Si has llegado buscando el olmo del que hablan los herbolarios, el que se vende en polvo o en cápsulas, ese no es el olmo que crece en los pueblos de España. Es el olmo rojo americano, Ulmus rubra, un árbol del este de Norteamérica cuya corteza interior se comercializa como complemento alimenticio. El olmo de aquí, el negrillo de las plazas, es Ulmus minor, y no tiene nada que ver con ese producto.

Conviene decirlo pronto y sin adornos: no hay declaraciones de propiedades saludables autorizadas en la Unión Europea para el olmo rojo ni para ninguno de los olmos. Las que existen para cualquier alimento están recogidas en el Reglamento (CE) 1924/2006 y las concede la Comisión Europea tras una evaluación, no un artículo de internet ni la etiqueta de un bote. Así que aquí no vas a encontrar una lista de beneficios. Vas a encontrar qué árbol es cada uno, cómo se distinguen y por qué tanta gente los confunde.

Dos árboles distintos que comparten nombre

El género Ulmus tiene especies repartidas por el hemisferio norte, y el castellano llama "olmo" a casi todas. El problema aparece cuando se traduce sin mirar. La literatura en inglés llama slippery elm al olmo rojo americano, y al traducirlo aparecen en español "olmo resbaladizo", "olmo rojo", "olmo indio" o "olmo dulce" sin aclarar que se habla de una especie americana. El texto que antes ocupaba esta página llegaba a poner el nombre científico del olmo común europeo al principio y después enumeraba los nombres comerciales del americano, como si fueran el mismo árbol.

No lo son. Uno es un árbol de bosque caducifolio norteamericano que en España no se cultiva, y el otro es un árbol que ha formado parte del paisaje agrario de media península durante siglos. Comparten género, forma de hoja y poco más.

El olmo rojo, Ulmus rubra

Es un árbol caducifolio del este y el centro de Estados Unidos y del sur de Canadá. Tiene hojas ásperas al tacto, dobles dentadas y con la base asimétrica, como el resto de los olmos, y las yemas cubiertas de pelos rojizos que le dan el nombre. Lo que se recolecta no es la corteza externa sino la capa interna, blanda y mucilaginosa, que al mojarse se vuelve viscosa. De ahí lo de "resbaladizo".

Ese mucílago es una mezcla de polisacáridos. Es una característica de la planta, no una promesa: que un tejido vegetal forme un gel al hidratarse es composición, igual que decir que una nuez es grasa o que una sandía tiene mucha agua. Lo que no se puede hacer es saltar de ahí a que cure nada.

Hay además un detalle que los artículos de suplementos no suelen contar: arrancar la corteza interior daña al árbol. Si el descortezado rodea el tronco, el árbol muere. La demanda comercial de esta especie ha llevado a que se recomiende recolectar solo de ramas podadas o de ejemplares ya derribados, y a que se cultive expresamente para ello.

Ulmus fulva, un nombre que ya no se usa

En muchas etiquetas y en el texto original de esta página aparece Ulmus fulva. Es un sinónimo antiguo: el nombre aceptado hoy es Ulmus rubra. Si ves un producto que se anuncia con el nombre viejo, no significa que sea otra planta, significa que la ficha lleva décadas sin revisarse.

Aprovecho para un apunte que se repite en todo este tipo de textos: el epíteto específico va siempre en minúscula. Se escribe Ulmus rubra, no "Ulmus Rubra". Es una convención del código de nomenclatura botánica, no una manía tipográfica.

Los olmos que sí tienes cerca

En la península Ibérica hay tres especies con las que te puedes encontrar de verdad:

  • Olmo común o negrillo (Ulmus minor): el clásico de las plazas, los caminos y las riberas. Rebrota de raíz con enorme facilidad, hasta formar olmedas enteras a partir de un solo pie.
  • Olmo de montaña (Ulmus glabra): de hoja más grande y áspera, propio de zonas frescas y húmedas del norte y de las sierras.
  • Olmo pedunculado (Ulmus laevis): mucho más raro, ligado a suelos húmedos de ribera, con las sámaras colgando de un rabillo largo.

A esa lista hay que sumar el olmo siberiano (Ulmus pumila), que no es de aquí y que se plantó mucho por ser menos vulnerable a la grafiosis. Se hibrida con el negrillo y eso complica la identificación en el campo. Si te interesa el tema desde el punto de vista del jardín, lo tienes desarrollado en olmos en el jardín, en la ficha de Ulmus minor y en la del olmo siberiano.

Por qué los olmos de aquí escasean

La razón tiene nombre: la grafiosis, una enfermedad causada por hongos del género Ophiostoma y transmitida por escarabajos barrenillos del género Scolytus. El hongo obstruye los vasos conductores y el árbol se seca por ramas. Dos oleadas sucesivas durante el siglo XX arrasaron los olmos europeos y norteamericanos, y por eso hoy ves muchos olmos jóvenes y muy pocos viejos. En España existe un programa público de conservación y mejora que ha seleccionado y registrado clones tolerantes de Ulmus minor, y de ahí salen los ejemplares que se plantan ahora en calles y parques. Tienes el detalle en el artículo sobre la grafiosis.

Dicho de otro modo: si buscas "olmo" y te salen cápsulas, estás viendo la parte comercial de un árbol americano. La historia interesante del olmo en España es otra, y es la de un árbol que estuvo a punto de desaparecer del paisaje.

Cómo reconocer un olmo

Tres rasgos bastan casi siempre:

  • La hoja asimétrica. Si doblas la hoja por el nervio central, las dos mitades no coinciden en la base. Es el carácter más fácil del género.
  • El borde doblemente dentado, con dientes grandes que a su vez llevan dientes pequeños.
  • La sámara, un fruto plano y redondeado con la semilla en el centro de una membrana papirácea. Aparece muy pronto, antes o a la vez que las hojas, porque el olmo florece a finales de invierno.

Ese calendario despista mucho: mucha gente ve el árbol cargado de sámaras verdes en marzo y cree que son hojas nuevas.

Qué se puede afirmar y qué no

De un producto vegetal se puede describir lo que es: que la corteza interior del olmo rojo contiene mucílago, que se muele y se vende en polvo, que ese polvo forma un gel con agua. Eso es composición y comportamiento físico. Lo que no se puede es atribuirle prevenir, aliviar, curar o desinflamar nada, porque esas afirmaciones solo son legales si están autorizadas en el marco del Reglamento (CE) 1924/2006, y no lo están.

Si has llegado hasta aquí con una molestia concreta, lo que toca es una consulta médica o farmacéutica, no un artículo de jardinería. Y si lo que te interesa es el árbol, tienes tres especies ibéricas que merecen mucho más la pena que cualquier bote.

En resumen

El "olmo" de los complementos alimenticios es Ulmus rubra, un árbol norteamericano del que se aprovecha la corteza interior mucilaginosa, y que también aparece bajo el nombre antiguo Ulmus fulva. No es el negrillo de aquí, Ulmus minor, ni el olmo de montaña ni el pedunculado. La confusión viene de traducir listas de nombres comerciales sin comprobar de qué especie se habla.

De ninguno de ellos hay declaraciones de propiedades saludables autorizadas en la Unión Europea. Lo que sí tiene interés es el árbol: la hoja asimétrica que identifica al género, la sámara que sale antes que las hojas, y la historia de la grafiosis, que explica por qué en España quedan tan pocos olmos viejos y por qué los que se plantan ahora son clones seleccionados.


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