Las rosas inglesas son arbustos obtenidos por el vivero británico de David Austin cruzando rosales antiguos con modernos. La idea era clara: conservar la flor muy doble, en copa o en roseta, y el perfume de las rosas antiguas, y añadirles lo que estas no tenían, es decir, floración repetida durante toda la temporada y una gama de colores más amplia, con el amarillo incluido.
No son una clase botánica ni una categoría oficial. En las clasificaciones internacionales figuran como rosales arbustivos modernos, y "rosa inglesa" es un nombre comercial que se ha impuesto porque describe bien un tipo de planta reconocible. En España se cultivan sin problema, pero hay que contar con dos cosas: crecen bastante más de lo que dice el catálogo británico, y en el interior peninsular la flor sufre con el calor de julio y agosto.
De dónde vienen
David Austin fue un horticultor inglés establecido en Shropshire. A mediados del siglo XX el mercado del rosal estaba dominado por los híbridos de té y las floribundas, más resistentes y de floración continua, mientras los rosales antiguos habían quedado relegados pese a su perfume y a la forma de sus flores.
Su primera obtención comercial fue 'Constance Spry', presentada en 1961, salida del cruce entre la gallica 'Belle Isis' y la floribunda 'Dainty Maid'. Es una rosa rosa muy grande, en copa profunda, con un perfume de mirra muy característico, y un arbusto enorme y de ramas arqueadas que en la práctica se conduce como trepadora. Tuvo éxito inmediato, pero le faltaba justo lo que Austin buscaba: no repite floración. Todo el trabajo posterior fue añadir la reflorescencia sin perder la forma de la flor.
A lo largo de las décadas siguientes el vivero fue introduciendo variedades en las que se corrigieron los dos defectos que arrastraban las primeras: la floración escasa después de la primavera y la sensibilidad a los hongos. Las obtenciones de las últimas dos décadas son claramente más sanas y más reflorecientes que las de los años setenta y ochenta, un dato que importa al elegir en catálogo.
Los cuatro grupos de Austin
El propio vivero ordena sus rosas en cuatro familias según su ascendencia. La división es útil porque predice el porte y el comportamiento de la planta mejor que el color de la flor.
- Híbridos de rosa antigua. Los más parecidos a las antiguas: flor muy doble, arbusto redondeado y perfume de rosa clásico. Es el grupo más numeroso.
- Grupo Leander. Arbustos grandes, de ramas arqueadas y follaje más brillante, con perfume a menudo afrutado. Son los que mejor se dejan conducir como trepadoras pequeñas sobre un arco o un muro.
- Rosas almizcleñas inglesas. Arbustos más ligeros y aireados, con flores en ramillete y floración muy continua. Vienen de la línea de las noisette y de rosales de flor agrupada.
- Híbridos de alba inglesas. Arbustos amplios con follaje verde azulado, herederos de las rosas alba, que aguantan bien situaciones menos soleadas.
Cómo se comportan en el clima español
Estas rosas se seleccionaron en un clima fresco y húmedo, y eso condiciona su comportamiento aquí. Conviene tenerlo en cuenta antes de comprar.
Crecen más. En el litoral mediterráneo y en Andalucía, con temporada de crecimiento larga, un arbusto que en el catálogo figura con 1,2 metros puede superar los 2 metros en pocos años. Se planta con más espacio del que sugiere la ficha, y la poda se hace pensando en ese tamaño real.
La flor dura menos con calor. Las variedades de muchos pétalos abren deprisa a más de 30 grados y los pétalos exteriores se queman con el sol de mediodía. En el interior peninsular funcionan mucho mejor plantadas donde reciban sol de mañana y sombra desde primeras horas de la tarde. Las flores de primavera y las de octubre son siempre las mejores del año.
Las de flor pesada se inclinan. Es una característica reconocida del tipo, especialmente después de una lluvia. En algunas variedades resulta elegante y en otras molesta; si va a estar en un arriate visible, conviene elegir cultivares de tallo firme o plantar en grupo para que las plantas se sostengan entre sí.
Suelos calizos. En el este y el sur peninsular abundan los suelos calizos y de pH alto, y el rosal responde con clorosis férrica: hojas jóvenes amarillas con los nervios verdes. Se corrige con materia orgánica abundante y quelatos de hierro formulados para pH alto, y el problema se repite cada año si el agua de riego también es dura.
Plantación y cultivo
El momento de plantar a raíz desnuda va de noviembre a febrero, fuera de días de helada; en contenedor se puede plantar casi todo el año salvo en pleno verano. El hoyo se hace amplio, con compost bien hecho mezclado en la tierra de relleno, y el punto de injerto queda a ras de suelo.
Austin recomienda plantar tres ejemplares de la misma variedad juntos, separados unos 45 o 50 centímetros, para que formen una sola mata densa. En el jardín funciona muy bien, porque compensa el porte algo abierto de muchas variedades. Entre grupos distintos se deja un metro largo.
Piden sol, pero no necesitan las seis u ocho horas de pleno sol que exige un híbrido de té: cuatro o cinco horas de sol de mañana bastan, y en zonas cálidas es preferible. El riego debe ser abundante y espaciado, siempre al pie y nunca sobre el follaje, y un acolchado de corteza o compost sobre el alcorque ayuda mucho en verano.
El abonado se reparte en dos o tres aportes: materia orgánica al final del invierno, abono completo al arrancar la brotación y otro tras la primera oleada de flor. A partir de septiembre se deja de forzar el nitrógeno para que la madera endurezca.
Poda
Florecen sobre madera del año, así que la poda de invierno se hace a finales de la parada vegetativa: enero en el litoral y el sur, febrero o marzo en la meseta y el norte de interior.
La poda es más suave que la de un híbrido de té. Como norma, se reduce la mata entre un tercio y la mitad de su altura, se eliminan ramas secas, enfermas, cruzadas y las más finas que un lápiz, y se abre el centro para que circule el aire. Cortar demasiado bajo cada año produce un arbusto raquítico y con poca flor. Las variedades del grupo Leander conducidas como trepadoras se podan menos todavía: se conservan las varas largas atadas en horizontal y se acortan los brotes laterales.
Durante la temporada, retirar las flores marchitas cortando por encima de una hoja completa adelanta la siguiente oleada. Vale la pena hacerlo, porque en estas variedades la diferencia entre limpiar y no limpiar se nota mucho en la floración de septiembre.
Sanidad
Las tres enfermedades habituales del rosal también afectan aquí: oídio, mancha negra y roya. En el litoral mediterráneo el oídio es el problema dominante, y en zonas de verano húmedo y en el norte lo es la mancha negra.
La prevención pesa más que cualquier tratamiento: espaciar las plantas, abrir el centro con la poda, regar al pie y por la mañana, y retirar del suelo las hojas caídas, donde el hongo pasa el invierno. Si en algún momento hay que tratar, en un jardín doméstico solo pueden emplearse productos autorizados para jardinería exterior doméstica, con la dosis que indique la etiqueta, y nunca en floración ni en horas de vuelo de las abejas.
La diferencia entre variedades es enorme, y es el factor que más condiciona el trabajo posterior. Antes de comprar conviene buscar información específica sobre la resistencia a hongos del cultivar concreto, no del grupo entero.
Variedades conocidas
'Graham Thomas', registrada como 'AUSmas', es probablemente la más famosa: amarillo puro y luminoso, poco frecuente en rosales de aspecto antiguo, con perfume de té y un arbusto alto que en clima cálido se dispara y admite conducción sobre soporte. Tenemos una ficha detallada de esta variedad.
'Gertrude Jekyll' es la referencia en perfume: rosa intenso, flor en roseta y uno de los aromas de rosa antigua más potentes del catálogo. Arbusto vigoroso y erguido, que en España alcanza fácilmente los dos metros.
'Abraham Darby' da flores grandes en copa, de tonos albaricoque y rosa cobrizo, con perfume afrutado, sobre un arbusto amplio y arqueado del grupo Leander. Hay ficha propia de la variedad.
'Constance Spry' sigue en catálogo por su valor histórico y por su perfume de mirra, con el aviso de que florece una sola vez, en primavera, y ocupa mucho sitio.
Dónde se compran
No es fácil encontrarlas en un centro de jardinería corriente. Se compran en viveros de rosales especializados, que las venden a raíz desnuda entre otoño e invierno, que es cuando además hay disponibilidad real de variedades. Un rosal a raíz desnuda plantado en diciembre arranca mejor y sale más barato que el mismo cultivar en contenedor en mayo.
En resumen
Las rosas inglesas son rosales arbustivos modernos que combinan la flor doble y perfumada de las rosas antiguas con la floración repetida de las modernas. No forman una clase oficial, empezaron con 'Constance Spry' en 1961 y se ordenan en cuatro grupos que anticipan el porte del arbusto mejor que el color de la flor.
En España rinden bien si se cuentan dos ajustes: crecen bastante más de lo que anuncia el catálogo, así que hay que darles espacio y podarlas con suavidad, y agradecen sombra en las horas centrales del verano, sobre todo en el interior. Plantar tres ejemplares de la misma variedad juntos, regar al pie sin mojar la hoja y elegir cultivares con buena resistencia a hongos resuelve casi todo lo demás.