Para un balcón en España, la elección de plantas de flor se reduce casi siempre a una pregunta: cuántas horas de sol directo recibe y en qué franja del día. Con eso resuelto, la lista de candidatas se acorta sola y el resto es cuestión de gusto y de color.
Lo que sigue es una selección de especies que funcionan de verdad en maceta y que se encuentran sin dificultad, con lo que hay que saber de cada una: exposición, época de flor, resistencia al frío y las advertencias que corresponda. La preparación del balcón, los recipientes, el sustrato y el riego se tratan en la primera parte.
La mandevilla o jazmín de Brasil rosada es la gran estrella de este balcón.
Geranios, gitanillas y pelargonios
Pelargonium zonale (el geranio de toda la vida), Pelargonium peltatum (la gitanilla, de tallos colgantes y hoja lustrosa) y Pelargonium x domesticum (el pelargonio o geranio de pensamiento, de flor grande y ondulada) siguen mandando en los balcones españoles por una razón sencilla: aguantan el sol, aguantan la sequía y florecen meses.
Quieren pleno sol, sustrato que drene y riego espaciado. Es más fácil matarlos por exceso de agua que por defecto. Florecen de la primavera al otoño y en la costa mediterránea y en Canarias pueden hacerlo casi todo el año. No soportan las heladas fuertes: en el interior peninsular hay que resguardarlos en invierno o darlos por perdidos.
Su problema serio en España es el taladro del geranio (Cacyreus marshalli), una mariposa de origen sudafricano establecida aquí desde los años noventa cuya oruga vacía los tallos por dentro. Los síntomas son brotes que se secan de golpe, agujeritos en el tallo y serrín. Los pelargonios de flor grande son bastante menos susceptibles que los geranios y las gitanillas. Cortar y retirar (no dejar tirados) los tallos afectados en cuanto aparecen es lo que más frena el problema.
Más detalle en geranios y gitanillas.
Petunias, surfinias y calibrachoas
Las petunias (Petunia x hybrida) siguen siendo el otro pilar del balcón: gama de color enorme, floración continua y porte semicolgante. Las llamadas surfinias son petunias de crecimiento colgante y vigoroso, ideales para jardineras altas.
La Calibrachoa se ha ganado un sitio propio. Da flores mucho más pequeñas pero en cantidad abrumadora, forma cascadas densas, resiste bien el calor y en la mayoría de las variedades es autolimpiante, es decir, no hay que ir quitando flores marchitas. Existen además híbridos entre ambos géneros que combinan flor grande y mata compacta.
Todas piden sol o media sombra luminosa, riego regular sin encharcar y abonado frecuente: son plantas voraces y en cuanto se les acaba el alimento dejan de florecer. Un detalle específico: la calibrachoa prefiere un sustrato ligeramente ácido, así que en zonas de agua muy calcárea, que es casi todo el este y el sur, tiende a amarillear entre nervios. Se corrige con un abono que incluya micronutrientes.
Más sobre calibrachoas y surfinias.
Alegrías
La alegría del hogar (Impatiens walleriana) es la planta de flor para sombra y semisombra por antonomasia, y prácticamente la única que florece con generosidad en un balcón orientado al norte. Tiene un inconveniente que conviene conocer: desde hace algo más de una década sufre en Europa un mildiu específico (Plasmopara obducens) que hace caer las hojas y colapsar la planta en pocos días, sobre todo con ambiente húmedo. En balcón, con buena ventilación y sin mojar el follaje, el riesgo baja bastante.
La alegría de Nueva Guinea (Impatiens hawkeri) es resistente a esa enfermedad y aguanta mejor el calor y la luz. Tiene follaje más oscuro y flores mayores, y admite media sombra e incluso sol suave en el norte peninsular. En el sur, sombra por la tarde sin discusión.
Ambas son muy sensibles a la falta de agua: se marchitan de golpe y se recuperan mal. En balcones expuestos hay que ir a recipientes grandes.
Lantanas
La lantana (Lantana camara) es de las plantas más agradecidas para un balcón caluroso: soporta el sol directo, la sequía una vez arraigada y el aire marino, y florece desde la primavera hasta que llega el frío en cabezuelas que van cambiando de color a medida que abren. La Lantana montevidensis es más rústica y de porte rastrero o colgante, con flores lila o blancas.
Dos advertencias, y las dos importan. La primera: los frutos verdes son tóxicos por ingestión y la savia y el follaje pueden provocar dermatitis por contacto en personas sensibles. Con niños pequeños o animales en el balcón, conviene colocarla fuera de su alcance o descartarla. Ante cualquier ingestión, la consulta es al médico o al veterinario.
La segunda: en Canarias y en zonas cálidas del litoral Lantana camara se comporta como invasora, escapa de cultivo y desplaza a la vegetación autóctona. En esos sitios no debe plantarse en suelo, y los restos de poda no se tiran al monte ni al compost del jardín, sino a la basura.
Más en lantanas: mucho sol, poca agua.
Aliso marítimo
El aliso marítimo (Lobularia maritima) es una crucífera mediterránea, silvestre en buena parte de la costa española, que forma una espuma de florecillas blancas, malvas o purpúreas con olor a miel. Es de las pocas plantas de esta lista que juegan en casa: no hay que aclimatar nada.
Quiere sol y poco más. Tolera suelos pobres y calcáreos, resiste la sequía y se siembra con una facilidad pasmosa. Su gran virtud en un balcón es que atrae sírfidos y otros insectos beneficiosos, lo que ayuda a mantener a raya al pulgón de las plantas vecinas. Si a mitad de verano se apelmaza, un recorte a la mitad la rejuvenece y vuelve a florecer.
Mandevilla o dipladenia
La mandevilla (Mandevilla sanderi, que se sigue vendiendo como Dipladenia) es una trepadora de flores acampanadas en carmín, rosa o blanco sobre follaje verde oscuro y brillante. Puede guiarse por un arco o dejarse como mata compacta, y florece desde finales de la primavera hasta el otoño.
Pide sol o semisombra luminosa, calor y sustrato que drene bien. No tolera el frío: por debajo de unos cinco grados sufre, y con heladas se pierde. En el litoral mediterráneo pasa el invierno fuera en un rincón resguardado; tierra adentro hay que entrarla a un porche o una galería fresca y luminosa.
Es una apocinácea y, como tal, suelta un látex blanco tóxico por ingestión e irritante al contacto. Podarla con guantes y lavarse las manos después. Con animales que muerdan plantas, mejor buscar otra cosa.
Más en la ficha de la mandevilla.
Y unas cuantas más que funcionan
- Gazania (Gazania rigens). Sol duro, sequía, arena y salitre. Cierra las flores cuando se nubla. Insuperable en balcones de costa.
- Portulaca (Portulaca grandiflora). Anual suculenta para pleno sol y macetas someras donde no vive nada más.
- Bacopa (Sutera cordata). Colgante fino y menudo, de flor blanca, lila o rosa. Semisombra en el sur; no perdona quedarse seca.
- Bidens y coreopsis. Amarillos luminosos, sol pleno, muy resistentes al calor.
- Scaevola aemula. Flores azules en forma de abanico, porte colgante, buena tolerancia al calor y a la salinidad.
- Angelonia. Espigas verticales que aportan altura y aguantan el verano interior sin despeinarse.
- Conejitos (Antirrhinum majus). Para primavera y otoño; en verano en el sur se agota.
- Margarita del Cabo (Osteospermum ecklonis). Floración temprana y otra en otoño en climas frescos. Cierra de noche.
- Jazmín del cielo (Plumbago auriculata). Trepadora de flor azul celeste para balcones grandes y soleados del área mediterránea.
- Fucsias. Solo para el norte peninsular y zonas frescas: en el verano mediterráneo lo pasan mal.
Qué plantar y cuándo
| Momento | Qué se planta |
|---|---|
| Octubre a noviembre | Pensamientos, violas, prímulas, alhelíes y bulbos de primavera |
| Febrero a marzo | Margaritas del Cabo, conejitos, aliso marítimo, primeras petunias en el sur |
| Abril a mayo | El grueso de la temporada: geranios, petunias, calibrachoas, alegrías, lantanas, mandevilla |
| Junio a julio | Reposición de bajas y especies de verano duro: gazania, portulaca, bidens |
| Septiembre | Recorte y abonado para aprovechar la segunda floración de otoño |
Las fechas se adelantan dos o tres semanas en Andalucía y el litoral mediterráneo, y se retrasan otro tanto en la meseta norte y las zonas de montaña, donde las heladas tardías pueden llegar hasta bien entrado mayo.
En resumen
Para sol fuerte y poco riego, geranios, lantanas, gazanias y portulacas. Para sol con riego regular, petunias, calibrachoas y mandevilla. Para semisombra y norte, alegrías de Nueva Guinea y bacopas. Y el aliso marítimo entra en casi cualquier jardinera soleada como relleno útil, porque además atrae a los insectos que trabajan contra el pulgón.
Dos avisos que conviene no pasar por alto: la lantana tiene frutos tóxicos y se comporta como invasora en zonas cálidas del litoral y en Canarias, y la mandevilla es una apocinácea de látex tóxico. En balcones con niños pequeños o animales, ambas piden colocación fuera de su alcance o directamente otra elección.