Si buscas la albahaca que mejor casa con el limón, la respuesta corta es que hay dos caminos y no son el mismo. Una hoja grande y carnosa de albahaca genovesa aporta cuerpo y ese fondo dulce que aguanta el ácido del cítrico; una albahaca limonera aporta el aroma cítrico por sí misma y hace que el limón sepa a más limón. Las dos son Ocimum basilicum o parientes muy cercanos, las dos se cultivan igual de fácil en una maceta a pleno sol, y la diferencia real no está en la variedad sino en el momento en que cortas la hoja.

Y ahí está el asunto que casi nadie cuenta: el aroma de la albahaca vive en unas glándulas diminutas de la superficie de la hoja, se evapora con el calor y se pierde con el tiempo. Una hoja cortada a mediodía en agosto huele bastante menos que la misma hoja cortada a primera hora. Una hoja de una planta que ya ha florecido huele todavía menos. Y una hoja que lleva tres días en la nevera puede estar negra. Todo lo que sigue va de eso: qué variedad plantar, cuándo cortarla y cómo hacer que llegue al plato con el aroma intacto.

Qué albahaca pide un plato con limón

La albahaca genovesa es la de hoja grande, abombada y de un verde intenso, la que todo el mundo tiene en la cabeza cuando piensa en albahaca. Es dulce, con un fondo entre anís y clavo, y tiene suficiente cuerpo para que el limón no se la coma. Es la que quieres si vas a triturarla en una salsa junto con aceite y queso: la hoja aporta volumen, y el resultado es una crema verde y espesa en lugar de un agua verde.

La albahaca limonera es otra cosa. Hoja más pequeña, más estrecha, planta más ramificada y menos vistosa, y un aroma claramente cítrico. Es magnífica en crudo, esparcida sobre el plato en el último momento, y es la que convierte un plato correcto en uno que huele antes de llegar a la mesa. En cambio, triturada y calentada pierde gracia rápido, así que no es la mejor candidata para una salsa que vayas a cocinar.

Si sólo tienes sitio para una maceta, planta genovesa: es más productiva, más agradecida y sirve para todo. Si tienes sitio para dos, la segunda que sea limonera. Hay más variedades interesantes en el género, y si quieres el panorama completo tienes una guía sobre los distintos aromas de la albahaca.

Cuándo se corta para que tenga más aroma

Tres reglas, por orden de importancia.

  • Antes de que florezca. En cuanto la albahaca empieza a formar espigas de flor, redirige energía a la semilla, la hoja se vuelve más pequeña, más basta y notablemente menos aromática. Pinzar las espigas en cuanto asoman retrasa ese momento semanas enteras. Está explicado en detalle en cómo evitar que florezca la albahaca.
  • A primera hora de la mañana. Cuando la planta ha pasado la noche fresca y todavía no le ha dado el sol de lleno. Con el calor del mediodía parte de los compuestos aromáticos se han ido al aire, y lo que se te queda en la mano es una hoja más floja.
  • Sobre planta bien regada, pero no encharcada. Una albahaca sedienta, con las hojas caídas, da hoja con menos sustancia. Una que vive con los pies en el agua se pudre por el cuello. El riego de la albahaca tiene su técnica y está resumido en cómo regar la albahaca.

Cómo cortarla para que la planta siga produciendo

El error habitual es ir arrancando hojas sueltas de aquí y de allá. Eso deja tallos largos y desnudos, y la planta acaba con cuatro palos y una mata de hojas arriba del todo. Se corta al revés: se toma el extremo de un tallo y se corta justo por encima de un par de hojas pequeñas que asoman en la axila. De ese corte salen dos ramas nuevas donde había una, y la mata se hace ancha en lugar de alta.

Con ese sistema, una planta sana en pleno verano admite un corte cada una o dos semanas y va a más en lugar de a menos. Es más cómodo cortar un puñado de puntas de golpe, que es exactamente lo que necesitas para una salsa, que ir pellizcando hojas sueltas todos los días.

Una cosa más: no cortes más de un tercio de la planta de una sentada, sobre todo si es joven. Necesita hoja para seguir alimentándose.

Por qué la albahaca del supermercado dura dos semanas

Esa maceta de plástico llena de albahaca frondosa que compras en el súper no es una planta. Son entre veinte y cincuenta plántulas sembradas muy juntas en un cepellón mínimo de turba, criadas en invernadero con mucha luz y mucho abono, y vendidas justo en el punto en que están más bonitas. No están pensadas para vivir: están pensadas para que las uses esa semana.

Cuando llegan a tu cocina se juntan tres problemas. Las raíces están apelmazadas y compiten entre ellas por un volumen de sustrato ridículo. La luz de una cocina española media es una fracción de la del invernadero donde crecieron, así que las plántulas se estiran y se debilitan. Y el sustrato, al ser tan poco y estar tan lleno de raíz, pasa de empapado a seco en horas. Resultado: dos semanas y a la basura.

Tiene arreglo, y es sencillo:

  • Divide y replanta. Saca el cepellón, ábrelo con cuidado en tres o cuatro porciones y planta cada una en su maceta, con sustrato nuevo y un buen drenaje. Riega y déjalas unos días a la sombra antes de sacarlas al sol.
  • O saca esquejes. Corta puntas de unos diez centímetros, quita las hojas de abajo y ponlas en un vaso de agua en un sitio claro. La albahaca enraíza en agua con facilidad, normalmente en un par de semanas. Cuando haya raíces de varios centímetros, a la maceta.
  • Dale el sitio más luminoso que tengas. La albahaca quiere sol directo. Un alféizar orientado al sur o al este es su sitio; una encimera interior no lo es.

Si prefieres empezar desde cero, sembrar albahaca es fácil y sale mucho más barato. Los tiempos y las condiciones están en cuándo y cómo se siembran las semillas de albahaca.

Cómo se conserva la hoja cortada

La albahaca odia el frío. Por debajo de unos diez grados la hoja se oscurece y se vuelve translúcida, así que la nevera es justo el peor sitio. Lo que funciona:

MétodoCómo se hacePara qué sirve
En agua, fuera de la neveraLos tallos en un vaso con dos dedos de agua, en la encimera, lejos del sol directoAguanta varios días con buen aspecto
Congelada en aceiteHoja picada en una cubitera, cubierta de aceite de olivaMeses; va directa a la sartén o a la salsa
En pastaTriturada con aceite y sal, en tarro con el aceite cubriendo la superficie, en fríoSemanas; base lista para salsas
SecaNo recomendableLa albahaca pierde casi todo el aroma al secarse

Lávala justo antes de usarla, no antes de guardarla, y sécala bien: la hoja mojada se estropea mucho más deprisa. Se come la hoja tierna y el tallo joven; los tallos leñosos de la base y las espigas de flor, aunque no son un problema, aportan poco y amargan.

La cosecha en el plato: salsa de albahaca y limón

Es la manera más directa de gastar un buen puñado de puntas recién cortadas. Para dos o tres raciones de pasta:

  • Cuece 250 g de espaguetis en agua con sal. Reserva un cazo del agua de cocción antes de escurrir.
  • Tritura una taza de hojas de albahaca lavadas y secas, la ralladura y el zumo de un limón, tres cucharadas de aceite de oliva virgen extra y media taza de queso curado rallado.
  • Mezcla la pasta escurrida con la salsa fuera del fuego, añadiendo agua de cocción hasta que ligue. Sal y pimienta al gusto.

Fuera del fuego es importante: si calientas la salsa, el aroma que has cuidado durante toda la temporada se va en treinta segundos. Con una legumbre cocida por encima, garbanzos o alubias blancas, es plato único.

En resumen

Para un plato con limón, la genovesa da cuerpo y la limonera da aroma cítrico. Ninguna de las dos rinde si la cortas tarde: pinza las espigas de flor en cuanto asomen, corta a primera hora de la mañana y hazlo por la punta del tallo, por encima de un par de hojas, para que la mata se ramifique en lugar de estirarse.

La maceta del supermercado dura dos semanas porque son decenas de plántulas hacinadas en un cepellón mínimo, no una planta hecha. Divídela o saca esquejes en agua el mismo día que llegue a casa, ponla al sol y tendrás albahaca hasta las primeras noches frías. Y cuando la cortes, ni nevera ni secado: agua en la encimera para el corto plazo, aceite y congelador para el resto.


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