En el vivero, la etiqueta pone "tibouchina" y se acabó. Pero Tibouchina es un género, no una planta, y bajo ese nombre se venden cosas muy distintas: desde un arbusto de metro y medio que cabe en una maceta hasta un árbol que en clima adecuado pasa de los ocho metros. Saber cuál has comprado no es una curiosidad botánica, es lo que decide dónde la plantas.
A esa confusión se le ha sumado otra en los últimos años. Las revisiones botánicas han desmontado el género: buena parte de las especies cultivadas ya no se llaman Tibouchina sino Pleroma, y por eso puedes encontrar la misma planta etiquetada de dos formas en dos viveros de la misma calle. Este artículo aclara las dos cosas, qué especie es cuál y qué nombre lleva ahora. Los cuidados detallados, riego, poda y plagas, están en la ficha de la tibouchina.
Cómo se reconoce que algo es una tibouchina
Todas pertenecen a las melastomatáceas, y esa familia tiene una marca que no falla: la hoja lleva de tres a nueve nervios longitudinales curvos que arrancan de la base y recorren la lámina hasta la punta, en lugar de ramificarse a partir de un nervio central como en casi todas las demás plantas. Si ves esa nervadura en arco, estás en la familia. El resto acompaña: hojas opuestas, a menudo cubiertas de un vello corto que las hace aterciopeladas, y tallos jóvenes de sección cuadrangular.
La flor tiene cinco pétalos anchos, de aspecto satinado, y en el centro un ramillete de estambres largos con anteras articuladas y curvadas hacia fuera, que parecen patas. De ahí el nombre popular de flor de araña. Esas anteras se abren por un poro diminuto en la punta y solo sueltan el polen cuando una abeja se agarra a ellas y vibra: es la polinización por zumbido, el motivo de que la flor no tenga néctar y aun así reciba visitas constantes.
El fruto es una cápsula seca que se abre y suelta una cantidad enorme de semillas minúsculas.
Estambres oscuros y curvados sobre el pétalo, y botones florales envueltos en brácteas rojizas: la firma de Tibouchina urvilleana.
El cambio de nombre: de Tibouchina a Pleroma
Durante mucho tiempo Tibouchina reunió a varios cientos de especies americanas. Los estudios filogenéticos recientes demostraron que ese conjunto no era un grupo natural: metía bajo un mismo nombre linajes que no eran hermanos entre sí. La consecuencia fue una división. Tibouchina quedó reducido a un grupo mucho más pequeño, y la mayoría de las especies cultivadas en jardinería pasaron al género Pleroma, mientras otras se repartían entre géneros distintos.
Para quien tiene una planta en la terraza, esto significa tres cosas y ninguna es dramática:
- La planta es la misma. Un cambio de nombre científico no cambia ni una hoja.
- Los dos nombres conviven. Los viveros, los catálogos y la literatura de jardinería siguen usando Tibouchina de forma mayoritaria, y tardarán años en cambiar.
- Al buscar información, prueba los dos. Si no encuentras nada de Pleroma granulosum, busca Tibouchina granulosa, y al revés.
Cuál es cuál
Estas son las que de verdad circulan en jardinería, con lo que las separa:
| Nombre en el vivero | Nombre actual | Porte | Cómo la distingues |
|---|---|---|---|
| Tibouchina urvilleana o T. semidecandra | Pleroma urvilleanum | Arbusto, de mediano a grande | Flores grandes y pocas a la vez, en la punta del brote; estambres oscuros y muy curvados; botones peludos y rojizos |
| Tibouchina granulosa | Pleroma granulosum | Árbol pequeño o mediano | Panículas con muchísimas flores algo menores, que cubren la copa entera; hoja mayor y más rugosa |
| Tibouchina heteromalla | Pleroma heteromallum | Arbusto | Hojas grandes, casi redondeadas y con el envés blanquecino y lanoso; panículas erguidas por encima del follaje |
| Tibouchina mutabilis | Pleroma mutabile | Árbol pequeño | Las flores abren blancas y viran a rosa y a violeta, así que el árbol muestra los tres colores a la vez |
La granulosa es, con diferencia, la más plantada como árbol de calle en Brasil, donde la llaman quaresmeira porque su floración coincide con la Cuaresma. La mutabilis es el manacá da serra. Y la urvilleana es la que compras en maceta en España nueve veces de cada diez.
Las especies de flor más pequeña y abundante cubren la mata entera, en lugar de dar flores grandes y sueltas.
Fíjate en los estambres
Cuando tengas dudas entre dos ejemplares en flor, el detalle más fiable está en el centro. El color y la forma de los estambres varían bastante entre especies: los hay de un púrpura casi negro, muy arqueados y colgando por delante del pétalo, y los hay blancos o cremosos, más rectos y abiertos en abanico. Esa diferencia se ve a un metro de distancia y es más constante que el tono del pétalo, que cambia con la edad de la flor, con el sol y con el riego.
Estambres blancos y extendidos en otra especie del grupo. El color del pétalo engaña; el del estambre, mucho menos.
Por qué se te muere en tierra caliza
Este es el motivo número uno de fracaso con estas plantas en España, por delante del frío y del riego. Son calcífugas: han evolucionado en suelos ácidos y no saben tomar hierro cuando el pH sube. En terreno calizo o regada con agua dura, la planta entra en clorosis férrica, con las hojas nuevas amarillas y los nervios todavía verdes, los brotes cortos y el crecimiento parado. No es falta de abono ni exceso de sol.
Como media España tiene suelo y agua calizos, la solución práctica es casi siempre la maceta, con sustrato para plantas acidófilas y riego con agua de lluvia o poco mineralizada siempre que se pueda. Si aun así aparece la clorosis, el hierro se aporta en forma de quelato, y no todos valen igual: en suelo alcalino el quelato tipo EDTA suelta el hierro y deja de servir, mientras que el tipo EDDHA lo mantiene disponible a pH altos, que es justo el caso español. Tienes el asunto desarrollado en clorosis férrica y en quelato de hierro. La dosis, siempre la de la etiqueta del envase.
¿Se escapa del jardín?
Una cápsula de tibouchina suelta miles de semillas diminutas, y esa combinación de semilla abundante y ligera, crecimiento rápido y tolerancia a suelos pobres la ha convertido en un problema en algunos climas subtropicales húmedos, como Hawái o el este de Australia, donde varias especies del grupo se han naturalizado y se consideran maleza. No me consta que ninguna figure en el catálogo español de especies exóticas invasoras, así que no lo cito; lo que sí conviene saber es que el comportamiento existe, y que depende del clima. En la España peninsular, donde la planta no sobrevive al invierno fuera de maceta, no hay tal riesgo. En zonas cálidas y húmedas sin heladas, conviene retirar las cápsulas antes de que se abran.
Sobre las propiedades que anunciaba el título anterior
Esta página se llamaba "Tibouchina. Origen, descripción, cultivo, cuidados, propiedades", y el apartado de propiedades y usos medicinales se retira completo. No hay declaraciones de propiedades saludables autorizadas en la Unión Europea para prácticamente ninguna de estas plantas, y las que existen están en el Reglamento (CE) 1924/2006 y las concede la Comisión Europea, no un artículo de internet. La tibouchina es un arbusto ornamental y no se come ni se prepara en infusión.
En resumen
Tibouchina es un género de melastomatáceas americanas, reconocible por sus hojas de nervios curvos y paralelos, sus tallos jóvenes cuadrangulares y sus flores de cinco pétalos con estambres largos y articulados. Bajo ese único nombre comercial se venden especies muy distintas en tamaño y en floración: la urvilleana, arbusto de flores grandes y sueltas con estambres oscuros; la granulosa, arbolito que se cubre de panículas; la heteromalla, de hojas redondeadas y envés lanoso; y la mutabilis, cuyas flores cambian de blanco a violeta. Las cuatro han pasado al género Pleroma en la clasificación actual, aunque los viveros sigan usando el nombre antiguo.
Antes de comprar, mira dos cosas: qué tamaño alcanza la especie concreta, porque no es lo mismo una maceta de terraza que un árbol, y qué agua vas a darle. Son plantas calcífugas y el suelo o el riego calizos las amarillean sin remedio, así que en la mayor parte de España se cultivan en maceta, con sustrato ácido y agua blanda, y se protegen del frío en invierno.