Suculenta no es una familia botánica ni un grupo de parentesco: es una forma de resolver el mismo problema. Guardar agua en tejidos carnosos ha aparecido de manera independiente en unas 80 familias de plantas y suma en torno a 12.500 especies, desde los cactus americanos hasta las euforbias africanas, pasando por geranios, pepinos y hasta parientes de la vid. Dos plantas que parecen hermanas en una estantería pueden estar tan lejos entre sí como un roble de un tulipán.

La consecuencia práctica es la que importa: no existe "el cuidado de las suculentas" en singular. Un Aeonium canario está dormido en agosto y creciendo en enero; una Echeveria mexicana hace justo lo contrario. Regarlas igual mata a una de las dos. Este artículo va de eso, de por qué se parecen y en qué no, y de cómo saber ante cuál se está. Los cuidados concretos por especie están repartidos por el sitio y se enlazan donde toca.

Conjunto de plantas suculentas de distintas familias en macetas

Suculenta, cactus, crasa: qué dice cada palabra

Suculenta es un término ecológico y describe cualquier planta con órganos engrosados para almacenar agua. No implica parentesco.

Cactus es un término taxonómico: designa exclusivamente a los miembros de la familia Cactaceae, unas 1.900 especies, todas americanas salvo una excepción que se ve más abajo. Todos los cactus son suculentos; la inmensa mayoría de las suculentas no son cactus.

Crasa es sinónimo popular de suculenta en castellano, aunque en la práctica se usa sobre todo para las de hoja gruesa y se reserva "cactus" para las espinosas. En el sitio hay una sección de crasas con las fichas por género y una comparación específica entre suculentas y cactus.

Nada de esto es pedantería: cuando en una tienda se etiqueta como "cactus" una Euphorbia trigona, se está dando una información que lleva a regar mal y, peor, a manipularla sin guantes.

Dónde ha aparecido la suculencia

FamiliaEspecies suculentasOrigen principalGéneros conocidos
AizoaceaeUnas 1.900Sur de ÁfricaLithops, Conophytum, Delosperma, Carpobrotus
CactaceaeUnas 1.900AméricaMammillaria, Opuntia, Echinopsis, Astrophytum
CrassulaceaeUnas 1.400Cosmopolita, sobre todo Sudáfrica y MéxicoEcheveria, Crassula, Sedum, Kalanchoe, Aeonium, Sempervivum
ApocynaceaeMás de 500África y AsiaStapelia, Ceropegia, Hoya, Adenium, Huernia
EuphorbiaceaeUnas 1.000África continental y MadagascarEuphorbia en sentido amplio
AsphodelaceaeUnas 800Sur y este de ÁfricaAloe, Haworthia, Gasteria, Bulbine
AsparagaceaeUnas 500América y ÁfricaAgave, Yucca, Dracaena (con las antiguas sansevierias)
DidiereaceaeUnas 20MadagascarAlluaudia, Didierea

Y luego están los casos que sorprenden: hay pelargonios suculentos en Sudáfrica (Pelargonium carnosum), cucurbitáceas con un tronco hinchado de treinta kilos (Xerosicyos, Gerrardanthus), una vid engrosada como un elefante (Cyphostemma juttae) y hasta pasifloras suculentas (Adenia glauca). Cada vez que un linaje vegetal ha entrado en un clima árido, ha tendido a inventar lo mismo por su cuenta.

Cómo distinguir un cactus de una euforbia

Es la confusión más frecuente y la que tiene consecuencias reales, porque las euforbias segregan un látex cáustico y los cactus no.

El carácter definitivo es la areola. Los cactus, y solo los cactus, tienen unos cojinetes redondeados de fieltro repartidos por el tallo: son yemas axilares modificadas, de las que salen las espinas y, en su momento, las flores y los brotes nuevos. Ninguna euforbia tiene areolas. Sus espinas nacen directamente de la epidermis, casi siempre en pares y a menudo sobre una costilla córnea continua.

El segundo carácter es el látex. Al herir una euforbia mana un líquido blanco y espeso; los cactus dan savia acuosa o mucílago transparente. Este látex contiene ésteres de forbol y es irritante en serio para la piel y muy peligroso en los ojos, donde puede provocar queratitis y pérdida temporal de visión. Se manipulan con guantes y sin llevarse la mano a la cara. En caso de contacto ocular hay que lavar con agua abundante y acudir a urgencias; para consulta toxicológica, el Instituto Nacional de Toxicología atiende en el 91 562 04 20.

El tercero es la flor: en los cactus es grande, con muchísimos tépalos y estambres; en las euforbias es un ciatio diminuto, una estructura de pocos milímetros que agrupa flores masculinas reducidas a un estambre alrededor de una femenina. Si esa "flor" mide dos milímetros, no es un cactus.

Como curiosidad geográfica: la única especie de Cactaceae que crece de forma natural fuera de América es Rhipsalis baccifera, presente en África tropical, Madagascar y Sri Lanka. Todo lo demás con aspecto de cactus que crezca silvestre en el Viejo Mundo es una euforbia, una apocinácea o una asfodelácea.

El truco metabólico: por qué abren los poros de noche

La mayoría de las suculentas usa un metabolismo llamado CAM, siglas de metabolismo ácido de las crasuláceas, nombre que viene de la familia en la que se describió por primera vez.

Una planta normal abre los estomas de día para captar dióxido de carbono, y al hacerlo pierde vapor de agua. En pleno agosto y a 38 grados, eso es insostenible. Las CAM invierten el horario: abren los estomas de noche, cuando la humedad relativa es más alta y la temperatura más baja, capturan el CO2 y lo fijan en forma de ácido málico, que almacenan en las vacuolas. Al amanecer cierran los poros y, con la luz del día, liberan ese CO2 internamente para hacer la fotosíntesis a puerta cerrada.

El resultado es una eficiencia en el uso del agua entre tres y seis veces superior a la de una planta convencional. También tiene un efecto comprobable en casa: una hoja de kalanchoe o de sedum sabe ácida al amanecer y no al anochecer, porque el ácido málico se ha acumulado durante la noche y se consume durante el día. Es la manera más sencilla de verificar que una planta es CAM.

En sequía extrema muchas pasan al llamado CAM ocioso: cierran los estomas las veinticuatro horas y reciclan internamente el CO2 de su propia respiración. No crecen, pero no mueren. Eso es exactamente lo que hace una suculenta olvidada tres meses en una repisa.

Hoja, tallo o raíz: los tres sitios donde se guarda el agua

Suculencia foliar. El agua está en la hoja, con un parénquima acuífero central de células grandes y poco cloroplasto. Es el modelo de crasuláceas, aizoáceas y áloes. Ventaja: se propagan con una sola hoja caída, algo que ninguna otra estrategia permite. Los esquejes de hoja funcionan por esto.

Suculencia caulinar. El agua está en el tallo, y la hoja ha desaparecido o se ha reducido a espina. Es el modelo de los cactus, las euforbias columnares y las estapelias. Las costillas verticales de un cactus no son decorativas: funcionan como el fuelle de un acordeón, se pliegan al deshidratarse y se expanden tras la lluvia sin que la epidermis se agriete. Un ferocactus puede variar su diámetro en más de un veinte por ciento.

Suculencia radical o caudiciforme. El agua está bajo tierra, en un tubérculo o en un tronco hinchado llamado caudex. Es el modelo de Adenium, Pachypodium, Dioscorea elephantipes o Fockea. Son las plantas que en su hábitat viven enterradas hasta el cuello y que en cultivo se levantan por estética, algo que la planta tolera pero que no es su posición natural.

A todo esto se suma una piel muy especializada: cutícula gruesa, ceras epicuticulares que dan ese aspecto azulado y polvoriento (la pruina, que se borra con los dedos y no se regenera), pelos que rompen el viento y crean una capa de aire húmedo, y en muchos casos raíces superficiales, extendidas en un plato de pocos centímetros de profundidad, capaces de emitir raicillas de absorción en cuestión de horas tras una lluvia y de reabsorberlas después.

Las que crecen en invierno y duermen en verano

Este es el dato que cambia el resultado y que casi nunca viene en la etiqueta. Las suculentas no comparten calendario porque proceden de climas distintos.

De crecimiento estival: la mayoría de cactus, Echeveria, Sedum, Agave, Euphorbia, Crassula, Kalanchoe, Adenium. Crecen de marzo a octubre y se riegan en ese periodo; en invierno se les corta el agua casi por completo.

De crecimiento invernal: Aeonium, Lithops, Conophytum, Haworthia en parte, Dudleya, muchos Senecio y Othonna, y bastantes áloes de invierno. Vienen de climas mediterráneos o de niebla costera, con verano seco. En julio y agosto están parados, cierran la roseta y pierden hojas exteriores: eso no es que estén muriendo, y regarlas entonces es lo que las mata. Su periodo de riego va de octubre a mayo.

Los aeonios, tan comunes en jardines del litoral español, son el ejemplo doméstico más claro. En agosto parecen agonizantes y en noviembre rebrotan solos.

Qué suculentas son españolas

Canarias es uno de los focos mundiales de diversidad suculenta fuera de África y América. Allí están el género Aeonium, con más de treinta especies casi todas endémicas del archipiélago; Monanthes, minúsculas y exclusivas de la Macaronesia; Aichryson; y las llamadas euforbias cardonales, con Euphorbia canariensis, el cardón, símbolo vegetal de Gran Canaria, y Euphorbia balsamifera, la tabaiba dulce, símbolo de Lanzarote.

En la península, las suculentas nativas son más discretas pero abundantes: Sedum de tejado y roquedo (S. album, S. sediforme, S. acre), Sempervivum tectorum en la montaña, Umbilicus rupestris (el ombligo de Venus, en muros húmedos de todo el norte), y Salicornia en marismas, que es suculenta por razón distinta: acumula agua para diluir la sal.

Al otro lado están las invasoras. Carpobrotus edulis, la uña de gato sudafricana plantada durante décadas para fijar taludes costeros, está catalogada como especie exótica invasora en España y desplaza a la flora dunar autóctona. No debe plantarse ni propagarse.

Cuáles son tóxicas para gatos, perros y niños

La mayoría de las suculentas domésticas no es peligrosa, pero hay excepciones concretas que conviene tener localizadas.

Euforbias (E. trigona, E. tirucalli, E. milii, E. lactea): látex cáustico. Riesgo dermatológico y ocular real, ya comentado. Es el grupo verdaderamente problemático.

Kalanchoe, en particular K. daigremontiana y K. tubiflora: contienen bufadienólidos, glucósidos con acción cardiaca. Han causado mortandades de ganado en Australia y Sudáfrica y son un riesgo para perros y gatos que roan las hojas o los plantulillos que se desprenden.

Adenium obesum, la rosa del desierto: apocinácea con glucósidos cardiotónicos en toda la planta.

Aloe: el gel interior es inocuo, pero la capa amarilla justo bajo la piel de la hoja contiene aloína, un derivado antraquinónico con efecto laxante enérgico. Es lo que hace que un perro que muerde un aloe acabe con diarrea.

Frente a esto, echeverias, sedums, haworthias, gasterias, lithops, sempervivums y la mayoría de cactus no son tóxicos; con los cactus el problema es mecánico, sobre todo las gloquidias de las opuntias, esos pelillos casi invisibles que se clavan a cientos. Ante cualquier ingestión con síntomas, el teléfono del Instituto Nacional de Toxicología es el 91 562 04 20, disponible las 24 horas.

Crestadas, monstruosas y variegadas: qué son en realidad

Las formas crestadas (esas crestas onduladas en abanico) son una fasciación: el meristemo apical, que normalmente es un punto, se alarga en una línea y crece como un frente continuo. Puede deberse a mutación somática, a daño mecánico o a infección bacteriana, y no siempre es estable: una crestada puede revertir y sacar un brote normal. Se mantienen por injerto o esqueje, nunca por semilla.

Las monstruosas tienen un origen distinto: brotan yemas por todo el cuerpo en lugar de solo en el ápice, y la planta pierde toda simetría.

Las variegadas son quimeras: conviven en el mismo individuo células con cloroplastos normales y células sin ellos. El tejido blanco o amarillo no fotosintetiza y vive de sus vecinos, por eso crecen más despacio, aguantan peor el sol directo y a veces revierten a verde. Una variegada con demasiado tejido blanco no es viable.

Comercio, expolio y CITES

Toda la familia Cactaceae está incluida en CITES, la mayoría en el Apéndice II y géneros como Ariocarpus, Aztekium, Discocactus o Melocactus en el Apéndice I. Lo mismo ocurre con el género Aloe, con la excepción explícita de Aloe vera, y con Pachypodium, Euphorbia suculentas y las conofitas sudafricanas.

No es burocracia teórica. Entre 2019 y 2023, Sudáfrica intervino cientos de miles de ejemplares de Conophytum arrancados del Namaqualand para el mercado asiático de coleccionismo, con poblaciones enteras extinguidas localmente. Comprar plantas de vivero reproducidas artificialmente, y desconfiar de un ejemplar viejo, asimétrico y con marcas de arranque vendido a precio de ganga, es la manera de no financiar aquello.

En resumen

Suculenta describe una estrategia, no un parentesco: almacenar agua en hojas, tallos o raíces ha surgido por separado en unas 80 familias y agrupa unas 12.500 especies. Los cactus son solo una de ellas, reconocibles por las areolas, y las euforbias, que se les parecen mucho, se delatan por el látex blanco y son las únicas suculentas domésticas con un riesgo de manipulación serio. Casi todas usan metabolismo CAM y abren los estomas de noche, lo que multiplica por varias veces su eficiencia hídrica. La clave de cultivo no está en la forma sino en el origen: las mexicanas y americanas crecen en verano, las canarias y sudafricanas de invierno lluvioso (aeonios, lithops, conophytum) crecen de octubre a mayo y hay que dejarlas secas en agosto. Para lo demás, el sitio tiene una guía general de cuidados, un artículo de sustrato y otro de propagación.


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