El perfume de una flor no está ahí para agradarte. Es una señal química dirigida a un polinizador concreto, emitida a la hora en la que ese polinizador vuela, y eso explica casi todo lo que notas en un jardín: por qué el jazmín se dispara al anochecer, por qué el azahar huele más a media tarde que a primera hora y por qué en una noche fresca de septiembre el mismo arbusto apenas se percibe.
Si vas a elegir plantas por el olor, esos horarios importan más que la lista de nombres. Una flor nocturna puesta en el patio donde solo estás por la mañana está desperdiciada, y media docena de fragancias potentes juntas no suman: se anulan. Aquí van las que huelen de verdad en España, separadas por el momento en que lo hacen, con los avisos de toxicidad donde toca.
Por qué huele una flor
Los aromas florales son compuestos volátiles que la planta fabrica y libera desde los pétalos o los tépalos. Volátil significa que pasa al aire con facilidad, y el calor acelera ese paso. De ahí el efecto que todo el mundo ha notado: la misma flor huele poco en una mañana fría y llena el patio a las siete de la tarde de julio, cuando el aire caliente todavía no se ha movido.
Producir ese perfume le cuesta energía a la planta, así que no lo emite a todas horas. Las flores polinizadas por abejas y mariposas diurnas perfuman de día. Las polinizadas por polillas y esfinges nocturnas se guardan la emisión para el anochecer y, además, suelen ser blancas o muy pálidas y con el tubo floral largo, porque de noche el color no sirve de reclamo y la trompa del insecto es larga.
Las que perfuman de noche
- Galán de noche (Cestrum nocturnum). Es probablemente el arbusto más oloroso que se puede plantar en el litoral mediterráneo, con un perfume que alcanza varios metros. Es tóxico: sus frutos y sus hojas lo son por ingestión, y en una casa con niños o animales hay que decidirlo sabiéndolo. Tienes sus cuidados en la ficha del galán de noche.
- Jazmín común (Jasminum officinale) y jazmín real (Jasminum grandiflorum). Trepadoras de flor blanca y perfume dulce que sube al caer el sol, de junio a septiembre en casi toda España.
- Nardo (Polianthes tuberosa). Espigas blancas de olor muy denso, de las que más se usan en perfumería. Es flor de verano y aguanta bien cortada.
- Madreselva (Lonicera). Trepadora rústica que emite sobre todo al atardecer y atrae esfinges. Va bien en zonas frescas y en el norte.
- Dama de noche. Aquí hay que aclarar el nombre, porque en España se le llama así a dos plantas distintas: al propio Cestrum nocturnum y al cactus epifito Epiphyllum oxypetalum, cuya flor enorme y perfumada abre una sola noche y por la mañana está mustia. Lo tienes en la reina de la noche.
En este grupo entran también las Brugmansia y las Datura, de flores acampanadas y perfume nocturno intenso. Son muy tóxicas en todas sus partes, con casos graves documentados, y no son planta para un jardín con niños pequeños. El diseño de un rincón nocturno completo está en plantas que florecen de noche.
Las que perfuman de día
- Azahar, la flor del naranjo y del limonero (Citrus). Es el olor del Levante en marzo y abril, y en árbol adulto perfuma una calle entera.
- Rosa. Con una advertencia que está más abajo: no todas huelen. Las que lo hacen de verdad son las antiguas y las damascenas.
- Lilo (Syringa vulgaris). Florece en abril, dura poco y necesita frío invernal, así que da mucho mejor resultado en el interior y en el norte que en el litoral cálido.
- Clavel (Dianthus caryophyllus) y clavellinas. Las variedades de jardín conservan el punto de clavo de especia que las de floristería suelen haber perdido.
- Jacinto (Hyacinthus orientalis). Bulbo de floración temprana, potente y a veces excesivo en interior. Su cultivo, en la ficha del jacinto.
- Alhelí (Matthiola incana) y heliotropo (Heliotropium arborescens), dos clásicos de patio que huelen a especia y a vainilla y que casi nadie planta ya.
- Freesia, narciso de los poetas (Narcissus poeticus) y peonía, las tres de temporada corta y perfume limpio.
- Gardenia (Gardenia jasminoides) y jazmín de estrella (Trachelospermum jasminoides). La segunda es fácil y aguanta de todo. La primera es acidófila y se amarillea en cuanto la riegas con agua dura, que es el agua de medio país; tienes el problema explicado en la ficha de la gardenia.
Cuidado con dos de este grupo
El lirio de los valles (Convallaria majalis) tiene uno de los perfumes más buscados de la perfumería y es tóxico por ingestión en todas sus partes, también para perros y gatos. Y las azucenas del género Lilium, muy perfumadas, son gravemente tóxicas para los gatos, incluido el polen que cae sobre el pelo y el agua del jarrón. En una casa con gato no entran.
Flor aromática no es lo mismo que planta aromática
Hay un grupo que huele desde la hoja y no desde la flor: lavanda, romero, tomillo, salvia, mirto, geranio de olor (Pelargonium graveolens). El aroma está guardado en glándulas de la hoja o del cáliz y sale sobre todo al rozarlas, así que estas plantas hay que ponerlas donde se toquen, junto a un paso, en el borde de un camino o a la altura de la mano en una escalera. Plantadas al fondo de un arriate no cumplen su función. La lavanda, que está en los dos grupos, la tienes en la flor de la lavanda y en las cuatro especies y su cultivo.
Por qué tu rosa de floristería no huele
Es la queja más repetida y tiene explicación. La flor cortada comercial se ha seleccionado durante décadas por tallo largo y recto, color estable, resistencia al transporte y duración en jarrón. El perfume no entraba en esos criterios, y como la planta reparte recursos, muchas variedades modernas de rosa y de clavel han acabado siendo espectaculares y prácticamente inodoras.
Si buscas rosas que huelan, el camino es pedir variedades antiguas, damascenas o de jardín, y asumir que abrirán antes y durarán menos en el jarrón. Es el mismo intercambio que ocurre con el tomate de supermercado: lo que gana en aguante lo pierde en otra cosa.
Cómo colocarlas para que se noten
- Un patio cerrado o un rincón resguardado concentra el olor. Un jardín abierto y ventoso lo dispersa y hay que acercar la planta al sitio donde te sientas.
- No amontones fragancias fuertes. Dos o tres focos separados funcionan; seis juntos se convierten en un ruido de fondo.
- Reparte por temporada para no tener todo el perfume en mayo: azahar en marzo, lilo en abril, rosa en mayo, jazmín y galán de junio a septiembre.
- Pon las de hoja aromática al alcance de la mano y las nocturnas junto a la ventana del dormitorio o del porche de la cena.
Un apunte final sobre lo que se lee por ahí: aquí se habla del perfume como lo que es, un rasgo de la planta que resulta agradable. No se le atribuyen efectos sobre la salud ni se entra en aromaterapia, porque eso es otra cosa y no es materia de un artículo de jardín.
En resumen
Las flores que huelen de verdad se reparten en dos turnos. De noche perfuman el galán de noche, el jazmín, el nardo, la madreselva y la dama de noche, con flores casi siempre blancas y polinizadas por polillas. De día lo hacen el azahar, el lilo, el clavel, el jacinto, el alhelí, el heliotropo, la gardenia y las rosas antiguas. El calor volatiliza los aromas, así que casi todas se notan más a media tarde que a primera hora.
Antes de plantar, comprueba dos cosas. La primera, que la planta encaje con tu suelo y tu agua, porque una gardenia en suelo calizo no prospera. La segunda, la toxicidad: el galán de noche, la brugmansia, el lirio de los valles y las azucenas para los gatos son casos reales que conviene conocer antes y no después. Y si tu rosa no huele, no es culpa tuya: es la variedad.