Se puede dormir con plantas en la habitación sin ningún problema. La idea de que roban oxígeno por la noche es falsa en la práctica: una planta de interior respira una cantidad de oxígeno insignificante comparada con la de la persona que duerme a su lado. Nadie propone sacar a la pareja del dormitorio por ese motivo, y consume varios órdenes de magnitud más.
Dicho eso, tampoco conviene comprarlas esperando que purifiquen el aire o que mejoren el sueño. Lo que una planta aporta a un dormitorio es lo que aporta en cualquier otra habitación: algo de humedad ambiental en invierno y el efecto de tener algo vivo a la vista. Con eso basta. La cuestión práctica, y es la que decide, es que un dormitorio suele ser la habitación con menos luz de la casa.
Plantas en un dormitorio. Además de adornar, su presencia resulta relajante. Foto: Thejoyofplants.co.uk
De dónde viene el mito del oxígeno
Es cierto que las plantas respiran de noche, igual que de día. La diferencia es que durante el día la fotosíntesis, que consume dióxido de carbono y libera oxígeno, supera con mucho a la respiración, y de noche, sin luz, solo queda la respiración.
Las magnitudes son las que despejan la duda. Un adulto dormido consume del orden de veinte litros de oxígeno por hora. Una planta de interior de tamaño medio, en la oscuridad, respira una fracción minúscula de eso, y además la habitación no es estanca. La costumbre de sacar las plantas del dormitorio por la noche, que se seguía en los hospitales hace décadas, no tiene fundamento fisiológico.
Qué son las plantas CAM y qué significan realmente
Existe un grupo de plantas que hace justo lo contrario de lo que dice el mito: fija dióxido de carbono de noche. Son las plantas CAM, del inglés Crassulacean Acid Metabolism, metabolismo ácido de las crasuláceas, llamado así porque se describió primero en esa familia.
El mecanismo es una adaptación a la aridez. Abrir los estomas de día, con calor y aire seco, supone perder mucha agua por transpiración. Estas plantas los mantienen cerrados durante el día y los abren de noche, cuando baja la temperatura y sube la humedad relativa. Entonces captan el CO2 y lo almacenan en forma de ácido málico en las vacuolas; al día siguiente, con los estomas ya cerrados, liberan ese carbono internamente y hacen la fotosíntesis con él.
El CAM se ha descrito en más de treinta familias y varios centenares de géneros: cactus, agaves, crasuláceas (Aeonium, Kalanchoe, Echeveria, Crassula, Sedum), aloes, muchas bromeliáceas, la piña, gran parte de las orquídeas epífitas y la Zamioculcas. Es un rasgo fascinante de fisiología vegetal, pero conviene no exagerarlo: la cantidad de CO2 que una maceta fija durante la noche es irrelevante frente a la que exhala una persona durmiendo. No es un argumento de calidad del aire, es una curiosidad botánica que además coincide con plantas fáciles de cuidar.
La luz del dormitorio manda sobre todo lo demás
Aquí está el problema real. Un dormitorio suele tener una sola ventana, persiana bajada buena parte del día y muebles que ocupan la zona luminosa. Es fácil que la mesilla de noche reciba una décima parte de la luz que recibe el alféizar, aunque a la vista parezca lo mismo.
De ahí sale una contradicción incómoda con las listas de plantas para el dormitorio: casi todas recomiendan aloe vera y suculentas, que son CAM, pero también las plantas de interior que más sol necesitan. Un aloe en una mesilla se ahíla, pierde el color y acaba tumbándose en unos meses. Si quiere suculentas en el dormitorio, tienen que ir en el alféizar de una ventana orientada al sur o al oeste, no en cualquier rincón.
Las que funcionan de verdad en un dormitorio
Para ventana luminosa, la mejor combinación de tolerancia y de interés es la orquídea mariposa (Phalaenopsis), que además es CAM: se riega una vez por semana, mantiene la flor dos o tres meses y no es tóxica. La flor de cera (Hoya carnosa) también es CAM, aguanta el olvido, no es tóxica y sus umbelas emiten aroma de noche. Y ahí sí funcionan echeverias, crasas y aloes.
Para luz media, a un metro o dos de la ventana: kentia (Howea forsteriana), areca (Dypsis lutescens), palmera de salón (Chamaedorea elegans), peperomias, calateas y marantas, ninguna de ellas tóxica. La maranta tiene además el atractivo de plegar las hojas al anochecer y volver a abrirlas por la mañana.
Para un rincón oscuro: aspidistra (Aspidistra elatior), zamioculca (CAM, y de las que más aguantan el olvido), sansevieria, potos y espatifilo. Con la advertencia de siempre: zamioculca, potos y espatifilo son aráceas con oxalato cálcico, y la sansevieria contiene saponinas. Si el perro o el gato duerme en la habitación, quedan descartadas. Tiene alternativas en plantas de interior sin toxicidad conocida y más opciones de penumbra en las plantas de interior más resistentes.
Lo que conviene evitar en un dormitorio
Las plantas de aroma intenso son la primera precaución. Jazmín, gardenia, jacinto forzado y algunos lirios resultan agradables en un salón y agobiantes en una habitación cerrada de doce metros cuadrados durante ocho horas. Sobre si un aroma concreto ayuda a dormir circulan muchas afirmaciones y poca evidencia sólida, y en cualquier caso el sueño es un asunto de salud que corresponde al médico.
El exceso de humedad es la segunda. Un dormitorio se ventila menos que el resto de la casa, y la humedad que generan las personas durmiendo ya es considerable. Muchas macetas, con sus platos y su sustrato húmedo, pueden acabar en condensación en los cristales y moho en el rincón frío de la pared exterior. Si ya tiene ese problema, la solución no es añadir plantas.
Y los mosquitos del sustrato, esos dípteros pequeños que salen de la tierra permanentemente húmeda, son especialmente molestos en la habitación donde se duerme. Se evitan regando solo cuando el sustrato se ha secado en superficie y cubriendo la tierra con un par de centímetros de arena gruesa o grava fina.
Riego y mantenimiento
La regla es la misma de siempre y en el dormitorio importa más, porque con poca luz la planta consume menos agua y tarda más en secar el cepellón. Compruebe con el dedo dos o tres centímetros de sustrato antes de regar, riegue en abundancia cuando toque y vacíe el plato a los diez minutos.
Gire la maceta un cuarto de vuelta cada dos o tres semanas, porque en una habitación con una sola fuente de luz las plantas se inclinan de forma marcada. Limpie el polvo de las hojas grandes con un paño húmedo, que en interior reduce de verdad la luz que llega a la hoja. Y abone solo de abril a septiembre, a dosis baja: una planta en penumbra no aprovecha más.
En resumen
Puede tener las plantas que quiera en el dormitorio. El mito del oxígeno nocturno no se sostiene, y las plantas CAM (suculentas, cactus, orquídeas, zamioculca, flor de cera) incluso fijan CO2 de noche, aunque en cantidades sin ninguna repercusión sobre el aire de la habitación.
Elija por la luz que tenga: Phalaenopsis y Hoya junto a la ventana, kentia, areca, peperomias y calateas a media distancia, aspidistra y zamioculca en el rincón oscuro. Evite los aromas fuertes, no multiplique macetas en una habitación con problemas de condensación, y riegue con la misma prudencia de siempre para no criar mosquitos en el sustrato.