Orchidaceae es la familia botánica con más especies del planeta: entre 28.000 y 30.000 aceptadas, repartidas en unos 750 géneros, lo que significa que aproximadamente una de cada diez plantas con flor que existen es una orquídea. Solo las asteráceas (margaritas, cardos, girasoles) se le acercan, y por debajo. Están en todos los continentes menos la Antártida, desde el círculo polar ártico hasta la Patagonia, y en España crecen más de un centenar de especies silvestres, todas ellas terrestres y ninguna parecida a la del salón.

Este artículo va de la familia: de qué tienen en común la Phalaenopsis del supermercado, la abejera de una cuneta manchega y la vaina de vainilla del bote de la cocina. Los cuidados concretos (cuándo regar, qué sustrato usar, cómo trasplantar o cómo lograr que vuelva a florecer) tienen su propio sitio y se enlazan a lo largo del texto.

Flores de orquídea mostrando el labelo y la columna

Qué hace que una flor sea una orquídea y no otra cosa

Tres rasgos definen a la familia, y los tres se ven a simple vista en cualquier flor del alféizar.

El labelo. La flor tiene seis piezas en dos verticilos de tres: tres sépalos externos y tres pétalos internos. El pétalo central está transformado en una pieza distinta del resto (más ancha, con otro color, a veces con forma de zapato, de casco o de bolsa): es el labelo, y funciona como pista de aterrizaje para el insecto. Que un pétalo se diferencie de sus hermanos convierte la flor en simétrica solo por un eje, no radial como una margarita.

La columna o ginostemo. En prácticamente todas las demás plantas con flor, los estambres y el pistilo son órganos separados. En las orquídeas están fusionados en una única estructura carnosa en el centro de la flor. No existe nada igual en ninguna otra familia, y es el carácter diagnóstico definitivo. Dentro de esa columna el polen no está suelto: viene compactado en dos, cuatro, seis u ocho paquetes cerosos llamados polinias, que el insecto se lleva enteros pegados a la cabeza o al tórax. Una sola visita puede fecundar el ovario completo, de ahí que las orquídeas puedan permitirse producir tan poca flor y tan poco polen.

La resupinación. En el capullo, el labelo está arriba. Durante el desarrollo el pedicelo gira 180 grados y la flor queda invertida, con el labelo abajo. Si alguna vez se ha visto una orquídea cortada y colocada del revés en un arreglo, esa sensación de que "algo no encaja" viene de aquí. Unas pocas especies no giran o giran 360 grados, y los botánicos las señalan como no resupinadas.

A esto se suma que son monocotiledóneas: hojas de nervios paralelos, piezas florales en múltiplos de tres, raíces sin crecimiento secundario. Sus parientes lejanos no son las rosas ni las margaritas, sino los lirios, los ajos y los espárragos.

Semillas de polvo: por qué una orquídea no germina sin un hongo

Una cápsula de orquídea puede contener entre 10.000 y varios millones de semillas. Cada una pesa del orden de una millonésima de gramo y consiste en un embrión de unas pocas decenas de células envuelto en una testa translúcida llena de aire. Se dispersan como polvo y viajan kilómetros con el viento.

El precio de esa miniaturización es que la semilla no lleva reservas. No hay endospermo, no hay cotiledón que alimente al embrión. Para germinar necesita que un hongo del suelo la colonice y le suministre azúcares y minerales, en una relación llamada micoheterotrofia inicial. Los hongos implicados pertenecen sobre todo al complejo Rhizoctonia, con géneros como Tulasnella, Ceratobasidium y Serendipita. Sin ese socio, la semilla se queda en el sitio y muere.

Muchas orquídeas mantienen el hongo toda la vida y otras se independizan al desarrollar hojas verdes. Algunas nunca lo hacen: el nido de ave ibérico (Neottia nidus-avis) carece de clorofila y vive de por vida a costa del hongo, que a su vez está conectado a las raíces de los árboles del hayedo. Es, en la práctica, un parásito indirecto del bosque.

Esto explica dos cosas prácticas. La primera, por qué trasplantar una orquídea silvestre del campo al jardín fracasa casi siempre: falta el hongo. La segunda, por qué las orquídeas fueron plantas de coleccionista carísimas hasta el siglo XX y hoy cuestan lo que cuestan: en 1922 Lewis Knudson publicó un medio de cultivo con azúcar y sales que permitía germinarlas en frasco estéril sin hongo. La germinación asimbiótica pasó de un puñado de plántulas por lote a decenas de miles, y con ella nació la producción industrial. Sobre las vías de multiplicación en casa (división y quilos) está el artículo de reproducción.

Las cinco subfamilias y dónde encaja la del salón

SubfamiliaPeso en la familiaEjemplos reconocibles
Apostasioideae2 géneros, unas 16 especiesApostasia, Neuwiedia: las más primitivas, con estambres casi libres
VanilloideaeUnas 200 especiesVanilla, la vainilla, y las lianas emparentadas
CypripedioideaeUnas 170 especiesZapatitos de dama: Cypripedium, Paphiopedilum, Phragmipedium
OrchidoideaeUnas 3.600 especiesCasi todas las terrestres europeas: Ophrys, Orchis, Anacamptis, Serapias
EpidendroideaeMás del 80% de la familiaPhalaenopsis, Cattleya, Dendrobium, Cymbidium, Oncidium, Vanda

Casi todo lo que se compra en maceta pertenece a Epidendroideae, la subfamilia que colonizó las ramas de los árboles tropicales. Ese salto a la vida epifita (vivir sobre otra planta sin parasitarla) es responsable de dos rasgos que desconciertan a quien la cultiva por primera vez: las raíces aéreas verdes o plateadas, recubiertas de velamen (una capa de células muertas que absorbe agua por capilaridad y luego protege de la desecación), y el metabolismo CAM, que las lleva a abrir los estomas de noche para perder menos agua, igual que hacen los cactus.

Las orquídeas europeas juegan en otra liga: son terrestres, tienen tubérculos subterráneos, pierden la parte aérea en verano y florecen en primavera.

Un tercio de ellas engaña a sus polinizadores

Ninguna otra familia vegetal ha llevado tan lejos la polinización por engaño. Se calcula que en torno a un tercio de las especies de orquídeas no ofrece recompensa alguna: ni néctar, ni polen comestible, ni aceite. Atraen al insecto, le colocan las polinias y lo despiden con las manos vacías.

Los mecanismos son de una precisión notable. Las abejeras del género Ophrys, muy comunes en la península, practican mimetismo sexual: el labelo imita en forma, pilosidad, color y sobre todo en olor a la hembra de una especie concreta de abeja solitaria (Andrena, Eucera, Colletes según la orquídea). El macho, que emerge semanas antes que las hembras, intenta copular con la flor y sale con las polinias pegadas a la cabeza. La imitación química es tan específica que cada especie de Ophrys suele engañar a una única especie de abeja, lo que mantiene aisladas poblaciones que morfológicamente son casi idénticas. Se pueden ver dos casos ibéricos en Ophrys speculum y Ophrys fusca.

Otras engañan por imitación de flores nectaríferas vecinas, por olor a carroña o a setas, o encerrando temporalmente al insecto. Coryanthes, la orquídea cubo, deja caer al abejorro en un depósito de líquido del que solo puede salir por un túnel estrecho que lo obliga a rozar la columna; está descrita en su ficha.

El episodio más citado es el de Darwin. En 1862, al recibir de Madagascar una Angraecum sesquipedale con un espolón nectarífero de casi 30 centímetros, predijo que debía existir en la isla una polilla con una espiritrompa igual de larga. Se le tomó a broma. En 1903 se describió esa polilla, Xanthopan morganii praedicta, y en 1992 se filmó por fin visitando la flor. Cuarenta y un años después de la muerte de Darwin en el primer caso, ciento diez en el segundo.

Las orquídeas silvestres españolas y por qué no se arrancan

La península y Baleares albergan del orden de 110 a 130 especies según el criterio taxonómico, y Canarias unas pocas más. Ninguna es epifita. Los géneros habituales son Ophrys, Orchis, Anacamptis, Serapias, Dactylorhiza, Cephalanthera, Epipactis, Himantoglossum, Limodorum, Spiranthes y Neotinea. Florecen entre febrero, en el sur, y julio en la alta montaña, y crecen sobre todo en pastizales calizos, claros de encinar y cunetas sin herbicida.

Arrancarlas es ilegal en toda España (están protegidas por normativa autonómica y varias figuran en el Catálogo Español de Especies Amenazadas) y además es inútil: sin su hongo asociado, el tubérculo trasplantado no prospera. La forma de conservarlas es no segar la cuneta antes de junio.

El zapatito de dama, Cypripedium calceolus, la más espectacular de las europeas, sobrevive en España en unos pocos enclaves pirenaicos y cantábricos con poblaciones de pocas decenas de ejemplares; tiene ficha propia.

Por qué "Cambria" no es un género y qué dicen las etiquetas

Las orquídeas hibridan entre géneros distintos con una facilidad que no tiene equivalente en el reino vegetal. De ahí salen los notogéneros, nombres inventados para cruces intergenéricos, que la Royal Horticultural Society registra desde 1906 en la lista fundada por la casa Sanders. Hay más de 100.000 híbridos registrados.

Eso explica la etiqueta. Cambria no es un género ni una especie: es el nombre comercial heredado de un cultivar concreto, Vuylstekeara Cambria 'Plush', que acabó designando en las tiendas a todo un grupo de híbridos del entorno de Oncidium, Miltonia y Odontoglossum. Lo mismo pasa con muchas etiquetas de supermercado que solo dicen "Orquídea mariposa": suelen ser híbridos de Phalaenopsis con decenas de especies en el árbol genealógico.

Los géneros que más se venden y sus fichas: Phalaenopsis, Cymbidium, Oncidium, Dendrobium y Vanda. Una comparativa rápida está en cinco tipos de orquídeas.

La vainilla es una orquídea

De las casi 30.000 especies de la familia, exactamente una tiene uso alimentario a escala mundial: Vanilla planifolia, una liana trepadora mesoamericana cuya cápsula fermentada y curada da la vainilla. Las flores duran un día y su polinizador natural, una abeja del género Eulaema, solo existe en América.

Cuando los europeos llevaron la planta a Reunión y Madagascar, floreció sin dar fruto durante décadas. En 1841, un joven esclavizado de doce años llamado Edmond Albius desarrolló en la isla de Reunión la técnica de polinización manual (levantar con una púa la membrana que separa la antera del estigma y presionar) que sigue usándose exactamente igual hoy en Madagascar, Indonesia y México. Toda la vainilla natural del mundo se poliniza a mano, flor por flor, y esa es la razón de fondo de su precio.

De dónde viene el nombre

Del griego orchis, testículo. Teofrasto llamó así en el siglo IV a. C. a las especies terrestres mediterráneas, cuyos dos tubérculos subterráneos (uno turgente, el del año, y otro arrugado, el del año anterior) tienen esa forma. La doctrina de las signaturas hizo el resto y durante siglos se les atribuyeron propiedades afrodisíacas; de ahí el nombre popular castellano de "satirión".

De esos tubérculos se extrae el salep, un almidón usado en bebidas y helados en Turquía, Grecia e Irán. Su recolección, que exige arrancar la planta entera, ha diezmado poblaciones silvestres de Orchis y Dactylorhiza en Anatolia y los Balcanes: hacen falta del orden de mil a cuatro mil tubérculos para un kilo de polvo. No hay evidencia clínica que respalde ninguna de las propiedades que se le atribuyen.

CITES: qué pasa si traes una orquídea de un viaje

La familia Orchidaceae al completo figura en el Apéndice II de CITES, y géneros enteros como Paphiopedilum y Phragmipedium, además de varias especies concretas, están en el Apéndice I, el de mayor protección. Es la familia con más taxones listados de todo el convenio.

En la práctica: sacar una orquídea silvestre de cualquier país y entrarla en la Unión Europea sin permiso es una infracción, y en aduana se decomisa. Las plantas de vivero reproducidas artificialmente circulan con la documentación correspondiente, que el comercio legal ya gestiona. Y las semillas, los cultivos in vitro en frasco y la propia vainilla en vaina tienen exenciones específicas.

En resumen

Orchidaceae es la familia más numerosa de plantas con flor, con unas 28.000 especies definidas por tres rasgos que no comparte ninguna otra: un pétalo transformado en labelo, los órganos sexuales fusionados en una columna, y el polen empaquetado en polinias. Sus semillas son polvo sin reservas y dependen de un hongo para germinar, lo que las mantuvo fuera del alcance común hasta que Knudson resolvió la germinación en frasco en 1922. Un tercio de ellas poliniza por engaño, con casos como el mimetismo sexual de las abejeras ibéricas. En España crecen más de cien especies silvestres, todas terrestres y todas protegidas, mientras que las de maceta son epifitas tropicales de la subfamilia Epidendroideae. Para lo que ocurre después de traerla a casa, el sitio tiene material dedicado a los cuidados generales, el invierno y la caída de flores.


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