Esta página listaba antes diez plantas presentadas como capaces de provocar un aborto. Esa lista se ha retirado entera, y el motivo no es la prudencia editorial: ninguna de esas plantas interrumpe un embarazo de forma fiable, y varias de ellas sí son perfectamente capaces de provocar una intoxicación grave. El caso mejor documentado es el del poleo, Mentha pulegium. Contiene un compuesto llamado pulegona, muy concentrado en su aceite esencial, que el hígado transforma en un metabolito hepatotóxico. En la literatura médica hay casos descritos de necrosis hepática fulminante y de muertes en personas que lo tomaron precisamente con esa intención. No es un aviso teórico: es lo que ocurrió.

Y hay una alternativa evidente, que conviene decir una sola vez y sin rodeos. En España la interrupción voluntaria del embarazo es una prestación legal y gratuita del sistema nacional de salud, regulada por la Ley Orgánica 2/2010 de salud sexual y reproductiva y de la interrupción voluntaria del embarazo. Ante una ingestión con consecuencias, se llama al médico o al Instituto Nacional de Toxicología. A partir de aquí, este artículo cuenta lo que sí es información útil para quien está embarazada: qué plantas del huerto, del jardín y del herbolario conviene evitar durante el embarazo y por qué motivo cada una.

El poleo y la pulegona

El poleo es una labiada rastrera de zonas húmedas, frecuente en toda la península, con hojas pequeñas y flores lila agrupadas en verticilos apretados alrededor del tallo. Se reconoce por el olor a menta fuerte y por esas bolas de flores escalonadas.

Tallo de poleo con verticilos de flores lila y hojas pequeñas Poleo (Mentha pulegium): flores lila en verticilos apretados alrededor del tallo, hojas pequeñas y olor mentolado intenso.

El problema no está repartido por igual. La pulegona está muy diluida en una hoja fresca y muy concentrada en el aceite esencial, y esa diferencia de escala es lo que convierte un producto de herbolario en un producto peligroso. Por eso los aceites esenciales de poleo están fuera de discusión durante el embarazo, y también fuera de discusión para cualquiera, embarazada o no. El poleo, la planta, está descrito en su ficha de poleo de monte y en la de menta poleo.

Conviene además no confundirlo con el poleo menta de bolsita del supermercado, que muchas veces es una mezcla de mentas. Si estás embarazada y tienes dudas sobre una infusión concreta, eso lo resuelve la matrona o el médico mirando la etiqueta, no una página web.

La ruda

La ruda (Ruta graveolens y Ruta chalepensis) es una planta de patio y de balcón muy extendida en el sur peninsular, con una tradición cultural larguísima detrás y un olor inconfundible. Está contraindicada en el embarazo, y además tiene un riesgo que no depende de ingerirla: su savia es fototóxica. Podarla en verano sin guantes y a pleno sol produce quemaduras que aparecen al día siguiente. Lo tienes desarrollado en ruda macho y en cómo cultivar ruda.

Las artemisas: ajenjo, artemisa y compañía

El género Artemisia agrupa plantas aromáticas amargas muy conocidas: el ajenjo (Artemisia absinthium), la artemisa común (Artemisia vulgaris) y varias más. Las que contienen tuyona en cantidad apreciable, el ajenjo la primera, están desaconsejadas durante el embarazo y tienen límites legales de tuyona en las bebidas que se elaboran con ellas, precisamente por eso. Sus fichas botánicas están en el ajenjo y en la artemisa.

La sabina

La sabina rastrera y la sabina albar son coníferas nuestras, de montaña y de páramo, con gálbulos carnosos parecidos a los del enebro. Juniperus sabina es tóxica, y ese es el dato que casi nunca acompaña al nombre cuando aparece en una lista de hierbas. No es una planta de infusión ni con embarazo ni sin él. Como árbol de jardín seco tiene su interés, y eso está en Juniperus sabina y en cómo cuidar la sabina.

El perejil, y la diferencia entre condimento y extracto

Aquí hay un matiz que importa y que las listas nunca hacen. El perejil como condimento, en la cantidad en que se usa para cocinar, no es el problema. Lo que está desaconsejado en el embarazo son las cantidades muy superiores a las culinarias y, sobre todo, el aceite esencial, que concentra apiol y miristicina. Es exactamente la misma historia que la del poleo: la planta del huerto y el frasco de esencia no son la misma cosa aunque compartan nombre. Su cultivo, que es de los más agradecidos, está en cómo plantar perejil.

Aloe por vía oral

El aloe de maceta es Aloe vera, y en sus hojas hay dos materiales distintos: el gel transparente del interior y un jugo amarillo amargo que sale justo bajo la piel de la hoja, rico en derivados antraquinónicos. Ese jugo tiene un efecto laxante drástico y está desaconsejado por vía oral durante el embarazo. Los productos de aloe para beber han recibido además atención regulatoria europea por ese mismo grupo de compuestos. La planta en sí es fácil de cultivar y su ficha está en cómo distinguir el verdadero aloe vera.

La papaya verde y su látex

La papaya (Carica papaya) madura, la que se come, no es la que sale en las advertencias. La que aparece es la papaya verde y el látex lechoso que rezuma del fruto inmaduro y de los tallos, rico en papaína. Es una precaución tradicional de las zonas donde el árbol crece, y hay una razón física evidente: ese látex es irritante al contacto con la piel y con las mucosas. En España la papaya es un cultivo de invernadero y de Canarias, no de huerto peninsular al aire libre.

Papayos con frutos verdes agrupados en el tronco y hojas palmeadas Papaya en verde. El fruto inmaduro y los tallos sueltan un látex lechoso que es lo que aparece en las advertencias, no la fruta madura.

El cornezuelo, que ni siquiera es una planta

En la lista original figuraba el ergot, es decir, el cornezuelo del centeno. No es una planta: es un hongo, Claviceps purpurea, que parasita la espiga de los cereales y forma en ella unos cuerpos oscuros con forma de cuerno. Sus alcaloides han provocado epidemias históricas de ergotismo por harina contaminada, y de ellos sí derivaron después medicamentos reales, con receta y control. Que acabara en un listado de «plantas» dice bastante del rigor con el que se hizo ese listado.

Lo que la lista original acusaba sin motivo

El otro lado del problema es que esas listas también señalan alimentos corrientes. Ahí aparecían el plátano, la nuez, la baya de goji, la chirimoya y la manzanilla, y ninguno de ellos tiene por qué preocupar a nadie por ese motivo. La manzanilla es el ejemplo más claro: una compuesta de flores blancas y centro amarillo, de las infusiones más comunes que hay, colocada en una lista de plantas abortivas sin ningún fundamento.

Mata de manzanilla en flor con capítulos blancos y centro amarillo Manzanilla en flor. Aparecía en la lista original sin ningún motivo, y esa clase de falso aviso hace tanto daño como el aviso que falta.

Asustar con lo inofensivo tiene un coste real: quien descubre que una de las advertencias era falsa deja de creerse las demás, incluida la del poleo. Por eso la lista de arriba es corta y con el motivo escrito al lado de cada nombre.

La regla práctica, que es sencilla

Durante el embarazo, el criterio no es planta contra medicamento, sino alimento corriente contra producto concentrado. Una hierba aromática en la cocina se comporta como un alimento. Un aceite esencial, un extracto de herbolario o un complemento alimenticio se comportan como otra cosa distinta, y ahí la pregunta es siempre para el médico, la matrona o el farmacéutico, con el envase delante.

Conviene añadir algo que a menudo se da por hecho. En la Unión Europea no hay declaraciones de propiedades saludables autorizadas para prácticamente ninguna de estas plantas, y las que existen están en el Reglamento (CE) 1924/2006 y las concede la Comisión, no un artículo de internet. Que un producto vegetal se venda en una tienda no significa que se haya evaluado para qué sirve, ni que sea seguro durante el embarazo.

En resumen

Las plantas que de verdad conviene evitar durante el embarazo son pocas y se pueden nombrar con su motivo: el poleo por la pulegona y su toxicidad hepática, la ruda, las artemisas ricas en tuyona como el ajenjo, la sabina por ser tóxica de partida, el perejil solo en forma de aceite esencial o en cantidades muy superiores a las de cocina, el aloe por vía oral y el látex de la papaya verde. El cornezuelo del centeno, que aparecía en la lista original, es un hongo parásito de los cereales y no una planta.

La parte que esta página vendía antes no funciona y sí intoxica, y por eso ha desaparecido sin sustituto. En España la interrupción voluntaria del embarazo es una prestación legal y gratuita del sistema nacional de salud, recogida en la Ley Orgánica 2/2010, y ante una ingestión con consecuencias se llama al médico o al Instituto Nacional de Toxicología. Cualquier duda sobre una infusión, un complemento o un aceite esencial concretos se resuelve en la consulta, con el envase en la mano.


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