Las poinsettias en tonos pastel, rosa, salmón, crema y amarillo limón, se combinan mucho mejor con lo que hay en el jardín en diciembre que las rojas clásicas, que tienden a imponerse sobre todo lo demás. Escaramujos anaranjados, manzanitas de manzano ornamental, espigas doradas, ramas de pino y las monedas translúcidas de la lunaria dan un resultado natural que funciona igual en un centro de mesa que en una corona de Adviento.
Antes de montar nada, dos cuestiones prácticas que deciden si la composición dura la cena o dura las fiestas. La primera es que los tallos de poinsettia cortados hay que sellarlos, porque su látex tapona el corte. La segunda, que en una mesa donde se come conviene saber qué bayas se están poniendo: varias de las más decorativas son tóxicas por ingestión.
Poinsettias rosadas y amarillas combinadas con escaramujos y manzanitas. Fotos: Stars Unite Europe
El sellado del tallo, en treinta segundos
Corte los tallos en diagonal, con cuchillo afilado o tijera de podar, y hágalo a última hora. Sumerja el extremo cortado unos cinco segundos en agua a unos 60 grados y páselo enseguida a agua fría. Como alternativa, acérquelo a la llama de un mechero hasta que deje de manar el látex blanco y páselo también a agua fría.
Sin ese paso el tallo se dobla en un día; con él aguanta una o dos semanas. Trabaje con guantes, porque el látex de las euforbias irrita la piel y sobre todo los ojos. Hay más detalle en poinsettias colgantes.
En una corona de Adviento o en cualquier montaje sin agua, use tubitos portaflores de los que se emplean con las orquídeas: se llenan de agua, se insertan entre el ramaje y mantienen el tallo bebiendo sin que se vea el recipiente.
Qué recoger del jardín en diciembre
La lista es más larga de lo que parece. Los escaramujos del rosal, sobre todo los de Rosa canina y Rosa rugosa, aportan naranja intenso y aguantan semanas en seco. Las manzanitas de un manzano ornamental (Malus) mantienen el fruto colgando todo el invierno y son de las pocas cosas rojas que se pueden cortar en rama larga.
El durillo (Viburnum tinus) da frutos azul metálico y a la vez está en flor, lo que resuelve dos elementos con una rama. La hiedra en fructificación aporta umbelas negras y hoja perenne. El lentisco y el mirto tienen fruto oscuro y hoja aromática. Y las ramas de pino, abeto o ciprés ponen el verde de fondo y el olor.
Entre lo seco, las espigas de cereal doradas, las cabezuelas de cardo, las piñas pequeñas de conífera, las nueces y almendras con cáscara, y sobre todo la lunaria (Lunaria annua), esas monedas translúcidas y plateadas que son el elemento más luminoso que se puede poner en una mesa. Tiene su ficha en lunaria annua.
Antes de cortar acebo
El acebo (Ilex aquifolium) es la rama navideña por excelencia y también la que hay que tratar con cuidado. Se trata de una especie protegida en varias comunidades autónomas, donde su corte y recolección en el medio natural están prohibidos o sujetos a autorización, precisamente por la presión que sufrió durante décadas por el uso ornamental navideño. El acebo que se vende en floristerías y centros de jardinería procede de cultivo y no plantea ese problema.
Lo que se usa habitualmente en las composiciones de rama roja no es el acebo europeo, sino el Ilex verticillata, un acebo americano de hoja caduca que se comercializa en ramas cargadas de bayas rojas sin hoja. Es una planta de cultivo, sin restricción, y su efecto en un centro de mesa es difícil de igualar. Puede ver alternativas de fruto rojo en acebos, leucothoes y skimmias.
Bayas bonitas en una mesa donde se come
Este apartado importa si hay niños en la mesa o si el centro se deja montado varios días. Las bayas de acebo, tanto de Ilex aquifolium como de Ilex verticillata, son tóxicas por ingestión y provocan trastornos digestivos; bastan unas pocas para causar molestias en un niño pequeño. Las de hiedra también lo son. El durillo y las skimmias no deben comerse tampoco.
Los escaramujos no son tóxicos, pero contienen en su interior unos pelillos que resultan muy irritantes en la piel y en la garganta, así que no conviene abrirlos ni dejar que los manipulen los niños. Y la flor de Pascua, contra lo que dice la leyenda, no es mortal: su látex es irritante y su ingestión puede causar molestias digestivas, nada más. Ante cualquier ingestión, la consulta es al médico o al veterinario.
Con eso en mente, la solución sensata no es renunciar a las bayas, sino no colocarlas al alcance de la mano en la mesa infantil y montar el centro con las ramas de fruto bien sujetas, de modo que no se desprendan al pasar los platos.
Tres montajes que funcionan
Centro de mesa bajo. La regla que más se incumple es la altura: un centro no debe superar los 25 o 30 centímetros, o los comensales dejan de verse entre ellos. Use una bandeja alargada o un plato hondo, cubra la base con musgo o con ramitas de pino, y distribuya sobre ella flores de poinsettia en tubitos de agua, escaramujos, manzanitas y unas monedas de lunaria. Reparta el color en tres puntos y no en el centro, que es lo que da sensación de composición y no de montón.
Corona de Adviento. Sobre una base de ramaje de conífera, mantenga la gama tonal: poinsettias claras, bayas rojas de Ilex verticillata, escaramujos y las cuatro velas. Los tallos de poinsettia van en tubitos escondidos entre el follaje. Aquí hay que decir algo sobre las velas: el material seco (espigas, piñas, musgo, ramaje de conífera) arde con facilidad y muy rápido. Use velas en portavelas de cristal que las separen del ramaje, no deje nunca la corona con las velas encendidas sin vigilancia, y si la corona va a estar días en una mesa con niños, las velas de led resuelven el problema entero.
Botellas alineadas. El montaje más sencillo y el que mejor sale. Reúna varias botellas de vidrio iguales, o parecidas, y ponga en cada una un solo elemento: una flor de poinsettia en unas, una ramita de pino en otras, una rama de Ilex en las siguientes. Alinéelas en el centro de la mesa o agrúpelas en un extremo. Al ser recipientes con agua, las poinsettias duran más que en cualquier otro montaje, y rellenar o cambiar el agua es cuestión de segundos.
Cómo secar lunaria y espigas
La lunaria se siembra en otoño y florece en la primavera siguiente en violeta o blanco. Lo que interesa viene después: los frutos, unas silículas planas y redondeadas. Se cortan las ramas cuando las silículas están secas y de color pajizo, a finales del verano, y se frotan suavemente entre los dedos para desprender las dos valvas exteriores y las semillas. Queda el tabique central, ese disco plateado y traslúcido que parece papel de seda. Guárdelas en vertical en un recipiente, en sitio seco, y duran años.
Las espigas de cereal se cortan cuando ya están doradas pero antes de que el grano se desgrane, y se cuelgan boca abajo en manojos, en un lugar seco, ventilado y a la sombra, dos o tres semanas. La sombra es lo que conserva el color; al sol quedan descoloridas y quebradizas. El mismo método sirve para cardos, Achillea, Limonium y lavanda.
Cuánto dura y cómo mantenerlo
Con los tallos sellados y en agua, una composición de poinsettias dura entre una y dos semanas. Cambie el agua cada dos o tres días y recorte un centímetro del tallo cada vez, volviendo a sellarlo. Mantenga el centro lejos del radiador y no lo deje sobre una mesa junto a la chimenea encendida.
Las bayas y los frutos aguantan mucho más que las flores, y las espigas y la lunaria duran indefinidamente. Es decir, se puede montar la base seca en noviembre y limitarse a renovar las flores de poinsettia una vez a lo largo de las fiestas, que sale más barato y da menos trabajo que rehacerlo todo.
En resumen
Las poinsettias pastel combinan con lo que da el jardín en diciembre: escaramujos, manzanitas de Malus, frutos de durillo y de hiedra, ramas de conífera, espigas doradas y lunaria seca. Selle siempre el tallo cortado con agua a 60 grados o con la llama de un mechero, y use tubitos portaflores en los montajes sin agua, como la corona de Adviento.
Mantenga el centro por debajo de los 30 centímetros de altura para que la gente pueda verse, tenga presente que las bayas de acebo y de hiedra son tóxicas por ingestión, y no mezcle velas encendidas con material vegetal seco sin vigilancia. Con la base seca montada de antemano y un recambio de flores a mitad de las fiestas, la decoración aguanta desde el Adviento hasta Reyes.