El nombre poleo de monte no designa una sola planta en España: cambia de especie según la comarca y, lo que importa más, cambia también de perfil químico. En esas tres palabras caben labiadas de géneros distintos, algunas inofensivas y al menos dos con antecedentes documentados de daño hepático. Antes de hablar de cultivo o de usos hay que aclarar de qué planta se está hablando, porque aquí la confusión de nombres tiene consecuencias reales.

Un nombre, varias plantas

Estas son las especies que reciben el nombre en distintas zonas del país:

Mentha pulegium L. Es el poleo propiamente dicho, la menta poleo de las infusiones. En buena parte de la península, cuando alguien dice «poleo de monte» se refiere al poleo silvestre recogido en el campo, frente al comprado en bolsita. Es la especie que contiene pulegona y la que centra este artículo.

Teucrium polium L. Conocida como zamarrilla, tomillo blanco o poleo montano. Su epíteto específico, polium, viene precisamente del griego para el poleo, por el parecido del aroma. Es una labiada mediterránea de matorral seco, y también tiene un problema hepático, aunque por una vía química completamente distinta.

Bystropogon origanifolius L'Hér. y Bystropogon canariensis (L.) L'Hér. Son los poleos de monte canarios, endemismos del archipiélago que crecen en la laurisilva, el fayal-brezal y los pinares. Género propio de la Macaronesia, sin relación directa con la menta europea.

Clinopodium nepeta (L.) Kuntze, antes Calamintha nepeta, la nébeda o poleo blanco, y varias especies de Micromeria, sobre todo en Canarias y en el levante peninsular.

Todas comparten aroma mentolado o alcanforado y porte pequeño, lo que explica la coincidencia de nombre popular. No comparten composición.

Labiada aromática de flores blancas propia del matorral seco

La pulegona, el dato que lo condiciona todo

El aceite esencial de Mentha pulegium está dominado por un solo compuesto: la R-(+)-pulegona, una cetona monoterpénica que en muchos quimiotipos supera el ochenta por ciento del total. Es la responsable del olor penetrante que distingue al poleo de la hierbabuena o de la menta piperita, cuyos aceites están dominados por mentol y mentona.

La pulegona no es tóxica por sí misma. Lo que ocurre es que el hígado la metaboliza a través del citocromo P450 —intervienen CYP2E1, CYP1A2 y CYP2C19— y produce mentofurano y otros intermediarios reactivos. Esos metabolitos se conjugan con glutatión, y cuando la cantidad de sustrato supera la capacidad de reposición del glutatión hepático, las moléculas reactivas se unen a proteínas celulares y desencadenan necrosis centrolobulillar. El mecanismo recuerda al de la intoxicación por paracetamol, y la clínica también: latencia de horas, elevación de transaminasas, y en los casos graves fallo hepático fulminante con afectación multiorgánica.

Infusión tradicional frente a aceite esencial

Esta distinción es la parte útil del asunto y conviene entenderla bien, porque de ella depende que se hable de una costumbre secular o de un cuadro de urgencias.

Una infusión acuosa de hojas secas extrae una fracción pequeña del aceite esencial, ya que la pulegona es poco soluble en agua y buena parte se pierde con el vapor. El poleo se ha bebido en España durante siglos y las intoxicaciones por esta vía son excepcionales. Las autoridades europeas han fijado límites de pulegona y mentofurano en alimentos y bebidas aromatizadas con menta precisamente porque el margen existe pero no es infinito.

El aceite esencial es otra cosa. Es la sustancia concentrada obtenida por destilación, y en él la pulegona está presente en una proporción que un vegetal íntegro no alcanza jamás. Los casos publicados de hepatotoxicidad grave y de muerte por poleo corresponden casi siempre a la ingestión de aceite esencial, no a la de hojas. La literatura médica recoge fallecimientos de adultos que lo tomaron con intención abortiva, y también episodios de fallo hepático en lactantes a los que se administraron preparados concentrados de poleo. En algunos de esos casos la dosis ingerida se contaba en mililitros.

De ahí una regla sin matices: el aceite esencial de poleo no se ingiere. Ni diluido, ni «unas gotas», ni por vía sublingual. Que se venda en frascos pequeños en herbolarios o tiendas de aromaterapia no lo convierte en un producto de uso interno.

Efecto abortivo y embarazo

El poleo arrastra una reputación antigua como abortivo, y esa reputación no es infundada, lo cual es exactamente lo que la hace peligrosa. La pulegona estimula la musculatura uterina, pero la cantidad necesaria para provocar un aborto se solapa con la que destruye el hígado. Los casos históricos que terminaron en muerte materna lo ilustran: la mujer moría por fallo hepático, con o sin interrupción del embarazo.

El poleo está contraindicado durante todo el embarazo, tanto en infusión como en cualquier otra forma. También durante la lactancia, por el paso de componentes a la leche y por la inmadurez de los sistemas de detoxificación del lactante. No debe administrarse a niños pequeños, y con mayor razón en forma de aceite esencial, ya que los monoterpenos aplicados o ingeridos en la primera infancia pueden provocar además espasmo laríngeo y depresión respiratoria.

Otras precauciones y quién debería evitarlo

Cualquier enfermedad hepática previa —hepatitis, cirrosis, hígado graso avanzado— desaconseja el consumo, dado que la vía metabólica implicada es justamente la que está comprometida. Lo mismo cabe decir de quienes toman de forma habitual medicamentos que se metabolizan por las mismas isoenzimas o que ya cargan al hígado: paracetamol a dosis altas o mantenidas, isoniazida, algunos antifúngicos, ciertos antirretrovirales. El consumo de alcohol induce el CYP2E1 y agrava la conversión de pulegona en metabolitos reactivos, de modo que la combinación es especialmente desaconsejable.

En la insuficiencia renal conviene abstenerse, porque en las intoxicaciones descritas el riñón se afecta junto con el hígado. Y las personas con epilepsia deben tener presente que las cetonas monoterpénicas concentradas, la pulegona entre ellas, tienen potencial convulsivante.

Conviene desactivar aquí una idea extendida: que una planta sea de uso doméstico y crezca en las cunetas no dice nada sobre su inocuidad. La pulegona es una molécula con toxicidad conocida, mecanismo descrito y víctimas documentadas. La condición de vegetal no modifica ninguna de esas tres cosas.

Ante una ingestión accidental de aceite esencial, sobre todo por parte de un niño, hay que llamar de inmediato al Instituto Nacional de Toxicología, 91 562 04 20, disponible las veinticuatro horas, y acudir a un servicio de urgencias. El daño hepático puede tardar horas en manifestarse, así que la ausencia de síntomas inmediatos no significa que no haya pasado nada.

Lo que dice la tradición y lo que muestran los ensayos

La tradición española atribuye al poleo virtudes digestivas y carminativas —contra la pesadez, los gases y los espasmos abdominales—, y lo usa también como expectorante en catarros y como aromatizante. En el ámbito rural fue además insecticida y repelente de pulgas, de donde procede el nombre latino pulegium, derivado de pulex, pulga.

La evidencia clínica es otra historia. No existen ensayos clínicos de calidad que respalden ninguna de esas indicaciones para Mentha pulegium. La Agencia Europea del Medicamento, que ha elaborado monografías para docenas de plantas medicinales, no ha publicado ninguna para el poleo; sí ha emitido, en cambio, un documento sobre los niveles de exposición a pulegona y mentofurano considerados aceptables en productos vegetales. El sentido de esa asimetría es transparente: el interés regulatorio del poleo no está en demostrar qué cura, sino en limitar cuánto se consume. Lo que sí cuenta con estudios y monografía europea es la menta piperita, Mentha × piperita, especie distinta y de perfil químico muy diferente.

La otra planta hepatotóxica del mismo nombre

Merece un inciso porque el paralelismo es llamativo. Teucrium polium, la zamarrilla que en varias comarcas se llama poleo montano, pertenece a un género, Teucrium, cuyos diterpenos neoclerodánicos con anillo furánico —teucrina A y análogos— están detrás de una serie de hepatitis tóxicas bien documentadas. El caso más conocido es el de Teucrium chamaedrys, el camedrio, cuya venta como adelgazante fue retirada en Francia a comienzos de los años noventa tras decenas de casos de hepatitis, algunos con desenlace fatal. Hay comunicaciones clínicas equivalentes con Teucrium polium.

Dos plantas distintas, dos familias químicas sin relación, dos mecanismos de daño hepático diferentes, y un mismo nombre popular. Es la mejor ilustración posible de por qué el nombre científico no es una pedantería de botánico.

Hojas verde claro de labiada aromática de monte

Cómo es el poleo y dónde vive

Mentha pulegium es una herbácea perenne de diez a cuarenta centímetros, con rizoma y tallos rastreros que enraízan en los nudos, de donde parten los tallos floríferos ascendentes, de sección cuadrangular como corresponde a la familia.

Las hojas son opuestas, pequeñas —de uno a tres centímetros—, ovadas o elípticas, brevemente pecioladas, con el margen entero o con algunos dientes poco marcados, y salpicadas de glándulas secretoras que liberan el aroma al frotarlas.

La inflorescencia es su rasgo más reconocible: verticilastros densos y globosos, netamente separados unos de otros a lo largo del tallo, como una serie de pomponcitos ensartados. Las flores son pequeñas, de color lila rosado, con cáliz bilabiado cuya garganta está cerrada por un anillo de pelos, carácter que ayuda a separarla de otras mentas. Florece de finales de primavera al otoño.

Su hábitat es muy característico: suelos que se encharcan en invierno y se secan en verano. Bordes de charcas y lagunas temporales, vallicares y majadales de dehesa, orillas de arroyos, cunetas húmedas, pastizales inundables. Está repartida por toda la península y Baleares, y es abundante en el oeste peninsular.

Cultivo en el jardín

Suelo y humedad. Al contrario que la mayoría de las aromáticas mediterráneas, el poleo quiere agua. Prefiere sustratos frescos, ricos en materia orgánica y capaces de retener humedad; tolera el encharcamiento temporal e incluso lo agradece en invierno. En terreno seco languidece.

Exposición. Sol o semisombra. En climas de verano muy duro, media sombra a las horas centrales evita que se agoste.

Riego. Frecuente y abundante en la estación cálida. Es de las pocas labiadas a las que no se mata regando.

Multiplicación. Facilísima por división de mata o por esquejes de tallo, que enraízan en agua o en sustrato húmedo en pocas semanas. También por semilla, muy fina, sembrada en superficie en primavera.

Contención. Como toda menta, se extiende por estolones y coloniza el arriate entero si se le deja. La solución habitual es plantarlo en maceta enterrada o con una barrera de raíz, sobre todo si comparte espacio con plantas de porte pequeño.

Rusticidad. Resiste bien las heladas peninsulares; la parte aérea desaparece en invierno y rebrota del rizoma en primavera.

Usos de jardinería. Funciona como tapizante en zonas húmedas, en bordes de estanque y en la parte fresca de un jardín de aromáticas. En floración atrae abejas y sírfidos en cantidad notable.

Recolección

La parte aérea se corta al inicio de la floración, que es cuando la concentración de aceite esencial es más alta, en un día seco y avanzada la mañana, una vez evaporado el rocío. Se seca a la sombra, colgada en manojos pequeños o extendida en capa fina, en local ventilado y fresco; el sol directo y el calor volatilizan los aromas y decoloran la hoja. Una vez seca se guarda en recipiente hermético al abrigo de la luz.

Al recolectar en el campo conviene evitar cunetas de carreteras con tráfico, márgenes de cultivos tratados y orillas de aguas de calidad dudosa, dado que el hábitat típico del poleo coincide con puntos donde se acumulan escorrentías.

Y una indicación que vale para toda planta con actividad farmacológica: antes de tomar poleo con regularidad, y muy especialmente durante el embarazo, la lactancia o cualquier tratamiento hepático, conviene consultarlo con el médico o con el farmacéutico, y decirle que se está tomando. Esa conversación es justamente lo que evita una interacción o un uso desaconsejado.

En resumen

«Poleo de monte» cubre varias labiadas distintas: Mentha pulegium, Teucrium polium, los Bystropogon canarios, Clinopodium y Micromeria. En el poleo verdadero el compuesto determinante es la pulegona, que el hígado transforma en metabolitos reactivos capaces de causar necrosis hepática; el riesgo grave está asociado sobre todo al aceite esencial concentrado, que ha provocado intoxicaciones mortales y no debe ingerirse nunca, mientras que la infusión tradicional se sitúa en otro orden de magnitud, aunque tampoco esté exenta de límites. Contraindicado en el embarazo por su acción abortiva, en la lactancia, en niños pequeños, en enfermedad hepática y en epilepsia, y desaconsejable junto al alcohol o a fármacos de metabolismo hepático exigente. La tradición le atribuye propiedades digestivas y expectorantes que los ensayos clínicos no han confirmado. Como planta de jardín es una menta de suelos húmedos, fácil de multiplicar, invasora si no se contiene y excelente para los polinizadores.

Si el poleo forma parte de las costumbres de la casa, lo razonable es mencionarlo en la consulta médica o en el mostrador de la farmacia, igual que se menciona un jarabe o una vitamina. Ninguna planta debe llevar a dejar ni a rebajar un tratamiento prescrito; y una interacción solo puede preverse cuando el profesional sabe que la planta está sobre la mesa.


Contenidos relacionados