado si hay perros, gatos o niños
Este es el punto que las listas de plantas para olvidadizos se saltan siempre. Varias de las mejores de este artículo son tóxicas por ingestión:
- Zamioculca y poto contienen rafidios de oxalato cálcico, unas agujas microscópicas que se clavan en la mucosa de la boca y provocan dolor inmediato, babeo e hinchazón de boca y lengua. La savia también irrita la piel y los ojos.
- Rosa del desierto: es una apocinácea y su látex blanco es tóxico. Se poda con guantes y lavándose después.
- Cebolla embarazada: todo el bulbo lo es, como el de los Ornithogalum en general.
- Sansevieria: contiene saponinas, que provocan malestar digestivo si se mastica.
No dejes hojas ni restos de poda al alcance de un animal, y si sospechas que alguien ha mordido una, acude al médico o al veterinario, o llama al Instituto Nacional de Toxicología. No hay remedios caseros que aplicar.
Si te vas de vacaciones
Riega a fondo el día antes, deja escurrir y no dejes ningún plato con agua. Aparta las macetas de la ventana más soleada y agrúpalas: juntas crean un ambiente algo más húmedo y se secan más despacio. Nada de dejarlas en un barreño lleno, que no es un truco sino una podredumbre programada.
En resumen
Ninguna planta vive sin agua. Zamioculca, sansevieria, cadena de perlas, haworthias, cebolla embarazada, rosa del desierto y pata de elefante aguantan semanas porque tienen una despensa dentro, y el trato con ellas consiste sobre todo en no interferir: sustrato drenante, maceta con agujero, riego a fondo y espaciado, y el plato vacío.
Si solo te llevas una idea, que sea esta: ante una planta mustia, mete el dedo en la tierra antes de regar. La mitad de las veces el problema es justo el contrario del que parece. Y antes de comprar, comprueba si la planta es tóxica y si en casa hay quien la vaya a morder.