Aloha es un trepador de porte bajo, de unos dos y medio a tres metros, con flores grandes, muy dobles, acopadas y de un rosa intenso, con perfume fuerte y afrutado. Florece de forma repetida durante toda la temporada, aguanta bien las situaciones difíciles y es de los pocos trepadores que se puede cultivar también como arbusto sin podarlo constantemente.

Esa doble condición es su mayor virtud práctica. En un jardín pequeño, donde un trepador de seis metros es inviable, Aloha cubre un arco, una parte de pared o una barandilla, y si se deja libre forma un arbusto grande y bien ramificado de metro y medio. Es la respuesta cuando se quiere una rosa de aspecto antiguo, perfumada, sobre una planta que no se coma el jardín.

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Origen

La obtuvo Eugene S. Boerner, el hibridador estadounidense conocido como "Papá Floribunda" por su trabajo en ese grupo, y se introdujo en 1949. Sus progenitores son 'Mercedes Gallart' y 'New Dawn', el trepador rosa pálido remontante que está detrás de media genealogía de los trepadores modernos y que le transmite el vigor y la sanidad.

Se clasifica como híbrido de té trepador, aunque su flor tiene poco de híbrido de té: es acopada, cuarteada y llena, más parecida a una rosa antigua. Ese detalle explica su papel posterior. Cuando David Austin empezó a cruzar rosas antiguas con modernas para conseguir plantas remontantes con flor de aspecto antiguo, Aloha fue uno de los progenitores que utilizó, y de él procede, entre otras, 'Abraham Darby'. Aloha estaba haciendo lo que después se llamó rosa inglesa treinta años antes de que existiera la etiqueta.

La flor

Flores de 9 a 11 centímetros de diámetro, con unos cincuenta o sesenta pétalos, en forma de copa profunda que al abrir muestra el centro cuarteado. El color es rosa medio a rosa intenso, con el envés de los pétalos más oscuro, lo que da profundidad al conjunto y hace que el capullo se vea más subido de tono que la flor abierta.

El perfume es fuerte y claramente afrutado, con notas que suelen describirse como de manzana. Es una de las variedades donde el aroma se percibe sin acercarse, sobre todo en las horas cálidas de la tarde.

Las flores salen solas o en grupos de tres. Son pesadas, y en las plantas jóvenes los tallos se inclinan; en una planta adulta, con madera hecha, el problema desaparece. La floración es continua en oleadas de primavera a otoño, con la más abundante en la primera.

rosa aloha color rosa

Porte y sanidad

Alcanza 2,5 a 3 metros de altura y de 1,2 a 2 metros de anchura. Ramifica muy bien desde la base, algo poco frecuente en los trepadores, que suelen quedarse desnudos por abajo. Los tallos son gruesos, rígidos y bastante espinosos.

El follaje es verde oscuro, brillante y correoso, denso. La sanidad es buena, mejor que la media de los trepadores de flor grande de su época, y tolera con soltura condiciones que otras variedades no aguantan: sombra parcial, muros orientados al norte y suelos mediocres. No es inmune a la mancha negra en climas húmedos, pero se defiende.

Cultivo en España

Exposición. Va bien a pleno sol y también en una pared que solo reciba sol de mañana. En el sur y el interior peninsular, donde el sol de julio y agosto castiga, esa tolerancia a la sombra parcial es una ventaja: el rosa intenso de la flor se decolora menos y la planta transpira menos.

Suelo. Profundo, con materia orgánica y buen drenaje. Es rústico y no exige un suelo excepcional, pero el encharcamiento lo mata igual que a cualquier rosal. En terrenos arcillosos conviene abrir un hoyo grande, mezclar compost y, si el drenaje es malo, plantar en caballón. En los suelos calizos del este y el sur, aportar materia orgánica cada año reduce el riesgo de clorosis férrica.

Plantación. A raíz desnuda entre noviembre y febrero, en contenedor en cualquier época salvo el verano. Contra una pared, se planta a 40 centímetros de ella y se inclina la planta hacia el soporte, porque el suelo pegado al muro está más seco y bajo el alero apenas llega la lluvia.

Riego. Abundante y espaciado, al pie. Dos riegos profundos por semana en verano en el interior, uno en la costa templada, con acolchado. Los riegos diarios y ligeros mantienen húmeda la superficie, no obligan a la raíz a bajar y favorecen los hongos. Los dos primeros veranos son los que hay que cuidar; después es una planta resistente.

Abonado. Estiércol hecho o compost maduro al final del invierno, abono para rosales al brotar y una segunda aportación después de la primera oleada de flor, que es lo que sostiene las siguientes.

Poda según el uso que se le dé

Es remontante, así que la poda principal se hace en el reposo invernal: enero o febrero en el Mediterráneo, febrero o marzo en el interior y el norte.

Como trepador, se distingue entre las varas principales, que forman la estructura y se conservan varios años, y los ramos laterales que salen de ellas, que son los que dan flor y se acortan cada invierno a dos o tres yemas. Cada año se retira una vara vieja desde la base para renovar. Las varas principales se atan lo más horizontales posible: en horizontal florecen a lo largo de todo su recorrido, en vertical solo por la punta. Sobre un arco se conducen en espiral alrededor del montante.

Como arbusto, se poda más corto, dejando una estructura de cuatro o cinco ramas y acortando el crecimiento del año a un tercio o la mitad. Queda un arbusto grande, de metro y medio o algo más, que se puede usar como ejemplar aislado, para formar un seto informal o al fondo de un arriate.

En ambos casos, retirar las flores marchitas durante la temporada cortando por encima de una hoja bien formada adelanta la oleada siguiente.

Problemas y prevención

La mancha negra es el hongo que más molesta en la cornisa cantábrica y en primaveras lluviosas: manchas negras de borde difuso, amarilleo y caída de la hoja. La primera medida es la higiene, retirando y eliminando la hoja caída, donde el hongo pasa el invierno. Después, ventilación: poda que abra el interior, soporte separado del muro y riego al pie.

El oídio, polvo blanco sobre brotes tiernos, aparece con días cálidos y noches frescas y en rincones sin corriente de aire. Es más aparatoso que grave.

El pulgón ocupa los brotes nuevos en primavera. El agua jabonosa aplicada directamente sobre las colonias funciona y respeta a la fauna auxiliar. Un jardín donde no se fumiga por sistema acaba teniendo mariquitas, sírfidos y crisopas, y el pulgón deja de ser un problema recurrente.

Si se llega al tratamiento fitosanitario, en jardinería particular solo se pueden emplear productos autorizados para jardinería exterior doméstica, y la dosis, el número de aplicaciones y el plazo son los de la etiqueta del envase. La relación de productos vigentes está en el Registro de Productos Fitosanitarios del ministerio. El Real Decreto 1311/2012 fija la gestión integrada de plagas como principio general: prevención y medios físicos y biológicos antes del químico. Y con la planta en flor, o en las horas de vuelo de las abejas, no se trata.

Dónde encaja en el jardín

Es una variedad para jardín pequeño y para patio con suelo. Funciona muy bien sobre un arco de entrada, donde la flor queda a la altura de la cara y el perfume se aprovecha, y sobre una barandilla o una valla baja conducida en horizontal. Como flor cortada dura varios días y perfuma una habitación entera; conviene cortarla por la mañana, con el capullo empezando a abrir.

No es la elección para cubrir una fachada grande, porque se queda corto, ni para quien quiera una rosa de forma clásica de híbrido de té, porque la suya es acopada y antigua.

En resumen

Aloha es un trepador bajo obtenido por Boerner en 1949, hijo de 'New Dawn', con flores grandes, acopadas, muy dobles, de rosa intenso y perfume afrutado fuerte, que se repiten de primavera a otoño. Mide entre dos y medio y tres metros, ramifica bien desde abajo, es sano y tolera sombra parcial y suelos mediocres, y admite cultivarse como trepador o como arbusto grande.

En España conviene darle sol de mañana en las zonas más calurosas, suelo drenado con materia orgánica, riego abundante y espaciado al pie y poda invernal de trepador remontante, con las varas principales conducidas en horizontal. Es uno de los mejores trepadores para jardín pequeño y, por su papel como progenitor de las rosas inglesas, una pieza con historia dentro del jardín.


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