Zonas 9-11: soporta hasta -4º
Sol matutino o sombra parcial
Humífero, fresco, bien drenado
Riego regular moderado
Follaje perenne
Floración: verano o más
Bayas negras (rara vez)

El jazmín de Arabia (Jasminum sambac) es un arbusto sarmentoso de hoja perenne, de la familia de las oleáceas, que se cultiva por una sola razón: el perfume de sus flores blancas, uno de los más intensos y reconocibles del mundo vegetal. En España se le conoce también como diamela o jazmín de la India, y en el sudeste asiático, donde tiene un peso cultural enorme, como sampaguita. El nombre de "Arabia" viene del comercio y no de su origen: la especie procede del sur y el sudeste de Asia, y llegó a Europa a través de rutas que pasaban por el mundo árabe.

No hay que confundirlo con el jazmín común (Jasminum officinale), de hoja compuesta y más rústico, ni con el falso jazmín o jazmín estrellado (Trachelospermum jasminoides), que es una apocinácea sin parentesco con estos. El sambac se distingue enseguida por su hoja simple, ovalada, gruesa y muy brillante, y por su porte, que no es el de una trepadora vigorosa sino el de un arbusto de ramas largas y flexibles que se puede guiar o dejar como mata.

Cómo reconocerlo

Las hojas son opuestas, simples, de forma oval y con la punta redondeada o brevemente acuminada, de un verde oscuro lustroso y con los nervios hundidos, lo que les da un aspecto algo abullonado. Es un follaje pesado y denso, muy distinto del de los jazmines de hoja compuesta.

Las flores nacen en grupos de tres o más en los extremos de los brotes, son blancas, de textura cerosa, y pasan a un tono crema o amarillento al marchitarse. Hay formas de flor simple, con cinco o más pétalos planos, y formas dobles muy cultivadas, en las que la flor recuerda a una pequeña rosa o a una gardenia en miniatura. El perfume se intensifica al caer la tarde y durante la noche, que es cuando la planta busca a sus polinizadores. La floración se produce en verano y, en clima cálido o dentro de casa, se prolonga bastante más allá.

El fruto es una baya negra, pero rara vez llega a formarse en cultivo, sobre todo en las variedades dobles, que suelen ser estériles.

Dónde plantarlo en España

Es una planta de clima cálido. La ficha de cultivo la sitúa en zonas 9 a 11, con resistencia hasta unos cuatro grados bajo cero, y esa cifra hay que tomarla como un límite absoluto y puntual, no como una condición que pueda repetirse. En la práctica, en España se cultiva al aire libre en el litoral mediterráneo cálido, en el sur de Andalucía, en Baleares y sobre todo en Canarias, donde se comporta como un arbusto permanente.

En el resto del país (Madrid, la meseta, el valle del Ebro, el norte) lo razonable es cultivarlo en maceta y entrarlo a un lugar protegido y luminoso durante el invierno. Una galería fresca, un invernadero frío o una habitación con buena luz funcionan bien. Lo que no le conviene es pasar el invierno junto a un radiador en una casa caldeada y seca, porque ahí el aire seco dispara la araña roja.

La exposición que pide es sol de la mañana o sombra parcial. Necesita mucha luz para florecer, pero el sol de mediodía de julio en el interior le quema la hoja. Bajo un toldo, una pérgola de sombra ligera o la fachada este de la casa está en su sitio.

Sustrato y riego

El sustrato debe ser humífero, fresco y bien drenado: rico en materia orgánica, capaz de retener humedad sin llegar a encharcarse. Una mezcla de tierra de jardín de buena calidad, compost y una parte de material drenante (arena gruesa, perlita o fibra de coco) es una base adecuada tanto en maceta como en el hoyo de plantación.

El riego es regular y moderado. La idea es que el sustrato nunca llegue a secarse del todo durante el periodo de crecimiento y floración, pero que tampoco se mantenga saturado. En maceta y a pleno verano puede necesitar agua a diario; en invierno, con la planta parada, el riego se reduce mucho y el exceso es peligroso.

El agua tiene su importancia. En buena parte de España el agua del grifo es dura, y el riego continuado con agua muy caliza acaba alcalinizando el sustrato y provocando clorosis: hoja amarilla con los nervios todavía verdes. Si se ve ese síntoma, el remedio pasa por regar con agua de lluvia o descalcificada y por corregir el sustrato, no por añadir más abono.

Durante la temporada de flor agradece un abono con potasio cada dos o tres semanas. Los abonos con exceso de nitrógeno producen mucha hoja y poca flor, que es el error más común en su cultivo.

Poda

El jazmín de Arabia florece en brotes nuevos, de modo que la poda no compromete la floración, sino que la favorece. El recorte principal se hace al final del invierno o al comienzo de la primavera, antes de que arranque el crecimiento: se acortan las ramas del año anterior, se eliminan las secas y las que se cruzan, y se aclara el interior de la mata.

Durante la temporada, despuntar los brotes después de cada oleada de flor mantiene la planta compacta y provoca nuevas ramificaciones, que serán las que den la flor siguiente. Si se quiere conducir como trepadora sobre una celosía o un arco, se atan las ramas largas cuando aún son flexibles y se despuntan las que se salen del volumen previsto.

Multiplicación

El esqueje es el método habitual. Se toman en primavera o verano trozos de rama semileñosa de unos diez centímetros, con dos o tres nudos, se elimina la hoja inferior y se plantan en un sustrato ligero y húmedo, con calor de fondo si es posible y ambiente cerrado para evitar que se deshidraten. Enraízan sin grandes dificultades, aunque el proceso es más lento que en otras trepadoras.

El acodo aéreo o el acodo simple de una rama baja también funcionan y dan plantas más grandes desde el principio. La semilla se usa muy poco, tanto porque las variedades dobles no la producen como porque no garantiza que la descendencia mantenga la forma de flor de la planta madre.

Plagas y problemas frecuentes

La araña roja es el problema número uno en cultivo de interior y en terrazas resguardadas, favorecida por el aire seco y el calor. Da un punteado amarillo mate en la hoja y telas muy finas en el envés. Subir la humedad ambiental y pulverizar el envés con agua la mantiene a raya.

La cochinilla algodonosa se instala en las axilas de las hojas y en el envés, y se reconoce por las masas blancas algodonosas y por la melaza pegajosa que segrega. En ejemplares pequeños se resuelve retirándola a mano con un bastoncillo empapado en alcohol. El pulgón ataca los brotes tiernos de primavera.

Cuando la planta no florece, la causa casi siempre es una de estas tres: falta de luz, exceso de nitrógeno o poda hecha en el momento equivocado. Si además la hoja está amarilla y pálida, hay que mirar el agua de riego y el pH del sustrato.

Usos en el jardín

Es una planta para poner cerca: junto a una puerta, bajo una ventana que se abra en verano, en una maceta al borde de una terraza o de la zona donde se cena al aire libre. Todo su valor está en el perfume nocturno, y desaprovecharlo plantándolo en un rincón lejano no tiene mucho sentido.

Se maneja igual como mata redondeada de un metro y pico que guiado sobre una celosía o una barandilla, y en Canarias y el litoral cálido admite formarse como pequeño seto bajo. Sus flores se emplean tradicionalmente en el sudeste asiático para elaborar collares y ofrendas, y son las que se usan para aromatizar el té de jazmín.

En resumen

El jazmín de Arabia es un arbusto de clima cálido que se cultiva por su perfume nocturno. Pide luz abundante sin sol abrasador, sustrato humífero y bien drenado, riego regular con agua poco caliza y una poda a final del invierno que estimule los brotes nuevos, que son los que dan flor. En el litoral cálido y en Canarias vive fuera todo el año; en el resto de España es planta de maceta con invernada resguardada.

Sus dos puntos débiles son el frío y el aire seco de los interiores calefactados, que trae consigo la araña roja. Resueltos esos dos, es una planta longeva y agradecida, que florece durante meses y que gana mucho cuando se coloca donde la gente pasa y se sienta al atardecer.


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