Antes de que el cachorro cruce la puerta conviene tener resueltas cuatro cosas: dónde va a dormir, dónde va a hacer sus necesidades mientras aprende a salir a la calle, qué va a comer y qué partes de la casa quedan fuera de su alcance. Con eso preparado, los primeros días son cuestión de rutina y de paciencia. Sin ello se improvisa mal, y lo que el animal aprende esos días cuesta mucho más de corregir después.

La cuarta cuestión, la de las zonas prohibidas, es la que más se pasa por alto y la que más disgustos da en una casa con plantas o con jardín. Un cachorro explora con la boca todo lo que encuentra a su altura, y a esa altura hay macetas, bulbos recién plantados, sacos de abono y hojas que en algunos casos son gravemente tóxicas. Va en un apartado propio más abajo, porque no es un detalle menor.

Qué tener listo el día antes

No hace falta comprar medio comercio. Con esta lista se cubre lo esencial de las primeras semanas:

  • Un transportín del tamaño adecuado, con una manta o una toalla vieja en el fondo. No es una jaula de castigo, es su madriguera, el sitio al que se retira cuando algo le asusta. Además le acostumbra al transporte, que hará falta para el veterinario y para los viajes.
  • Un espacio delimitado tipo parque o corralito, en una zona tranquila y alejada de los dormitorios, donde pueda quedarse solo un rato sin poder acceder a cables ni a plantas.
  • Cuenco de agua siempre lleno y limpio, y cuenco de comida aparte.
  • Empapadores para las deposiciones, colocados en el extremo opuesto al de la cama. Ningún animal quiere ensuciar donde duerme.
  • Juguetes de distintas texturas, aptos para morder. Cuantas más cosas legales tenga para roer, menos irá a por los rodapiés y los tiestos.
  • Collar o arnés, correa e identificación. El microchip se lo pondrá el veterinario.

La edad a la que llega y las primeras noches

Un cachorro no debería separarse de la madre y de sus hermanos antes de las ocho semanas. En ese tiempo aprende dos cosas que ningún humano le puede enseñar igual de bien: la inhibición de la mordida y las primeras normas de convivencia con otros perros. Un cachorro separado demasiado pronto suele morder más fuerte y tolerar peor la frustración.

Las primeras noches llora. Es normal: acaba de perder a toda su familia. Ayuda tener el transportín cerca del dormitorio los primeros días e ir alejándolo poco a poco, y ayuda también acostumbrarle desde el principio a quedarse solo en ratos cortos, empezando por unos minutos. Si nunca está solo mientras es pequeño, la separación se convierte más tarde en un problema serio.

La comida de las primeras semanas

Antes de recogerlo, pregunta qué estaba comiendo y sigue con lo mismo unos días. Los cambios bruscos de alimento en un animal que además está estresado por la mudanza acaban en diarrea con facilidad. Si hay que cambiar, se hace de forma gradual mezclando el nuevo con el viejo durante varios días.

Conviene repartir la ración diaria en varias tomas y retirar el cuenco pasado un rato prudencial, en lugar de dejar comida disponible todo el día. Así sabes exactamente si come o no, algo que en un cachorro es la primera señal de que algo va mal, y además la comida conserva valor como premio para el adiestramiento. La cantidad la marcan el fabricante del pienso y el veterinario según peso y edad, no una cifra general.

Hay alimentos de origen vegetal que están en cualquier cocina y que no debe probar. La uva y la pasa pueden provocar fallo renal en el perro, y no se conoce una cantidad segura. La cebolla, el ajo, el puerro y el cebollino (género Allium) dañan sus glóbulos rojos, crudos, cocinados o en polvo. El chocolate contiene teobromina, que el perro metaboliza muy despacio, y el cacao puro es el peor de todos. La macadamia le provoca debilidad y temblores. Y el aguacate es problemático sobre todo en aves, aunque el hueso entero es además un riesgo de obstrucción en cualquier animal.

Enseñarle a no morder

El cachorro muerde jugando porque así jugaba con sus hermanos, y ellos le chillaban cuando apretaba demasiado. El método es el mismo: en cuanto los dientes hagan daño, un sonido agudo y corto, y el juego se acaba en ese instante. Te levantas, te vas, y vuelves al cabo de un par de minutos a jugar otra vez. Repetido con constancia, la lección que saca es que la boca suave prolonga la diversión y la boca dura la termina.

Lo que no funciona es el castigo físico ni sujetarle el hocico. Genera miedo hacia la mano que se acerca, y un perro que teme las manos es un perro que muerde más, no menos.

Plantas peligrosas dentro de casa

Esta es la revisión que hay que hacer antes de que llegue, tiesto por tiesto. Un cachorro que muerde una hoja no siempre se intoxica, pero hay especies con las que no conviene contar con la suerte. Ante cualquier sospecha de que ha comido parte de una planta, la indicación es acudir al veterinario y llevar un trozo de la planta o una foto para identificarla. Aquí no se dan remedios caseros ni se provoca el vómito por cuenta propia.

PlantaParte más peligrosaQué provoca
Cica o falsa palmera (Cycas revoluta)Toda la planta, y sobre todo la semillaDaño hepático grave en el perro. Es de los casos más serios entre las plantas ornamentales
Adelfa (Nerium oleander)Toda la planta, incluida la hoja secaAlteraciones cardiacas por glucósidos cardiotónicos
Tejo (Taxus baccata)Hojas, semillas y cortezaAlteraciones cardiacas graves
Ricino (Ricinus communis)SemillasContiene ricina, muy tóxica en cantidades pequeñas
Bulbos de narciso y de tulipán (Narcissus, Tulipa)El bulbo, mucho más que la hoja o la florVómitos y trastornos digestivos intensos
Azaleas y rododendros (Rhododendron)Hojas y floresGrayanotoxinas, con efectos digestivos y cardiacos
Dieffenbachia, potos (Epipremnum aureum), filodendro, monsteraHojas y tallosCristales de oxalato cálcico: dolor, babeo e inflamación de boca y lengua
Laurel cerezo (Prunus laurocerasus)Hojas y semillasCompuestos cianogénicos
Hortensia (Hydrangea macrophylla)Hojas y capullosCompuestos cianogénicos, sobre todo si come cantidad
Tomatera y patatera (Solanum)Hojas, tallos y patata verdeSolanina

La medida práctica es sencilla: lo que sea muy tóxico sale de la casa o sube a una altura a la que el perro no llega ni saltando, y lo que sea irritante se aparta del suelo. La cica merece mención aparte porque se vende como planta de decoración barata y es de las peores, así que si la tienes en el salón, ese es el primer tiesto que hay que mover. Tenemos fichas dedicadas a varias de estas especies en adelfa y dieffenbachia, y a la cica en su ficha de cultivo.

El jardín y la terraza con un cachorro suelto

Fuera hay riesgos que no son plantas y que se olvidan más todavía:

  • El acolchado de cáscara de cacao huele a chocolate, atrae a los perros y contiene teobromina. Con un cachorro suelto, mejor cortezas de pino, grava o astillas de madera sin tratar.
  • Los abonos orgánicos a base de harina de hueso o de sangre son muy apetecibles y el perro escarba para comérselos. Se entierran bien y se guarda el saco cerrado y en alto.
  • Los cebos antilimacos con metaldehído son de los productos de jardinería que más intoxicaciones causan en perros. Con animales sueltos, sencillamente no se usan.
  • Los herbicidas e insecticidas exigen respetar el plazo de reentrada de la etiqueta antes de dejarle pisar la zona.

En cuanto al jardín en sí, asume que el primer año lo va a estropear un poco. Vale más renunciar a un parterre que pelearse a diario: se cerca la zona de plantación con un vallado bajo, se deja un camino de paso claro y se le da un rincón propio con tierra o arena donde escarbar sea legal. Para el pipí, el problema del césped es la concentración de nitrógeno de la orina, que quema en manchas amarillas con halo verde alrededor. Regar la zona en cuanto orina diluye el efecto, y un lugar fijo de tierra o grava para ese uso salva el césped entero.

Papeles, dinero y tiempo

La identificación con microchip es obligatoria para los perros en toda España, y con la Ley 7/2023 de protección de los derechos y el bienestar de los animales se extendió también a gatos y hurones. Esa misma ley obliga a los propietarios de perros a tener un seguro de responsabilidad civil y prohibió la venta de perros, gatos y hurones en tiendas de animales. La cartilla de vacunación y la pauta de desparasitación las lleva el veterinario desde la primera visita, que conviene hacer en los primeros días.

Y luego está lo que no aparece en ninguna lista de compra: entre quince y veinte años de paseos diarios, gastos veterinarios que no se eligen, y la respuesta a la pregunta de qué se hace con él en vacaciones. El abandono de animales sigue siendo un problema grave en España, y detrás de casi todos los casos hay una decisión que se tomó sin pensar en esto. Adoptar en una protectora es, además, la vía que la ley actual favorece frente a la compra.

En resumen

Preparar la llegada de un cachorro es sobre todo preparar el espacio: un rincón propio con transportín, agua y juguetes, una zona de deposiciones alejada de la cama, la comida que ya conocía y una rutina de tomas fijas. El resto lo aporta la constancia durante las primeras semanas, incluida la de dejarlo solo a ratos para que aprenda a estarlo.

La parte que se olvida es el repaso de la casa a su altura. Retirar o subir las plantas tóxicas, empezando por la cica, la adelfa y el tejo, apartar los tiestos de potos y dieffenbachia, guardar los abonos y renunciar al acolchado de cacao y a los cebos antilimacos cuesta una tarde y evita una urgencia. Si aun así muerde algo dudoso, al veterinario con un trozo de la planta en la mano.


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