Si has llegado buscando para qué sirve el alerce, la respuesta corta es que de este árbol han salido tres cosas reales y ninguna de ellas es un remedio: una resina que se usó durante siglos como barniz y como producto veterinario, un hongo que crece en su tronco y que la medicina antigua vendía a precio de oro, y un polisacárido de su madera que hoy la industria alimentaria emplea como fibra y como espesante. Eso es lo que hay documentado. Lo demás, las listas de beneficios que circulan, no tiene respaldo.

Antes de nada conviene saber de qué árbol hablamos, porque «alerce» no designa a uno solo. En Europa el alerce es Larix decidua y sus parientes del género Larix, coníferas de la familia de las pináceas con una rareza que las distingue: pierden la hoja en invierno. En Chile y Argentina el alerce o lahuán es Fitzroya cupressoides, un cupresáceo longevo y protegido que no tiene nada que ver con el anterior. Y en el norte de África y el sureste español se llama alerce africano a Tetraclinis articulata, otro género distinto. El artículo original de esta página los mezclaba: hablaba de pináceas y a la vez de los bosques húmedos del sur de Chile. Son árboles diferentes y sus productos también.

Bosque de alerces con el follaje amarillo en otoño junto a un camino de montaña Alerces en otoño. El amarillo intenso antes de quedarse desnudos es la señal que distingue a Larix de cualquier otra conífera del bosque.

El árbol del que sale la resina

La resina que dio fama al alerce es la del alerce europeo, Larix decidua, el de los Alpes y los Cárpatos. Es un árbol de montaña, de copa cónica y ramas algo colgantes, con hojas en fascículos sobre braquiblastos, muy claro en primavera y amarillo antes de caer. Su madera es de las más duraderas entre las coníferas europeas sin necesidad de tratamiento, y esa durabilidad viene precisamente de los compuestos resinosos del duramen.

Si lo que te interesa es plantarlo o cuidarlo, eso está contado aparte en Larix decidua: cultivo del alerce europeo en España y, para el conjunto del género, en Alerce (Larix): especies, clima que necesita y cuidados del cultivo. Aquí vamos a lo otro, a lo que se saca del árbol.

La trementina de Venecia

La trementina de Venecia es una oleorresina que se obtiene del alerce europeo perforando el tronco hasta el duramen y dejando que la resina fluya al agujero, del que se recoge periódicamente. No es un subproducto de la tala: el mismo árbol se sangra durante años. Se llamó de Venecia porque la república veneciana fue el gran puerto de distribución del producto, que salía de los valles alpinos, no porque se produjera allí.

Es un líquido espeso, transparente y muy pegajoso que amarillea con el tiempo. Sus usos documentados son los de una resina, no los de una medicina de botiquín: entró en barnices y en medios de pintura al óleo, en la fabricación de lacres y adhesivos, y durante mucho tiempo en preparados veterinarios para el casco de los caballos. Hoy sigue vendiéndose sobre todo en el circuito de las bellas artes y en el de la herrería equina, y buena parte de lo que se etiqueta así es en realidad una mezcla con colofonia.

Dos advertencias, porque son las que importan. La primera: las resinas de conífera y la colofonia son sensibilizantes cutáneos conocidos, es decir, que el contacto repetido puede acabar produciendo dermatitis alérgica en personas que antes lo toleraban. Se maneja con guantes. La segunda: no es un producto para ingerir, y que algo tenga siglos de uso no lo convierte en inocuo.

El agárico blanco, el hongo del alerce

Esta es la parte que explica de dónde vienen las listas de propiedades. El agárico blanco o agarikon no es el árbol, es un hongo poliporo, Laricifomes officinalis, que fructifica en los troncos de alerce y de otras coníferas viejas formando cuerpos duros, blanquecinos y en forma de pezuña. Dioscórides ya escribía sobre él en el siglo I, y durante la Edad Media y hasta bien entrado el siglo XIX fue una mercancía cara que se exportaba desde los Alpes y desde Rusia.

Aquello fue un uso tradicional, y como tal se cuenta: se le atribuían efectos que la medicina moderna no ha demostrado, y nada de lo que se escribió entonces sirve hoy como recomendación. No vas a encontrar aquí ni preparaciones ni cantidades. Lo que sí es un dato actual es que el hongo se ha vuelto raro en Europa, porque depende de bosques viejos de coníferas con árboles de gran diámetro, y esos bosques quedan pocos. Arrancar carpóforos de alerces centenarios para venderlos por internet no es tradición, es esquilmar una especie en declive.

El arabinogalactano que se vende como fibra

La tercera cosa que sale del alerce es un polisacárido ramificado, el arabinogalactano, que se extrae con agua de la madera de duramen de los alerces americanos, sobre todo Larix occidentalis. Es una goma soluble, insípida y de baja viscosidad, y por eso la industria alimentaria la usa como fibra soluble, como estabilizante y como soporte de aromas. También se vende envasada como complemento alimenticio.

Que sea fibra soluble es una descripción de lo que es, igual que decir que un fruto seco es graso o que una fruta tiene mucha agua. No es una promesa de salud, y las promesas que acompañan a estos botes en las tiendas no están autorizadas. En España los complementos alimenticios se rigen por el Real Decreto 1487/2009, que regula su composición y su etiquetado y deja claro que no son medicamentos ni sustituyen a una dieta equilibrada.

Por qué aquí no hay una lista de beneficios

Porque no se puede escribir con honestidad. No hay declaraciones de propiedades saludables autorizadas en la Unión Europea para el alerce ni para sus derivados: las declaraciones que existen para cualquier alimento están recogidas en el Reglamento (CE) 1924/2006 y las concede la Comisión Europea tras evaluación científica, no un artículo de internet. Un texto que te diga que el alerce desintoxica, refuerza las defensas o trata una enfermedad concreta te está vendiendo algo.

El artículo que ocupaba antes esta página iba en esa dirección, y venía ilustrado con fotografías de archivo que no eran del árbol, sino de dolencias humanas. Se han retirado con el texto. La única imagen que se conserva es la del alerce de verdad.

Qué puedes hacer con un alerce

Plantarlo, si vives donde puede vivir. El alerce europeo es un árbol de clima fresco y húmedo, de montaña, que en la mayor parte de España sufre por el verano mucho más que por el frío. En el norte peninsular y en zonas de montaña con suelo profundo va bien; en la meseta seca y en el sur no es una opción razonable, por mucho que se vendan ejemplares en vivero.

Y aprovechar su madera, que es el uso más sólido de todos. La del alerce es una madera durable al exterior sin tratar, que se ha empleado tradicionalmente en cubiertas de teja de madera, revestimientos, postes y carpintería exterior. Esa parte está desarrollada en Larix: el alerce, la conífera que pierde la hoja. Con el alerce patagónico, Fitzroya cupressoides, la cosa cambia: es una especie protegida, su tala está prohibida y no deberías comprar madera suya sin una trazabilidad clara.

En resumen

El alerce es tres árboles distintos según dónde estés, y el europeo, Larix decidua, es el que ha dado los productos con historia: la trementina de Venecia, una oleorresina de barnices y de uso veterinario que es sensibilizante para la piel; el agárico blanco, que en realidad es un hongo que crece sobre él y que hoy está en declive; y el arabinogalactano, una fibra soluble de la madera americana que la industria usa como aditivo.

Ninguna de esas tres cosas es un tratamiento, y nadie puede atribuirles efectos sobre la salud sin una declaración autorizada por la Comisión Europea. Si algo te preocupa de tu salud, eso lo ve un médico. El alerce, mientras tanto, sigue siendo lo que mejor sabe hacer: una conífera que se pone amarilla en otoño, se queda desnuda en invierno y da una madera que aguanta la lluvia sin quejarse.


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