Decir "una suculenta" es como decir "un árbol": no es un grupo de parentesco, sino una forma de vida que ha aparecido por separado en familias botánicas muy distintas. Aquí tienes los géneros que de verdad te vas a encontrar en un vivero español, qué distingue a cada uno a simple vista y qué tolera cada uno en el clima donde vives, que es lo que decide si una crasa vive años o un invierno.

Conviene dejar clara una cosa desde el principio: los cactus son suculentas. No son categorías enfrentadas. Las cactáceas se distinguen del resto porque tienen areolas, unas almohadillas de las que brotan las espinas y las flores, y eso no lo tiene ningún otro grupo. Y al revés, las llamadas "plantas de aire" (Tillandsia) no son suculentas: son bromeliáceas epífitas que absorben agua del aire con unas escamas llamadas tricomas, y su cultivo no se parece en nada al de una crasa. Si quieres entender qué es exactamente la suculencia como mecanismo, lo tienes desarrollado en plantas suculentas.

Aloe, la roseta dentada

Roseta de aloe con hojas dentadas y moteadas

Los Aloe son africanos y de la península arábiga, y pertenecen a las asfodeláceas, no a los lirios como repiten muchas fichas antiguas. Se reconocen por la roseta de hojas gruesas, a menudo moteadas, con dientes o pinchos blandos en el borde y una savia que se vuelve amarillenta al cortar la hoja.

El más conocido, Aloe vera (también citado como Aloe barbadensis), se cultiva sin problema al aire libre en la costa mediterránea y en Canarias, y en maceta en el resto. No aguanta heladas fuertes. Dos advertencias que casi nunca se dicen juntas: el gel transparente del interior de la hoja y el acíbar, el jugo amargo que sale justo bajo la piel, no son lo mismo, y este sitio no da usos internos ni recetas; y el Aloe vera es tóxico para perros y gatos, así que en una casa con animales conviene colocarlo alto. Ficha completa en aloe vera.

Agave, la que florece una vez

Ejemplar de agave americana con hojas gris azuladas y espina terminal

Los agaves son americanos, sobre todo mexicanos, y aunque se parecen a los aloes de lejos, se diferencian bien: hoja mucho más rígida y fibrosa, dientes duros en el margen y, casi siempre, una espina terminal afilada en la punta.

Son plantas monocárpicas: viven años acumulando reservas, emiten una inflorescencia enorme y mueren después de fructificar, dejando hijuelos alrededor. De ahí el nombre de planta del siglo, aunque no tarden un siglo, sino bastante menos según especie y condiciones. Agave americana está naturalizado en buena parte del litoral mediterráneo español y se considera invasor en varias zonas, así que piénsatelo antes de plantarlo cerca de espacios naturales. Ojo también al manipularlo: la espina apical hace heridas serias y la savia es irritante. Más detalle en el género agave.

Sempervivum, la crasa que aguanta la nieve

Roseta de Sempervivum rodeada de sus hijuelos en una maceta

Si vives en el interior o en zona de montaña y quieres crasas fuera todo el año, este es tu género. Los Sempervivum son crasuláceas de las montañas de Europa, incluidos los Pirineos y otras sierras españolas, y están adaptados al frío de verdad: aguantan heladas fuertes y nieve encima sin inmutarse.

Forman rosetas aplanadas, con frecuencia con pelillos en el borde de las hojas, que se rodean de hijuelos unidos por estolones cortos. De ahí el nombre popular de gallinas y polluelos. La roseta que florece muere después de hacerlo, pero para entonces ya ha dejado un corro de hijos alrededor, así que la mata no se pierde.

No los confundas con las echeverias, que se les parecen: las echeverias son mexicanas, de hoja lisa y a menudo con pruina azulada, y son frioleras. Un Sempervivum pasa el invierno en Soria; una Echeveria, no. Detalle en sempervivum y en echeveria.

Sedum, el género comodín

Mata tapizante de sedum entre piedras

Sedum es probablemente el grupo más variado y más útil de todos. Hay especies tapizantes rústicas que crecen espontáneas en España, como Sedum album, Sedum acre o Sedum sediforme, capaces de vivir sobre una teja o entre las juntas de un muro y aguantar helada y sequía. Son la base de cualquier cubierta vegetal extensiva y de la rocalla.

En el otro extremo están los sedum frioleros de interior, como la cola de burro (Sedum morganianum, de hoja larga; la de hoja corta y apretada que se vende como tal suele ser Sedum burrito), que no toleran el frío y se desprenden en cuanto los rozas.

Una nota de nomenclatura que ayuda a no perderse: los sedum altos de flor en otoño, del tipo del antiguo Sedum spectabile y del popular 'Herbstfreude', se han separado en el género Hylotelephium. Siguen vendiéndose como sedum, pero si buscas información con el nombre nuevo encontrarás datos más actualizados. Género completo en sedum.

Opuntia, la chumbera

Opuntia joven con paletas planas y brotes nuevos

Las chumberas o nopales son cactáceas americanas de tallos aplanados en forma de pala. Aquí llevan tanto tiempo que forman parte del paisaje de medio sur peninsular, y de ahí salen el higo chumbo y la penca tierna que se come como verdura, dos de los pocos productos comestibles de verdad entre las suculentas ornamentales.

Tienen dos caras. Por un lado, varias especies de Opuntia figuran en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras del Real Decreto 630/2013, lo que limita su tenencia, comercio y plantación; conviene comprobar la situación de la especie concreta antes de plantar. Por otro, la cochinilla Dactylopius opuntiae se ha extendido desde 2007 por Canarias, Andalucía, Murcia y Levante, y ha arrasado chumberales enteros.

Y una advertencia práctica: lo peligroso de una chumbera no son las espinas grandes, que se ven, sino los gloquidios, esas cerdas diminutas y barbadas que salen de las areolas, se clavan por decenas y cuesta muchísimo sacarlas. Guantes gruesos siempre.

Lithops, las piedras vivas

Grupo de Lithops en flor entre gravas

Lithops es un género de aizoáceas de Sudáfrica y Namibia, y una de las adaptaciones más extremas que existen. Cada planta es un par de hojas fusionadas, enterradas casi por completo, con la cara superior translúcida haciendo de ventana para que la luz llegue al tejido interior. Imitan las piedras del suelo donde crecen.

El nombre es igual en singular y en plural, así que no busques "un lithop". Y su cultivo depende de entender el ciclo: cada año forma un par de hojas nuevo, que crece dentro del viejo y lo va consumiendo hasta dejarlo como un papel seco. Durante esa muda no se riega, porque la planta vive del agua del par anterior; regar entonces es la causa habitual de que revienten. Florecen en otoño, con una flor blanca o amarilla parecida a una margarita, más grande que la propia planta. Más en lithops.

Otros géneros que verás en el vivero

Echeveria: rosetas mexicanas de hoja lisa, muchas con pruina azulada que no se debe tocar porque no se regenera. Sol sí, pero un verano de Madrid detrás de un cristal las quema.

Crassula: aquí está el árbol de jade (Crassula ovata), de tronco leñoso y hojas redondas, y también la crásula en columna. Fácil de esquejar. Género en crassula.

Aeonium: rosetas planas sobre tallos ramificados, y un orgullo botánico español, porque el género tiene su centro de diversidad en Canarias, con numerosas especies endémicas. Al revés que casi todas las crasas, muchas descansan en verano y crecen en invierno.

Kalanchoe: muy vendidas y fáciles, pero hay que decirlo claro: varias especies, y en particular Kalanchoe daigremontiana y sus parientes, contienen bufadienólidos, glucósidos cardiotónicos que afectan al corazón, con intoxicaciones descritas en ganado. No se toman, por mucho que circulen por internet como remedio. Son plantas de adorno.

Euphorbia: muchas euforbias suculentas parecen cactus, pero no lo son, y se distinguen porque no tienen areolas y porque sueltan un látex blanco irritante para la piel y los ojos, y tóxico si se ingiere. Es el caso de la corona de Cristo (Euphorbia milii). Guantes al podar, lavarse después y, si te salpica un ojo, al médico.

Qué aguanta cada una en España

GrupoDónde va bien fuera todo el añoLo que lo mata
Sempervivum, sedum tapizantes rústicosPrácticamente toda España, incluido el interior fríoEncharcamiento en suelo pesado
Agave, OpuntiaLitoral mediterráneo, sur, CanariasHeladas prolongadas con humedad
Aloe, Aeonium, Crassula, EcheveriaCosta suave y Canarias; en el resto, maceta a resguardoHelada y lluvia continua de invierno
LithopsSolo protegida, bajo cubierta y sin lluviaRiego durante la muda y humedad en invierno

Fíjate en que el enemigo se repite. En el interior peninsular el problema es la helada; en la cornisa cantábrica y en Galicia, donde los inviernos son suaves, lo que mata a las crasas es la lluvia constante sobre un sustrato que no drena. Por eso una misma echeveria puede morir en Vigo por causas opuestas a las de Burgos.

En resumen

Los géneros de arriba cubren casi todo lo que vas a ver en un centro de jardinería español. Reconocerlos a simple vista es cuestión de cuatro detalles: areolas en los cactus, espina terminal en los agaves, dientes blandos y savia amarilla en los aloes, hijuelos con estolones en los sempervivum, látex blanco en las euforbias.

Y antes de comprar, mira dónde va a vivir la planta. La diferencia entre una crasa que dura años y una que se pudre el primer invierno casi nunca está en el riego de verano, sino en si el género tolera tu invierno y en si el sustrato drena lo suficiente como para que la lluvia no se quede dentro de la maceta.


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