La sansevieria es la planta de interior que más cuesta matar, y la única forma habitual de conseguirlo es regándola. Sus hojas gruesas y fibrosas almacenan agua, vive en sitios donde casi ninguna otra prospera y puede pasar un mes entero sin que nadie se acuerde de ella. Si lleva años intentando tener plantas sin éxito, empiece por esta.
Un cambio de nombre que conviene conocer: desde 2017 los botánicos incluyen el género Sansevieria dentro de Dracaena, de modo que la clásica lengua de suegra es hoy Dracaena trifasciata. El comercio sigue usando el nombre antiguo, así que en el vivero la encontrará como sansevieria. Y una advertencia previa: es tóxica por ingestión por su contenido en saponinas, y provoca vómitos y salivación en perros y gatos.

Por qué aguanta tanto
Es originaria del oeste de África tropical y tiene metabolismo CAM, el mismo de los cactus y las suculentas: mantiene los estomas cerrados durante el día para no perder agua y los abre de noche para captar dióxido de carbono. Ese mecanismo, unido a un rizoma grueso y a hojas que funcionan como depósito, explica su resistencia a la sequía y también su lentitud: crece poco, y menos aún con luz escasa.
El metabolismo nocturno se cita a menudo como argumento para ponerla en el dormitorio. Es cierto que fija CO2 de noche, pero la cantidad implicada es insignificante para el aire de una habitación. Póngala en el dormitorio porque es bonita y aguanta la poca luz, no porque vaya a cambiar la atmósfera.
Tipos que se encuentran en España
Dracaena trifasciata 'Laurentii'. La más vendida: hojas erguidas de hasta un metro, verdes con bandas transversales grises y márgenes amarillos. Es la imagen que casi todo el mundo tiene de la sansevieria.
'Hahnii' o sansevieria enana. Roseta baja y compacta, de veinte o treinta centímetros, ideal para una mesa, un escritorio o un cuarto de baño con ventana. Hay versiones verdes, jaspeadas y doradas.
'Moonshine'. Hojas anchas de un verde plateado casi uniforme. Necesita algo más de luz que las demás para conservar el tono claro.
Dracaena masoniana, la aleta de ballena. Hojas muy anchas y planas, en poca cantidad. Muy escultórica.
Dracaena angolensis, la sansevieria cilíndrica. Hojas cilíndricas y puntiagudas que a veces se venden trenzadas. Ese trenzado es una manipulación comercial y suele deshacerse con el crecimiento.

Luz
Tolera desde luz brillante indirecta hasta rincones bastante oscuros, y esa amplitud es su mayor virtud. Ahora bien, tolerar no es preferir: con mucha luz crece más rápido, las hojas salen más rígidas y el amarillo de los bordes es más intenso; con poca luz se limita a mantenerse.
Aguanta incluso algo de sol directo si se aclimata poco a poco, aunque el sol de mediodía de un verano español detrás de un cristal le decolora las hojas. Si la traslada de un rincón oscuro a una ventana soleada, hágalo de forma gradual a lo largo de dos semanas.
Riego, el único punto delicado
Aquí se juega todo. La regla es sencilla: riegue solo cuando el sustrato esté completamente seco, y en la duda, espere. Meta el dedo hasta media maceta; si nota humedad, no riegue.
En la práctica, en primavera y verano eso suele significar cada dos o tres semanas, y en otoño e invierno una vez al mes o menos, sobre todo si la casa está fresca y la planta en penumbra. Riegue en abundancia hasta que salga agua por el drenaje, deje escurrir y vacíe el plato.
Evite mojar el centro de las rosetas: el agua que se queda ahí es una vía de entrada para la podredumbre. Y no la deje nunca con el plato lleno. La podredumbre de rizoma es la causa del noventa por ciento de las sansevierias muertas, y cuando se detecta suele ser tarde: la base de las hojas se vuelve blanda, amarillenta y se desprende al tirar de ella.
Sustrato y maceta
Necesita un sustrato muy drenante. Lo ideal es un sustrato específico para cactus y suculentas, o una mezcla de sustrato universal con un tercio de arena gruesa, perlita o puzolana. Un sustrato de turba puro retiene demasiada agua y complica lo único que hay que hacer bien.
La maceta debe tener agujero de drenaje, y conviene que sea ajustada. La sansevieria florece y crece mejor algo apretada, y sus rizomas son tan fuertes que llegan a agrietar macetas de plástico o de barro fino, lo que en sí mismo es la señal de que toca trasplantar. Con macetas de barro se seca antes, lo cual es una ventaja en esta planta.
Trasplante cada tres o cuatro años, en primavera, subiendo una sola talla.
Temperatura y abonado
Está cómoda entre 18 y 27 ºC y tolera hasta unos 10 ºC. Por debajo empieza a sufrir daño por frío, que aparece como manchas acuosas en las hojas. En España es planta de interior, aunque en la costa mediterránea y en Canarias puede vivir en una terraza resguardada todo el año.
Abone poco: de abril a septiembre, un abono para cactus y suculentas cada seis u ocho semanas, a la mitad de la dosis de la etiqueta. En invierno, nada.
Cómo multiplicarla
Hay dos métodos y no dan el mismo resultado, algo que casi nunca se explica.
División del rizoma. Es el método fiable y el único que conserva el jaspeado. Se saca la planta de la maceta en primavera, se separan con un cuchillo limpio los grupos de hojas que tengan su porción de rizoma y sus raíces, y cada división se planta en su maceta. Se deja secar el corte unas horas antes de plantar y no se riega durante la primera semana.
Esquejes de hoja. Se corta una hoja sana y se divide en trozos de 5 a 8 cm, marcando cuál era el lado inferior, porque enterrado del revés no enraíza. Los trozos se dejan secar dos o tres días para que cicatricen y luego se clavan un par de centímetros en sustrato arenoso apenas húmedo. Tardan de dos a tres meses en emitir un brote.
El detalle importante: un esqueje de hoja de una variedad de bordes amarillos, como la 'Laurentii', da plantas verdes sin el borde. La variegación de estos cultivares reside en el tejido del meristemo y no se transmite por hoja. Si quiere conservar el borde amarillo, tiene que dividir el rizoma.
Problemas frecuentes
- Hojas blandas y amarillas en la base. Podredumbre por exceso de riego. Saque la planta, corte lo podrido, deje secar y replante en sustrato seco y drenante. Las hojas sanas pueden servir de esquejes.
- Hojas arrugadas o con pliegues longitudinales. Falta de agua, esta vez de verdad. Ocurre tras muchos meses sin regar.
- Hojas que se doblan o se abren hacia fuera. Suele ser falta de luz, o maceta demasiado grande con sustrato húmedo.
- Puntas secas y marrones. Aire muy seco o daño mecánico en la punta. No vuelven a crecer; se pueden recortar siguiendo la forma.
- Manchas marrones acuosas. Frío. Aleje la planta de ventanas frías en invierno.
- Cochinilla. Poco frecuente, pero aparece en las axilas. Se retira con un algodón y jabón potásico.
En resumen
La sansevieria vive en sitios con poca luz, no necesita humedad ni cuidados especiales y su única exigencia real es un sustrato muy drenante y un riego escaso: cada dos o tres semanas en verano y una vez al mes o menos en invierno. En la duda, no riegue. Ese es el resumen honesto de su cultivo.
Para multiplicarla, divida el rizoma en primavera si quiere conservar los bordes amarillos de la 'Laurentii', y reserve los esquejes de hoja para las variedades verdes. Y recuerde que es tóxica por ingestión, así que en una casa con animales conviene ponerla en alto.