La flor de lis de los escudos no retrata ninguna planta concreta. Es un emblema heráldico, una figura estilizada de tres brazos con un travesaño, que evolucionó durante siglos como signo gráfico y no como dibujo botánico. Cuando los historiadores buscan su modelo vegetal, la hipótesis con más apoyo apunta a un iris, y en concreto al lirio amarillo de ribera, Iris pseudacorus, que se relaciona con los ríos del norte de Francia y de Flandes y cuya flor tiene exactamente tres piezas erguidas y tres caídas. La hipótesis alternativa, la azucena Lilium candidum, se apoya sobre todo en el nombre, que en francés antiguo significa flor del lirio, pero encaja mucho peor con la forma del emblema.

A esa confusión histórica se le suma una segunda, geográfica. En México y en buena parte de Hispanoamérica, flor de lis es el nombre corriente de Sprekelia formosissima, una bulbosa de flor escarlata que no es un iris ni una azucena: es una amarilidácea. De modo que aquí conviven tres plantas distintas y un símbolo, y este artículo separa las cuatro cosas.

Flor de lis con sus tepalos exteriores caidos y los interiores erguidos

Cuenta los estambres: tres o seis

Hay una prueba que resuelve la duda en cualquier flor de este grupo y que no requiere ninguna clave botánica. Abre la flor y cuenta los estambres.

Las iridáceas tienen tres estambres. Es su carácter más constante y el que las separa de las familias con las que se confunden. Las amarilidáceas y las antiguas liliáceas tienen seis.

Con eso, un iris de jardín se identifica en tres segundos, y una Sprekelia, que tiene seis estambres largos y curvados asomando hacia abajo, queda inmediatamente fuera de la familia por mucho que la llamemos flor de lis.

Las Iridaceae añaden otros dos rasgos que ayudan. El primero son las hojas: planas, en forma de espada, plegadas por la mitad y encajadas unas dentro de otras en la base formando un abanico plano, una disposición que se llama equitante y que salta a la vista en cualquier iris, gladiolo o freesia. El segundo es el órgano subterráneo, que puede ser rizoma, bulbo o cormo según el género, pero nunca un bulbo de túnicas como el de la cebolla.

La familia reúne unas 2.200 especies e incluye al azafrán, al gladiolo, a la freesia, a la ixia y a las Dietes sudafricanas.

Las tres flores dentro de una flor de iris

Una flor de iris parece complicada y en realidad es un mecanismo repetido tres veces. Tiene seis tépalos: tres exteriores que se doblan hacia abajo, llamados caídas o pétalos caídos, y tres interiores que se levantan, los estandartes. Hasta ahí, nada raro.

Lo raro es lo que hay en medio. Los tres brazos del estilo, que en cualquier otra planta serían una estructura discreta en el centro, aquí están aplanados y coloreados hasta parecer tres pétalos más, y cada uno se arquea sobre una de las caídas formando un túnel. Debajo de ese túnel, escondidos, van un estambre y una superficie estigmática en forma de labio, colocada en la cara inferior del brazo del estilo, justo en la entrada.

El resultado es que una sola flor de iris funciona como tres flores independientes. Un abejorro que aterriza en una de las caídas y se mete por el túnel buscando néctar roza primero el estigma, dejando el polen que traía de otra flor, y solo después pasa bajo la antera y se carga de polen nuevo. Al salir, no puede tocar el estigma de nuevo porque el labio se aplasta hacia dentro. El orden está garantizado por la geometría y la autopolinización queda descartada. Después, el insecto vuelve a entrar por otro de los tres túneles y repite la operación.

Los pelos o crestas de colores vivos que muchos iris tienen en la línea media de las caídas, y que dan nombre a los iris barbados, son la señal luminosa que marca la entrada del túnel.

La flor de lis mexicana: Sprekelia formosissima

Es una bulbosa originaria de México y Guatemala, presente en pastizales y laderas rocosas entre los 1.000 y los 2.500 metros. En náhuatl se la conoció y se la sigue llamando en algunas zonas como flor de mayo o lirio azteca, y su flor tiene una construcción singular dentro de las amarilidáceas.

El bulbo produce un escapo hueco de 25 a 35 centímetros que remata en una sola flor de un rojo carmesí intenso y aterciopelado, de 10 a 12 centímetros. Su simetría es bilateral, no radial: un tépalo superior ancho, dos laterales que se abren hacia arriba y tres inferiores que se enrollan en la base formando un canal por el que asoman los seis estambres y el estilo, curvados hacia abajo. Vista de frente recuerda a un emblema heráldico, y de ahí el nombre.

El género fue dedicado por Linneo a Johann Heinrich von Sprekelsen, magistrado de Hamburgo que le hizo llegar bulbos de esta planta a mediados del siglo XVIII. El epíteto formosissima significa hermosísima, y en este caso está justificado por el propio Linneo.

Cómo se cultiva la Sprekelia

Es una planta de ciclo marcado por la sequía. En su hábitat pasa el invierno y la seca en reposo, y florece de golpe cuando llegan las primeras lluvias, a menudo antes de sacar hojas. Reproducir ese ritmo es todo el secreto de su cultivo.

El bulbo se planta en primavera, entre marzo y abril, con el cuello sobresaliendo un centímetro por encima del sustrato, nunca enterrado del todo. Sustrato arenoso y muy drenante, en maceta ajustada: florece mejor cuando el bulbo está algo apretado. Después de plantar se riega una vez y no se vuelve a regar hasta que asome el brote.

Durante el crecimiento, de abril a septiembre, riego regular dejando secar la capa superficial y abono con potasio cada tres semanas. En otoño, cuando las hojas amarillean, se corta el riego por completo y se deja el bulbo seco en su maceta, en un sitio fresco y a cubierto, hasta la primavera siguiente. Aguanta hasta unos 5 grados bajo cero en tierra si el suelo está seco, lo que en la práctica lo limita al litoral mediterráneo y a Canarias como planta de exterior permanente.

Hay un detalle que sorprende: si en pleno verano se deja secar la maceta durante tres o cuatro semanas y después se riega de nuevo a fondo, la planta suele responder con una segunda floración. Es su respuesta natural a la llegada de la lluvia. Se multiplica separando los bulbillos laterales en el reposo invernal, y una mata bien establecida los produce en abundancia.

El iris barbado: el rizoma va medio fuera

El iris de jardín europeo, Iris × germanica y sus miles de cultivares, es una planta de rizoma superficial y hojas en abanico que florece de abril a junio. Su cultivo es sencillo y tiene una sola regla que se incumple constantemente.

El rizoma no se entierra. Se coloca horizontal, con la mitad superior visible al aire, como un pie descalzo tomando el sol, y solo las raíces enterradas. Un rizoma tapado con tierra o con acolchado no florece y acaba pudriéndose. En climas muy calurosos se admite una cobertura mínima de un centímetro, y nada más.

Necesita sol pleno, suelo con drenaje excelente y pH neutro o alcalino, cosa que en España es lo habitual. Detesta el estiércol fresco y los abonos nitrogenados, que ablandan el rizoma. Las matas se dividen cada tres o cuatro años, en julio o agosto, cortando el rizoma en trozos con un abanico de hojas cada uno, recortando esas hojas a la mitad para reducir la transpiración y descartando la parte central vieja y sin yemas, que ya no volverá a florecer.

Su problema clásico es la podredumbre blanda bacteriana, que aparece como una masa maloliente en el rizoma tras un periodo húmedo. Se corta todo el tejido afectado con cuchillo limpio hasta encontrar tejido blanco y se deja la herida secar al sol un par de días antes de replantar. Tenemos fichas concretas en iris germanica y en cuidados y origen del iris germánica.

El lirio amarillo de agua, con advertencia

Iris pseudacorus es la especie que con más probabilidad inspiró el emblema, y es una planta espectacular de borde de estanque, con flores amarillas grandes en mayo y junio y capacidad de vivir con el rizoma sumergido hasta 30 centímetros. Es autóctona de la Península y frecuente en riberas y juncales.

La advertencia es de manejo. En estanques y humedales alterados se comporta con enorme agresividad: forma masas densas de rizoma que desplazan al resto de la vegetación de ribera, y en varios países fuera de su área natural está catalogada como invasora. En un estanque de jardín conviene plantarla en cesta contenedora y no dejar que colonice el borde libre, y nunca trasplantarla a un curso de agua natural. Puedes verla en lirio amarillo.

Las otras plantas que responden al mismo nombre

Además de las anteriores, en español se llama flor de lis o lirio a un puñado de plantas que no tienen relación entre sí. La azucena, Lilium candidum, es la candidata alternativa al origen del emblema y una liliácea verdadera; tiene ficha propia en azucena. El lirio de agua o cala, que es una arácea africana, aparece en flor de alcatraz. Y el lirio de los valles, Convallaria majalis, no es ni una cosa ni la otra.

Ante la duda, vuelve a los estambres: tres para iridáceas, seis para todo lo demás.

Toxicidad de unas y otras

Los rizomas de iris contienen iridina y otros compuestos irritantes que provocan vómitos, diarrea y dolor abdominal si se ingieren, además de dermatitis de contacto en quien los manipula sin guantes al dividir matas. Son la parte más concentrada de la planta y no deben quedar al alcance de perros que escarben.

La Sprekelia, como toda amarilidácea, contiene alcaloides del tipo licorina en el bulbo, con el mismo cuadro de vómitos intensos y molestias digestivas que describimos en la ficha de los narcisos. Los bulbos guardados durante el reposo invernal deben etiquetarse y mantenerse fuera de la cocina.

En resumen

La flor de lis heráldica es un emblema estilizado cuyo modelo vegetal más probable es un iris de ribera, Iris pseudacorus, y no una azucena. En México y en gran parte de América, en cambio, flor de lis nombra a Sprekelia formosissima, una amarilidácea de flor escarlata que se planta en primavera con el cuello del bulbo al aire, se seca por completo en invierno y a menudo repite floración si se le corta el riego unas semanas en verano. Para distinguir familias basta con contar estambres: tres en las iridáceas, seis en amarilidáceas y liliáceas. Una flor de iris funciona como tres flores independientes, porque cada brazo del estilo forma un túnel con su estigma y su estambre. Y el iris de jardín solo florece si el rizoma se planta medio descubierto, tomando el sol.


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