Para regar suculentas sirve el agua del grifo en la mayor parte de España, con una salvedad importante: si vives en una zona de agua muy dura, esa cal se va acumulando en el sustrato y en las hojas, y a medio plazo se nota. El agua de lluvia recogida es la mejor opción y no cuesta nada, y el agua de ósmosis o la destilada son el recurso cuando quieres afinar con plantas delicadas. La embotellada de mineralización fuerte no arregla nada, porque también lleva sales.
Esto importa más de lo que parece porque el riego de una suculenta es de empapar y secar, y en cada ciclo de secado todo lo que el agua traía disuelto se queda dentro de la maceta. El agua se evapora, las sales no. Con el tiempo, en un sustrato mineral con poco volumen y con riegos espaciados, esas sales se concentran, suben el pH y bloquean la absorción de algunos nutrientes. Por eso una planta regada durante años con agua muy calcárea puede empezar a ir peor sin que hayas cambiado nada más.
Cómo saber si tu agua es dura
No hace falta comprar nada. La dureza del agua de tu municipio la publica tu empresa de abastecimiento en su web, junto con el resto del análisis del agua de consumo, y suele venir expresada en grados franceses o en miligramos de carbonato cálcico por litro. Búscala por el nombre de tu localidad.
Las pistas domésticas también valen: si el hervidor cría costra, si la mampara de la ducha se llena de manchas blancas y si el lavavajillas te pide sal a menudo, tienes agua dura. En líneas generales, el agua del este y del sur peninsular, del valle del Ebro, de buena parte de Levante, del interior de Andalucía y de las islas tiende a ser dura o muy dura, porque atraviesa terrenos calizos. En zonas de granito y pizarra, como buena parte de Galicia, el occidente de Castilla y León o Extremadura, el agua suele ser blanda y no te dará ningún problema.
Qué le hace la cal a una suculenta
Lo primero que ves son las manchas: gotas secas sobre las hojas que dejan cercos blancos, muy visibles en especies de hoja azulada o cubierta de pruina, como muchas Echeveria o Pachyphytum. Esa pruina es una capa cerosa que la planta fabrica para protegerse del sol y que se estropea si la frotas para limpiar las manchas, así que más vale no manchar que tener que limpiar.
Lo segundo es la costra blanquecina en la superficie del sustrato y en el borde de las macetas de barro, que es sal cristalizada. Lo tercero, y lo único de verdad serio, es la acumulación progresiva en el cepellón, que alcaliniza el medio y va reduciendo la disponibilidad de hierro y otros micronutrientes. La planta crece menos, los brotes nuevos salen pálidos y no acabas de saber por qué.
Qué agua usar, ordenada de mejor a peor
- Agua de lluvia. La ideal: blanda y sin sales disueltas. Recógela en un bidón con tapa y úsala en unas semanas, sin dejarla criar verdín. Un balcón con un cubo puesto en los días de lluvia da para toda la colección de un aficionado.
- Agua de ósmosis inversa. Si tienes equipo en casa, perfecta. Va casi sin sales, lo que también significa sin nutrientes, así que combínala con un abono adecuado durante el crecimiento.
- Agua destilada. Sirve, pero por precio solo tiene sentido con pocas plantas o con ejemplares que te importen especialmente.
- Agua del grifo blanda. Perfectamente válida tal cual.
- Agua del grifo dura. Utilizable, sobre todo si riegas a fondo de manera que el agua salga por abajo y arrastre parte de las sales. Conviene alternarla con agua de lluvia cuando puedas.
- Agua mineral embotellada de mineralización fuerte. No aporta ninguna ventaja. Gastas dinero para meter más sales.
Trucos que circulan y que no funcionan
Dejar reposar el agua en un cubo. Esto sirve para que se evapore el cloro, no para quitar la cal. El calcio y el magnesio disueltos siguen exactamente donde estaban por mucho que el agua repose un día. Como el cloro de la red a las dosis habituales no es un problema para una planta en maceta, el reposo aporta poco.
Hervir el agua. Precipita parte de los bicarbonatos, que es la costra que ves en el fondo del hervidor, y por ahí sí reduce algo la dureza temporal. Pero hay que dejar decantar, no aprovechar el poso y gastar energía para regar. Para una colección doméstica no compensa frente a poner un cubo cuando llueve.
Echar vinagre o limón al agua. Acidifica de forma descontrolada y sin medir nada. No es un método que puedas repetir con criterio, y el riesgo de pasarte es alto. Si de verdad necesitas corregir el pH del agua de riego, hay productos específicos con sus instrucciones, pero para suculentas domésticas es una complicación innecesaria.
Poner hielos en la maceta. Se dice para las orquídeas y alguien lo ha trasladado a las suculentas. Para una planta acostumbrada al calor, meterle hielo contra el cuello es una mala idea, y además no moja el cepellón entero.
Temperatura y momento
Riega con agua a temperatura ambiente. El agua muy fría recién salida del grifo en invierno supone un choque para unas raíces que están a la temperatura de la habitación, y en verano, en una terraza donde el sustrato está ardiendo, lo mismo pasa al revés. Llena la regadera un rato antes y listo.
La hora también importa. En verano, a primera hora de la mañana o al caer la tarde. Regar al mediodía con la maceta al sol es la peor combinación posible: parte del agua se pierde por evaporación y el resto llega caliente.
Los errores de riego que de verdad matan plantas
Por encima del tipo de agua, hay unas cuantas costumbres que se llevan por delante más suculentas que ninguna otra cosa.
- Regar por calendario. "Todos los domingos" no es un método. La planta no consume igual en marzo que en agosto ni en un piso interior que en una terraza.
- Regar todas las plantas de la colección el mismo día. Cada maceta seca a su ritmo. La pequeña de barro y la grande de plástico no pueden ir juntas.
- Mojar el centro de la roseta. El agua se embalsa entre las hojas apretadas y pudre el cogollo, que es la parte de la que depende toda la planta.
- Pulverizar en lugar de regar. Una suculenta adulta no se riega con espray. Solo tiene sentido con hojas y esquejes puestos a enraizar.
- Dejar la maceta en un platillo con agua. Las raíces de la base quedan sumergidas durante horas y se asfixian.
- Regar poco y a menudo. Mantiene el sustrato siempre a medias, que es el estado que peor toleran. Mejor a fondo y espaciado.
- Seguir regando en plena parada de verano. En el sur y en el interior, muchas especies se paran con el calor extremo. Regar una planta parada es abonarle la pudrición.
Cómo lavar un sustrato con sales acumuladas
Si ves costra blanca en la superficie y en los bordes de la maceta, el cepellón lleva sales de más. Se arregla con un lavado: riega con abundante agua blanda o de lluvia, dejando que salga mucha cantidad por el agujero de drenaje, y repite un par de veces seguidas en la misma sesión. El agua arrastra las sales hacia abajo y fuera.
Hazlo en un momento en que la planta esté activa y el sustrato vaya a poder secarse en un plazo razonable, nunca en pleno invierno frío ni con una planta parada. Y retira a mano la costra superficial con una cucharilla antes de lavar, para no disolverla hacia el interior. Si la maceta lleva años sin trasplantar, muchas veces sale más a cuenta cambiar el sustrato directamente.
El agua de riego y el abonado
Una cosa que suele confundirse: si riegas con ósmosis o con destilada, estás aportando agua sin ninguna sal, ni las malas ni las útiles. Eso está bien para evitar acumulaciones, pero significa que la planta depende por completo del sustrato y del abono que le des durante la temporada de crecimiento.
El abonado de suculentas es poco y diluido, y solo mientras la planta crece de verdad. No abones nunca sobre sustrato seco: riega primero con agua sola o aplica el abono ya diluido en un riego a fondo, porque el fertilizante concentrado sobre raíces secas las quema.
Casos en los que el agua sí es decisiva
Con la mayoría de las crasas de jardinería corriente, el agua del grifo dura no va a matar nada si riegas a fondo y trasplantas de vez en cuando. Donde conviene ser más cuidadoso es con las especies de hoja cubierta de pruina, donde las manchas de cal se ven muchísimo y no se pueden quitar sin estropear la capa cerosa, y con los ejemplares en macetas muy pequeñas, donde el volumen de sustrato es tan escaso que las sales se concentran rápido.
También con las plantas que tienes en recipientes sin agujero, aunque ahí el problema de fondo no es el agua sino la falta de drenaje, que impide cualquier lavado. Si tienes una suculenta en un cuenco cerrado, el mejor favor que puedes hacerle es pasarla a una maceta normal.
En resumen
Riega con agua de lluvia siempre que puedas, y si no, con la del grifo. Si vives en zona de agua dura, riega a fondo para que el exceso salga por el agujero y arrastre sales, alterna con agua de lluvia cuando la tengas, evita mojar las hojas de las especies con pruina y lava el sustrato o trasplanta cuando veas costra blanca.
Y olvídate de acidificar con vinagre, de dejar reposar el agua para quitar la cal o de echar hielos. Lo que de verdad se lleva plantas por delante no es el agua que uses, sino regar por calendario, regar poco y a menudo, mojar el cogollo y dejar la maceta sentada en un platillo lleno. Corrige eso primero y el resto es afinar.