Ninguna planta sustituye al tratamiento de la diabetes, y dejar la medicación por una de ellas es peligroso. Conviene decirlo primero y sin rodeos, porque es lo único que de verdad importa de esta página. Una persona con diabetes tipo 1 que abandone la insulina entra en cetoacidosis, que es una urgencia médica con riesgo vital. Una persona con diabetes tipo 2 que sustituya su tratamiento por canela o fenogreco se queda con la glucemia descontrolada y sin saberlo, porque durante años eso no duele. No hay ninguna declaración de propiedades saludables autorizada en la Unión Europea que atribuya a estas plantas efectos sobre la glucemia: esas declaraciones están reguladas por el Reglamento (CE) 1924/2006 y las concede la Comisión Europea, no una web ni una etiqueta de herbolario.
Hay además un riesgo que nadie menciona y que va en el sentido contrario: quien ya toma antidiabéticos o insulina y añade preparados concentrados por su cuenta puede acabar con una hipoglucemia, que sí da la cara y de golpe. Cualquier cosa que se añada se habla antes con el médico o con la enfermera educadora en diabetes. Dicho todo eso, estas plantas existen, tienen una botánica interesante y algunas se cultivan aquí muy bien. De eso va el resto.
Canela: dos especies distintas y una de ellas con un problema
La canela es corteza interna enrollada al secarse. Los manojos finos y de varias capas son el aspecto típico de la canela de Ceilán.
Bajo el nombre de canela se venden al menos dos cosas diferentes. La canela de Ceilán es la corteza de Cinnamomum verum, un árbol lauráceo de Sri Lanka; sus ramas son frágiles, de capas finas enrolladas unas dentro de otras, y el sabor es suave. La canela cassia procede sobre todo de Cinnamomum cassia y especies próximas del sudeste asiático; forma un solo cilindro grueso y duro, y es la que domina el mercado barato y la canela molida.
La diferencia no es solo de sabor. La cassia contiene cantidades apreciables de cumarina, un compuesto para el que la EFSA estableció una ingesta diaria tolerable precisamente por su toxicidad hepática en consumos altos y mantenidos. La canela de Ceilán apenas la lleva. Esto no es una advertencia contra espolvorear canela en unas natillas; es la razón por la que tomar cucharadas de canela molida a diario, que es lo que proponen estas listas, no es una idea neutra.
Ninguna de las dos se cultiva en España al aire libre: son árboles tropicales de clima cálido y húmedo. Tienes su ficha en canela.
Gymnema (Gymnema sylvestre): la planta que apaga el sabor dulce
Gymnema es una liana de la familia de las apocináceas, con hojas opuestas y flores pequeñas y verdosas en cimas axilares.
Es una trepadora leñosa de los bosques tropicales de la India y de otras zonas de Asia y África. Tiene un fenómeno comprobable y bastante espectacular que no es una promesa de salud sino un hecho de fisiología del gusto: masticar sus hojas suprime temporalmente la percepción del sabor dulce. Los ácidos gimnémicos bloquean los receptores del dulce en la lengua, de modo que durante un rato el azúcar sabe a arena. El amargo, el salado y el ácido siguen notándose. De ahí su nombre en hindi, gurmar, que significa aproximadamente "destructor de azúcar", y de ahí también, por una traslación que no tiene fundamento, toda la mitología posterior sobre la glucemia. Que no percibas el dulce no cambia lo que hace la glucosa en la sangre.
Como cultivo no tiene recorrido aquí: es una liana tropical que necesita calor constante y humedad, así que en España queda para invernadero.
Fenogreco (Trigonella foenum-graecum), el que sí se siembra aquí
El fenogreco o alholva es una leguminosa anual de hoja trifoliada, flores pequeñas de color crema y vainas largas y curvadas terminadas en punta, llenas de semillas angulosas y duras. Es, con diferencia, la especie de esta lista más fácil de cultivar en España: se siembra directamente en otoño en zonas de invierno suave o a finales del invierno en el resto, quiere sol y suelo drenado, y como todas las leguminosas fija nitrógeno, por lo que sirve además de abono verde. De hecho, su nombre específico, foenum-graecum, significa "heno griego", y viene de su uso como forraje.
Sus semillas huelen intensamente a sirope de arce, y ese olor pasa al sudor y a la orina de quien las consume en cantidad. Es una curiosidad real y documentada, sin ninguna implicación de salud. Otra cosa que sí conviene saber: es una leguminosa, y hay descritas reacciones alérgicas cruzadas en personas alérgicas a otras leguminosas como el cacahuete o el garbanzo. Ver cómo plantar fenogreco.
Esta foto venía rotulada como fenogreco y no lo es. Es una leguminosa de pradera con flores amarillas y capullos anaranjados, del tipo del cuernecillo, muy común en los pastos españoles. El fenogreco tiene la flor blanquecina y vainas largas y curvas.
Nopal o chumbera (Opuntia ficus-indica)
El nopal es el cactus de las palas aplanadas que todo el mundo conoce en el Mediterráneo español, aunque sea originario de América. Lo que se come son dos cosas distintas: el higo chumbo, que es el fruto, y los nopalitos, que son las palas tiernas peladas y cocinadas, costumbre mexicana y no española. En ambos casos el trabajo está en quitar las espinas y, sobre todo, los gloquidios, esos pelillos diminutos y ganchudos de las areolas que se clavan en la piel y son una pesadilla de retirar.
Dos avisos de cultivo que valen más que cualquier lista de propiedades. El primero: varias chumberas del género Opuntia figuran en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras del Real Decreto 630/2013, de modo que antes de plantar una hay que comprobar la especie concreta en el anexo de la norma. El segundo: desde hace años la cochinilla del carmín (Dactylopius opuntiae) está arrasando las chumberas de Murcia, Andalucía, Levante y Canarias, dejando las palas cubiertas de un algodón blanco y matando las matas. Si vives en esas zonas, plantar chumbera es plantar un problema. Puedes ver la ficha en chumbera.
El resto de la lista: especias y un ginseng que no lo es
La cúrcuma en flor. Es una zingiberácea, pariente del jengibre, y lo que se usa es su rizoma.
La cúrcuma (Curcuma longa) es un rizoma tropical de la familia del jengibre, responsable del color amarillo del curry. Aquí solo prospera en maceta protegida o en Canarias. Las hojas de curry (Murraya koenigii) no tienen nada que ver con la mezcla de especias llamada curry: son las hojas aromáticas de un pequeño árbol de la familia de los cítricos, con hoja pinnada, y también es especie tropical.
Orégano. Junto a mejorana, salvia y romero forma el grupo de labiadas mediterráneas de la lista, las únicas que se cultivan sin esfuerzo en casi toda España.
El orégano (Origanum vulgare), la mejorana (Origanum majorana), la salvia (Salvia officinalis) y el romero son labiadas mediterráneas de secano: sol, suelo drenado, poco riego y multiplicación sencilla por esqueje o por división. El pimentón sale de pimientos de Capsicum annuum secados y molidos, con las denominaciones de origen de La Vera y de Murcia como referencia española. El ajo y el jengibre ya tienen ficha propia en el sitio.
Esta foto venía como ginseng y no es Panax. El ginseng verdadero tiene hojas palmeadas de cinco foliolos en verticilo y una umbela de frutos rojos; aquí hay hojas simples y una flor rosada.
Con el ginseng pasa lo mismo que con la canela, pero peor. El ginseng verdadero es Panax ginseng, una araliácea de bosque templado de Corea y el nordeste de China; también se llama ginseng al americano, Panax quinquefolius. Pero el mercado etiqueta como ginseng a varias plantas que no son Panax ni se le parecen, incluido el llamado ginseng siberiano, que es Eleutherococcus senticosus, y algún "ginseng" tropical de jardín. Cuando el nombre comercial no lleva binomio, no sabes lo que compras.
En resumen
De las catorce plantas que enumeraba la lista original, la mayoría son especias tropicales que aquí no se cultivan, unas cuantas son labiadas mediterráneas de toda la vida y dos tienen algo realmente digno de contarse: el fenogreco, que es una leguminosa anual fácil de sembrar y que además abona el suelo, y la gymnema, que apaga el sabor dulce en la lengua durante un rato por un mecanismo conocido y que no tiene nada que ver con la glucosa en sangre.
Lo que no hay es ninguna de ellas capaz de sustituir un tratamiento. La diabetes se controla con medicación, alimentación, actividad física y seguimiento, y las decisiones sobre eso las toma un médico con analíticas delante. Añadir preparados por cuenta propia puede descontrolar la glucemia en cualquiera de los dos sentidos, y el más traicionero es la hipoglucemia. Si alguien te vende una planta como alternativa a tu tratamiento, te está vendiendo un riesgo.