A la hora de identificar nuestras suculentas puede hacerse todo un enredo entender los nombres taxonómicos de nuestras plantas. Todos los nombres botánicos consisten en al menos dos partes, el nombre de...
La sansevieria, conocida en España como lengua de suegra, lengua de tigre o espada de San Jorge, es la planta de interior que más maltrato tolera. Aguanta rincones con poca luz, semanas sin riego y aire seco de calefacción, y sigue creciendo. El único cuidado que de verdad decide si vive o muere es el riego: se pudre con facilidad y no perdona un sustrato encharcado.
Es una planta de hoja suculenta originaria de África tropical, con rizoma subterráneo del que salen las hojas erguidas, rígidas y con dibujos en bandas o vetas. Crece despacio, vive muchos años en la misma maceta y se multiplica sola por rizoma, así que una planta comprada hoy puede seguir dando ejemplares dentro de una década.
Sansevieria o Dracaena: por qué cambió el nombre
Los estudios moleculares mostraron que el género Sansevieria estaba anidado dentro de Dracaena, y desde 2017 las especies se han ido transfiriendo a este último. La lengua de suegra clásica, Sansevieria trifasciata, se llama hoy Dracaena trifasciata.
El comercio y los aficionados siguen usando el nombre antiguo, y no hay problema en hacerlo. El cambio de nombre no altera nada del cultivo, pero conviene conocerlo para no confundirse al buscar información.
Luz
Tolera la sombra, que es lo que la ha hecho famosa, pero tolerar no es lo mismo que preferir. Con poca luz sobrevive y crece muy lentamente; con luz brillante indirecta crece mejor, las hojas salen más firmes y los dibujos y los bordes amarillos de los cultivares variegados se marcan con más intensidad.
El sol directo fuerte, en cambio, decolora la hoja y puede quemarla, sobre todo si la planta viene de un interior sombrío. En una terraza del sur peninsular necesita sombra o media sombra, no pleno sol de agosto. Cualquier cambio de ubicación hacia más luz se hace de forma gradual, en dos o tres semanas.
Riego: el punto donde se pierde la planta
Se riega abundantemente y luego se deja secar el sustrato por completo, hasta el fondo de la maceta, antes de volver a regar. En una casa española eso puede ser cada dos o tres semanas en verano y una vez al mes o menos en invierno, pero el intervalo depende del tamaño de la maceta, del material y de la temperatura, así que es mejor comprobar el sustrato que seguir un calendario.
El agua sobrante del plato se retira siempre. Una maceta apoyada en un plato con agua durante días es la causa más habitual de que el rizoma se pudra. La podredumbre empieza abajo, y cuando se ve en la hoja, con la base blanda, oscura y de olor desagradable, el daño ya está hecho.
Tampoco conviene mojar el interior de la roseta ni dejar agua acumulada entre las bases de las hojas. Se riega al sustrato, en el borde de la maceta.
Sustrato, maceta y trasplante
Sustrato drenante: una mezcla para cactáceas y suculentas, o sustrato universal aligerado en buena proporción con perlita, picón o arena gruesa. La tierra de jardín y la turba sola no sirven, porque se compactan y retienen agua durante demasiado tiempo.
La maceta debe tener agujero de drenaje, sin excepciones. Y es mejor que sea ajustada: esta planta vive perfectamente estrecha y florece más a menudo en esas condiciones. El rizoma es potente y, con el tiempo, puede llegar a agrietar macetas de plástico fino o de barro delgado, lo que es la señal más clara de que toca cambiarla.
El trasplante se hace en primavera, cada tres o cuatro años, subiendo solo una talla de maceta. Es también el momento de dividir la planta.
Temperatura y dónde ponerla en España
Es una planta tropical y no tolera el frío. Por debajo de unos 10 °C empieza a sufrir, y una helada la daña de forma irreversible, con manchas acuosas que luego se secan. En el interior peninsular es estrictamente planta de interior durante el invierno.
En el litoral mediterráneo, en Canarias y en zonas del sur sin heladas puede vivir todo el año en el exterior, en un patio o una terraza a la sombra, y ahí crece bastante más rápido que dentro de casa. Lo que hay que evitar en esas ubicaciones es la lluvia continuada de invierno sobre un sustrato que no drena.
Dentro de casa, agradece que se la mantenga lejos de corrientes de aire frío y de la salida directa del aire acondicionado.
Abonado
Poco. Un abono para plantas verdes o para cactáceas, diluido, una vez al mes durante la primavera y el verano, y nada en otoño e invierno. Es una planta de crecimiento lento y el exceso de abono solo acumula sales en el sustrato.
Multiplicación
Por división del rizoma. Es el método bueno y el único que conserva la variegación. Se saca la planta de la maceta, se separan los grupos de hojas con su porción de rizoma y raíces usando un cuchillo limpio y afilado, se dejan secar los cortes un par de días y se plantan en sustrato drenante. Se riega con moderación hasta que aparezca crecimiento nuevo.
Por esqueje de hoja. Funciona, pero es lento y tiene una pega importante: los cultivares variegados, como los de borde amarillo, pierden el borde y las plantas nuevas salen verdes. Se corta una hoja sana en secciones de unos diez centímetros, anotando cuál era el extremo inferior de cada sección, porque si se planta al revés no enraíza. Se dejan cicatrizar los cortes unos días y se entierran unos dos centímetros en sustrato arenoso, con riego muy escaso. Tarda meses en dar un brote.
Al plantar cualquier esqueje, no enterrarlo más profundo de lo que estaba: la base tapada en exceso se pudre.
Floración
Florece de forma irregular, casi siempre en plantas maduras y con la maceta bien llena de rizoma. Emite un tallo con flores estrechas, blanquecinas o verdosas, muy perfumadas al atardecer y con gotas de néctar pegajoso que caen sobre las hojas y el suelo. No hace ningún daño a la planta y el escapo se corta cuando se marchita.
Lo que se dice sobre el aire de la casa
Circula desde hace años la idea de que esta planta purifica el aire y de que produce oxígeno por la noche, y conviene precisarla porque tiene una parte cierta y otra exagerada.
La parte cierta es que la sansevieria tiene metabolismo CAM: abre los estomas de noche para fijar dióxido de carbono y los mantiene cerrados de día, una adaptación de las plantas de ambientes secos que reduce la pérdida de agua. También es cierto que en experimentos de cámara cerrada las plantas absorben compuestos orgánicos volátiles.
La parte exagerada es el salto de esos experimentos a una habitación real. Las mediciones posteriores hechas en condiciones de vivienda, con su ventilación y su volumen de aire, muestran que el efecto de unas pocas macetas sobre la calidad del aire es despreciable frente al de abrir una ventana. Es una planta excelente por lo que es, no por lo que se le atribuye.
Toxicidad: cuidado con perros, gatos y niños
La sansevieria contiene saponinas y es tóxica por ingestión. Las hojas, que es la parte que un animal o un niño puede morder, provocan irritación de la boca y del tubo digestivo, con salivación, vómitos y diarrea. No es una planta que convenga tener al alcance de un gato que mordisquea hojas ni de un perro joven.
Si un animal o un niño ha ingerido parte de la planta, hay que consultar al veterinario o al médico. No conviene intentar remedios por cuenta propia.
Problemas frecuentes
Hojas blandas por la base y caídas. Exceso de riego. Se saca la planta de la maceta, se retira todo el rizoma podrido con un corte limpio en tejido sano, se deja secar y se replanta en sustrato nuevo y seco. Las hojas que ya están blandas no se recuperan.
Puntas secas y marrones. Suele ser sequedad excesiva prolongada, daño mecánico en la punta o acumulación de sales por agua muy dura. Recortar la punta seca no hace daño, aunque tampoco resuelve la causa.
Hojas arrugadas y con pliegues longitudinales. Falta de agua. Es raro en esta planta, pero ocurre si se olvida durante meses. Se recupera con un riego a fondo.
Cochinilla algodonosa. Aparece en las axilas de las hojas y en el cuello. En focos pequeños, retirada manual con un bastoncillo con alcohol y revisión periódica.
Hojas que se doblan hacia fuera y la planta se abre. Casi siempre falta de luz mantenida durante mucho tiempo, a veces combinada con maceta demasiado grande. Más luz indirecta y una maceta ajustada corrigen el porte de las hojas nuevas.
En resumen
La sansevieria es una planta de hoja suculenta que perdona la sombra, el olvido y el aire seco, pero no el sustrato encharcado. Riego abundante y espaciado, sustrato drenante, maceta con agujero y plato siempre vacío es todo el manual. En invierno, y sobre todo si la casa está fría, el riego se reduce al mínimo.
Conviene recordar dos cosas más. La primera, que se multiplica sin esfuerzo dividiendo el rizoma en primavera, que es además el único método que conserva los bordes amarillos de los cultivares variegados. La segunda, que es tóxica por ingestión, así que si hay gatos, perros o niños pequeños en casa, mejor colocarla donde no puedan morderla.