La rosa arcoíris no existe como variedad. Ningún rosal produce flores con los pétalos de siete colores: lo que se vende con ese nombre es una rosa blanca cortada a la que se ha teñido el tallo, dividido en varias partes y metido cada parte en un tinte distinto. La flor absorbe cada color por un lado y los pétalos salen veteados.
Es una técnica de floristería, no una obtención vegetal. Y como no hay planta detrás, tampoco hay semillas, ni esquejes, ni rosal que comprar. Si alguien vende semillas de rosa arcoíris, está vendiendo humo. Lo que sí existe son rosas realmente bicolores y rosas que cambian de color al abrir, que son otra cosa y bastante más interesantes para un jardín.
Cómo se hace realmente
El mecanismo es el mismo que mantiene viva una flor en un jarrón. El tallo cortado sigue absorbiendo agua por unos conductos internos, el xilema, que la suben hasta los pétalos por capilaridad y por la transpiración de la flor. Si en lugar de agua se le da agua con colorante, el pigmento viaja con ella y se deposita en los pétalos, sobre todo en los nervios y en los bordes.
Como los haces conductores del tallo están repartidos alrededor y cada uno alimenta un sector de la flor, al partir el tallo en tiras longitudinales y meter cada tira en un color distinto, cada sector de pétalos recibe un pigmento diferente. De ahí el efecto arcoíris.
No es una técnica nueva ni un secreto industrial: teñir flor cortada por absorción se hace desde hace mucho, y es lo mismo que se emplea para los claveles azules o las margaritas de colores imposibles de las floristerías. Lo único moderno es la puesta en escena comercial.
Hacerla en casa
Sale mucho más barato que comprarla y funciona bien si se respetan un par de detalles.
- Rosa blanca o crema, recién cortada. Los colores solo se ven sobre fondo claro. Cuanto más fresca esté la flor, más absorbe. Funcionan mejor las variedades de muchos pétalos, tipo híbrido de té.
- Tallo largo, de al menos 25 o 30 centímetros, para tener margen al dividirlo.
- Quitar las hojas del tallo, sobre todo las de la mitad inferior. Las hojas también transpiran y se llevan parte del tinte.
- Cortar el extremo del tallo en diagonal y, con un cuchillo bien afilado, dividirlo en dos, tres o cuatro tiras a lo largo, subiendo unos 8 o 10 centímetros. Hay que ir con cuidado: si se parte más arriba, el tallo se rompe y la flor se dobla.
- Un vaso pequeño por color, con agua templada y colorante alimentario, bastante concentrado. Los colorantes en gel dan tonos más vivos que los líquidos aguados.
- Meter cada tira en un vaso y sujetar el conjunto para que la flor no se venza. Los vasos deben quedar juntos y a la misma altura.
Los primeros trazos de color aparecen en menos de una hora, y el resultado completo tarda entre unas horas y un día entero. Cuanto más tiempo, más saturado el color, aunque pasado cierto punto los pétalos empiezan a marcarse de forma poco natural.
Dos advertencias. La primera: la rosa teñida es más frágil, y suele durar algo menos en jarrón que la misma rosa sin manipular. La segunda, obvia pero conviene decirla: una rosa teñida no se come ni se usa en infusión, ni sus pétalos valen para nada que vaya a la boca.
Rosas de dos colores que sí existen
El rosal no puede producir una flor de siete colores, pero sí hay variedades genuinamente bicolores, con dos tonos en el mismo pétalo, y otras que cambian de color con los días. Estas son plantas de verdad, que se compran en vivero y florecen todos los años.
- 'Double Delight'. Híbrido de té de flor crema con el borde de los pétalos rojo carmín, y con uno de los perfumes más intensos entre los híbridos de té modernos. El contraste se acentúa con el sol.
- Rosa chinensis 'Mutabilis'. Flor sencilla que abre amarilla, pasa a naranja y a rosa y termina en carmesí. Como cada flor está en una fase distinta, el arbusto muestra a la vez varios colores. Es, en la práctica, lo más parecido a una rosa multicolor que existe de verdad.
- Rosa gallica 'Versicolor', conocida como Rosa Mundi. Rosa antigua de flor rayada en rosa y blanco, con cada flor distinta de la anterior. Es una de las rosas rayadas más antiguas que se cultivan.
- 'Ketchup and Mustard'. Floribunda de pétalos rojos por el haz y amarillos por el envés, con un contraste muy marcado cuando la flor abre.
Además de estas, muchas rosas cambian de tono con la temperatura y con la edad de la flor: los amarillos se aclaran con el calor, los rosas se lavan con el sol fuerte del verano peninsular y algunos rojos se oscurecen con el frío del otoño. Eso no es una variedad multicolor, pero da juego en el jardín.
Otras rosas que se anuncian y no existen
La arcoíris no es el único caso, y conviene tener el mapa claro antes de comprar:
- Rosa azul. No existe de forma natural. El rosal carece de la vía metabólica que produce delfinidina, el pigmento azul. Lo que se vende como rosa azul está teñido. La única con azul obtenido en laboratorio es 'Applause', desarrollada por ingeniería genética con un gen procedente del pensamiento, y su color es lila pálido, no azul. Variedades como 'Blue Moon' o 'Rhapsody in Blue' son malvas y lilas.
- Rosa negra. Tampoco existe. Son rojos muy oscuros que parecen negros en el capullo y con calor seco. La rosa turca de Halfeti es el ejemplo que siempre se cita.
- Rosa verde. Esta sí existe: Rosa chinensis 'Viridiflora'. Su rareza es que lo que parecen pétalos son en realidad sépalos transformados, de modo que no tiene aroma ni produce polen.
Las semillas de rosa arcoíris
Se venden en muchos sitios, con fotos espectaculares, y son un fraude sin matices. No hay planta que produzca esa flor, así que no puede haber semilla de esa planta.
Merece la pena añadir algo sobre las semillas de rosal en general, porque también se venden con mucha alegría: una semilla de rosal no reproduce la variedad de la que procede. Los cultivares son híbridos, y de su semilla salen plantas distintas, casi siempre peores que la madre. Además, la semilla de rosal necesita un periodo de frío prolongado para germinar, la germinación es lenta e irregular, y una planta obtenida de semilla tarda años en dar flor. Los rosales se multiplican por injerto o por esqueje, no por semilla, salvo en programas de mejora.
La versión que dura: rosa preservada
Si lo que se busca es el objeto y no la planta, existe una alternativa razonable: las rosas preservadas. Son rosas naturales cortadas a las que se sustituye la savia por una solución a base de glicerina, junto con el colorante que da el tono final. El resultado conserva la textura de la flor fresca durante mucho tiempo, sin agua y sin cuidados.
Es importante entender que también están teñidas: una rosa preservada multicolor no es más natural en su color que una rosa teñida por absorción, solo dura mucho más. Hay rosas eternas arcoíris preservadas en tubo de conservación, elaboradas por floristas en España, que cubren exactamente ese caso: un regalo que se mantiene años en una estantería.
Para que aguanten hay que tenerlas lejos del sol directo, del agua y de la humedad alta. No se riegan, no se pulverizan y no se meten en un baño con vapor: la humedad las estropea.
En resumen
La rosa arcoíris es una rosa blanca cortada cuyo tallo se ha dividido y puesto en varios tintes: una técnica de floristería, no una variedad. No hay rosal, no hay semillas y quien las vende engaña. Hacerla en casa es sencillo con una rosa blanca fresca, un cuchillo afilado y colorante alimentario.
Si lo que se busca es una rosa de varios colores para el jardín, las opciones reales son las bicolores como 'Double Delight' o 'Ketchup and Mustard', las rayadas como Rosa Mundi y sobre todo Rosa chinensis 'Mutabilis', cuyas flores van cambiando de amarillo a carmesí y muestran varios tonos a la vez en el mismo arbusto.