Arbusto es toda planta leñosa perenne que se ramifica desde la base, sin un eje dominante que mande sobre los demás, y que no suele pasar de cinco metros. La madera le llega hasta la punta de las ramas y permanece de un año para otro, cosa que en una mata no ocurre. Esas dos condiciones (varios tallos desde abajo y madera en toda la planta) son las que hay que comprobar.

El límite de altura, en cambio, es un acuerdo cómodo y poco más. Hay arbustos de diez metros y árboles de tres, y lo que decide en muchos casos no es la especie sino las condiciones: una encina en un bosque de la meseta es un árbol de quince metros y esa misma Quercus ilex en un cerro batido por el viento y el ganado es un arbusto ramificado de metro y medio. La forma arbustiva es, con frecuencia, una respuesta a la adversidad más que un rasgo fijo.

Arbustos formando un cerco

Por qué una planta se hace arbusto

Ramificar desde la base sale a cuenta cuando el ápice tiene muchas probabilidades de perderse. Los factores que empujan hacia el porte arbustivo son siempre los mismos:

  • El fuego. En el matorral mediterráneo, muchas especies rebrotan de cepa o de raíz tras un incendio; multiplicar los tallos desde abajo es una póliza de seguros. Coscoja, madroño, lentisco y brezos funcionan así.
  • El viento y el frío. Un eje único y alto es frágil; una mata baja y compacta reduce la exposición. Es lo que se ve en el piso subalpino y en los acantilados.
  • El herbivorismo. Si un ramoneador corta el brote apical con regularidad, sobrevive el que tiene diez brotes en lugar de uno.
  • La sequía. Mantener un tronco alto obliga a subir agua muchos metros contra la gravedad. Bajo cierto umbral de precipitación, no compensa.

Por eso el paisaje español está dominado por arbustos allá donde el clima aprieta, y por eso un jardín mediterráneo bien planteado se construye sobre arbustos y no sobre árboles y césped.

Cómo lo clasifica de verdad un botánico

Las categorías de árbol, arbusto y hierba son útiles en el vivero, pero la ciencia usa otro sistema, más preciso y bastante más informativo: el propuesto por el danés Christen Raunkiær en 1904. Su criterio no es la altura ni la madera, sino dónde pasa la planta la estación desfavorable, es decir, a qué distancia del suelo quedan las yemas que van a rebrotar.

  • Fanerófitos: yemas por encima de medio metro. Árboles y arbustos grandes. Los arbustos entran aquí como nanofanerófitos, con las yemas entre 0,5 y 2 metros.
  • Caméfitos: yemas por debajo de medio metro. Es donde caen las matas y los subarbustos, tomillo y lavanda incluidos.
  • Hemicriptófitos: yemas a ras de suelo, protegidas por la hojarasca. La mayoría de las herbáceas vivaces.
  • Criptófitos o geófitos: yemas bajo tierra, en bulbo, rizoma o tubérculo.
  • Terófitos: pasan la mala época como semilla. Las anuales.

La utilidad práctica es inmediata: saber a qué altura tiene una planta sus yemas de reserva es saber hasta dónde se le puede cortar. Un desarrollo del sistema está en qué es un fanerófito.

La frontera con la mata, que es la que más se confunde

Un arbusto tiene madera en toda su estructura y sus yemas están repartidas por todas las ramas. Una mata o subarbusto solo es leñosa en la base: la parte superior es herbácea y se seca cada año. Romero, tomillo, lavanda y santolina son matas, aunque se vendan y se traten como arbustos.

La consecuencia es una regla de poda que salva plantas: a una mata no se le corta en madera vieja, porque en la zona lignificada no hay yemas dormidas y la rama no rebrota. El caso completo, con lista de especies y cómo podarlas, está en matas. Y la comparación general entre las cuatro formas de crecimiento, en qué es una hierba, un arbusto y un árbol.

Lo que de verdad hay que saber: cuándo poda cada arbusto

El error más frecuente en jardinería doméstica es podar todos los arbustos en invierno «para dejarlos limpios». La mitad de ellos se quedan sin florecer ese año, y el jardinero concluye que la planta no funciona.

El criterio es uno solo: si el arbusto florece sobre las ramas del año anterior, se poda justo después de florecer; si florece sobre los brotes que emite esa misma primavera, se poda al final del invierno.

Florece en madera del año anterior (podar tras la floraciónFlorece en brotes del año) podar en febrero
Forsythia × intermediaBuddleja davidii
Philadelphus coronarius, celindaHibiscus syriacus, altea
Syringa vulgaris, liloLagerstroemia indica, júpiter
Weigela floridaCaryopteris × clandonensis
Deutzia spp.Spiraea japonica
Chaenomeles japonica, membrillero de florHydrangea paniculata y H. arborescens
Ribes sanguineumCeratostigma spp.
Hydrangea macrophylla, hortensia comúnSalvia yangii

Fíjate en las dos hortensias de la tabla, porque están una en cada columna y esa es la causa de que tanta gente se quede sin flores: la hortensia común de bola florece en madera vieja y no se toca en invierno, mientras que la de panícula florece en brotes nuevos y se poda corto en febrero.

Los arbustos que no rebrotan de madera vieja

Hay un segundo grupo que hay que conocer, porque un corte mal dado deja un agujero permanente. Estas especies apenas tienen yemas latentes en la madera sin hojas, así que si se cortan por debajo de la parte verde, esa rama no vuelve:

  • Coníferas de jardín: Cupressus sempervirens, Thuja, Chamaecyparis, Juniperus. La excepción es el tejo, Taxus baccata, que sí rebrota de madera vieja.
  • Cistus, las jaras.
  • Cytisus y Genista, retamas y genistas.
  • Erica y Calluna, brezos.
  • Lavandula, Rosmarinus y demás matas mediterráneas.

La regla con todos ellos es recortar poco y a menudo, siempre dentro de la parte con hoja, y nunca intentar reducir de golpe un ejemplar que se ha hecho grande. Si se ha desbordado, se sustituye.

En el extremo contrario están los que aguantan cualquier cosa y por eso se usan en seto: Ligustrum, Photinia × fraseri, Prunus laurocerasus, Viburnum tinus, Laurus nobilis, Buxus sempervirens, Euonymus japonicus, Pittosporum tobira y Elaeagnus × ebbingei rebrotan incluso de tocón.

Qué arbusto para qué función

  • Seto formal recortado: Buxus sempervirens, Ligustrum japonicum, Euonymus japonicus, Photinia × fraseri 'Red Robin'. Densidad de 3 a 5 plantas por metro lineal según el tamaño del ejemplar de partida.
  • Seto informal florido: Viburnum tinus, Nerium oleander, Pittosporum tobira, rosales arbustivos. Una planta cada 80 centímetros o cada metro.
  • Pantalla visual rápida: Elaeagnus × ebbingei, Photinia, Prunus laurocerasus. De 2 a 3 metros en tres o cuatro años.
  • Macizo de bajo riego: Cistus albidus, Rosmarinus officinalis (hoy Salvia rosmarinus), Teucrium fruticans, Phlomis fruticosa, Westringia fruticosa. Hay más opciones en arbustos resistentes a la sequía.
  • Ejemplar aislado: Lagerstroemia indica, Hibiscus syriacus, Callistemon, Chimonanthus praecox para el invierno.
  • Sombra bajo árboles: Aucuba japonica, Fatsia japonica, Mahonia × media, Sarcococca, Ruscus aculeatus.
  • Maceta grande en terraza: Pittosporum tobira 'Nanum', Nandina domestica, Buxus, olivo en forma arbustiva.

Arbustos tóxicos que conviene identificar

Varios de los arbustos más plantados en España son tóxicos por ingestión, y merece la pena saberlo si hay niños pequeños o animales:

  • Nerium oleander, la adelfa. Todas sus partes son tóxicas, incluida el agua del jarrón donde haya estado una rama, y el humo si se quema. Es probablemente el arbusto peligroso más común en jardines y medianas de carretera; hay una ficha específica en la adelfa como planta venenosa.
  • Taxus baccata, el tejo. Toda la planta salvo la parte carnosa roja del arilo, y muy especialmente la semilla.
  • Prunus laurocerasus, el laurel cerezo. Hojas y semillas contienen glucósidos cianogénicos. No confundir con el laurel de cocina, Laurus nobilis, que es inocuo.
  • Euonymus europaeus y Daphne. Fruto llamativo y tóxico.

Ninguno de ellos hay que arrancar por sistema: basta con saber cuál es cuál y no plantarlos donde un niño coma el fruto.

Cómo se planta y cuánto tarda en hacer su papel

La plantación decide los tres primeros años y una parte del resto. Los números que importan:

  • Época. De octubre a marzo en casi toda España. En otoño el suelo conserva calor y la planta echa raíz antes de brotar, que es lo ideal; en zonas de invierno muy duro se retrasa a febrero o marzo.
  • Hoyo. Del doble de ancho que el cepellón y de la misma profundidad, no más. Un hoyo demasiado hondo hace que la planta se hunda al asentarse el fondo y quede enterrada por el cuello.
  • Profundidad de plantación. El cuello de la raíz, justo al nivel del suelo. Enterrarlo es la causa más frecuente de podredumbre en arbustos jóvenes.
  • El cepellón. Si viene de contenedor y las raíces giran en espiral, hay que abrirlas o cortarlas verticalmente en tres o cuatro puntos. Si se planta tal cual, seguirán girando y el arbusto acabará estrangulándose años después.
  • Riego de asiento. Veinte o treinta litros el día de la plantación, aunque llueva, para que la tierra contacte con la raíz y no queden bolsas de aire.
  • Primer verano. Riego cada semana o cada diez días, abundante y espaciado. A partir del segundo año, la mayoría de los arbustos mediterráneos no necesitan nada.
  • Acolchado. Cinco centímetros de corteza o de grava, sin tocar el cuello del tronco.

Y una expectativa realista de crecimiento, que evita comprar de más o de menos:

EspecieCrecimiento anualSeto de 2 m en
Photinia × fraseri30-50 cm3-4 años
Ligustrum japonicum30-40 cm4-5 años
Elaeagnus × ebbingei30-40 cm4-5 años
Prunus laurocerasus30-45 cm4-5 años
Viburnum tinus20-30 cm6-7 años
Buxus sempervirens5-10 cmNo procede

El boj está en la tabla para dejar claro por qué un seto bajo de boj cuesta lo que cuesta: crece unos pocos centímetros al año y no hay manera de acelerarlo.

En resumen

Un arbusto es una leñosa perenne con varios tallos desde la base, sin eje dominante, generalmente por debajo de cinco metros, y con madera en toda su estructura, que es lo que lo separa de una mata. El porte arbustivo es a menudo una respuesta al fuego, al viento, al ramoneo o a la sequía más que un rasgo fijo de la especie, y por eso una misma Quercus ilex puede ser árbol o arbusto. Los botánicos usan un sistema mejor, el de Raunkiær, que clasifica según a qué altura quedan las yemas de reserva, y de ahí sale la regla de poda más útil que existe. En jardín, la decisión importante es cuándo podar: los que florecen en madera del año anterior (lilo, forsitia, celinda, hortensia de bola) se podan tras florecer, y los que florecen en brotes nuevos (buddleia, altea, júpiter, hortensia de panícula) a final de invierno. Y hay un grupo, con cipreses, jaras, retamas y brezos a la cabeza, que no rebrota de madera vieja y al que nunca se corta por debajo de la parte con hoja.


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