Una mezcla para suculentas que funciona en España se compone de dos cosas: una base que retenga algo de agua y nutrientes, y un material mineral grueso que mantenga huecos de aire. Como punto de partida, mitad y mitad. A partir de ahí se sube el mineral o se baja según la especie, el clima y la maceta.
Lo que sigue no es una receta cerrada, porque las recetas de blog traducido piden materiales que aquí no están en ninguna tienda. Es la lista de lo que sí se encuentra en un centro de jardinería o en un almacén de materiales de construcción en España, qué aporta cada cosa y cómo combinarlas con criterio.

La parte mineral: lo que hay aquí
| Material | Qué aporta | A tener en cuenta |
|---|---|---|
| Puzolana (grava volcánica roja o negra) | Porosa, estable, no se deshace, retiene algo de agua en sus poros | La mejor relación precio y resultado en la península. Se vende en sacos por granulometría; busca de tres a seis milímetros |
| Picón canario (lapilli) | Lo mismo que la puzolana, con siglos de uso agrícola en Canarias | Barato y habitual en las islas, más caro de portes en la península |
| Arena de río lavada | Drenaje y peso, sujeta bien la planta | Que sea gruesa, de uno a tres milímetros. Nunca arena de playa (sal) ni arena fina de miga, que colmata los huecos |
| Perlita | Muy ligera, aireación, prácticamente no retiene | Flota y sube a la superficie con los riegos. Bien en interior, mal en exterior con lluvia o viento |
| Arlita (arcilla expandida) | Ligera, porosa, abarata la mezcla | La bola entera es demasiado grande. Se machaca o se compra en calibre fino |
| Akadama | Arcilla japonesa de bonsái, retiene agua y la suelta despacio, indica visualmente la humedad | Cara y se degrada a polvo con los años y con las heladas. Útil en colecciones, cara para llenar macetas |
| Gravilla silícea o cuarcita | Drenaje puro, inerte, no aporta cal | Buena opción donde el agua ya es dura |
| Zeolita o absorbente mineral | Retiene agua y sales, aireación | Sirve el absorbente de arcilla calcinada no aglomerante; el aglomerante se convierte en barro |
Lo que se descarta: la vermiculita, que retiene muchísima agua y se apelmaza, sirve para semilleros pero no para crasas adultas. Las bolas de poliestireno, que solo ocupan sitio. Y el hidrogel, que hace justo lo contrario de lo que buscas.
La parte orgánica: poca, pero no cero
Un sustrato cien por cien mineral es viable en colección, con riego frecuente y abono líquido controlado, pero no es lo que le conviene a alguien que tiene diez macetas en una terraza. Algo de materia orgánica retiene la humedad justa y aporta nutrientes.
- Fibra de coco. La mejor base hoy. Se rehidrata bien, no se vuelve hidrófoba como la turba y es más sostenible. Si viene en pastilla comprimida, hay que lavarla: algunas traen sales.
- Corteza de pino compostada, fina. Aguanta años sin descomponerse, deja bolsas de aire y acidifica ligeramente, lo que compensa un agua calcárea.
- Turba o sustrato universal. Sirve como base, siempre en minoría y siempre acompañada de mineral. Es lo que hay en casa, y usada al treinta o cuarenta por ciento no da problemas.
- Humus de lombriz o compost maduro. Un puñado pequeño, no más. Aporta nutrición suave y nada de sales de golpe.
Las proporciones como criterio, no como dogma
Parte de una parte de base orgánica por una parte de mineral y muévete desde ahí:
- Sube el mineral (hasta dos o tres partes de mineral por una de base) si vives donde llueve mucho o hay humedad alta, si las macetas están a la intemperie, si son macetas grandes o de plástico, si riegas con facilidad de más, o si la especie es delicada.
- Baja el mineral (una de mineral por una y media de base) si el verano te seca la maceta en un día, si las macetas son pequeñas de barro, si están al sol pleno del interior peninsular, o si viajas y no puedes regar.
Por grupos de plantas, el criterio cambia bastante:
- Cactus globosos, Lithops, Conophytum, Ariocarpus. Casi todo mineral. Estas plantas no perdonan la humedad retenida en el cuello.
- Echeveria, Sedum, Crassula, Graptopetalum. El clásico mitad y mitad va bien.
- Haworthia, Gasteria y la lengua de suegra (Dracaena trifasciata). Mitad y mitad, con algo más de retención porque suelen estar en interior y en sombra.
- Cactus epífitos (Schlumbergera, Rhipsalis). Al revés que todo lo anterior: mayoría de corteza y fibra de coco, con perlita para airear. No son plantas de desierto.
- Plantas de caudex y Adenium. Mineral grueso en mayoría, y mucho cuidado con el reposo invernal.
El tamaño de partícula manda sobre la receta
Puedes acertar en los ingredientes y fallar en lo único que de verdad decide: la granulometría. Una mezcla de materiales correctos llena de polvo drena igual de mal que la turba sola, porque los finos rellenan los huecos entre las partículas gruesas.
La referencia práctica es de dos a seis milímetros. Si el material trae mucho polvo, tamízalo con un colador o una malla y lávalo con la manguera hasta que el agua salga clara. Es media hora de trabajo que vale por todas las recetas juntas.
La prueba de textura es sencilla: humedece un poco la mezcla y aprieta un puñado. Si se mantiene la bola, tiene demasiados finos o demasiado orgánico. Si se desmorona en cuanto abres la mano, está bien.

Y si compras el saco de "cactus y suculentas"
Los sacos comerciales españoles suelen ser turba rubia y negra con algo de arena fina y perlita. No son un desastre, pero por sí solos retienen más de lo que conviene y se compactan al año. Hay sacos preparados para crasas con mejor proporción mineral que los de gran superficie, aunque el resultado sigue mejorando si les añades árido.
Se arreglan fácil: una parte de saco por una parte de puzolana, picón o gravilla. Con eso el saco pasa de correcto a bueno, y sale más barato que comprar una mezcla premium. Revisa también que el saco no venga apelmazado y húmedo de la tienda; si lo está, extiéndelo y déjalo secar antes de usarlo.
Cambiar el sustrato de una planta recién comprada
Casi todas las crasas de vivero vienen en turba pura, muy retentiva, porque en invernadero con riego controlado y ventilación funciona. En tu casa, no. Si la planta llega con el cepellón empapado, lo razonable es cambiarla de sustrato.
El momento bueno es la primavera o el principio del otoño. Se saca la planta, se retira la mayor parte de la turba vieja con cuidado, se revisan las raíces, se planta en la mezcla nueva en seco y no se riega en varios días. Así cicatriza cualquier raíz rota antes de que entre humedad.
Nutrición, pH y agua dura
La mezcla no tiene que ser estéril, solo pobre. Durante la temporada de crecimiento, un abono líquido para cactus muy diluido cada pocas semanas es suficiente. Los abonos ricos en nitrógeno hinchan la planta, le adelgazan la epidermis y la vuelven blanda y vulnerable.
Sobre el pH: a las crasas les va bien un sustrato de ligeramente ácido a neutro. En buena parte del este y el sur peninsular el agua del grifo es muy calcárea y va subiendo el pH del sustrato con cada riego, hasta que aparece la costra blanca y la planta amarillea entre los nervios. Contra eso ayudan tres cosas: agua de lluvia recogida cuando puedas, riegos abundantes que laven en lugar de riegos cortos, y corteza de pino en la mezcla.
En resumen
La composición de un sustrato para suculentas se resume en una base que retenga poco y un mineral grueso que airee, en una proporción que ajustas a tu clima y a tu maceta. Empieza en mitad y mitad, sube el mineral si tu problema es la humedad y bájalo si tu problema es que todo se seca en un día.
Elige entre lo que hay aquí y no entre lo que sale en los blogs americanos: puzolana, picón, arena de río lavada, perlita, arlita y corteza de pino resuelven cualquier mezcla. Tamiza los finos, lava el polvo, comprueba que un puñado húmedo se desmorona, y tendrás un sustrato mejor que el noventa por ciento de lo que se vende hecho.