Temperatura alta
Pleno sol
Suelo rico, poroso y bien drenado
Riego escaso o moderado
Hoja caduca
Flor: verano
Semillas

Adenium obesum es un arbusto suculento de la familia Apocynaceae originario de las zonas áridas del este y el centro de África y del sur de la Península Arábiga, desde el Sahel hasta Kenia, Yemen y Omán. Se conoce como rosa del desierto, y se cultiva por dos cosas a la vez: la base del tronco, enormemente engrosada y retorcida, que le da aspecto de bonsái natural, y las flores en trompeta de color rosa, rojo o blanco que se abren en el extremo de las ramas en verano.

Antes de nada, una advertencia que no debe pasarse por alto: toda la planta es tóxica. Al cortar cualquier parte suelta un látex blanco que contiene compuestos que afectan al corazón, y que en África se ha usado tradicionalmente para envenenar flechas. No es una planta para tener al alcance de niños pequeños ni de animales que muerdan las hojas, y conviene manipularla con guantes al podar y lavarse las manos después, evitando el contacto del látex con los ojos y con heridas. No tiene ningún uso comestible ni medicinal doméstico.

Cómo reconocerla

Lo primero que se ve es el caudex, la base hinchada del tronco donde la planta almacena agua y reservas. Es una estructura leñosa de piel lisa y gris plateada, a veces con forma de botella, a veces ramificada en varias patas gruesas, que se ensancha con los años y que constituye el verdadero valor ornamental del ejemplar. Sobre él salen ramas carnosas y gruesas que se van afinando.

Las hojas se agrupan en el extremo de las ramas, son obovadas, con la punta redondeada, coriáceas, de verde brillante y a menudo con el nervio central claro. Se caen en la estación seca, que en cultivo corresponde al invierno: es una planta de hoja caduca que pasa varios meses desnuda, y verla sin hojas en enero no significa que esté enferma.

Las flores son grandes para el tamaño de la planta, con forma de embudo abierto en cinco lóbulos, y salen en pequeños grupos en la punta de las ramas. Van del rosa intenso al rojo, con la garganta más clara, y existen selecciones blancas, bicolores y de flor doble. Aparecen en verano, cuando la planta está en pleno crecimiento y calor.

Temperatura, la clave del cultivo

Es una planta de calor. No tolera la helada en absoluto, y por debajo de unos diez grados empieza a sufrir, con riesgo de podredumbre si además está húmeda. Esa combinación de frío y humedad es lo que mata a la mayoría de las rosas del desierto que se pierden en España.

En la práctica esto define dos formas de cultivarla. En Canarias, en la costa mediterránea cálida y en el sur más templado puede vivir fuera todo el año en sitio abrigado. En el resto del país es una planta de maceta que pasa el verano al aire libre, a pleno sol, y el invierno dentro de casa o en un invernadero, en un sitio luminoso y seco, con la temperatura por encima de los doce o quince grados. Ese es el motivo por el que figura como planta de interior, aunque de interior tiene poco: dentro sobrevive el invierno, pero para engordar el caudex y florecer necesita el sol directo del verano.

Luz

Pleno sol, cuanto más mejor. Con luz insuficiente estira las ramas, produce entrenudos largos y blandos, no engorda la base y no florece. En interior debe ir pegada a la ventana más luminosa posible, preferiblemente orientación sur. Al sacarla fuera en primavera conviene acostumbrarla poco a poco durante una o dos semanas, porque si pasa de golpe de la ventana al sol pleno puede quemarse la corteza y las hojas.

Sustrato y trasplante

Necesita un sustrato rico pero sobre todo poroso y de drenaje rápido. Una mezcla que funciona bien es sustrato para cactáceas o universal de calidad con una proporción alta de material grueso, entre un cuarenta y un cincuenta por ciento, en forma de arena gruesa de río lavada, pómez, picón o perlita. El agua debe atravesar el tiesto en segundos.

La maceta debe tener agujeros amplios y no ser mucho mayor que el cepellón, porque un exceso de sustrato mojado alrededor de la raíz es peligroso. El barro cocido ayuda a que el conjunto se seque antes que el plástico. Nunca hay que dejar plato con agua.

El trasplante se hace en primavera, al empezar el crecimiento, cada dos o tres años. Es el momento de levantar un poco el caudex sobre el nivel del sustrato si se quiere lucir la base y las raíces engrosadas, que es como se presentan los ejemplares más apreciados. Después del trasplante conviene esperar unos días antes de regar, para que cicatricen las raíces dañadas.

Riego

El riego marca dos estaciones bien distintas y es lo que más cuesta a quien la cultiva por primera vez.

En primavera y verano, con la planta en hoja y creciendo, se riega a fondo cada vez que el sustrato se ha secado por completo, empapando hasta que salga agua por el drenaje y vaciando el sobrante. Con calor fuerte y maceta al sol eso puede significar una o dos veces por semana. Es en esta fase cuando engorda el caudex, y el agua acompañada de calor y sol es justo lo que necesita.

En otoño e invierno, cuando pierde la hoja y baja la temperatura, entra en reposo y el riego se reduce casi a cero. Un pequeño aporte cada tres o cuatro semanas, o incluso ninguno si está en un sitio fresco, es suficiente. Regar en invierno una planta sin hojas y en frío es la manera más segura de pudrirle el caudex, un daño que empieza por dentro y no se detecta hasta que la base se ablanda y ya no hay solución.

Durante el crecimiento agradece un abono para plantas de flor o para cactáceas, bajo en nitrógeno y con potasio, cada tres o cuatro semanas y a media dosis. En reposo no se abona.

Poda y formación

La poda se hace al final del invierno o al principio de la primavera, antes del rebrote. Sirve para dos cosas: eliminar ramas secas o desproporcionadas, y forzar la ramificación, ya que cada corte suele producir dos o tres brotes nuevos y una copa más densa. Como todo el interés está en el contraste entre una base gruesa y una copa compacta, se tiende a acortar las ramas largas.

Se corta con herramienta limpia y afilada, se dejan secar los cortes al aire y se evita regar los días siguientes. Y se hace con guantes, por el látex.

Multiplicación

  • Semilla. Es la vía que produce ejemplares con caudex bien formado, que es lo que se busca. Se siembra en primavera, en sustrato muy drenante y con calor, entre veinticinco y treinta grados, apenas cubierta y con humedad constante pero sin encharcar. Germina en pocos días. Las semillas pierden viabilidad deprisa, así que interesan frescas.
  • Esqueje. Se toman trozos de rama en primavera o verano, se dejan secar el corte varios días y se plantan en sustrato arenoso apenas húmedo. Enraízan, pero las plantas obtenidas así rara vez desarrollan un caudex tan grueso y característico como las de semilla, aunque suelen florecer antes.

Plagas y problemas frecuentes

  • Podredumbre del caudex y de la raíz. El problema grave. Por riego en frío, sustrato que retiene agua o maceta sin drenaje. Se nota porque la base se ablanda y huele. Prevenir es la única estrategia útil.
  • Cochinilla algodonosa. En las axilas de las hojas y en el cuello. Se ven como motas blancas algodonosas.
  • Araña roja. Con calor y aire seco de interior, deja punteado amarillo y telilla fina en el envés.
  • Pulgón. En los botones florales, que quedan deformados.
  • Caída de hojas. Normal en otoño e invierno. Si ocurre en pleno verano, suele indicar falta de agua, exceso de agua o un cambio brusco de ubicación.
  • No florece. Casi siempre por falta de luz directa, y a veces por exceso de nitrógeno.

En resumen

La rosa del desierto es una suculenta africana que se cultiva por su tronco engrosado y sus flores en trompeta de verano. Quiere calor, mucho sol, sustrato muy poroso y un riego que sigue el ritmo de la planta: abundante mientras tiene hoja y crece, casi nulo cuando la pierde y descansa en invierno. No aguanta la helada, así que salvo en las zonas más cálidas se cultiva en maceta y se resguarda en la estación fría.

Su punto delicado es la podredumbre del caudex por agua en frío, y su punto a recordar es la toxicidad: el látex de cualquier parte de la planta es venenoso, conviene podarla con guantes y mantenerla lejos del alcance de niños y animales.


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