Las lantanas son de las poquísimas plantas de flor que aguantan un verano de interior peninsular o de litoral mediterráneo sin apenas riego y sin dejar de florecer. Desde abril hasta octubre, y todavía más tiempo en la costa sur, producen cabezuelas densas de florecillas que van cambiando de color a medida que maduran, de ahí el amarillo y rojo simultáneos que les dio el apodo de Banderita española.
A cambio hay dos cosas que conviene saber antes de plantarlas, y que casi nunca se cuentan: sus frutos verdes son tóxicos y la Lantana camara es una de las plantas invasoras más problemáticas del mundo. Ninguna de las dos cosas la descarta como planta de terraza, pero sí condicionan dónde y cómo se planta.
La Banderita española es una Lantana camara. La Lantana montevidensis es una especie rastrera muy rústica, ideal para cestas colgantes; da flores lilas, amarillas o blancas.
Qué es una lantana
Son verbenáceas arbustivas o rastreras originarias de las regiones tropicales y subtropicales de América. En jardinería española se usan casi siempre dos especies.
Lantana camara es la más común: un arbusto de tallos algo espinosos que en clima suave alcanza uno o dos metros de altura y otro tanto de anchura, con hojas ovales, ásperas al tacto y de olor fuerte, y cabezuelas planas donde conviven flores amarillas, naranjas y rojas. Ese cambio de color no es una mezcla de variedades: cada flor individual va virando de tono conforme envejece, y como la cabezuela abre de fuera hacia dentro, se ven las dos fases a la vez.
Lantana montevidensis es rastrera, de tallos largos y flexibles, hoja más pequeña y flores en tonos lila, malva o blanco. Es más resistente al frío que la anterior y funciona muy bien en cestas colgantes, jardineras de balcón y taludes, donde se derrama y tapa el suelo.
El mercado ha ampliado mucho la oferta con series compactas, enanas y colgantes en colores puros. Algunas de estas selecciones modernas producen poca o ninguna semilla viable, algo que importa por lo que se explica más abajo.
Sol, calor y sequía
Pleno sol, sin matices. Cuanta más luz directa reciba, más compacta será la mata y más densa la floración. A media sombra florece, pero se estira y da la mitad de flor.
Su gran virtud es la resistencia a la sequía y al calor extremo. Una lantana establecida en el suelo, en Murcia o en Sevilla, pasa julio y agosto con riegos profundos cada diez o quince días. En maceta la cosa cambia, porque el sustrato se seca en horas: ahí hay que regar cada dos o tres días en pleno verano, siempre dejando que la superficie se seque entre riegos.
Tolera bien el ambiente salino, así que es una buena opción para jardines de primera línea de costa y para terrazas expuestas al viento marino.
El frío es su límite real en España
Es tropical y no está preparada para el invierno continental. Las heladas ligeras le queman la parte aérea; las heladas fuertes y repetidas la matan de raíz.
En la práctica esto divide el país en dos. En el litoral mediterráneo, en Canarias, en el valle del Guadalquivir y en general donde las heladas son escasas y suaves, la lantana se comporta como arbusto perenne o rebrota desde la base en primavera aunque el invierno le queme las ramas. En la meseta, en el norte y en zonas de montaña, hay que tratarla como planta de temporada, o cultivarla en maceta y guardarla en invierno en un porche, una galería o un invernadero frío donde no baje de unos cinco grados.
En zona límite ayuda mucho un acolchado grueso al pie en noviembre y plantarla arrimada a un muro orientado al sur.
Suelo, riego y abonado
El suelo le da bastante igual mientras drene bien. Acepta terrenos pobres, pedregosos y calizos, que es lo que abunda en el este y el sur peninsular. Lo que no tolera es el encharcamiento invernal, sobre todo si se combina con frío.
El riego correcto es el profundo y espaciado: mojar bien y dejar secar. Los riegos cortos y diarios generan raíces superficiales y una planta menos resistente al calor.
En abonado hay una diferencia importante según el sistema de cultivo. Plantada en suelo, con una aportación en primavera basta, y conviene no abonarla en pleno verano. En maceta, en cambio, gasta reservas rápido y agradece un fertilizante para plantas de flor cada dos o tres semanas mientras esté floreciendo.
Poda y pinzado
La lantana se hace leñosa y desgarbada si no se poda. Aguanta muy bien los recortes drásticos, así que la operación anual es sencilla: al final del invierno, antes de que arranque el crecimiento, se recorta con decisión, eliminando la madera vieja y acortando las ramas laterales más largas. La planta rebrota con vigor y florece sobre los brotes nuevos.
Durante la temporada de crecimiento, pinzar las puntas de los brotes jóvenes obliga a ramificar y produce matas más densas y con más cabezuelas. Y quitar las flores pasadas, además de mejorar el aspecto, evita que la planta invierta energía en producir fruto, algo que interesa por partida doble.
Multiplicación
Es fácil de reproducir por esquejes semileñosos de diez o quince centímetros tomados a finales de verano, después de la floración principal. Enraízan en pocas semanas en un sustrato arenoso, a la sombra y con humedad. También se multiplica por semilla, aunque los cultivares de color puro no se mantienen fieles al sembrarlos.
Plagas
Aguanta bien en general, pero tiene dos enemigos clásicos. La mosca blanca es el más habitual, sobre todo en plantas cultivadas en maceta, en balcones cerrados y en verano; se detecta al mover la planta y ver la nube de insectos blancos salir del envés. Y la araña roja aparece en ambientes secos y calurosos, dejando la hoja punteada y con aspecto polvoriento.
Los dos problemas se agravan en plantas estresadas por falta de riego o con poca ventilación. Un lavado a presión del envés de las hojas y una buena aireación resuelven muchos casos incipientes.
Es tóxica: cuidado con los frutos verdes
Las lantanas producen tras la floración unos frutos pequeños y carnosos, verdes primero y negro azulados al madurar. Los frutos inmaduros, verdes, son la parte más tóxica de la planta y su ingestión es un riesgo real, especialmente para niños pequeños, a los que las bayas pueden resultarles atractivas. También son tóxicos para el ganado, y son una causa conocida de intoxicación hepática en ovejas y vacas en países donde la planta se ha naturalizado en pastos.
Además, el follaje áspero puede provocar irritación o dermatitis de contacto en personas sensibles al manipularlo, así que conviene podarla con guantes y camisa de manga larga.
Si hay ingestión, quien tiene que valorarla es el médico, o el veterinario en el caso de un animal. Con niños en casa, la medida preventiva es simple: quitar las flores marchitas antes de que cuajen fruto.
El problema invasor
La Lantana camara figura entre las especies incluidas en la lista de las cien especies exóticas invasoras más dañinas del mundo elaborada por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza. Se ha naturalizado en regiones de clima cálido de los cinco continentes, donde forma matorrales densos que desplazan a la vegetación autóctona, dificultan la regeneración del bosque y afectan a los pastos.
El mecanismo de dispersión es la semilla: los pájaros comen el fruto maduro y la reparten lejos. En España se comporta así sobre todo en Canarias y en enclaves cálidos y húmedos del litoral, no en el interior frío, donde el invierno la frena.
De ahí salen recomendaciones muy concretas. Si vives en clima cálido sin heladas, o en una parcela que linda con monte, barrancos o cauces, no la plantes en el suelo: cultívala en maceta, quita sistemáticamente las flores pasadas para que no fructifique, y elige preferentemente cultivares de baja producción de semilla. Y nunca tires restos de poda ni plantas sobrantes en un descampado o en el borde de un camino: un trozo de tallo enraíza sin dificultad. La normativa sobre especies invasoras varía por comunidad autónoma, así que en zona sensible merece la pena comprobar qué se aplica en la tuya antes de plantar.
Dónde usarla bien
En terraza y balcón es difícil de superar: florece todo el verano, aguanta sol de mediodía y perdona un riego olvidado. La Lantana montevidensis en cesta colgante o desbordando de una jardinera alta es de los efectos más agradecidos que hay en macetería de verano.
En jardín funciona muy bien en taludes soleados, en macizos de bajo riego junto a romeros, salvias arbustivas y gramíneas, y en setos bajos informales en clima costero. Es además una planta magnífica para atraer mariposas, que la visitan de forma constante mientras dura la floración.
En resumen
La lantana es una de las mejores plantas de flor de verano para el clima español: pleno sol, riego profundo y espaciado, cualquier suelo que drene, abono solo en primavera si está en tierra, poda fuerte al final del invierno y pinzado durante el crecimiento. Su límite es el frío: en el interior y el norte hay que cultivarla en maceta y resguardarla, o asumirla como planta de temporada.
Y dos cautelas que valen tanto como los cuidados. Sus frutos verdes son tóxicos y el follaje puede irritar la piel, así que conviene retirar las flores pasadas y podar con guantes. Y la Lantana camara figura entre las cien especies invasoras más dañinas del mundo según la UICN: en zonas cálidas sin heladas y cerca de espacios naturales, lo prudente es cultivarla en maceta, impedir que fructifique y no abandonar nunca restos de poda fuera del jardín.