Ninguna planta borra una arruga, y ninguna preparación casera hecha en la cocina va a hacerlo tampoco. Conviene empezar por ahí porque el resto del artículo depende de ello: lo que sigue no es una lista de plantas antiedad, sino lo que necesitas saber antes de ponerte nada vegetal en la cara, que es bastante más de lo que suelen contar y bastante menos agradable.

Y hay dos cosas que casi nunca aparecen en estas recetas. La primera es que muchos aceites esenciales provocan dermatitis de contacto y sensibilización de la piel, y que aplicarlos sin diluir es una mala idea con consecuencias frecuentes. La segunda es que el limón sobre la piel, seguido de sol, produce fitofotodermatitis: una quemadura de verdad, con ampollas y una mancha oscura que puede durar meses. Eso pasa en verano, en la terraza, con gente que creía estar haciéndose un aclarado natural.

Qué es un cosmético y por qué esto importa

En la Unión Europea, un producto que se aplica sobre la piel está regulado por el Reglamento (CE) 1223/2009, que es el marco de los cosméticos y no el de los alimentos. Ese reglamento obliga a algo que a veces se pasa por alto: cada producto que se pone en el mercado tiene una persona responsable, un expediente de información y una evaluación de seguridad firmada, además de una lista de ingredientes en la etiqueta y la prohibición de atribuirle efectos terapéuticos. Los alérgenos de fragancia más conocidos, muchos de ellos componentes naturales de los aceites esenciales, tienen que declararse expresamente en esa lista.

Una crema hecha en casa no pasa por nada de eso. No tiene evaluación de seguridad, no tiene conservante, no tiene estudio de estabilidad y no tiene lista de ingredientes que puedas enseñarle a un dermatólogo si te sale una reacción. No es ilegal preparársela, faltaría más, pero conviene saber que la diferencia entre eso y un producto de tienda no está en lo natural: está en que alguien ha tenido que responder por escrito de que lo segundo es seguro.

Los aceites esenciales sobre la piel

Un aceite esencial no es un extracto suave. Es la fracción volátil de la planta, obtenida por destilación y concentrada muchísimo respecto a la planta de partida. Lo que en la hoja entera es una traza aromática, en el frasco es un producto químico puro.

Sobre la piel esto tiene dos consecuencias conocidas. Una es la irritación directa, que depende de la concentración y aparece enseguida. La otra, más molesta, es la sensibilización: tras una o varias exposiciones el sistema inmunitario aprende a reaccionar contra un componente, y a partir de entonces el problema es para siempre y con cantidades cada vez menores. Los componentes que más figuran en las listas de alérgenos de fragancia son justamente los que abundan en los aceites esenciales de lavanda, cítricos, árbol del té, ylang ylang o geranio.

La regla sensata es la que dan los dermatólogos: nada de aceite esencial sin diluir sobre la piel, ni siquiera en una zona pequeña, y si aparece un eccema, dejarlo del todo y consultar. Y si quieres probar algo nuevo, se prueba primero en una zona pequeña del antebrazo y se espera días, no minutos.

El limón, la ruda y el sol: la quemadura que nadie se espera

Este es el riesgo más subestimado de toda la cosmética casera. Varias plantas, sobre todo de la familia de los cítricos y de la del perejil, contienen furanocumarinas. Esas moléculas no hacen gran cosa por sí solas, pero absorben radiación ultravioleta y, activadas por ella, dañan las células de la epidermis. El resultado es una quemadura química que aparece con retraso, entre varias horas y un día después del sol, con enrojecimiento, ardor y a menudo ampollas, seguida de una mancha oscura que tarda meses en irse.

El caso clásico es el zumo de limón o de lima sobre la piel, seguido de playa, terraza o simplemente calle a mediodía. El dibujo de la lesión suele delatar el origen: chorretones, huellas de dedos, la forma de la rodaja. El aceite esencial de bergamota es otro clásico, y por eso las versiones cosméticas se comercializan con el bergapteno reducido. En el jardín, la ruda hace exactamente lo mismo, y con fuerza, como se cuenta en ruda macho, igual que las umbelíferas grandes de cuneta descritas en ursina.

La conclusión práctica es corta: nada de cítricos, ruda ni aceites esenciales cítricos sobre la piel que vaya a recibir sol. Si ya ha ocurrido, lavar con agua y jabón, mantener la zona cubierta y fuera del sol, y si aparece ampolla o la quemadura es extensa, al médico.

Lo que se estropea en un bote casero

Cualquier preparación con agua, y eso incluye las infusiones, los hidrolatos caseros, el gel de aloe recién sacado y el agua de rosas, es un medio de cultivo. Sin conservante se contamina con bacterias y mohos en pocos días, y el aspecto y el olor no siempre avisan. Esa es la razón, y no un capricho de la industria, por la que los productos comerciales llevan conservantes.

Si preparas algo en casa, la única gestión razonable es hacer cantidades pequeñas, guardarlas en frío, usarlas en pocos días y tirar a la primera duda. Y nada de aplicarlo sobre piel rota, herida, quemada o con eccema.

Las plantas de la lista, contadas como plantas

Roseta de un aloe con hojas verdes y dientes rojizos en el borde Una roseta de aloe. Hay centenares de especies en el género y la de la foto no tiene por qué ser el Aloe vera de la etiqueta.

Aloe. El género tiene centenares de especies y la mayoría de las macetas vendidas como aloe vera no lo son. Distinguirlo tiene su método, y lo tienes en cómo distinguir el verdadero Aloe vera. Lo que sí conviene saber es que entre la corteza de la hoja y el gel interior hay un exudado amarillo amargo, rico en derivados antracénicos, que es irritante y actúa como purgante potente. Por eso la hoja cortada se deja escurrir antes de usar el gel, y por eso no se come una hoja de aloe sin más.

Hamamelis. Arbusto de flores amarillas y desmelenadas que abren en pleno invierno sobre la rama desnuda, lo que ya justifica plantarlo. Su cultivo está en hamamelis.

Flores amarillas de hamamelis sobre la rama desnuda en invierno El hamamelis florece en invierno, con los pétalos enrollados como virutas.

Alquemila (Alchemilla mollis). Vivaz de hoja redondeada y plisada, con el borde finamente dentado y una pelusa que retiene las gotas de rocío formando perlas. Es una tapizante excelente para borde de arriate en suelo fresco y media sombra, y se resiembra sola con entusiasmo. El original la llamaba "achemilla", que no es su nombre.

Hojas plisadas y redondeadas de Alchemilla mollis La hoja plisada de la alquemila, con el borde dentado y la pelusa que sostiene las gotas.

La "malva de pantano" que no lo es. Aquí hay un lío de traducción que merece señalarse. En cosmética, el ingrediente clásico es la raíz de malvavisco (Althaea officinalis), rica en mucílagos. La foto que ilustraba ese apartado en el original no es esa planta, sino un hibisco de flor grande y centro oscuro, del grupo americano de Hibiscus moscheutos, que en inglés comparte el nombre de marsh mallow. Son dos malváceas distintas.

Flor blanca de hibisco con el centro rojo oscuro Esto es un hibisco de flor grande, no el malvavisco (Althaea officinalis) del que habla la cosmética. Se conserva como ejemplo de la confusión.

Equinácea, rosas, té, pepino. Las tres primeras son plantas de jardín con su propio interés (la equinácea, en equinácea, es una de las mejores vivaces para polinizadores en suelo drenado) y el pepino es una hortaliza de verano. Lo que tienen en común en estas listas es el agua: una rodaja fría sobre el párpado nota fresca porque está fría y húmeda, no porque el pepino haga otra cosa.

Lo que la ley permite decir

No hay declaraciones de propiedades saludables autorizadas en la Unión Europea para prácticamente ninguna de estas plantas, y las que existen están en el Reglamento (CE) 1924/2006 y las concede la Comisión, no un artículo de internet. Para lo que se aplica sobre la piel el marco es el otro, el Reglamento (CE) 1223/2009, que además prohíbe atribuir a un cosmético efectos propios de un medicamento. Un uso tradicional se cuenta como tradición, y no sustituye a un tratamiento ni a una consulta médica: cualquier problema de piel que persista es asunto de un dermatólogo.

En resumen

Las plantas de esta lista son buenas plantas y varias merecen un sitio en el jardín, pero ninguna rejuvenece nada. Lo que sí hacen, si se manejan mal, es provocar dermatitis de contacto por aceites esenciales concentrados y quemaduras por fitofotodermatitis cuando se mezclan cítricos o ruda con el sol, que son los dos riesgos que el material original omitía por completo.

Si aun así te apetece preparar algo en casa, dos reglas bastan para evitar casi todos los sustos: ningún aceite esencial sin diluir y nada de cítricos sobre piel que vaya a ver el sol. Añade cantidades pequeñas, nevera, pocos días de uso y una prueba previa en el antebrazo, y habrás dejado fuera la mayor parte del problema.


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