La azucena se planta en agosto y muy poco profunda, y en las dos cosas se comporta al revés que el resto de los lirios de jardín. Mientras un lirio asiático o un oriental se plantan en otoño con 15 o 20 centímetros de tierra encima, el bulbo de Lilium candidum se coloca a finales de verano con apenas 2 a 5 centímetros de sustrato sobre el ápice, casi asomando. Hacerlo como con los demás es la forma más segura de no ver ni una flor.

La razón está en su ciclo, que también es único dentro del género: en septiembre emite una roseta de hojas basales que permanece verde durante todo el invierno, y sobre ella levanta en primavera el tallo floral. Ninguna otra azucena hace eso. Florece en junio, con cinco a quince trompetas blancas de perfume intenso sobre tallos de un metro a metro y medio.

Azucenas blancas de Lilium candidum en flor sobre tallos altos

Qué azucenas son liliáceas y cuáles ya no

Conviene aclarar esto antes de seguir, porque el nombre de azucena se reparte entre plantas de familias distintas y la vieja etiqueta de liliáceas se aplicaba a un grupo que hoy está desmantelado.

Las Liliaceae de los manuales antiguos eran un contenedor gigantesco donde entraba prácticamente cualquier monocotiledónea con seis tépalos y bulbo. Los estudios moleculares de las últimas décadas lo repartieron: los ajos y los narcisos se fueron a Amaryllidaceae, los aloes a Asphodelaceae, los espárragos, las yucas y los jacintos a Asparagaceae, las hemerocallis a Asphodelaceae. La familia Liliaceae actual es una fracción de aquella, con unos quince géneros, entre ellos Lilium, Tulipa, Fritillaria y Erythronium.

Así que Lilium candidum, la azucena blanca de toda la vida, sigue siendo una liliácea legítima. Lo que no lo son son muchas de las plantas que en español comparten su nombre popular: la azucena del Amazonas (Eucharis) y la azucena de otoño (Amaryllis belladonna) son amarilidáceas, el nardo o azucena de olor (Agave amica, antes Polianthes tuberosa) es una asparagácea, y las hemerocallis o azucenas de un día son otra cosa distinta. Para el caso paralelo del aloe, que también salió de las liliáceas, puedes ver la ficha del aloe vera.

Por qué se planta somera: la azucena no tiene raíces de tallo

La mayoría de los Lilium desarrollan dos sistemas de raíces: unas basales, bajo el bulbo, y otras adventicias que salen del tallo por encima del bulbo, ya dentro de la tierra. Esas raíces de tallo son las que sostienen la planta y la alimentan durante la floración, y por eso los demás lirios necesitan estar hondos: sin tierra sobre el bulbo no tienen dónde emitirlas.

Lilium candidum carece de raíces de tallo. Solo tiene las basales. Enterrarlo profundo no le aporta nada y en cambio retrasa la brotación de la roseta otoñal, favorece la podredumbre y a menudo impide la floración por completo.

La plantación se hace entre finales de julio y principios de septiembre, aprovechando el corto periodo de reposo del bulbo, que es realmente breve. Distancia de 25 a 30 centímetros, en un hoyo con un puñado de arena gruesa debajo si el suelo es pesado. Y después no se toca: es una planta que detesta el trasplante y que tarda dos o tres años en dar su mejor floración desde que se planta. Puedes ampliar en plantar azucenas.

Suelo con cal y sol, al contrario que sus parientes

Otra inversión respecto al resto del género. Los lirios orientales y la mayoría de los híbridos modernos exigen suelo ácido y se vuelven cloróticos en terreno calizo. La azucena procede del Mediterráneo oriental, de laderas pedregosas de Líbano, Israel, Turquía y Grecia, y prefiere suelos neutros o alcalinos, incluso francamente calizos.

Eso la convierte en la única azucena verdaderamente cómoda en buena parte de España sin corregir nada. Quiere sol pleno o sol de mañana con algo de sombra a mediodía en el sur, drenaje bueno y ningún encharcamiento. Un truco tradicional de los jardines mediterráneos consiste en plantarla al pie de un muro orientado al sur, donde el suelo se calienta y se seca en verano.

Lo que no tolera es el estiércol fresco ni el exceso de materia orgánica en contacto con el bulbo. Se abona con compost bien maduro incorporado a la tierra de alrededor, nunca en el hoyo.

Riego y abono a lo largo del año

El calendario de riego sigue al ciclo. De septiembre a junio, mientras hay roseta y después tallo, el suelo se mantiene fresco sin llegar a mojado; en la mayor parte de España las lluvias de otoño e invierno bastan y solo hay que apoyar en primaveras secas. De julio a agosto, con la parte aérea ya seca, se corta el riego: el bulbo está en reposo y el agua en esa fase es lo que provoca las podredumbres.

El abono se aplica dos veces: una en febrero, cuando la roseta empieza a activarse, y otra al aparecer los botones florales, en ambos casos con un fertilizante bajo en nitrógeno y alto en potasio. El nitrógeno produce tallos altos y blandos que se vencen y hojas más susceptibles a la botritis.

Tras la floración se corta la flor marchita para que no forme semilla, pero se deja el tallo con sus hojas hasta que amarillee por completo, porque es lo que rellena el bulbo para el año siguiente.

La botritis de la azucena y el escarabajo rojo

El problema sanitario número uno de esta planta es Botrytis elliptica, un hongo específico de los lirios. Aparece en primaveras húmedas como manchas ovaladas de color pardo claro con borde más oscuro sobre las hojas, que van confluyendo hasta secar el follaje entero y pueden alcanzar los botones y arruinar la floración.

La prevención es cultural y funciona bastante bien: plantar con separación para que corra el aire, regar al pie y nunca por aspersión, retirar en otoño todos los restos de hojas y tallos secos, donde el hongo inverna, y evitar situarla en rincones cerrados y sombríos. En zonas de primavera lluviosa, como la cornisa cantábrica, un tratamiento preventivo con cobre al inicio de la brotación reduce mucho el daño.

La otra amenaza es el escarabajo del lirio, Lilioceris lilii, un coleóptero de un rojo brillante inconfundible, de unos 8 milímetros, que se está extendiendo por Europa y ya aparece en jardines españoles. Sus larvas son lo verdaderamente destructivo: se cubren con sus propios excrementos formando una masa parda pegajosa sobre las hojas y las devoran a velocidad notable. La revisión manual del envés en abril y mayo, y la retirada de adultos y larvas, es el método más eficaz en jardín doméstico; conviene hacerlo con un recipiente debajo, porque el adulto se deja caer al suelo boca arriba en cuanto detecta movimiento.

Virus: por qué no conviene mezclarla con híbridos

Lilium candidum es especialmente sensible a los virus del mosaico que afectan al género, y los síntomas son hojas con jaspeado o rayado claro, tallos torcidos y flores deformadas o con manchas. No hay cura y la planta se degrada año a año.

Los virus los transmiten los pulgones y también las herramientas de corte. La consecuencia práctica es doble: comprar bulbos de procedencia fiable y no plantar azucenas junto a híbridos asiáticos, que a menudo portan virus sin manifestar síntomas y funcionan como reservorio. Un ejemplar afectado se arranca entero y no se composta.

Multiplicación por escamas

El bulbo de un lirio no tiene túnicas exteriores como el de una cebolla o un tulipán: está formado por escamas carnosas superpuestas y sueltas, y cada una de esas escamas puede generar bulbillos. Es la manera clásica de multiplicar azucenas y da muchas plantas de una sola.

Se levanta el bulbo en agosto, se desprenden con cuidado las escamas exteriores más gruesas y sanas tirando hacia abajo, procurando que se lleven un trocito de la placa basal. Las escamas se meten en una bolsa con vermiculita o musgo ligeramente húmedo y se mantienen a unos 20 grados en oscuridad. Entre seis y diez semanas después aparecen bulbillos en la base de cada escama, que se plantan en maceta y florecerán en tres o cuatro años. El bulbo madre se replanta enseguida, sin dejarlo secar. Tienes el procedimiento detallado en multiplicación de la azucena.

La otra vía, más lenta y sin trabajo, es esperar a que el bulbo se divida solo formando una mata, cosa que ocurre a partir del cuarto o quinto año.

Aviso serio si tienes gato

Este apartado importa más que todo lo anterior si convives con un gato. Los lirios verdaderos del género Lilium, y también las hemerocallis, provocan en gatos un fallo renal agudo que puede ser mortal. No se trata de una irritación digestiva: es daño tubular renal.

Todas las partes de la planta están implicadas, incluidos el polen y el agua del jarrón. Un gato que se frote contra las anteras y después se acicale puede ingerir suficiente polen para desencadenar el cuadro. Los signos aparecen en las primeras horas como vómitos y decaimiento, mejoran aparentemente y luego se instaura la insuficiencia renal a las 24 o 72 horas. La atención veterinaria inmediata, sin esperar a que empeore, es lo que determina el pronóstico.

La conclusión práctica es sencilla: en una casa con gatos, ni azucenas cortadas en jarrón ni lirios accesibles en la terraza. En perros el cuadro es mucho más leve y se limita a molestias digestivas. Puedes consultar la lista completa en plantas tóxicas para gatos.

Tres mil quinientos años de cultivo

Pocas plantas ornamentales tienen una historia documentada tan larga. Aparece pintada en los frescos minoicos de Cnosos y de Akrotiri, en Santorini, fechados hacia el 1600 antes de nuestra era, y está en los relieves de la orfebrería micénica. Los romanos la cultivaban, y en el arte cristiano se convirtió en atributo fijo de la Anunciación, lo que le dio el nombre inglés de Madonna lily.

Ese pasado tiene una consecuencia genética curiosa: la azucena blanca lleva tantos siglos multiplicándose por división de bulbo que la mayoría de los ejemplares cultivados en Europa son clones de un número muy reducido de linajes, y la especie produce poca semilla viable en cultivo.

Los otros lirios que se venden como azucenas

GrupoFloraciónAromaSueloProfundidad de plantación
L. candidumJunioMuy intensoNeutro o calizo2-5 cm
Híbridos asiáticosJunio a julioNingunoNeutro a ácido15-20 cm
Híbridos orientalesJulio a agostoMuy intensoÁcido, sin cal15-20 cm
Trompeta y aurelianoJulioIntensoIndiferente, buen drenaje15-20 cm
L. martagonJunioDesagradableCalizo, semisombra10-15 cm

Lilium martagon merece mención aparte porque es autóctono de la Península, crece en hayedos y pinares de montaña del norte y del Sistema Ibérico, y tiene esas flores colgantes con los tépalos completamente revueltos hacia atrás en forma de turbante. Puedes ver el conjunto del género en lirios.

En resumen

Lilium candidum sigue siendo una liliácea verdadera, aunque muchas plantas llamadas azucena hayan pasado a otras familias con la reordenación del grupo. Se planta en agosto, a solo 2 a 5 centímetros de profundidad porque carece de raíces de tallo, en suelo neutro o calizo y a pleno sol, y no se mueve de sitio. Hace roseta de hojas en otoño, la mantiene todo el invierno y florece en junio. Se riega de septiembre a junio y se mantiene seca en julio y agosto. Sus dos enemigos son la botritis en primaveras húmedas y el escarabajo rojo del lirio, y su multiplicación clásica es por escamas de bulbo en vermiculita. Y una advertencia que no admite matices: los lirios verdaderos provocan fallo renal agudo en gatos, polen y agua del jarrón incluidos.


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