Lo que ves de colores en una buganvilla no son pétalos. Son brácteas, hojas modificadas que rodean a la flor de verdad, y la flor de verdad es ese tubito blanco cremoso, estrecho y poco vistoso, que asoma en el centro de cada grupo de tres. Si te fijas en una rama en plena floración, el papelillo magenta, naranja o blanco que tapiza el muro es follaje coloreado, y lo que polinizan los insectos es la parte que casi nadie mira.

Esa diferencia no es una curiosidad de manual. Explica por qué la buganvilla parece florecida durante semanas o meses seguidos cuando cada flor individual dura pocos días, por qué la textura de esa supuesta flor es seca y crujiente como papel de seda, y por qué en medio mundo la planta se llama papelillo, papelito o trinitaria. Antes de seguir, un aviso que el texto anterior de esta página no daba: la buganvilla tiene espinas largas, duras y muy afiladas en las axilas de las hojas, y los pinchazos que produce se infectan con facilidad. Se poda con guantes gruesos y manga larga, y ante una herida profunda, sobre todo si se hincha o duele al día siguiente, se va al médico.

Buganvilla cubierta de bracteas magenta

La tríada: tres brácteas, tres flores

La unidad básica de la floración de la buganvilla es un grupo de tres. Tres brácteas coloreadas, dispuestas en triángulo, y en el centro de cada una una flor tubular. Por eso uno de sus nombres populares es trinitaria: el conjunto va de tres en tres, y cuando la planta está cargada lo que ves es la repetición de ese módulo miles de veces.

La flor tubular es de color crema o blanco, con la boca abierta en cinco lobulillos diminutos. No tiene pétalos en sentido estricto: lo que forma el tubo es el cáliz, y por dentro lleva los estambres y el estilo. Cuando esa flor se marchita, la bráctea todavía aguanta, y la bráctea seca acaba haciendo de vela para que el fruto, cuando lo hay, se disperse con el viento.

La estructura de la bráctea es la razón de su tacto. Tiene pocas capas de células, se deshidrata pronto y conserva el pigmento, así que queda como una lámina fina, translúcida al trasluz y con la nerviación marcada. Ese aspecto de papel viejo es el mismo que da nombre al bougainvillea en inglés, paper flower, y a los papelillos hispanoamericanos.

Por qué el color dura tanto

Un pétalo es una estructura cara y efímera: la planta la mantiene los días justos para que el polinizador haga su trabajo y luego la deja caer. Una bráctea es una hoja, cuesta menos mantenerla y aguanta mucho más. La buganvilla ha resuelto el problema de ser vistosa delegando el anuncio en el follaje y dejando la flor reducida a lo imprescindible.

El resultado práctico, para quien tiene una en el patio, es que el espectáculo no se mide por flores abiertas sino por brácteas en buen estado, y que las brácteas se estropean por cosas de hoja: el viento fuerte las rasga, el granizo las agujerea, el riego por aspersión las mancha y el sol escaso hace que la planta ni siquiera las produzca. El color en sí viene de betalaínas, un grupo de pigmentos poco común que la buganvilla comparte con las remolachas y las cactáceas y que se explica en los colores de la buganvilla.

Las espinas, en serio

La buganvilla no es una trepadora con zarcillos ni con ventosas. Es un arbusto sarmentoso que se apoya en lo que encuentra, y el órgano con el que se engancha es la espina: una espina recta o ligeramente curvada, leñosa, situada en la axila de la hoja, que en ramas viejas puede ser larga y muy rígida.

Esas espinas hacen heridas punzantes, profundas y estrechas, que es el peor tipo de herida en jardinería porque introduce suciedad al fondo y se cierra por fuera. Se lava bien, se vigila, y si aparece enrojecimiento que se extiende, hinchazón o fiebre, se acude al médico. Comprueba también que tienes la vacuna antitetánica al día, que es una recomendación general para cualquier trabajo de jardín y no una propiedad de esta planta.

Por la misma razón no es la planta ideal junto a un paso estrecho, a la altura de la cara en una escalera, o donde juegan niños pequeños. En un muro alto y despejado es magnífica; en el borde de un camino de un metro de ancho acabarás odiándola. La savia, además, puede irritar la piel de algunas personas, así que los guantes también valen para eso.

La flor verdadera y la reproducción

La flor tubular produce néctar al fondo del tubo, lo que la reserva para insectos de lengua larga y, en América, para colibríes. En cultivo la mayoría de las buganvillas que se venden son híbridos y cultivares seleccionados por color y por porte, y no suelen dar semilla viable en nuestras condiciones.

Eso tiene una consecuencia directa: la buganvilla se multiplica por esqueje, no por semilla. Los esquejes se toman de madera semimadura y enraízan con paciencia, y el resultado es un clon idéntico a la planta madre, con el mismo color de bráctea. Si alguna vez has visto una buganvilla con brácteas de dos o tres colores distintos en la misma mata, casi siempre son varios cultivares plantados juntos en la misma maceta o injertados, no una planta que cambie de color sola.

Los nombres y de dónde viene

El género es Bougainvillea, de la familia Nyctaginaceae, y es originario de Sudamérica, con Brasil como centro principal. El nombre conmemora al navegante francés Louis Antoine de Bougainville, en cuya expedición viajaba el naturalista que describió la planta.

En español convive una lista larga de nombres: buganvilla y buganvilia en España, santa rita en Argentina, trinitaria en el Caribe y Venezuela, veranera en Colombia y Centroamérica, papelillo en Perú, napoleón en algunas zonas. Casi todos aluden a lo mismo, al aspecto de papel o a la floración de verano, y son un buen ejemplo de por qué conviene manejar el nombre científico: Bougainvillea glabra y Bougainvillea spectabilis son las dos especies que están detrás de la mayoría de lo que se cultiva, y se distinguen sobre todo por la pilosidad de hojas y tallos, más marcada en spectabilis.

Lo que el artículo anterior decía y aquí no se repite

El texto que ocupaba esta página atribuía a la buganvilla efectos antitusígenos, expectorantes, febrífugos, laxantes, cicatrizantes y sobre la diabetes. Nada de eso se recoge aquí. En la Unión Europea las declaraciones de propiedades saludables están reguladas por el Reglamento (CE) 1924/2006 y las autoriza la Comisión tras evaluación científica, no un artículo de internet, y para la buganvilla no hay ninguna autorizada.

Existe un uso tradicional de la infusión de brácteas en varios países americanos, sobre todo asociado a la tos, y contarlo como lo que es, una tradición local, es legítimo. Pero no sustituye a un tratamiento ni a una consulta médica, y de aquí no sale ninguna preparación, ninguna dosis y ninguna indicación. Si te interesa el cultivo, que es lo que de verdad tiene la planta, lo tienes en cómo cuidar una buganvilla y en Bougainvillea glabra, y la poda en cuándo podar la buganvilla.

En resumen

La buganvilla es un arbusto sarmentoso sudamericano cuyo color no está en los pétalos sino en las brácteas, hojas modificadas agrupadas de tres en tres alrededor de tres flores tubulares blancas y discretas. Esa arquitectura explica la duración de la floración, la textura de papel y buena parte de los nombres populares con que se conoce a la planta.

Y explica también lo otro: se apoya con espinas, esas espinas hacen heridas que se infectan con facilidad y se trabaja con ella con guantes gruesos y manga larga. De beneficios para la salud no hay nada que decir, porque no hay nada autorizado que decir.


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