Las rosas Bourbon son un grupo de rosales antiguos del siglo XIX que resolvieron el problema que tenían todas las rosas europeas de entonces: florecían una vez al año y se acababa. Al cruzarse una damascena refloreciente con una rosa china, salió un arbusto que juntaba la flor enorme, llena y perfumada de las antiguas europeas con la capacidad de volver a florecer de las asiáticas. De ahí arrancan casi todos los rosales de jardín modernos.
Para quien busca hoy un rosal Bourbon, lo que importa es esto: flores muy dobles, a menudo divididas en cuarteles, de color rosa, magenta o blanco, con uno de los perfumes más intensos de todo el género, sobre arbustos vigorosos que casi siempre necesitan un soporte o mucho sitio. A cambio, son sensibles a los hongos en primaveras húmedas y hay que contar con ello desde el principio.
De dónde vienen y por qué ese nombre
El nombre viene de la Île Bourbon, la actual isla de Reunión, en el Índico. Allí se usaban dos rosales distintos para formar setos: un damasceno refloreciente y la china 'Old Blush'. Plantados uno junto al otro, se cruzaron solos.
La historia que se repite en la bibliografía atribuye el hallazgo a un habitante de la isla que reparó en un arbusto distinto a los demás y lo separó. Años después, el botánico francés Bréon, responsable del jardín botánico de la isla, examinó la planta, dedujo su origen híbrido y mandó semillas a Francia hacia 1819. De aquellas semillas salió el primer rosal Bourbon cultivado en Europa, y a partir de ahí los obtentores franceses produjeron centenares de variedades a lo largo del siglo.
Las Bourbon fueron después la base de los híbridos perpetuos, y estos a su vez del híbrido de té. Es decir, la rosa que se compra hoy en cualquier centro de jardinería desciende, con muchos pasos intermedios, de aquel seto de Reunión.
Cómo se reconoce una Bourbon
No hay un carácter único que las defina, pero el conjunto es bastante reconocible:
- Reflorecen, aunque no de forma continua. Dan una oleada fuerte a finales de primavera y otra en otoño, con flores sueltas entre medias. Menos constantes que un híbrido de té, mucho más que una gallica o una centifolia.
- Flor muy doble y globosa, con frecuencia dividida en cuarteles y con el centro abotonado. Nada que ver con la copa alta y puntiaguda de las rosas modernas.
- Perfume fuerte, denso, de rosa antigua. Es su mejor argumento.
- Arbustos vigorosos, de dos a tres metros según la variedad, con ramas largas y flexibles que piden apoyo. Muchas se conducen como trepadoras cortas o sobre pilares.
- Follaje verde medio, mate, y tallos con bastantes aguijones salvo en las variedades sin espinas.
El punto flaco es previsible: flores tan llenas se estropean con la lluvia y con la humedad prolongada, y el follaje es propenso a la mancha negra.
Variedades que aún se encuentran
De los centenares de Bourbon del siglo XIX solo sigue en circulación un puñado, precisamente las que mejor se comportan. Las que aparecen con más frecuencia en viveros especializados españoles son estas:
- 'Souvenir de la Malmaison'. Rosa carne muy pálido, flor plana, enorme y cuarteada, perfume suave. Es de porte contenido, así que sirve para jardines pequeños y para maceta grande. Su defecto conocido es que la flor se apelotona y se pudre si llueve al abrirse, de modo que va mucho mejor en clima seco que en la cornisa cantábrica.
- 'Madame Isaac Pereire'. Flores gigantescas de color magenta intenso y un perfume que se cita habitualmente entre los más potentes de cualquier rosal. Arbusto grande y desmañado, mejor sobre un soporte. Reflorece bien en otoño.
- 'Louise Odier'. Rosa intenso, flores redondas y regulares, casi de camelia, muy perfumadas. De las Bourbon es la que más constante reflorece y la de porte más manejable.
- 'Zéphirine Drouhin'. Trepadora de flor rosa cereza semidoble y tallos prácticamente sin aguijones, lo que la hace la elección clásica para arcos, puertas y pasos estrechos donde uno se roza al pasar. Tolera exposiciones con menos sol que la media, pero es de las más propensas al oídio y a la mancha negra.
- 'Boule de Neige'. Blanca, con capullos teñidos de carmín que abren en bolas muy dobles. Porte erguido y moderado.
- 'Honorine de Brabant' y 'Variegata di Bologna'. Las dos jaspeadas, con pétalos rayados; la primera en rosa malva sobre fondo claro, la segunda en granate sobre blanco. Curiosidades vistosas para quien busca algo distinto.
Dónde plantarlas en España
Piden sol, seis horas largas de luz directa como mínimo, y sobre todo aire. Un rosal Bourbon apretado contra un muro sin ventilación, en una primavera húmeda, se defolia. Contra una pared orientada al sur en Sevilla o en Murcia se cuece; contra la misma pared en Burgos, va bien.
Como la mayoría son de porte largo y flexible, hay que decidir antes de plantar cómo se van a conducir: pérgola, celosía, valla, alambres tensados en un muro o simplemente un arbusto ancho con sitio de sobra. Ir atando los tallos según crecen, y hacerlo en horizontal o en arco siempre que se pueda, porque una rama tumbada brota y florece a lo largo de todo su recorrido, mientras que una vertical solo florece en la punta.
El suelo ideal es franco, profundo y bien drenado. En los suelos calizos del este y el sur se defienden, aunque en los más pobres y pedregosos conviene abrir un hoyo generoso y mejorarlo con compost. Lo que hay que evitar es el terreno que se encharca en invierno.
Riego, abonado y poda
Riego espaciado y abundante, que moje en profundidad. En un verano mediterráneo, con la planta ya establecida, dos o tres riegos generosos por semana; en primavera y otoño, uno; en invierno, ninguno salvo sequía larga. Siempre al pie, nunca sobre la hoja. Un acolchado de corteza o de restos de poda triturados en la base ahorra agua y mantiene el suelo más fresco en julio y agosto.
El abonado va en dos tiempos: materia orgánica bien descompuesta a finales de invierno, y un abono para rosales durante la floración, con las dosis del envase. Tras la oleada de junio, un aporte ligero ayuda a que la segunda floración de otoño sea seria y no testimonial.
La poda no es la del híbrido de té y este es el error más común. Las Bourbon florecen sobre madera de más de un año, así que una poda dura en vaso elimina justamente las ramas que iban a dar flor. Lo correcto es:
- A finales de invierno, quitar madera muerta, dañada o agotada, y aclarar el centro para que circule el aire.
- Acortar los brotes laterales a dos o tres yemas, dejando enteras las ramas principales que forman la estructura.
- Renovar poco a poco: cada año se elimina desde la base una de las ramas más viejas, y se deja crecer un brote nuevo en su lugar.
- Después de la primera oleada, cortar las flores pasadas para favorecer la segunda. En las variedades que dan escaramujos decorativos, dejar de hacerlo a partir de septiembre.
Hongos: lo que hay que asumir
Es su talón de Aquiles. La mancha negra aparece en primaveras húmedas y templadas y defolia el arbusto desde abajo; el oídio llega cuando los días son cálidos y las noches frescas, en mayo y en septiembre. En la costa atlántica y en el norte el riesgo es alto; en el interior seco, mucho menor.
El manejo pesa más que cualquier producto: separación entre plantas, conducción aireada, riego al pie, y recogida y eliminación de las hojas caídas al final del otoño, que es donde el hongo de la mancha negra pasa el invierno. Ese orden, prevención y medios físicos antes que el tratamiento químico, es el principio de gestión integrada de plagas del Real Decreto 1311/2012 de uso sostenible de fitosanitarios.
Si hace falta tratar, en jardinería doméstica solo pueden usarse productos autorizados para uso exterior doméstico, que figuran en el Registro de Productos Fitosanitarios del ministerio. La dosis, el momento y el número de aplicaciones son los que indica la etiqueta del envase. Y no se trata con el rosal en flor ni en las horas de vuelo de las abejas.
En resumen
Las Bourbon son el eslabón entre la rosa antigua europea y la moderna: flor muy doble y cuarteada, perfume potente y refloración por oleadas, sobre arbustos grandes de ramas largas que casi siempre agradecen un soporte. 'Louise Odier', 'Madame Isaac Pereire', 'Souvenir de la Malmaison' y 'Zéphirine Drouhin' son las que siguen mereciendo sitio en un jardín, cada una por un motivo distinto: constancia, perfume, porte contenido y ausencia de aguijones.
En España van especialmente bien en clima seco, donde las flores muy llenas no se estropean con la lluvia y la presión de hongos es baja. Necesitan sol, aire, suelo drenado, riego espaciado y abundante, y una poda ligera de aclareo y renovación en lugar de la poda corta en vaso de los híbridos de té. Con eso, son rosales longevos que aguantan décadas en el mismo sitio.