El género se escribe Jasminum, con ese, y no "Jazminum": la grafía con zeta circula por catálogos y viveros españoles por contagio del nombre común, pero el nombre botánico válido, publicado por Linneo en 1753, lleva ese. Agrupa unas 200 especies de arbustos y trepadoras leñosas repartidas por Asia tropical y templada, África y unas pocas islas del Pacífico, y de todas ellas apenas media docena llega a los centros de jardinería.

La segunda cosa que conviene saber antes de comprar: en España se vende con el nombre de jazmín al menos cuatro plantas que no pertenecen al género, una de ellas seriamente tóxica. Distinguirlas es cuestión de mirar la flor y el látex, y se explica más abajo. Si lo que se busca es la trepadora blanca que perfuma un patio en julio, la especie es Jasminum officinale o Jasminum grandiflorum; si se quiere flor amarilla en pleno enero, es Jasminum nudiflorum y no huele a nada.

Flores blancas de jazmín común abiertas en una trepadora

El jazmín es primo del olivo: qué significa estar en las Oleáceas

La familia Oleaceae reúne unos 25 géneros y en torno a 600 especies, y la lista de parientes explica bastante del comportamiento del jazmín en el jardín. Están el olivo (Olea europaea), el fresno (Fraxinus), la lila o lilo (Syringa vulgaris), la forsitia (Forsythia), el aligustre (Ligustrum), el aromático Osmanthus fragrans y el arbusto de humo azul (Chionanthus).

Lo que comparten es un patrón floral bastante rígido: corola soldada en tubo que se abre en cuatro o cinco lóbulos, y solo dos estambres. Ese detalle de los dos estambres es el rasgo más fiable de la familia; si al abrir una flor sospechosa aparecen cinco estambres, no es una oleácea y por tanto no es un jazmín verdadero. También comparten hojas opuestas (salen de dos en dos, enfrentadas en el tallo) y una tolerancia general al suelo calizo mucho mejor que la de las camelias o las azaleas, aunque con matices que se ven en el apartado del riego.

La diferencia gorda dentro de la familia es la forma de vida: casi todas las oleáceas son árboles o arbustos rígidos, y los jazmines son el grupo que optó por trepar. No tienen zarcillos ni ventosas, se apoyan enredando tallos jóvenes flexibles, así que necesitan un soporte al que agarrarse y no suben solos por una pared lisa.

Qué jazmín aguanta el invierno donde vives

Esta es la decisión que más disgustos evita. Los jazmines cubren un rango de rusticidad enorme, desde especies que pasan sin daño una helada de -15 grados hasta otras que se estropean a 2 grados sobre cero.

EspecieNombre comúnFloraciónAromaFrío que tolera
Jasminum nudiflorumJazmín de inviernoDiciembre a marzo, sobre madera desnudaNingunoHasta -15 grados
Jasminum officinaleJazmín común, jazmín blancoJunio a septiembreIntenso, nocturnoHasta -10 grados
Jasminum grandiflorumJazmín real, jazmín de EspañaJulio a octubreMuy intensoHasta -5 grados
Jasminum mesnyiJazmín primulinoFebrero a abril, flor doble amarillaCasi nuloHasta -7 grados
Jasminum polyanthumJazmín chino de flor rosadaMarzo a mayoMuy intensoHasta -2 grados
Jasminum sambacJazmín de Arabia, diamelaMayo a octubre, intermitenteIntenso, a oleadasNo baja de 10 grados

En la meseta y en el norte peninsular, J. officinale y J. nudiflorum son las apuestas seguras al aire libre. En el litoral mediterráneo y en Andalucía occidental entran también el real y el polianto. El jazmín de Arabia o diamela solo vive fuera todo el año en Canarias, la costa de Málaga y Cádiz y puntos muy abrigados de la costa levantina; en el resto se cultiva en maceta y se mete a cubierto de noviembre a marzo.

Un apunte sobre J. grandiflorum: se le llama jazmín de España porque los cultivos andaluces de finales del XIX y principios del XX abastecieron durante décadas a la perfumería de Grasse, y el nombre comercial cuajó. La especie es originaria del sur de Asia, no de la península.

Las cuatro plantas que llaman jazmín sin serlo, y cuál es peligrosa

Los nombres comunes se reparten con generosidad y aquí importa, porque uno de los impostores es venenoso de verdad.

Jazmín estrellado o jazmín chino (Trachelospermum jasminoides). Es una apocinácea, no una oleácea. Se reconoce al instante: al partir una hoja suelta látex blanco, y ningún Jasminum lo hace. La flor tiene cinco pétalos con forma de hélice y el aroma recuerda al azahar más que al jazmín. Es la trepadora perenne más plantada hoy en setos y vallas urbanas porque aguanta mejor la sequía y el frío que el jazmín verdadero. El látex irrita piel y mucosas, aunque no llega a los cuadros graves. Tienes más sobre esta especie en el artículo dedicado al jazmín chino.

Jazmín de noche o galán de noche (Cestrum nocturnum). Solanácea, pariente del tomate y de la mandrágora. Flores tubulares verdosas que se abren de noche y perfuman con una potencia que en un patio cerrado llega a resultar mareante. Bayas blancas tóxicas y hojas con alcaloides: no es planta para un jardín con niños pequeños. Se detalla en jazmín de noche.

Jazmín del Cabo es en realidad la gardenia, una rubiácea. Y jazmín naranjo es Murraya paniculata, de la familia de los cítricos.

El peligroso: jazmín de Carolina (Gelsemium sempervirens). Trepadora de flor amarilla en embudo, cada vez más presente en viveros y garden centers. Contiene gelsemina y alcaloides relacionados, y toda la planta (incluido el néctar) es tóxica; se han descrito intoxicaciones graves por confundirla con madreselva o por infusiones caseras. No debe plantarse donde haya niños ni animales que mordisqueen, y desde luego ninguna parte suya se ingiere. Ante cualquier ingestión accidental de esta o de cualquier planta de jardín, el Instituto Nacional de Toxicología atiende en el 91 562 04 20, las 24 horas.

Los Jasminum auténticos, en cambio, no figuran entre las plantas de jardín problemáticas: sus flores se usan desde hace siglos para aromatizar té verde en China (con J. sambac) y no se les conocen alcaloides relevantes.

Dónde plantarlo y qué tipo de suelo pide

Sol directo al menos cinco horas al día para las especies de flor blanca y aromática; a la sombra vegetan, alargan entrenudos y dan la mitad de flor. El de invierno y el primulino sí toleran media sombra y de hecho la agradecen en el sur, donde el sol de agosto les quema la hoja.

Suelo suelto, profundo y con materia orgánica. No exigen acidez, pero en suelos muy calizos (los del interior peninsular, con pH por encima de 8) es frecuente ver clorosis férrica: hoja amarilla con los nervios marcados en verde. Se corrige con quelato de hierro en dos aplicaciones, marzo y junio, y se previene incorporando compost al hoyo de plantación, porque la materia orgánica acidifica ligeramente el entorno de la raíz.

La época de plantación en España es de octubre a noviembre en el sur y el litoral, para que enraíce con las lluvias de otoño, y de marzo a abril en zonas con heladas fuertes. El hoyo, del doble del cepellón, y el cuello de la planta a ras de suelo, nunca enterrado.

En maceta, mínimo 30 centímetros de diámetro para una planta joven y 45 para una adulta; el jazmín de Arabia se conforma con menos porque es arbustivo y compacto. Sustrato universal con un tercio de arena gruesa o perlita, y drenaje real: agujero libre y platillo vacío después de regar.

Cada cuánto regar según la estación

En pleno verano, una planta adulta en suelo con un buen acolchado se riega dos veces por semana en el litoral y tres en el interior, siempre a primera hora de la mañana o al anochecer. En maceta y con más de 30 grados, a diario, comprobando antes con el dedo que los primeros tres centímetros están secos.

En otoño se baja a un riego semanal. De diciembre a febrero se riega poco y solo si no llueve: cada diez o quince días en maceta, y nada en suelo salvo sequía invernal prolongada. El exceso de agua fría con la planta parada es la causa más habitual de pudrición de raíz en jazmines de patio.

El abono, de marzo a septiembre. Un fertilizante para plantas de flor, rico en potasio, cada quince días en maceta y una vez al mes en suelo. Los abonos muy nitrogenados dan una planta frondosa y sin flores.

Cuándo podar sin quedarse sin flores

Aquí es donde más gente se equivoca, y el error tiene explicación sencilla: los jazmines no florecen todos sobre la misma madera.

J. officinale, J. grandiflorum, J. polyanthum y J. sambac florecen sobre brotes del año. Se podan al final del invierno, en febrero o principios de marzo, aclarando lo seco y acortando un tercio los tallos largos para forzar ramificación. Cuanto más se ramifican, más puntos de floración.

J. nudiflorum y J. mesnyi florecen sobre madera del año anterior. Si se podan en invierno se cortan justo los brotes cargados de yemas florales. La poda va inmediatamente después de la floración, en abril, y consiste en cortar a la mitad las ramas que acaban de florecer.

En cualquiera de los dos casos conviene renovar la estructura cada tres o cuatro años eliminando a ras una de cada cuatro ramas viejas desde la base. Un jazmín sin esta renovación acaba siendo una maraña seca por dentro con flor solo en la superficie.

De qué está hecho ese olor y por qué es más fuerte de noche

El aroma del jazmín no es un compuesto sino una mezcla de más de un centenar de volátiles. Los que llevan el peso son el acetato de bencilo, que aporta la parte floral dulce; el linalool, común a la lavanda y al cilantro; la cis-jasmona y el jasmonato de metilo, responsables del fondo cálido; y el indol, una molécula que en concentración alta huele francamente a putrefacción y que en trazas es la que da al jazmín ese punto animal y carnoso que lo distingue de cualquier perfume floral limpio.

La emisión sigue un ritmo circadiano: la planta libera la mayor parte de los volátiles entre el atardecer y las dos o tres de la madrugada, porque sus polinizadores naturales son mariposas nocturnas de trompa larga. Por eso un jazmín que a mediodía parece inodoro invade el patio entero a las diez de la noche. Plantarlo cerca de una ventana de dormitorio o de la zona donde se cena al aire libre es sacarle todo el partido.

Para perfumería hace falta muchísima flor: obtener un kilo de absoluto de jazmín exige del orden de siete a ocho millones de flores, recogidas a mano de madrugada porque a mediodía ya han perdido buena parte del aroma. De ahí el precio del absoluto natural.

Cómo sacar plantas nuevas

Por esqueje semileñoso, que es el método fiable. En julio o agosto se cortan trozos de 12 a 15 centímetros de brotes del año que ya empiezan a endurecerse, se les quitan las hojas de la mitad inferior, se moja la base en hormona de enraizamiento y se clavan en una mezcla a partes iguales de turba y perlita. Con calor de fondo y ambiente húmedo enraízan en cuatro a seis semanas.

Por acodo aéreo o por acodo simple es todavía más seguro, aunque más lento. En primavera se dobla un tallo flexible hasta el suelo, se hiere ligeramente la corteza en el punto de contacto, se entierra sujetándolo con una horquilla y se deja hasta el otoño siguiente. Al separarlo ya viene con raíz propia y con un año de ventaja sobre un esqueje.

Por semilla funciona mal: los jazmines de jardín suelen ser híbridos o selecciones, la germinación es irregular y la descendencia no sale igual a la madre.

Hojas amarillas, ausencia de flor y hojas pegajosas

Hojas amarillas con nervios verdes: clorosis por caliza o por riego con agua muy dura. Quelato de hierro y, si es en maceta, cambio de sustrato.

Hojas amarillas uniformes que caen: exceso de agua. Se deja secar el sustrato hasta los cinco centímetros de profundidad antes del siguiente riego y se revisa que el drenaje no esté taponado.

Mucha hoja y ninguna flor: abono demasiado nitrogenado, poda hecha a destiempo o falta de sol. Los tres se corrigen, pero el resultado no se ve hasta la temporada siguiente.

Hojas pegajosas y hormigas: pulgón. Las hormigas no son la plaga, son las que la cuidan. Un jabón potásico aplicado al atardecer, repetido a los siete días, resuelve la mayoría de los casos sin recurrir a insecticidas sistémicos.

Punteado fino y telarañas en el envés: araña roja, típica de veranos secos y de plantas junto a una pared que reverbera calor. Mojar el envés de las hojas con frecuencia la desalienta, porque es un ácaro que necesita ambiente seco.

Bultos marrones fijos en tallos y peciolos: cochinilla. Se rascan a mano en infestaciones pequeñas y se trata con aceite de parafina en las grandes, fuera de las horas de sol.

En resumen

El jazmín es Jasminum, un género de unas 200 especies dentro de las Oleáceas, la familia del olivo, el fresno y la lila, reconocible por sus flores tubulares de solo dos estambres y hojas opuestas. Para un patio español, J. officinale es la opción polivalente, J. grandiflorum la más perfumada donde no hiela fuerte, J. nudiflorum la que da color en enero y J. sambac la que hay que resguardar en invierno. Sol, suelo drenado, riego generoso en verano y muy escaso de diciembre a febrero, y poda en febrero para los de flor blanca pero en abril para los amarillos. Y ojo con los falsos jazmines: el estrellado suelta látex, el de noche es una solanácea tóxica y el llamado jazmín de Carolina, Gelsemium sempervirens, es venenoso en serio.


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