El «árbol de los tomates» no es un árbol que dé tomates. Es Solanum betaceum, una planta andina de vida corta cuyo fruto se parece a un tomate alargado por fuera y no sabe a tomate por dentro. Y tiene un problema de nombres considerable: según el país lo vas a encontrar como tomate de árbol, tamarillo, sachatomate, chilto, tomate andino o tomate serrano, y en una frutería española puede aparecer con cualquiera de ellos, a veces dos a la vez en la misma caja.
Antes de los nombres, lo que hay que saber para manipularlo: es una solanácea, de la familia del tomate, la patata y la berenjena, y como en toda la familia las hojas, los tallos y los frutos verdes contienen glicoalcaloides y no se comen. Solo se aprovecha la pulpa del fruto plenamente maduro. La piel, además, es amarga y astringente y se descarta siempre, no por precaución sino porque es incomible. Si alguien ingiere partes verdes de la planta, la consulta es al médico o al Instituto Nacional de Toxicología; con un perro o un gato, al veterinario.

Una planta, una lista larga de nombres
Casi todos los nombres vienen de los países andinos donde la planta lleva cultivándose desde mucho antes de tener nombre científico, y cada uno cuenta algo:
- Tomate de árbol. El más extendido en español, y el más engañoso de todos, porque la planta no es un árbol. Es un arbusto leñoso de tres o cuatro metros, con la madera blanda y una vida productiva de pocos años.
- Sachatomate. Del quechua sacha, que significa silvestre o de monte. Es decir, «tomate del monte», por oposición al de la huerta.
- Chilto. Nombre usado en el noroeste argentino, donde la planta crece en las yungas.
- Tomate andino o tomate serrano. Descriptivos, señalan la altitud a la que se da: en su tierra vive en zonas de montaña, no en el llano cálido.
- Tamarillo. El nombre comercial, y el único que no viene de los Andes. Merece párrafo aparte.
De dónde sale «tamarillo»
Tamarillo es un nombre comercial acuñado en Nueva Zelanda, donde este cultivo se desarrolló para exportación en la segunda mitad del siglo XX. El motivo fue puramente de mercado: «tree tomato» sonaba a tomate, y un tomate es una hortaliza barata que se vende al peso, mientras que ellos querían colocar una fruta exótica de postre a precio de fruta exótica. Con el nombre nuevo se rompía la asociación.
Funcionó tan bien que hoy tamarillo es el nombre bajo el que circula la fruta en el comercio internacional, incluidas las fruterías españolas, y ha vuelto a los propios países andinos como etiqueta de exportación. Es un caso poco habitual en el que se puede señalar con el dedo el origen de un nombre popular: no evolucionó, se decidió.
El nombre científico también cambió
Durante décadas esta planta se catalogó como Cyphomandra betacea, y con esa etiqueta se escribieron casi todos los libros de fruticultura tropical del siglo XX. Los estudios posteriores llevaron a incluir el género Cyphomandra dentro de Solanum, de modo que el nombre aceptado hoy es Solanum betaceum.
No es un detalle académico: todavía hay viveros y catálogos que venden la planta como Cyphomandra betacea, y buscar por un nombre o por otro da resultados distintos. Los dos se refieren a la misma especie. Y como en todo el corpus de este tipo, verás escrito «Solanum Betaceum» con mayúscula en el epíteto: está mal, el epíteto va siempre en minúscula y el binomio en cursiva.
Con qué se confunde
Los nombres cruzados tienen consecuencias, y en esta familia algunas son de seguridad:
- El tomate de huerta (Solanum lycopersicum) no tiene nada que ver más allá del parentesco familiar. No es una variedad de tomate «arbórea», ni se puede injertar una cosa en la otra esperando resultados, ni el sabor se parece.
- El tomate enano o cerezo de Jerusalén (Solanum pseudocapsicum) es la confusión peligrosa. Es un arbolito ornamental de maceta que se vende en Navidad, cargado de bolas rojas del tamaño de un cherry, y sus frutos son tóxicos. Alguien que oiga «tomate de árbol» y vea esa planta puede juntar las dos ideas. Conviene leer su ficha: tomate enano, Solanum pseudocapsicum.
- El tamarindo no es el tamarillo, aunque se parezcan las palabras. Es Tamarindus indica, una leguminosa tropical de vaina, sin relación ninguna.
Qué parte se come y en qué estado
La regla de la familia se aplica entera. Se come solo la pulpa del fruto completamente maduro, cuando ha tomado el color rojo, naranja o amarillo de su variedad y cede un poco a la presión del pulgar. El fruto verde no se come: además de áspero, comparte con el resto de partes verdes de la planta los glicoalcaloides propios de las solanáceas.
La piel se retira siempre. Es amarga, correosa y con un regusto que arruina cualquier preparación. Lo más cómodo es partir el fruto por la mitad y vaciar la pulpa con una cuchara, o escaldarlo unos segundos en agua hirviendo y pasarlo a agua fría, con lo que la piel sale sola.
Las hojas son grandes, acorazonadas y de olor fuerte al frotarlas, y tampoco se usan en cocina. En un huerto familiar con perro conviene aplicar el mismo criterio que con las tomateras: la parte verde no se toca. Para una lista más amplia de plantas de casa problemáticas con animales, el sitio tiene plantas tóxicas para gatos.
A qué sabe, ya que el nombre no ayuda
Conviene decirlo porque casi nadie lo espera: no sabe a tomate. El perfil es claramente ácido, aromático, con algo de maracuyá y de kiwi al fondo. Las variedades rojas son las más ácidas y las amarillas y anaranjadas resultan más suaves y dulzonas.
Eso condiciona el uso. En su tierra se toma a cucharadas con azúcar, se bate en zumo, se hace en mermelada o se cocina en salsa para acompañar carnes. Como fruta de mesa, a secas y sin nada, no convence a todo el mundo. Si te interesa el cultivo de la planta, está contado en tamarillo y en tomate de árbol.
Lo que decía el texto anterior
La página que había aquí antes era una lista de diez «propiedades y beneficios» que atribuía a esta fruta funciones anticancerígenas, antiinflamatorias, reguladoras de la tensión y del colesterol, y su papel en dietas de adelgazamiento. Se ha retirado por completo. No hay declaraciones de propiedades saludables autorizadas en la Unión Europea para prácticamente ninguna de estas plantas, y las que existen están en el Reglamento (CE) 1924/2006 y las concede la Comisión, no un artículo de internet.
De este fruto sí se puede decir lo que es: una baya jugosa, de contenido alto en agua, ácida y poco calórica, como corresponde a una fruta fresca. Eso es composición, no una promesa.
En resumen
Árbol de los tomates, tomate de árbol, sachatomate, chilto y tamarillo son la misma planta, Solanum betaceum, antes catalogada como Cyphomandra betacea. Los nombres andinos son los antiguos y describen dónde crece; tamarillo es una marca inventada en Nueva Zelanda para vender la fruta sin la palabra «tomate» delante, y ha terminado imponiéndose en el comercio.
Lo práctico se resume en tres puntos: es una solanácea, así que hojas, tallos y frutos verdes no se comen; la piel del fruto maduro tampoco, por amarga; y no hay que confundirla con el tomate enano ornamental de Navidad, que sí tiene frutos tóxicos y se parece mucho más a un tomate de lo que se parece esta.