Acebos, skimmias y leucothoes son los tres arbustos que resuelven el color en el jardín entre noviembre y marzo, cuando las caducifolias están desnudas. Cada uno aporta un rojo distinto: el acebo, bayas; la skimmia, densos ramilletes de botones florales que no se abren hasta la primavera; el leucothoe, el propio follaje, que vira del verde al rojo y al púrpura con el frío.
Antes de comprarlos conviene saber lo que casi nunca se dice: los tres son plantas de suelo ácido y ambiente fresco, y en buena parte de España, con suelos calizos y aguas duras, solo funcionan bien en maceta con sustrato específico. En Galicia, la cornisa cantábrica, el Pirineo y el norte peninsular en general viven en tierra sin problema; en el Levante, el interior seco y el sur, plantarlos directamente en el suelo es tirar el dinero.
El aire industrial de los grandes bidones negros contrapesa el brillante colorido vegetal. Foto: Flower Council of Holland
Los acebos
El acebo común (Ilex aquifolium) es un arbolito de hoja perenne, brillante y espinosa en los ejemplares jóvenes, nativo del oeste y el sur de Europa. En la mitad norte de la Península forma parte del sotobosque de hayedos, robledales y pinares, donde sus bayas son alimento invernal para muchas aves. Crece muy despacio, entre tres y seis metros en muchos años, y lleva mal el trasplante una vez asentado.
El dato decisivo a la hora de comprar es que el acebo es dioico: hay pies macho y pies hembra, y solo los femeninos dan bayas, siempre que haya un macho a una distancia razonable que los polinice. Comprar un solo ejemplar y esperar frutos es el error más frecuente. Existen cultivares femeninos autofértiles, como 'J. C. van Tol', que resuelven el problema en un jardín pequeño.
Además del acebo común se venden el Ilex x meserveae, híbrido de porte arbustivo y hoja azulada, con cultivares emparejados de nombre transparente ('Blue Princess' es femenino, 'Blue Prince' es su polinizador), y el Ilex verticillata, caducifolio, que pierde toda la hoja y deja las ramas cargadas de bayas rojas, un efecto espectacular en invierno.
El acebo silvestre está protegido en numerosas comunidades autónomas, con normas propias que prohíben cortar ramas o arrancar pies del monte. Ni ramas para adornar la casa ni ejemplares recogidos en el campo: se compran en vivero, y punto.
Las skimmias
La Skimmia japonica forma matas compactas y redondeadas de hoja coriácea verde oscuro, de medio metro a un metro de altura, ideales para maceta. En otoño aparecen los ramilletes de botones florales, rojos, granates o rosados según el cultivar, que permanecen cerrados todo el invierno y se abren en primavera en pequeñas estrellas blancas muy perfumadas.
Aquí también manda el sexo de la planta, y aquí es donde se equivoca casi todo el mundo. 'Rubella', el cultivar más vendido, es masculino: da esos ramilletes de botones rojos espectaculares, pero nunca dará bayas. Si lo que se quiere son frutos rojos en invierno, hay que comprar un cultivar femenino, como 'Nymans' o 'Veitchii', y tener cerca un macho que lo polinice. La excepción es la Skimmia japonica subsp. reevesiana, hermafrodita, que fructifica sola, aunque es aún más exigente en acidez de suelo.
Las skimmias necesitan sombra o sombra clara. A pleno sol las hojas amarillean y se queman, un síntoma que en las macetas de terraza se confunde a menudo con falta de riego o de abono.
Los leucothoes
Los Leucothoe son arbustos de la familia de las ericáceas, de ramas arqueadas y hojas lanceoladas y brillantes, cuyo interés está en el cambio de color del follaje con el frío: verde en verano, rojo, burdeos o púrpura de otoño a primavera. En mayo y junio producen racimos colgantes de flores blancas acampanadas.
Hay cultivares para cada situación: 'Scarletta' o 'Zeblid' alcanza en torno al metro de altura y se extiende bastante en anchura; 'Little Flames' y 'Carinella' son compactos, de medio metro escaso; 'Curly Red' y 'Twisting Red' tienen la hoja rizada. Todos son de crecimiento lento y quieren sombra parcial: unas horas de sol suave intensifican el color, pero el sol directo del mediodía en verano les quema la hoja.
El problema real en España: el suelo y el agua
Los tres géneros piden un suelo ácido, entre pH 4,5 y 6, fresco, rico en materia orgánica y con drenaje libre. En un suelo calizo, con pH por encima de 7,5, el hierro y el manganeso quedan bloqueados y aparece la clorosis: hojas nuevas amarillas con los nervios verdes, brotes cortos, la planta se para y termina muriendo en un par de temporadas.
Y no basta con el sustrato. Si se riegan con agua dura, la de la mayoría de las redes del este y el sur peninsulares, el carbonato cálcico se va acumulando y en dos o tres años el sustrato ácido deja de serlo. Por eso, fuera del norte húmedo, lo sensato es:
- Cultivarlos en maceta con sustrato para plantas acidófilas, el mismo que se usa para camelias, azaleas y hortensias.
- Regar con agua de lluvia siempre que sea posible. Un bidón conectado a la bajante de la terraza resuelve la temporada.
- Si solo hay agua del grifo, dejarla reposar y corregirla ocasionalmente, y aplicar quelato de hierro en primavera al primer síntoma de amarilleo.
- Renovar los primeros centímetros de sustrato cada primavera y trasplantar cada dos o tres años.
Cultivo en maceta, paso a paso
Recipiente amplio y hondo, con agujeros de drenaje libres y una capa de arlita o grava en el fondo. Sustrato acidófilo, sin mezclar con tierra de jardín caliza. Situación en sombra o sombra clara, protegida del sol de tarde y del viento seco.
El riego debe ser regular: los tres detestan tanto la sequía como el encharcamiento, y el punto está en un sustrato húmedo que nunca llegue a empaparse. Un acolchado de corteza de pino sobre la superficie mantiene la humedad y acidifica ligeramente al descomponerse. El abonado, con un fertilizante para acidófilas, de marzo a septiembre.
De poda, prácticamente nada. El acebo y la skimmia no la necesitan, y podarlos elimina las yemas que iban a dar flor y fruto. En los leucothoes, si hace falta contener la mata, se recorta justo después de la floración, en junio.
Cómo componerlos
Aislados lucen, pero rinden mucho más agrupados, jugando con alturas y texturas: un acebo vertical al fondo, skimmias redondeadas y compactas delante, y leucothoes de ramas arqueadas cayendo por el borde del recipiente. Contenedores de aspecto sobrio y color neutro (negro, gris, zinc, barro oscuro) hacen de fondo y dejan que se vea el contraste entre el verde oscuro y los rojos, que es de lo que va todo esto.
Para completar el grupo en invierno funcionan bien las heucheras de hoja púrpura, los helechos persistentes y las hiedras de porte pequeño, todas ellas plantas de sombra y de exigencias parecidas.
Toxicidad: un aviso necesario
Las bayas del acebo son tóxicas por ingestión y resultan especialmente peligrosas porque son rojas, brillantes y atractivas para un niño pequeño. Las de la skimmia también se consideran tóxicas, y los leucothoes, como otras ericáceas del tipo del rododendro y la Pieris, contienen compuestos tóxicos en hojas y flores.
Conviene situarlos fuera del alcance de niños pequeños y de animales que mordisqueen, y recoger las bayas caídas. En caso de ingestión, la consulta es al médico o al veterinario, no al jardinero.
En resumen
Acebos, skimmias y leucothoes dan color en el jardín justo cuando no lo hay, entre noviembre y marzo, y se lucen agrupados en contenedores sobrios jugando con alturas y texturas. Al comprar hay que fijarse en el sexo de la planta: los acebos son dioicos y solo las hembras fructifican, y la skimmia 'Rubella', la más vendida, es masculina y nunca dará bayas.
Son plantas de suelo ácido y sombra, así que fuera del norte húmedo se cultivan en maceta con sustrato para acidófilas, agua de lluvia si se puede y quelato de hierro al primer amarilleo. Sus frutos y, en el caso del leucothoe, su follaje son tóxicos por ingestión, algo a tener en cuenta con niños y animales en casa.