Las dos preguntas que trae aquí casi todo el mundo tienen respuesta corta. Para que vuelva a ponerse roja hay que darle catorce horas de oscuridad total e ininterrumpida cada noche, durante ocho a diez semanas seguidas, empezando a primeros de octubre. Y sobre la otra: la flor de pascua no es una planta mortal; su savia irrita boca, piel y ojos, pero los datos de los centros toxicológicos, con decenas de miles de casos registrados, no recogen fallecimientos.
Lo rojo, además, no son pétalos. Son brácteas, hojas que cambian de color, y las flores auténticas son los botones amarillos y verdes del centro. Por eso el color aguanta meses en vez de días.
Por qué se estropea en enero: lo que le ocurrió antes de llegar a tu casa
La planta que se compra en diciembre viene de un invernadero a 20 °C y ha pasado por un camión, un almacén y un expositor. Es extremadamente sensible al frío y al etileno, y buena parte de los ejemplares ya están dañados cuando llegan al salón, aunque parezcan perfectos.
Los golpes que recibe:
- Frío en el trayecto. Por debajo de 10-12 °C, aunque sea durante media hora, se produce un daño que se manifiesta cinco o diez días después con caída masiva de hojas verdes. Llevarla del comercio al coche en una tarde de diciembre sin envolverla es suficiente.
- La funda de plástico. Encerrada en su manga cónica durante días, la planta acumula etileno, la hormona que dispara la caída de hojas. Los peciolos se doblan hacia abajo y las hojas se desprenden. Hay que retirarla nada más llegar a casa.
- El expositor junto a la puerta automática del supermercado. Corriente de aire frío constante.
Al comprarla, elige un ejemplar con hojas verdes hasta la base de la maceta, sin amarilleo, y mira el centro: si los ciatios, los botoncitos amarillos, están todavía cerrados y presentes, la planta es fresca; si ya se han caído y solo quedan las brácteas, lleva semanas en la tienda y durará menos. Pide que te la envuelvan en papel y no la dejes en el coche.
El fotoperiodo, con fechas
Euphorbia pulcherrima es una planta de día corto obligada: solo forma botones florales y colorea las brácteas cuando la noche supera un umbral, que en esta especie ronda las doce horas y veinte minutos. En su tierra ese momento llega de forma natural en noviembre y diciembre. En una casa con luz artificial encendida por la tarde, no llega nunca.
El detalle que hace fracasar la mayoría de los intentos caseros es que la oscuridad tiene que ser completa e ininterrumpida. Encender la luz del cuarto dos minutos para coger algo interrumpe el proceso y hay que empezar de nuevo. También cuenta la luz de una farola a través de la persiana, o el piloto de un aparato.
Calendario para tener color en Navidad:
- Del 1 de octubre al 10 de diciembre, aproximadamente. Cada tarde, a las seis, se mete la planta en un armario, en una caja de cartón opaca o en una habitación sin ninguna fuente de luz.
- Cada mañana, a las ocho, se saca y se coloca en el sitio más luminoso posible.
- Se mantiene la rutina todos los días, sin saltarse ninguno, durante ocho a diez semanas.
- Durante ese periodo la temperatura debe estar entre 18 y 21 °C. Por encima de 24 °C el proceso se retrasa o falla.
- Cuando las brácteas hayan tomado color, se acabó el tratamiento y se deja a la vista.
La operación exige constancia y es la razón por la que la mayoría prefiere comprar una planta nueva cada año. Está desarrollada también en cómo enrojecer las hojas de la flor de pascua.
El mito de la planta mortal, y qué dicen los datos
La leyenda arranca en 1919, con la muerte de un niño en Hawái que se atribuyó a esta planta en un relato nunca confirmado. La historia se repitió durante décadas y sigue circulando cada diciembre.
Lo que se ha comprobado desde entonces:
- En 1971 la Universidad Estatal de Ohio administró a ratas dosis extremadamente altas de material de poinsetia, muy por encima de lo que un niño podría ingerir, sin encontrar mortalidad ni signos de toxicidad.
- Un análisis publicado en 1996 revisó cerca de 23.000 exposiciones a poinsetia notificadas a los centros de toxicología de Estados Unidos. No hubo ningún fallecimiento, la gran mayoría de los casos no requirió tratamiento alguno y prácticamente ninguno tuvo consecuencias serias.
La conclusión razonable no es que sea inocua, sino que es irritante y no letal. Un niño o un animal que mastique una hoja puede tener escozor de boca, babeo y, si traga bastante, malestar digestivo con vómito. Se enjuaga la boca, se ofrece líquido y se consulta al pediatra o al veterinario si el cuadro no cede. No hay que provocar el vómito ni alarmarse.
El látex, y un aviso para alérgicos al caucho
Como toda euforbia, produce un látex blanco al romper cualquier parte. En contacto con la piel provoca enrojecimiento y escozor, y en los ojos, irritación notable con lagrimeo y visión borrosa: si ocurre, hay que lavar con agua o suero fisiológico durante 15-20 minutos y consultar el mismo día si las molestias siguen.
Hay un matiz específico de esta especie que merece la pena conocer. Se han descrito reacciones cruzadas en personas con alergia al látex natural del caucho: algunas proteínas del látex de la poinsetia son reconocidas por los mismos anticuerpos. Quien tenga diagnosticada alergia al látex debería manipularla con guantes que no sean de caucho, o evitarla, y consultarlo con su alergólogo. No es un problema para la población general.
Riego: el error del envoltorio dorado
La planta llega envuelta en un papel metalizado o en un macetero decorativo sin agujeros. Al regar, el agua se acumula ahí abajo y la maceta se queda literalmente en un charco. En una semana la raíz está podrida y la planta se derrumba de golpe, con todas las hojas colgando a la vez.
La solución es quitar el envoltorio, o al menos perforarlo por abajo, y regar así:
- Comprueba con el dedo: se riega cuando los dos centímetros superiores del sustrato están secos, y no antes.
- Riega con agua templada, nunca fría, hasta que salga por los agujeros.
- Espera diez minutos y vacía todo lo que haya quedado abajo.
- En una casa a 19-20 °C, eso suele ser cada 4-7 días en diciembre y enero.
Curiosamente, el síntoma de exceso de agua y el de falta de agua se parecen: hojas caídas y mustias. La diferencia está en el sustrato. Si está húmedo y la planta cuelga, es podredumbre. Si está seco y ligero, riega y en tres horas se recupera.
Luz, temperatura y corrientes
Luz: el sitio más iluminado de la casa, junto a una ventana, con sol directo suave de invierno si es posible. Cuanta más luz, más tiempo conserva el color y menos hojas pierde.
Temperatura: entre 16 y 21 °C. Ese rango es incómodo en un salón navideño, y es lo que explica muchos fracasos: junto a un radiador, a 25 °C y con aire seco, la planta se deshidrata y suelta hojas.
Lo que hay que evitar de forma tajante:
- El radiador, la chimenea y la salida de la calefacción.
- La corriente fría del recibidor cada vez que se abre la puerta.
- El alféizar detrás de una cortina en una noche de helada: entre el cristal y la cortina puede haber cinco grados menos que en la habitación.
- La proximidad de fruta madura, que desprende etileno y acelera la caída de hojas.
El año completo para conservarla
Si quieres que dure y vuelva a colorear, este es el calendario en condiciones españolas:
- Enero y febrero. Las brácteas van perdiendo color y caen hojas. Es normal. Reduce el riego y quita el abono.
- Marzo o principios de abril. Se poda a fondo: todos los tallos cortados a 10-15 cm de la base, dejando dos o tres yemas en cada uno. Parece brutal y es lo que la salva. Pulveriza los cortes con agua fría para detener el látex.
- Abril. Trasplante a una maceta un tamaño mayor, con sustrato universal aligerado con perlita y arena. Se reanuda el riego moderado y arranca el rebrote.
- De mayo a septiembre. Fuera, en terraza o balcón, a semisombra luminosa y protegida del sol de mediodía en el interior peninsular. Riego regular y abono equilibrado cada quince días.
- Julio y agosto. Se despuntan los brotes una o dos veces, pinzando el extremo, para que ramifique y no salga desgarbada. El último pinzamiento, a mediados de agosto como muy tarde.
- Finales de septiembre. Entra en casa, antes de que las noches bajen de 12 °C.
- Del 1 de octubre a mediados de diciembre. Tratamiento de oscuridad descrito arriba.
Hay recorridos complementarios en cuidados después de la Navidad, en qué cuidados necesita en verano y en cómo conservarla de un año a otro.
Esquejes
Los recortes de la poda de marzo enraízan bien y es la manera de renovar una planta que se ha quedado leñosa:
- Esquejes de 8-10 cm con tres o cuatro nudos, cortados con cuchillo limpio.
- Sumergir la base unos segundos en agua fría para cortar el látex, y dejar secar un par de horas.
- Retirar las hojas inferiores, dejar dos arriba y reducirlas a la mitad para limitar la transpiración.
- Plantar en mezcla de turba y arena, cubrir con bolsa transparente y mantener a 22-25 °C con luz indirecta.
- Enraízan en tres o cuatro semanas.
Variedades y colores
El rojo clásico convive con toda una gama obtenida por mejora: blancos y cremas, rosas, salmones, jaspeados en dos tonos y series compactas para maceta pequeña. Hay también variedades de bráctea rizada o de aspecto arrosetado.
Dos precisiones útiles:
- Los ejemplares azules, morados o con purpurina no existen como variedad. Son plantas blancas teñidas o pintadas. El color no se transmite al crecimiento nuevo y la pintura tapa los estomas.
- Las variedades de color claro suelen ser algo más delicadas al frío y a la sequedad que las rojas.
Un arbusto de cuatro metros
Cuesta imaginarlo mirando una maceta de 13 cm, pero Euphorbia pulcherrima es un arbusto caducifolio de dos a cuatro metros, y hasta cinco en buenas condiciones, nativo de la vertiente pacífica de México, en los estados de Guerrero, Michoacán, Oaxaca y Chiapas, y de Guatemala. En náhuatl se llamaba cuetlaxóchitl y ya se cultivaba antes de la llegada de los españoles.
Su nombre común en inglés recuerda a Joel Roberts Poinsett, primer representante estadounidense en México, que envió esquejes a Carolina del Sur en 1828. La asociación con la Navidad procede de una tradición mexicana de Taxco, donde la planta florece justo en diciembre y se usaba para adornar los nacimientos.
En Canarias y en zonas cálidas del litoral mediterráneo se puede plantar en el jardín, donde alcanza su porte real y florece cada invierno sin tratamiento alguno, porque el fotoperiodo natural se encarga.
Problemas y plagas
Hojas amarillas que caen desde abajo. Exceso de agua, o frío. Revisa el envoltorio y el plato.
Peciolos doblados hacia abajo con la hoja aún verde. Es epinastia por etileno: funda de plástico, fruta cerca o daño de transporte.
Brácteas que se decoloran en los bordes. Aire seco o sol directo demasiado fuerte.
Manchas grises con moho en hojas y brácteas. Botritis, favorecida por ambiente húmedo, plantas apiñadas y falta de ventilación. Retira lo afectado y separa las plantas.
Nube de insectos blancos que sale al mover la planta. Mosca blanca, la plaga clásica de esta especie, que llega muchas veces desde el propio invernadero. Revisa el envés de las hojas al comprar. También aparecen cochinillas y araña roja con calefacción. Hay un repaso específico en flor de pascua, plagas y enfermedades.
En resumen
La flor de pascua es un arbusto mexicano de hasta cuatro metros cuyo color rojo está en las brácteas y no en las flores, que son los botones amarillos del centro. Para recolorearla hace falta un tratamiento estricto de catorce horas de oscuridad absoluta cada noche desde primeros de octubre durante ocho a diez semanas, sin un solo día de descuido. Se estropea en enero por frío de transporte, por la funda de plástico que acumula etileno y sobre todo por el agua estancada en el envoltorio decorativo: quítalo el primer día y vacía siempre lo que quede debajo. La fama de planta mortal no se sostiene: un análisis de cerca de 23.000 exposiciones no registró fallecimientos, aunque la savia sí irrita y quien sea alérgico al látex del caucho debe manipularla con precaución. Poda a 15 cm en marzo, verano fuera con pinzamientos hasta agosto, y dentro antes de que las noches bajen de 12 °C.