Si en casa hay un gato que mordisquea todo lo que tenga hojas, o un perro joven que investiga con la boca, la lista corta de plantas de interior sin toxicidad conocida es esta: cinta (Chlorophytum comosum), pata de elefante (Beaucarnea recurvata), papiro paragüita (Cyperus alternifolius), bambú verdadero (Bambusa sp.) y hierba para gatos, que no es más que cebada (Hordeum vulgare) sembrada en una maceta.
Conviene aclarar de entrada qué significa aquí "sin toxicidad conocida": que no contienen principios activos que provoquen intoxicación. No significa que un animal pueda comerse media planta sin consecuencias. Cualquier vegetal ingerido en cantidad puede provocar vómitos o diarrea por simple irritación mecánica, y la tierra de la maceta, con sus abonos, es un problema aparte. La elección de especie reduce el riesgo grave; no lo elimina del todo.
Patas de elefante, cintas, pequeños papiros y bambúes permiten componer espacios verdes sin especies tóxicas. Fotos: Flower Council of Holland
Cinta, la de siempre y la más resistente al mordisco
La cinta forma matas en fuente, con hojas largas, planas y arqueadas, casi siempre variegadas en blanco o crema. El epíteto comosum alude a los hijuelos en penacho que aparecen al final de los tallos florales, esas plantitas colgantes que se separan y enraízan solas.
Es la planta que más atrae a los gatos de todo el grupo, probablemente por el movimiento de las hojas colgantes. Aguanta el mordisqueo sin morir: se cortan las hojas dañadas por la base y la mata vuelve a llenarse. Sus raíces son engrosadas y almacenan agua, así que tolera olvidos de riego mejor que casi cualquier otra planta de interior.
Su punto débil en España es el agua dura: las puntas de las hojas se secan y se ponen marrones por acumulación de sales, y no por falta de riego. Riegue de forma abundante y espaciada para que el agua salga por el drenaje, y renueve el sustrato cada dos años. Multiplicarla es trivial, y hay más sobre ello en cintas, semillas caseras.
Pata de elefante, la que aguanta el sol y el olvido
La pata de elefante o nolina (Beaucarnea recurvata) es originaria del este de México. Lo que parece un tronco hinchado es un caudex, un órgano de reserva de agua, y de ahí su tolerancia a la sequía. De su ápice sale un penacho de hojas largas, finas y arqueadas.
Es la única de la lista que quiere mucha luz, incluso algo de sol directo por una ventana. Riegue poco: en verano, cuando el sustrato esté seco en profundidad; en invierno, muy de tarde en tarde. Prefiere maceta ajustada, apenas mayor que el cepellón, y sustrato muy drenante, con arena gruesa. Un caudex regado en exceso se pudre por la base, y ese daño no se revierte.
Su tronco rugoso resulta un rascador natural para los gatos y sus hojas colgantes, un juguete. Si el ejemplar es pequeño, mejor colocarlo alto, no por toxicidad sino por integridad de la planta.
Papiro paragüita, el que quiere los pies mojados
El Cyperus alternifolius es la ciperácea que mejor se adapta a vivir dentro de casa. Los tallos rematan en un verticilo de brácteas estrechas que abre como una sombrilla, de ahí el nombre. La especie llega a 1 o 1,5 metros, pero hay cultivares pequeños, en torno a los 25 centímetros, más manejables en un piso.
Es semiacuática y esa es toda la diferencia con las demás. Aquí sí se deja el plato con agua permanentemente, o incluso se cultiva la maceta sumergida un par de centímetros. Si el sustrato se seca, las brácteas se acartonan y ya no se recuperan. Quiere luz abundante sin sol directo y agradece la humedad ambiental. Tiene su desarrollo en papiros, belleza minimalista.
Bambú de verdad y el falso bambú que sí es tóxico
Esta es la distinción más útil del artículo. Los bambúes verdaderos son gramíneas (Bambusa, Phyllostachys y géneros afines) y no figuran entre las plantas de riesgo para perros y gatos. En maceta dentro de casa necesitan mucha luz, sustrato que no llegue a secarse del todo ni siquiera en invierno, y humedad ambiental, porque con aire seco el follaje se deseca por los bordes.
El problema es el llamado bambú de la suerte, esos tallos verdes rectos que se venden en agua con piedras. No es un bambú: es Dracaena sanderiana, una drácena, y las drácenas contienen saponinas tóxicas para perros y gatos. Es una de las confusiones más frecuentes y una de las causas de consulta veterinaria más evitables. Si busca bambú sin riesgo, compruebe que en la etiqueta pone Bambusa y no Dracaena.
Hierba para gatos: cebada en una maceta
Lo que se vende como hierba para gatos suele ser cebada (Hordeum vulgare), y en ocasiones trigo o avena. Se siembra denso en un recipiente ancho y poco profundo, germina en tres o cuatro días y en unos diez está lista. Se mantiene en un sitio muy luminoso y con el sustrato húmedo.
Su utilidad práctica es la de señuelo: si el gato tiene a mano una maceta de hierba tierna, es menos probable que se dedique a las demás plantas de la casa. Conviene cortarla cuando pasa de unos 15 centímetros, porque a partir de ahí se tumba y se seca, y sembrar una tanda nueva cada dos o tres semanas para tenerla siempre fresca.
Sobre si comer hierba ayuda a la digestión del gato o a expulsar bolas de pelo circulan muchas afirmaciones. Es una cuestión de salud animal y quien puede responderla es el veterinario, no una guía de jardinería. Lo que sí se puede decir sin discusión es que la cebada, como planta, es inocua.
Otras plantas de interior sin toxicidad conocida
Si quiere ampliar la lista, hay más opciones habituales en cualquier casa. Los helechos comunes de interior, como el helecho espada (Nephrolepis exaltata), no constan como tóxicos y quieren sombra y humedad. Las palmeras de interior más vendidas tampoco: la kentia (Howea forsteriana) y la palmera de salón (Chamaedorea elegans), ambas tolerantes con la luz escasa.
Se suman las calateas y marantas (marantáceas), las peperomias, la Fittonia y las violetas africanas (Saintpaulia). Con ese conjunto se cubre cualquier situación de luz de una vivienda sin recurrir a ninguna especie de riesgo. Para el rincón oscuro, mire los helechos; para el salón con luz indirecta, la kentia.
Las que conviene retirar si el animal muerde plantas
El grupo más numeroso son las aráceas: potos, monstera, filodendros, espatifilo, zamioculca, aglaonema, anturio, dieffenbachia y calas. Todas contienen cristales de oxalato cálcico que provocan dolor e inflamación en boca y garganta al masticarlas. Las drácenas y las sansevierias contienen saponinas. La Ficus exuda un látex irritante.
Y un caso que merece mención aparte: los lirios verdaderos (Lilium) y las azucenas de un día (Hemerocallis) son gravemente tóxicos para los gatos, con afectación renal, y basta una cantidad pequeña, incluido el polen que se les queda en el pelo y luego se lamen. Si convive con un gato, esos ramos no entran en casa. Ante cualquier ingestión, la consulta inmediata es al veterinario.
Cuidados comunes y plagas
Salvo la pata de elefante y la hierba para gatos, que quieren sol, el resto va en luz abundante pero filtrada. El riego se decide planta por planta: el papiro siempre húmedo, la pata de elefante casi seca, la cinta y el bambú en un término medio.
En el abonado, cualquier fertilizante para plantas verdes a dosis baja de abril a septiembre es suficiente. Nada en invierno. Y una precaución que a menudo se pasa por alto: los abonos en pastillas o palitos clavados en el sustrato son un bocado atractivo para un perro, así que en casa con animales es mejor el abono líquido diluido en el riego.
Sobre plagas, las más comunes en interior son cochinillas y araña roja. Con animales en casa lo sensato es empezar por medios mecánicos: retirar cochinillas a mano con un bastoncillo, lavar el follaje con agua y jabón potásico, y subir la humedad ambiental, que es lo que frena a la araña roja. Los insecticidas de uso doméstico se aplican fuera de casa y con la planta seca antes de devolverla al interior.
En resumen
Cinta, pata de elefante, papiro paragüita, bambú verdadero y hierba para gatos forman un conjunto de interior sin toxicidad conocida, con texturas y portes distintos y con exigencias de riego muy diferentes entre sí, lo que permite montar un rincón verde variado sin sustos. A ellas se pueden sumar helechos, kentia, palmera de salón, calateas, peperomias y violetas africanas.
El error más frecuente en este terreno no es elegir mal la planta bonita, sino comprar el bambú de la suerte creyendo que es bambú cuando es una drácena. Compruebe el nombre botánico en la etiqueta, mantenga fuera de casa los lirios si convive con gatos, y tenga a mano una maceta de cebada para desviar la atención del gato de todo lo demás.