Dejar las plantas regadas quince días de agosto no consiste solo en ponerles agua. Consiste en dos cosas a la vez: reducir cuánta agua necesitan mientras no estás y asegurar un suministro que dure lo que dura tu ausencia. La mayoría de los desastres de vuelta de vacaciones vienen de haber trabajado solo la segunda mitad, dejando las macetas al sol de una terraza orientada al oeste con un artilugio que se vació el tercer día.

Y hay una regla que evita casi todos los fracasos: prueba el sistema una semana antes de irte. Cualquiera que sea el método, móntalo, ponlo en marcha y mira cuánto tarda en agotarse y si moja de verdad el cepellón. Un gotero obturado, un programador con las pilas gastadas o un cono que se vacía en dos días se detectan probando, no confiando.

La semana anterior: bajar el consumo

Una planta consume agua en función de la luz, la temperatura, el viento y de la cantidad de hoja y flor que tenga que sostener. Sobre casi todo eso se puede actuar antes de salir.

  • Mueve las macetas fuera del sol directo. Es lo que más efecto tiene. En la terraza, a la zona más sombreada o bajo una malla de sombreo; en casa, a la habitación más fresca. Una planta a media sombra puede gastar la mitad que la misma planta al sol.
  • Agrúpalas. Juntas se dan sombra, crean un microclima más húmedo entre ellas y se secan más despacio. Además facilita montar un sistema común.
  • Bájalas al suelo. Las macetas colgantes y las de barandilla son las primeras en secarse, porque reciben aire por todos lados.
  • Quita flores abiertas y capullos, y pinza los brotes más largos. Flores y frutos consumen mucha agua y en dos semanas nadie va a disfrutarlos.
  • Acolcha. Una capa de corteza, grava o fibra de coco sobre el sustrato de las macetas y sobre los arriates reduce bastante la evaporación desde la superficie.
  • No abones, no trasplantes y no podes fuerte justo antes de irte. Las tres cosas provocan brotación tierna y aumentan la demanda de agua en el peor momento.
  • Revisa si hay plagas. Una planta con araña roja y sin nadie que la mire durante quince días de calor no es la misma planta a la vuelta.
  • Recoge todo lo que esté maduro en el huerto y acolcha bien los bancales.
  • Siega el césped más alto de lo habitual antes de marcharte. Una hierba más alta sombrea su propio suelo, pierde menos agua y aguanta mejor el estrés que una siega rasa.

Plantas de interior: qué funciona y cuánto dura

La base para todas: riega a fondo el día antes, por inmersión si el sustrato está muy seco, y deja escurrir del todo. Después, elige sistema según los días que vayas a faltar.

Hasta una semana. Para la mayoría de plantas de interior no hace falta nada más que la preparación descrita: bien regadas, agrupadas, en la habitación más fresca y lejos de la ventana. Un cuarto de baño con ventana pequeña es un sitio excelente, porque tiene humedad y poca luz directa. Las suculentas y los cactus aguantan mucho más y es mejor dejarlos secos que mojados.

De una a tres semanas: riego por capilaridad. Es el método casero más fiable y el más barato. Coloca un recipiente con agua a un nivel algo más alto que las macetas y lleva desde él una mecha (cordón de algodón grueso, tira de fieltro o de trapo) hasta enterrar un extremo en el sustrato de cada tiesto. El agua sube por la mecha y va reponiendo lo que la planta consume, sin encharcar. Funciona bien, pero hay que probarlo: la velocidad depende del grosor de la mecha y del desnivel.

La variante para muchas macetas pequeñas es la manta capilar: un paño o una manta de riego empapada extendida sobre una bandeja, con las macetas encima y en contacto por sus agujeros de drenaje, y un extremo del paño metido en un depósito de agua. Muy práctica para colecciones de tiestos.

Conos de cerámica y ollas. Piezas porosas que se entierran en el sustrato conectadas a una botella o depósito, y que ceden agua en función de lo seco que esté el suelo. La idea es buena y en macetas medianas funcionan, pero el caudal depende mucho del tipo de sustrato y de la porosidad de la pieza, así que otra vez: probar antes.

Botella invertida clavada en el sustrato. Es lo más popular y lo menos fiable. O se vacía en unas horas, o se obtura y no suelta nada. Como sistema para dos semanas no es de fiar.

Macetas con depósito de autorriego. Si ya las tienes, cúbrelas al máximo antes de salir; muchas dan para dos o tres semanas. Como solución de urgencia no sirven, porque una planta recién pasada a una maceta de depósito no tiene la raíz colonizando la zona húmeda.

Lo que no conviene hacer es dejar las macetas plantadas en un barreño con agua durante quince días. La raíz se pudre por asfixia y a la vuelta el problema es peor que la sequía. Los sistemas capilares funcionan justamente porque el agua sube a demanda, no porque el tiesto esté sumergido.

Terraza y jardín: el programador

Para más de una semana en verano y con volumen de plantas, la única solución sólida es un riego automático con programador. En una terraza basta con un programador de grifo a pilas y una línea de goteo con un emisor por maceta; en el jardín, la instalación que ya tengas.

Los puntos que fallan de verdad:

  • Las pilas. Cámbialas antes de irte aunque parezcan buenas. Es la avería más común y deja el sistema cerrado, no abierto.
  • El grifo. Tiene que quedar abierto, y conviene comprobar que la comunidad o el vecindario no van a cortar el agua esos días.
  • Los emisores. Repasa uno por uno que gotean, sobre todo si el agua es dura. Limpia el filtro.
  • El programa. Súbelo respecto a lo que usas normalmente si vas a agosto, pero sin pasarte: dos semanas de riego excesivo también matan.
  • La prueba. Déjalo funcionando solo unos días antes de irte y comprueba a mano que el sustrato de las macetas del final de la línea está húmedo.

Si el jardín ya tiene instalación por sectores, el ajuste estacional del programador y un sensor de lluvia resuelven el verano entero. La elección de emisores y la programación están desarrolladas en riego automático en el jardín.

Si va a venir alguien a regar

Un vecino o un familiar es una buena solución, con una condición: darle instrucciones concretas por escrito. La forma habitual de perder plantas encomendadas es por exceso de riego, porque quien no las conoce riega todas por igual y todos los días para no quedarse corto.

Lo que funciona es dejar una nota con el número de macetas, la cantidad aproximada por planta (medida en vasos o en jarras, no "un poco"), cada cuántos días, y qué plantas no se riegan (cactus y suculentas, por ejemplo). Etiqueta los tiestos con un número que coincida con la lista. Y añade dos avisos: vaciar los platos después de regar, y no mojar las flores ni las hojas vellosas.

A la vuelta

No riegues a lo bestia ni abones nada más llegar. Mira primero cada planta y decide qué le ha pasado, porque el tratamiento de una que ha pasado sed no se parece al de una que se ha ahogado. La rehidratación de un cepellón seco se hace por inmersión, y un exceso de agua obliga a sacar la planta y revisar la raíz. Está todo detallado en recuperar las plantas de interior tras el verano.

En resumen

Trabaja las dos mitades del problema. Reduce la demanda antes de salir: sombra, agrupar, bajar del sol y del viento las macetas colgantes, acolchar, quitar flores y capullos, no abonar ni podar, y segar el césped alto. Después elige el suministro según los días reales de ausencia: para una semana basta con regar a fondo y agrupar, para dos o tres semanas el riego por capilaridad con mecha o manta es lo más fiable en interior, y en terraza y jardín la respuesta es un programador con goteo.

Y prueba el montaje una semana antes, con el sistema funcionando de verdad, comprobando a mano que el sustrato se moja y cuánto dura el depósito. Si dejas las plantas al cuidado de alguien, dale cantidades y días por escrito y marca los tiestos: el fallo habitual no es que se olviden de regar, es que rieguen de más.


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