Una mata (o subarbusto, que es el término técnico) es una planta leñosa solo por abajo. Los primeros centímetros del tallo son madera de verdad, dura y parda, y de ahí hacia arriba el crecimiento es herbáceo, verde y flexible, y se seca cada año al llegar la mala época. La planta pasa el invierno reducida a esa base leñosa, que es donde guarda las yemas para rebrotar.
De esa arquitectura sale la regla de jardinería que más plantas salva y más gente ignora: a una mata no se le corta en madera vieja. En la zona lignificada casi no quedan yemas latentes, así que una rama cortada por debajo de la parte verde no vuelve a brotar y deja un hueco permanente. Es la razón por la que tantas lavandas y romeros mueren pelados y desguarnecidos después de una poda severa bienintencionada.
Un aviso sobre la palabra «mata»
Conviene aclararlo antes de seguir, porque el término tiene tres usos y se solapan.
- Uso botánico: el que se acaba de definir, sinónimo de subarbusto o sufrútice. Es el que se usa en este artículo.
- Uso coloquial: cualquier planta pequeña y ramificada, sin más precisión. «Una mata de perejil», «una mata de albahaca». Ahí la palabra significa simplemente ejemplar.
- Uso regional: en buena parte del levante y del sureste peninsular, la mata a secas es el lentisco, Pistacia lentiscus, que botánicamente es un arbusto y no una mata.
A eso se añade matorral, que no designa una planta sino una formación vegetal: la comunidad dominada por arbustos y matas que en España cubre millones de hectáreas y que recibe nombres locales según su composición, del jaral al tomillar, del romeral al espartal.
Cómo saber si lo que tienes es una mata
Tres comprobaciones de treinta segundos:
- Aprieta un brote de la punta y otro de la base. En una mata la punta es blanda y verde y la base es dura y parda. En un arbusto ambos son leñosos.
- Mira la planta en enero. Si la mitad superior está seca o muy reducida y solo queda un armazón bajo con algo de hoja, es mata. Si conserva la estructura completa, es arbusto.
- Rasca la corteza de la base con la uña. Debajo aparece madera, no tejido verde jugoso.
En el sistema de formas vitales de Raunkiær, que clasifica las plantas según a qué altura quedan sus yemas de reserva, las matas son caméfitos sufruticosos: yemas por debajo de medio metro, protegidas cerca del suelo. Los arbustos son fanerófitos y las hierbas vivaces, hemicriptófitos. El sistema completo está en qué es un fanerófito.
Por qué el clima mediterráneo fabrica matas
La forma de mata no es una casualidad: es una respuesta muy afinada a un clima con dos estaciones malas seguidas, un invierno fresco y un verano seco de tres o cuatro meses.
La estrategia consiste en invertir en primavera y desinvertir en verano. Cuando hay agua, la planta emite crecimiento herbáceo abundante, hojas grandes y flores. Cuando llega la sequía, sacrifica sin contemplaciones toda esa parte cara de mantener y se queda con la base leñosa, que apenas transpira y guarda reservas.
Muchas de estas plantas van todavía más lejos con un fenómeno llamado dimorfismo estacional de la hoja: producen en primavera hojas grandes, blandas y eficientes, y las sustituyen en verano por hojas mucho más pequeñas, gruesas y peludas, con la mitad o la cuarta parte de superficie. Es bien visible en las jaras, en Phlomis, en Salvia y en Thymus: la misma planta parece otra en agosto. No está enferma; está en modo de ahorro.
El pelo blanquecino y el olor cumplen la misma función. La pilosidad refleja radiación y frena la pérdida de agua, y los aceites esenciales volátiles, además de defender de herbívoros, se estudian por su papel en la protección de la hoja frente al calor. El asunto se desarrolla en plantas aromáticas.
Las matas que se plantan en España
| Especie | Altura | Floración | Vida útil |
|---|---|---|---|
| Lavandula angustifolia, lavanda | 40-70 cm | Junio-julio | 8-10 años |
| Lavandula stoechas, cantueso | 40-60 cm | Marzo-junio | 5-7 años |
| Salvia rosmarinus, romero | 60-150 cm | Otoño a primavera | 10-15 años |
| Thymus vulgaris, tomillo | 20-35 cm | Abril-junio | 4-6 años |
| Santolina chamaecyparissus, abrótano hembra | 40-60 cm | Junio-julio | 4-6 años |
| Helichrysum italicum, perpetua | 40-60 cm | Junio-agosto | 5-8 años |
| Salvia officinalis, salvia | 40-70 cm | Mayo-junio | 4-5 años |
| Teucrium chamaedrys, camedrio | 20-30 cm | Junio-agosto | 6-8 años |
| Artemisia absinthium, ajenjo | 60-100 cm | Julio-agosto | 4-6 años |
| Salvia yangii, antes Perovskia | 80-120 cm | Julio-octubre | 8-10 años |
| Hyssopus officinalis, hisopo | 40-60 cm | Junio-septiembre | 4-6 años |
La columna de la derecha es la que sorprende a quien viene de plantar arbustos: una mata no es una inversión a treinta años. Un tomillar de jardín se renueva cada cinco temporadas y una lavanda pierde forma y se abre por el centro a partir de los ocho o diez años. Plantarlas asumiendo que hay que reponerlas es parte del planteamiento, no un fracaso.
Cómo se podan sin matarlas
La regla base: recortar poco, todos los años, y dejar siempre hoja verde por debajo del corte. Nunca meter la tijera en la parte parda y desnuda.
Cuándo: inmediatamente después de la floración es el momento principal. En zonas de invierno frío conviene dejar el recorte de las especies más delicadas para el inicio de la primavera, porque la parte seca protege del hielo.
Cuánto: alrededor de un tercio del crecimiento del año, que en una lavanda equivale a quitar las varas florales más unos cinco o siete centímetros de mata, dejando siempre un manguito verde de al menos cinco centímetros sobre la madera.
Cómo: con tijera de setos o cizalla, redondeando la superficie para que la planta mantenga forma de cúpula. Una mata que se recorta cada año conserva la forma; una que se deja tres años sin tocar se abre por el centro y ya no hay vuelta atrás.
Las excepciones que sí admiten corte severo, porque rebrotan desde la base: Salvia yangii, Artemisia absinthium, Caryopteris y Ceratostigma se cortan a 15 o 20 centímetros del suelo al final del invierno y salen adelante sin problema.
Y qué hacer con una lavanda ya estropeada, abierta por el centro y con las ramas desnudas: no tiene arreglo por poda. Las dos salidas razonables son acodar, es decir, tumbar las ramas que queden y cubrirlas de tierra para que echen raíz, o sacar esquejes y sustituir la planta. Sobre esta especie en concreto, hay una guía en los cuidados de la lavanda.
Cultivo: menos es más, literalmente
- Sol. Pleno, sin discusión. A la sombra se ahílan, se abren y pierden aroma.
- Suelo. Pobre, pedregoso y con drenaje excelente. Toleran mal el suelo rico y peor el suelo húmedo. La mayoría prefiere pH neutro o algo alcalino.
- Riego. Solo el primer verano, para que arraiguen. A partir de ahí, prácticamente nada en el interior peninsular y nada en absoluto en el litoral mediterráneo. El exceso de riego es la primera causa de muerte de una lavanda.
- Abonado. Ninguno. El nitrógeno produce crecimientos largos y blandos que no lignifican, se tumban con la lluvia y contienen menos aceite esencial.
- Acolchado. De grava o de árido, nunca de corteza ni de compost, que retienen humedad junto al cuello y favorecen la podredumbre.
- Plantación. En otoño en el sur y el levante, para que arraiguen con las lluvias; en primavera en zonas de invierno duro.
Multiplicarlas es fácil y sale gratis
Casi todas se reproducen sin dificultad por esqueje semileñoso tomado a finales de verano o principios de otoño: un trozo de 8 a 10 centímetros de un brote del año que empiece a endurecerse, sin flor, deshojado en la mitad inferior, en un sustrato muy poroso de arena y turba, a la sombra y sin encharcar. Enraízan en cuatro a ocho semanas.
La otra vía, todavía más sencilla, es el acodo: tumbar una rama baja, sujetarla y cubrir con tierra el punto de contacto. Salvia, tomillo y romero enraízan solos donde el tallo toca el suelo húmedo. El método aplicado al romero está detallado en cómo reproducir el romero.
Una advertencia sobre la ruda
Entre las matas de jardín hay una que exige precaución específica: Ruta graveolens, la ruda. Su savia contiene furanocumarinas que, en contacto con la piel y seguidas de exposición al sol, provocan una fitofotodermatitis: quemaduras con ampollas y manchas oscuras que tardan meses en desaparecer. Podarla en manga corta un día soleado es una mala idea. Se maneja con guantes y manga larga, preferiblemente a última hora del día. El mismo mecanismo afecta a Dictamnus albus y a varias plantas de la familia de las umbelíferas.
No confundir con hierbas ni con arbustos
En una jardinera de aromáticas conviven las tres formas de crecimiento, y cada una se maneja distinto:
- Matas: romero, tomillo, lavanda, salvia, santolina, hisopo. Recorte anual sin entrar en madera, casi sin riego, sin abono.
- Hierbas: albahaca, perejil, cilantro, eneldo, menta, cebollino. Riego regular, abonado, y ciclo anual o bienal en varios casos. Ver hierbas.
- Arbustos y árboles: el laurel, Laurus nobilis, es un árbol pequeño; el mirto, Myrtus communis, un arbusto. Se podan como tales, según se explica en arbustos.
Ese es el motivo real de que una jardinera mixta de aromáticas suela ir mal: el riego que necesita la albahaca pudre la lavanda, y la sequía que agradece el tomillo mata al perejil.
En resumen
Una mata o subarbusto es leñosa solo en la base y herbácea por arriba, con la parte superior secándose cada año, y en la clasificación de Raunkiær corresponde a los caméfitos sufruticosos. De esa estructura sale la regla decisiva: no se corta nunca en madera vieja, porque allí no hay yemas latentes y la rama no rebrota; se recorta un tercio cada año justo después de florecer, dejando siempre hoja verde por debajo del corte. Son plantas de vida corta (de cuatro a diez años según la especie) y hay que asumir su reposición. Su arquitectura responde al verano seco mediterráneo: sacrifican la parte cara y muchas cambian en verano sus hojas grandes por otras pequeñas y peludas, un dimorfismo estacional que a menudo se confunde con una enfermedad. Piden sol pleno, suelo pobre y drenado, acolchado de grava, nada de abono y casi nada de riego, y se multiplican solas por esqueje semileñoso o por acodo. Cuidado con la ruda: su savia al sol quema la piel.