Empecemos por quitar de en medio la objeción que sale siempre: que las plantas roban oxígeno mientras uno duerme. Es cierto que de noche, sin luz, una planta no fotosintetiza y sigue respirando, de modo que consume oxígeno y libera dióxido de carbono. Y es irrelevante. Las cantidades en juego son minúsculas frente al volumen de aire de un dormitorio y frente a lo que respira la propia persona que duerme ahí, que mueve varios órdenes de magnitud más. La aritmética completa, con las cifras de los estudios y el recálculo posterior, está desarrollada en el artículo sobre plantas que absorben humos y olores. Con dos macetas en una habitación de treinta metros cúbicos no hay nada que discutir.

Hay incluso una vuelta de tuerca curiosa. Las plantas de metabolismo CAM —Dracaena trifasciata, los Kalanchoe, las Aloe— invierten el horario y abren sus estomas de noche para fijar CO₂ en forma de ácido málico. En un dormitorio, esas hacen justo lo contrario de lo que dice el mito. También en cantidades que no cambian nada, pero conviene saberlo antes de aceptar el argumento por bueno.

Descartado eso, el dormitorio sí tiene condiciones propias, y son bastante hostiles.

La persiana es el verdadero problema de luz

Un dormitorio puede tener una ventana orientada al sur y ser, para una planta, una habitación oscura. La razón es el uso: la persiana o el estor se bajan para dormir y en muchas casas no se suben hasta media mañana, y vuelven a bajar a media tarde en verano para que la habitación no se caliente. Sumando, la planta recibe luz útil unas pocas horas al día, en las peores franjas, y en fin de semana menos aún.

Eso significa que la banda de luz efectiva de un dormitorio suele ser baja aunque la orientación diga otra cosa, y que la elección debe hacerse contando las horas reales de persiana subida, no la fachada. El método para clasificar el sitio está en el artículo sobre medir la luz de cada espacio de la casa. Si la habitación se usa solo para dormir, lo razonable es asumir luz baja y elegir en consecuencia.

Aire seco de noche, frío de madrugada

En invierno un dormitorio con radiador encendido de tarde y apagado de noche recorre un ciclo diario incómodo: veintiuno o veintidós grados a las once, catorce o quince a las seis de la mañana, y una humedad relativa que con calefacción central baja del 35 %. Las tropicales de hoja fina acusan esa combinación de frío nocturno y sequedad más que un salón caliente y estable.

Al mismo tiempo, la habitación se ventila poco. Una persona dormida exhala en torno a 30 o 40 gramos de vapor de agua por hora, que con la puerta y la ventana cerradas se acumulan y condensan al amanecer en el cristal y en el muro de fachada. Añadir un grupo grande de plantas transpirando en una habitación mal ventilada empuja en la misma dirección y puede favorecer moho en los rincones fríos. Dos o tres macetas medianas no, pero conviene no montar una selva en un dormitorio pequeño y sin ventilar.

Por qué la calatea y la alocasia no son plantas de dormitorio

Aparecen en casi todas las recomendaciones para habitaciones con poca luz y ninguna de las dos encaja. Calathea y Goeppertia no son plantas de sombra profunda: son de sotobosque con luz filtrada abundante, y en penumbra pierden el dibujo de la hoja, dejan de mover el follaje al anochecer y se paran. Además exigen humedad ambiental alta y agua sin cal, dos cosas que un dormitorio con radiador no ofrece; su respuesta a la sequedad son las puntas y los bordes secos, y eso no se arregla con pulverizaciones.

Alocasia es todavía menos apropiada: quiere mucha luz indirecta, calor constante por encima de 18 °C y humedad alta, y a la primera noche fría entra en un reposo del que sale con la mitad de las hojas. Los helechos del género Nephrolepis tienen el mismo problema de aire seco, aunque Asplenium nidus, de fronde entera y coriácea, aguanta bastante mejor que el rizado.

Recomendar estas plantas para un dormitorio con poca luz es recomendar una reposición cada temporada. Vale la pena decirlo antes de la lista.

Los dos criterios que solo se aplican aquí

Aroma. Una gardenia o un jazmín en flor perfuman de forma agradable un pasillo y resultan agobiantes en ocho metros cuadrados cerrados durante ocho horas seguidas. El olfato se satura, pero el efecto sobre el sueño ligero y sobre quien tiene tendencia a la cefalea es real. Las flores muy perfumadas, y también los difusores y las velas aromáticas, se llevan mejor fuera del dormitorio.

Polen. Aquí conviene precisar, porque el temor está algo desenfocado. Las plantas de interior son casi todas de polinización entomófila, con polen pesado y pegajoso que no viaja por el aire, así que no causan polinosis: el polen que provoca alergia estacional en España es el de gramíneas, olivo, ciprés, plátano de sombra y salsola, todo de origen exterior. El problema doméstico real de un alérgico no es el polen de la maceta sino los ácaros del colchón y, en su caso, el moho del sustrato permanentemente húmedo. Dicho eso, las especies que sueltan polen visible —Spathiphyllum cuando el espádice madura, Lilium de flor cortada, algunas palmeras— pueden irritar por contacto y manchan la ropa de cama; retirar el espádice o los estambres resuelve.

Se añade un tercer criterio, doméstico: en un dormitorio infantil, o donde duerma un gato, importa la toxicidad. Zamioculcas, Spathiphyllum, Epipremnum, Dieffenbachia, Philodendron y las aráceas en general contienen oxalato cálcico en cristales de aguja y provocan dolor, inflamación bucal y babeo si se mastican. No son mortales, pero la mesilla de noche de un niño pequeño no es su sitio. Ante una ingestión, al Instituto Nacional de Toxicología o al médico.

La selección que aguanta

Zamioculcas zamiifolia. La más sólida del grupo. Sus rizomas tuberosos almacenan agua, sus foliolos son gruesos y encerados, y tolera meses de luz escasa y aire seco sin inmutarse. En un dormitorio se riega una vez cada tres o cuatro semanas en invierno, y menos si la habitación es fría. Muere por exceso de agua, nunca por defecto.

Zamioculcas zamiifolia en una habitación de poca luz

Dracaena trifasciata, la antigua sansevieria. Vertical, estrecha, cabe entre la cama y la pared y no invade. Metabolismo CAM, riego muy espaciado, indiferente a la humedad. Las variedades verdes con dibujo ceden menos color en penumbra que las de borde amarillo.

Aspidistra elatior. Vivió en los rellanos de las casas del siglo XIX sin calefacción por algo. Soporta luz muy baja, corrientes, frío hasta cerca de los 5 °C y falta de riego. Crece despacio y es la elección para el rincón peor del dormitorio.

Epipremnum aureum. Colgada de una estantería alta o guiada por una balda, se conforma con poca luz —perdiendo variegación— y avisa cuando tiene sed. Es la más fácil de reponer, porque enraíza en agua en dos semanas.

Asplenium nidus. Si se quiere un helecho, este. La fronde entera pierde menos agua que la dividida de Nephrolepis, aguanta luz baja y solo pide que no se seque del todo el sustrato y que no se le riegue en el centro de la roseta, donde el agua estancada pudre la corona.

Aglaonema de variedades verdes o plateadas. Compacta, de porte medio, resiste penumbra y temperaturas de dormitorio sin problema. Las variedades rojas y rosas necesitan bastante más luz y no valen aquí.

Howea forsteriana, la kentia. Para dormitorios amplios donde se quiera altura. Es la palmera de interior que mejor tolera luz escasa y aire seco, crece muy despacio y no necesita trasplante frecuente.

Helecho de interior en dormitorio

Tres detalles de manejo

Riegue por la mañana y en el cuarto de baño, no en la mesilla: llevar la maceta al lavabo, regar, dejar escurrir veinte minutos y devolverla evita el plato encharcado, que en una habitación cerrada es la fuente de las mosquitas del sustrato y de olor a tierra agria. Cubrir la superficie con un centímetro de grava o arena gruesa corta el ciclo de esas mosquitas, porque las hembras no llegan a poner en el sustrato húmedo.

Limpie las hojas con un paño húmedo cada mes. En luz baja, la capa de polvo que se acumula sobre una hoja resta un porcentaje de radiación que la planta no puede permitirse.

No abone de octubre a marzo. Una planta en penumbra y en frío no consume nutrientes, y el fertilizante sobrante se queda en el sustrato en forma de sales que queman las raíces.

En resumen

Lo del oxígeno robado de noche no se sostiene: el intercambio de una maceta es despreciable frente al volumen de aire de la habitación y frente a la propia respiración de quien duerme, y algunas plantas CAM incluso fijan CO₂ de noche. Lo que sí condiciona un dormitorio es la persiana bajada, que reduce la luz útil a unas pocas horas; el ciclo de calor por la tarde y frío de madrugada con aire por debajo del 35 % de humedad; y la ventilación escasa, que aconseja no acumular macetas. Calatea, alocasia y helechos de fronde dividida no encajan en esas condiciones por mucho que se recomienden. Sí encajan zamioculca, sansevieria, aspidistra, potos, Asplenium nidus, aglaonema y kentia. Se evitan las flores muy perfumadas por el espacio cerrado, y se mantienen las aráceas fuera del alcance de niños pequeños y mascotas.


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