Un girasol adulto no gira. El seguimiento del sol de este a oeste ocurre solo mientras la planta está creciendo en altura, y termina justo cuando abre la flor: a partir de ese momento el capítulo se queda quieto, mirando al este, y ya no se mueve nunca más. Si has visto un campo de girasoles en flor en agosto y todas las cabezas apuntaban al mismo sitio a cualquier hora del día, no era casualidad ni fallo de la variedad.

Lo demás, en corto: Helianthus annuus se siembra directamente en el suelo entre abril y junio en España, germina en cinco a diez días con la tierra por encima de 12 grados, y florece entre 55 y 75 días después en las variedades ornamentales. Es anual, no rebrota, y no le va bien el trasplante. España cultiva alrededor de 700.000 hectáreas de girasol, concentradas sobre todo en Castilla y León, Andalucía y Castilla-La Mancha.

Capitulo de girasol con las liguladas amarillas y el disco central de flosculos

Por qué el girasol joven persigue al sol y por qué se planta mirando al este

El movimiento se llama heliotropismo y no tiene nada de místico: es crecimiento desigual del tallo. Durante el día, las células del lado este del tallo se alargan más rápido que las del oeste, y esa asimetría inclina la cabeza hacia poniente siguiendo al sol. Por la noche ocurre lo contrario, se alarga el lado oeste, y el capítulo vuelve a orientarse al este antes del amanecer. El ritmo lo lleva el reloj circadiano de la planta, no la luz en tiempo real: un girasol joven encerrado a oscuras sigue haciendo el gesto durante varios ciclos.

Cuando la planta alcanza su altura definitiva y el capítulo se abre, el tallo deja de elongarse. Sin crecimiento no hay movimiento posible, y la cabeza se fija en la última posición del ciclo, que es la del amanecer: hacia el este.

Y esa orientación final no es un accidente. Un capítulo orientado al este se calienta antes por la mañana y llega a estar varios grados por encima de uno orientado al oeste durante las primeras horas del día. Las abejas prefieren con claridad las cabezas calientes, de modo que las flores mirando al este reciben muchas más visitas en la franja horaria en que el polen está disponible. Traducido a resultado: mejor cuajado, semillas más grandes y menos aquenios vacíos. Cuando siembres, tenlo en cuenta para decidir desde dónde vas a mirarlos, porque a partir de julio verás la espalda o la cara según dónde te coloques.

Una flor de girasol son mil quinientas flores

Esta es la clave que ordena toda la familia de las compuestas, y en el girasol se aprecia a simple vista mejor que en ninguna otra planta. Lo que llamamos la flor del girasol no es una flor: es un capítulo, una inflorescencia en la que centenares o miles de flores diminutas se aprietan sobre un receptáculo plano, imitando en conjunto el aspecto de una flor única y grande. Un capítulo ornamental de tamaño medio contiene entre mil y dos mil flores; los de las variedades de campo pasan de tres mil.

Las piezas, de fuera hacia dentro, son estas:

El involucro. Ese anillo de brácteas verdes puntiagudas de la parte posterior no son sépalos, son hojas modificadas que envuelven el conjunto y que en el capullo lo cierran por completo. Cumplen la función que en una flor normal hace el cáliz, pero para toda la inflorescencia.

Las flores liguladas. Los pétalos amarillos del borde son flores enteras. Cada uno de ellos es una flor cuya corola, en lugar de abrirse en cinco pétalos, se ha fusionado y aplanado en una sola lengüeta, la lígula. En el girasol son estériles: no tienen estambres funcionales ni producen semilla, y su único trabajo es hacer de cartel publicitario. Por eso los aquenios del borde de un capítulo siempre están vacíos.

Los flósculos del disco. Toda la zona central parda es un mosaico de flores tubulares perfectas y minúsculas, cada una con su corola de cinco dientes, su ovario, su estilo y sus cinco estambres. Estas sí producen las pipas.

El tubo de anteras y el mecanismo de pistón. Aquí está el rasgo que define a la familia. Las cinco anteras de cada flósculo no están sueltas: están soldadas lateralmente formando un cilindro que rodea al estilo. Cuando la flor madura, las anteras sueltan el polen hacia el interior del tubo, y a continuación el estilo crece hacia arriba y lo empuja fuera como el émbolo de una jeringuilla, depositándolo en la boca del tubo, donde los insectos lo encuentran. Solo después el estigma se abre en dos ramas curvadas y queda receptivo. Ese desfase entre soltar el polen y recibirlo, la protandria, reduce la autofecundación dentro de la misma flor.

La maduración en oleada. Los flósculos no abren a la vez, sino en anillos concéntricos desde el borde hacia el centro, uno o dos anillos por día. Por eso un capítulo grande tarda entre siete y diez días en completar su floración y por eso, si lo observas a media floración, ves un aro de flores amarillas abiertas avanzando hacia dentro sobre un fondo todavía cerrado.

Todo esto se repite, con variantes, en las dieciséis mil o treinta y dos mil especies de la familia según el recuento que se acepte, alrededor de un diez por ciento de todas las plantas con flor del planeta. En la gerbera las liguladas son fértiles y anchas; en el diente de león no hay flósculos y el capítulo es todo lígulas; en el estafiate ocurre justo lo contrario y el capítulo se reduce a unos pocos flósculos verdosos sin nada llamativo.

La espiral de las pipas y el número que la ordena

Mira un capítulo maduro de frente y verás dos juegos de espirales entrecruzadas, unas girando a la derecha y otras a la izquierda. Si te tomas la molestia de contarlas, los números que salen casi siempre son pares consecutivos de la serie de Fibonacci: 34 y 55, o 55 y 89, o 89 y 144 en cabezas muy grandes.

No es numerología. Cada primordio floral nace en el meristemo desplazado respecto al anterior un ángulo constante de unos 137,5 grados, el llamado ángulo áureo. Es el único ángulo que garantiza que ningún primordio quede alineado con otro anterior, y por tanto el que permite empaquetar el máximo número de flores en el mínimo espacio sin huecos ni solapamientos. Las espirales de Fibonacci son la consecuencia geométrica inevitable de esa regla de crecimiento, no un adorno.

Cada pipa es un fruto, no una semilla

Lo que se pela para comer no es una semilla con su cáscara. La cáscara rayada es la pared del fruto, y el fruto se llama aquenio o, más precisamente en esta familia, cipsela: un fruto seco, de una sola semilla, que no se abre solo. La semilla verdadera es la almendra blanca de dentro.

En muchas compuestas, el cáliz de la flor se transforma en un penacho de pelos, el vilano, que convierte al aquenio en un paracaídas y explica el vuelo de los dientes de león. El girasol tiene ese vilano reducido a dos escamitas caducas que se caen al madurar, porque sus frutos son demasiado pesados para el viento y su dispersión depende de aves y roedores.

Cuándo sembrar en España y por qué no conviene trasplantarlo

El girasol se siembra en el sitio definitivo. Desarrolla una raíz pivotante que baja rápido y, si esa raíz encuentra el fondo de un alvéolo o se rompe al sacar el cepellón, la planta se queda pequeña, se tumba con el viento y da una cabeza raquítica. Si no hay más remedio que sembrar en semillero, se hace en macetas de turba prensada que se entierran enteras, y se trasplanta antes de que salga la segunda pareja de hojas verdaderas.

La siembra directa se hace a 2 o 3 centímetros de profundidad, en tierra que ya haya pasado de los 12 grados. En Andalucía y el Levante eso ocurre a finales de marzo; en Castilla, en abril; en la cornisa cantábrica y zonas de altitud, en mayo. Escalonando siembras cada quince días hasta finales de junio se consigue floración desde julio hasta finales de septiembre.

La separación depende del tamaño final: 20 centímetros para las enanas, 40 para las de talla media y 60 a 75 para las gigantes, que necesitan volumen de suelo para sostenerse. Sembrar apretado no es una economía: reduce el diámetro de la cabeza en proporción directa.

Cuánto crece cada tipo y en cuánto tiempo

TipoAlturaDiámetro de la florDe siembra a florPara qué sirve
Enano de maceta40-60 cm10-13 cm55-65 díasBalcón, jardineras
Doble tipo peluche90-120 cm10-15 cm65-75 díasArriate, sin polen visible
Ramificado de corte150-180 cm10-15 cm60-70 díasFlor cortada, muchas flores por planta
Clásico de una cabeza180-220 cm20-30 cm75-90 díasJardín, pipas
Gigante300-400 cm30-45 cm90-110 díasRécords y semilla, necesita tutor

Las variedades gigantes tipo Russian Giant o Mammoth necesitan suelo profundo, riego constante y protección del viento; un tallo de tres metros con cinco kilos de cabeza mojada arriba se parte con una tormenta. Tenemos fichas concretas del girasol Russian Giant, del girasol Teddy Bear y del Big Smile para elegir con criterio.

Riego: el momento en que el agua decide el tamaño de la flor

El girasol resiste bastante la sequía gracias a esa raíz pivotante, que en suelo profundo baja más de dos metros. Pero resistir no es lo mismo que producir. Hay dos periodos en los que la falta de agua se traduce directamente en una cabeza pequeña y en aquenios vacíos: las tres semanas anteriores a la apertura de la flor, cuando se está definiendo el número de flósculos, y las dos semanas siguientes, cuando se llenan las semillas.

Fuera de esas cinco semanas críticas, con riegos abundantes y espaciados basta. Regar poco y a menudo produce raíces superficiales y plantas que se caen. En maceta la historia es otra: un girasol enano en un tiesto de 20 litros bebe cada día en julio y no perdona un olvido.

De abono, poco nitrógeno. El exceso da tallos gruesos y blandos que se tumban, hojas enormes y retraso en la floración. Un aporte de compost al preparar el terreno y un abono con potasio cuando aparece el botón floral es todo lo que necesita.

El jopo y las otras amenazas serias

El problema más específico del girasol en España tiene nombre propio: el jopo, Orobanche cumana. Es una planta parásita sin clorofila que germina al detectar sustancias exudadas por la raíz del girasol, se engancha a ella y le roba agua y nutrientes. Emerge como un tallo carnoso amarillento o violáceo junto a la base de la planta, y una infestación fuerte reduce la cosecha a la mitad. Es un problema grave en Cuenca, Guadalajara y el valle del Guadalquivir, y la única defensa real son las variedades resistentes y no repetir girasol en el mismo terreno año tras año.

El mildiu del girasol, Plasmopara halstedii, ataca en siembras tempranas con suelo frío y húmedo, y produce plantas enanas con las hojas amarillentas por el haz y un fieltro blanquecino por el envés. Puedes ampliar en nuestro artículo sobre el mildiu.

En jardín, sin embargo, los enemigos que de verdad te van a fastidiar son otros dos y los dos actúan al principio: los caracoles y las babosas, que decapitan las plántulas recién emergidas en una sola noche, y los pájaros, que arrancan las semillas antes de que germinen. Sembrar dos semillas por golpe y proteger la línea con una malla las primeras dos semanas resuelve ambos.

Cómo recoger las pipas sin que se las lleven los pájaros

La cabeza está lista cuando el reverso pasa de verde a amarillo pardo, las brácteas se secan y se vuelven marrones, y las liguladas amarillas se han caído. En ese punto las semillas están llenas pero todavía con humedad.

Los jilgueros y los verderones lo saben antes que tú. La forma habitual de defenderse es cubrir la cabeza con una bolsa de tul, una malla de cebollas o una funda de gasa atada al tallo en cuanto la flor empieza a inclinarse, dejando que siga aireada. Con una bolsa de plástico se pudre.

Después se corta el capítulo con 20 o 30 centímetros de tallo y se cuelga boca abajo en un sitio seco, ventilado y sin sol directo entre una y dos semanas. Cuando las pipas se desprenden al frotar con la mano, están secas. Se limpian, se descartan las vacías (flotan en agua) y se guardan en un tarro hermético. Ten en cuenta que las semillas de una variedad híbrida no reproducen la planta madre. Tenemos un artículo dedicado a las pipas de girasol.

Girasol en jarrón: cuáles no manchan de polen

Se corta cuando las liguladas empiezan a despegarse del disco y todavía no están del todo horizontales. Cortado en capullo cerrado no abre bien. Con el agua cambiada cada dos días y el tallo recortado en oblicuo, dura entre seis y doce días, que es mucho para una flor de verano.

Si te preocupa el polen sobre el mantel, existen variedades sin polen desarrolladas expresamente para floristería, con las anteras estériles: las series ProCut y Sunrich son las más difundidas. La contrapartida ecológica conviene decirla: una variedad sin polen no alimenta a ningún insecto. Si la intención es atraer abejas al jardín, hay que sembrar precisamente lo contrario, variedades de flor simple con polen abundante.

Por qué debajo de un girasol crece poco

El girasol es alelopático. Sus raíces, sus hojas caídas y las cáscaras de sus semillas liberan compuestos fenólicos y terpenos que inhiben la germinación y el crecimiento de otras plantas a su alrededor. Es una estrategia de competencia, y funciona bien: se ha estudiado como método de control de malas hierbas en agricultura.

Consecuencias domésticas, dos. La primera, no tiene sentido sembrar lechugas o judías al pie de una fila de girasoles y luego extrañarse. La segunda, y esta se ve mucho: las cáscaras que caen bajo un comedero de pájaros acumulan esos compuestos en el suelo y acaban dejando un cerco pelado en el césped. Si el comedero lleva pipas, conviene moverlo de sitio cada temporada o recoger las cáscaras.

En resumen

Helianthus annuus es una anual que se siembra directa entre abril y junio, a 2 o 3 centímetros, en tierra por encima de 12 grados y a pleno sol, y que florece de 55 a 110 días después según la variedad. Solo sigue al sol mientras crece; al abrir la flor se queda mirando al este de forma permanente, y eso le sirve para calentarse antes y recibir más abejas. Su cabeza no es una flor sino un capítulo con hasta tres mil flores diminutas, con las amarillas del borde estériles y las del disco fértiles, y con las anteras soldadas en tubo empujando el polen hacia fuera. Cada pipa es un fruto, no una semilla. Necesita agua sobre todo en las cinco semanas que rodean la floración, poco nitrógeno, tutor si supera los dos metros, y una malla en la cabeza si quieres ver las semillas antes que los pájaros.


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