No todo el maíz hace palomitas. De hecho, casi ninguno las hace: ni el maíz dulce que se come en mazorca, ni el maíz dentado con el que se hace harina, ni el maíz de pienso revientan por mucho que los calientes. Para que un grano explote hacen falta dos cosas muy concretas, y las dos las reúne un solo tipo de maíz, el palomero, Zea mays var. everta, de grano pequeño, duro y puntiagudo.

Ese grano funciona como una olla a presión en miniatura. La cáscara exterior, el pericarpio, es dura y prácticamente impermeable al vapor. Dentro hay un endospermo vítreo, translúcido y compacto, con una humedad interna que está en un punto muy estrecho, en torno al catorce por ciento. Al calentar, esa agua se convierte en vapor y no encuentra salida: la presión sube dentro del grano hasta que el pericarpio revienta, alrededor de los ciento ochenta grados. En ese instante el almidón, ya gelatinizado y blando por el calor y la presión, se expande de golpe como una espuma y se solidifica al enfriarse en contacto con el aire. Lo que te comes es almidón inflado y cuajado del revés.

Cuenco de palomitas junto a mazorcas de maíz de grano pequeño Palomitas y mazorcas de grano pequeño y duro. El calibre del grano es la primera pista de que un maíz es palomero.

Por qué los otros maíces no revientan

Si el mecanismo depende de que la presión se acumule, se entiende enseguida qué falla en los demás. El maíz dentado y el harinero tienen mucho endospermo blando y harinoso, lleno de espacios de aire: el vapor se filtra por ahí, la presión nunca llega a subir y el grano se limita a tostarse. El maíz dulce se recoge en grano tierno, con una humedad altísima, y su almidón está en buena parte convertido en azúcar. El maíz de vitrina o cristalino tiene endospermo duro, pero el pericarpio no aguanta igual.

Dentro del propio maíz palomero hay dos tipos que interesan al aficionado. El de tipo mariposa revienta con lóbulos irregulares y alas, es el más ligero y aromático y es el que se hace en casa y en el cine. El de tipo seta revienta en bola redonda y compacta, aguanta mejor el manipulado y es el que se usa para palomitas recubiertas de caramelo o de chocolate, que con las de mariposa se romperían.

Cultivarlo en España

El maíz palomero se cultiva exactamente igual que cualquier otro maíz: siembra directa en primavera, cuando el suelo está templado y ha pasado la helada, a pleno sol, en suelo fértil y con riego regular, porque el maíz es un cultivo exigente en agua justo en floración y llenado del grano. El grano es más pequeño que el de un maíz normal y la planta suele ser algo más baja y con mazorcas más cortas.

Hay una particularidad que hay que resolver antes de sembrar: el maíz se poliniza por el viento y es de polinización cruzada. El polen de otro maíz que esté cerca fecunda tus mazorcas y afecta al grano de esa misma cosecha, no a la siguiente. Si tu palomero recibe polen de un maíz dulce del vecino, buena parte de los granos pierden la estructura que los hace reventar, y el maíz dulce, a cambio, sale duro y soso. La solución es separar los cultivos por distancia o escalonar las siembras para que las floraciones no coincidan. Ese fenómeno está explicado con más detalle a propósito del maíz azul, y el cultivo general del maíz, en la guía de siembra y cosecha del maíz dulce.

El otro punto es que necesita más ciclo que el maíz dulce, porque no se recoge tierno sino completamente seco. En la meseta norte eso puede quedar justo en un año fresco; en el sur, el levante y el valle del Ebro no hay problema.

Cosecha y curado, que es donde se gana o se pierde

La mazorca se deja en la planta hasta que las brácteas están secas y de color pajizo y el grano está duro, sin ceder al apretarlo con la uña. En ese momento se recolecta y empieza la parte que casi nadie cuenta: el curado.

Retira las brácteas o échalas hacia atrás, y cuelga o coloca las mazorcas en un sitio seco, ventilado, a la sombra y a resguardo de los roedores. Ahí tienen que perder humedad despacio durante varias semanas. Cuando el grano se desprende del zuro con facilidad al frotar dos mazorcas, está listo para desgranar. Si lo fuerzas antes, partes granos, y un grano partido no revienta.

Después de desgranar, guarda el maíz en tarro de cristal bien cerrado, a temperatura ambiente y lejos de la luz. El tarro hermético no es un capricho: sirve para que el grano no siga perdiendo humedad, que es exactamente lo que hay que conservar.

La humedad del grano, el parámetro que lo decide todo

Aquí está la explicación de casi todos los fracasos, tanto con maíz propio como con maíz comprado. El grano tiene que estar en ese punto estrecho de humedad interna. Fuera de él, no revienta bien, y el diagnóstico se hace mirando lo que sale de la sartén.

  • Quedan muchos granos sin abrir y las palomitas salen pequeñas y duras. El grano está demasiado seco. Se arregla: pon el maíz en un tarro hermético, añade una cucharadita de agua, agita, y déjalo dos o tres días agitando de vez en cuando. El grano reabsorbe humedad poco a poco. Prueba una tanda pequeña antes de tratar todo el bote.
  • Revientan a medias, salen húmedas y correosas. Sobra humedad. Extiende el grano en una bandeja, en capa fina, en un sitio seco y ventilado unos días, y vuelve a probar.
  • Se queman antes de reventar. Fuego demasiado fuerte o cazuela sin tapa. El calor tiene que ser medio y constante, y la tapa mantiene el calor repartido.

Dos consejos más de los que sí se notan: no guardes el maíz palomero en la nevera, porque se seca, y calienta la cazuela con dos o tres granos dentro antes de echar el resto; cuando esos revientan, la temperatura es la buena y toda la tanda salta casi a la vez.

Una advertencia que no tiene que ver con la planta

Las palomitas enteras no son un alimento adecuado para niños menores de cuatro o cinco años. Son ligeras, irregulares, no se deshacen con la saliva y los trozos de cáscara son duros y afilados, lo que las convierte en un alimento de riesgo de atragantamiento en esas edades. Es una recomendación habitual en pediatría y merece la pena tenerla presente en una merienda o en un cumpleaños.

Qué se puede decir de las palomitas como alimento

Se puede decir lo que son: grano de maíz entero, o sea básicamente almidón, con la fibra que aporta el pericarpio, y con muy poca grasa mientras no se le añada. Eso es composición y es verificable. Lo que cambia por completo el resultado final es lo que se le echa encima: la mantequilla, el aceite, el azúcar del caramelo y la sal no son un detalle, son la mayor parte de la diferencia entre una versión y otra.

Lo que no vas a encontrar aquí son promesas de salud. No hay declaraciones de propiedades saludables autorizadas en la Unión Europea para las palomitas: las declaraciones que existen están recogidas en el Reglamento (CE) 1924/2006 y las concede la Comisión Europea tras una evaluación científica, no una página de internet. Ni adelgazan, ni bajan el colesterol, ni previenen el envejecimiento, y decirlo es sencillamente ilegal en una etiqueta.

En resumen

Las palomitas salen de un maíz concreto, el palomero (Zea mays var. everta), y revientan porque su pericarpio duro retiene el vapor del agua interna hasta que la presión lo rompe y el almidón se infla de golpe. Ningún otro maíz reúne esas dos condiciones, y por eso el maíz dulce del huerto no sirve por muchas vueltas que le des.

Si lo cultivas, lo importante viene después de la cosecha: curar las mazorcas varias semanas en sitio seco y ventilado, desgranar cuando el grano se suelte solo y guardarlo en tarro hermético. Y si una tanda te deja medio bote de granos sin abrir, antes de culpar al maíz, corrige su humedad; casi siempre el problema es ese.


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