Un tulipán es una geófita: una planta que pasa la mayor parte del año bajo tierra, convertida en bulbo, y que solo saca hojas y flor durante unas pocas semanas de primavera. Todo lo que caracteriza a esta planta, desde la forma de la flor hasta el hecho de que se venda por catálogo en otoño, sale de ahí. Conocer sus partes sirve para algo muy concreto: entender qué estás comprando cuando eliges bulbos y por qué un tulipán no se comporta igual el segundo año que el primero.

Y hay una segunda cosa, la que de verdad se necesita delante de un catálogo: los tulipanes de jardinería están ordenados en una quincena de grupos hortícolas, y cada grupo tiene su forma de flor, su altura y su época de floración. Elegir por grupo, y no por la foto, es lo que permite tener flor desde finales de invierno hasta bien entrada la primavera en vez de que te florezca todo la misma semana. Aquí van las dos cosas: la planta por dentro y los grupos.

El bulbo, que es la planta entera

El bulbo del tulipán es un bulbo tunicado. Por fuera lleva una túnica parda y papirácea que lo protege de la desecación; por dentro, unas pocas escamas carnosas, que son hojas modificadas llenas de reservas, montadas sobre un disco basal del que salen las raíces. En el centro, ya formado desde el otoño anterior, está el brote con la flor en miniatura. Cuando compras un bulbo sano en otoño, la flor del año siguiente ya viene hecha dentro.

La parte que casi nadie explica es esta: el bulbo madre no sobrevive a la floración. Se consume por completo durante la temporada y en su lugar quedan uno o varios bulbos hijos, formados en la axila de las escamas. Cada primavera es, en realidad, un bulbo nuevo. Si ese bulbo nuevo ha tenido tiempo y hoja suficiente para engordar, florecerá; si no, saldrá dividido en varios bulbillos pequeños que solo darán hoja. Eso, y no una plaga misteriosa, es lo que hay detrás del tulipán que el segundo año sale más bajo y el tercero ya no sale.

De ahí se deducen las dos reglas de manejo que aparecen en todas partes: no cortar las hojas después de la flor, porque son las que llenan el bulbo del año que viene, y quitar la flor marchita, para que la planta no gaste en fabricar semilla. El cultivo completo lo tienes en cómo plantar y cuidar tulipanes.

Hojas, tallo y flor

Las hojas son pocas, de dos a seis, alargadas, de un verde azulado (glauco) con aspecto céreo, y envainan el tallo por la base. La primera es la más grande y las siguientes van menguando. Ese tono glauco no es decorativo: la cera reduce la pérdida de agua, que es lo propio de una planta de clima seco.

El tallo es limpio, sin ramificar, y en la mayoría de los tulipanes de jardín sostiene una sola flor terminal. Algunas especies y unos pocos cultivares son multiflora y llevan varias. La altura varía mucho según el grupo, desde los tulipanes botánicos, que apenas levantan un palmo del suelo, hasta los tardíos de tallo largo que pasan del medio metro.

La flor tiene seis piezas iguales dispuestas en dos verticilos de tres. No son pétalos: como no hay diferencia entre cáliz y corola, se llaman tépalos, igual que en la magnolia o el narciso. Dentro hay seis estambres y un ovario súpero de tres carpelos, alargado, que si cuaja madura en una cápsula seca llena de semillas planas apiladas como fichas.

Dos rasgos más que se notan al tenerlos en casa. El primero, que la flor se abre con el calor y la luz y se cierra por la noche o con frío, por crecimiento desigual de las células del tépalo; un tulipán en un salón caldeado se abre de par en par y dura menos. El segundo, que el tulipán cortado sigue creciendo dentro del jarrón y se curva buscando la luz, de manera que el ramo cambia de forma cada día. Es la única flor de uso corriente que hace eso de forma tan evidente.

Los grupos hortícolas y la época de floración

El registro internacional de nombres de tulipán lo lleva el sector bulbícola neerlandés, y su lista clasificada reparte los cultivares en una quincena de grupos. No es una clasificación botánica, es una herramienta de catálogo, y por eso resulta tan útil para elegir.

GrupoÉpocaRasgo que lo define
Simples tempranosTempranaCopa clásica, tallo corto, resisten bien el viento
Dobles tempranosTempranaMuchos tépalos, aspecto de peonía, poca altura
TriunfoMediaEl grupo más numeroso y el más vendido, copa firme
Darwin híbridosMediaFlor muy grande, tallo fuerte, los que más repiten
Simples tardíosTardíaTallo largo, copa amplia, incluidos los de color más oscuro
Flor de lisTardíaTépalos puntiagudos y arqueados hacia fuera
FlecosTardíaBorde del tépalo con flecos cristalinos
ViridifloraTardíaBanda verde en el centro de cada tépalo
RembrandtTardíaFlor jaspeada y llameada, el tipo histórico
LoroTardíaTépalos retorcidos y recortados, muy grandes
Dobles tardíosTardíaFlor llena y pesada, de nuevo con aire de peonía
KaufmannianaMuy tempranaBajos, abren en estrella, hoja a veces moteada
FosterianaTempranaFlor grande y alargada sobre planta baja
GreigiiTempranaHoja rayada de pardo, muy reconocible
Botánicos y otrosVariableEspecies silvestres y sus formas, pequeños y persistentes

La utilidad de la tabla es la columna del centro. Combinando un grupo temprano, uno medio y uno tardío en el mismo parterre alargas la floración varias semanas. Y hay un apunte práctico para España: los tres últimos grupos de la lista, los que descienden de especies silvestres, son los que mejor aguantan de un año para otro en clima seco, porque su comportamiento natural encaja con un verano caluroso y sin riego.

Colores, y el que no existe

Hay tulipanes blancos, amarillos, naranjas, rojos, rosas, púrpuras muy oscuros y de dos colores. No hay tulipanes azules, y tampoco negros: los que se venden como negros son púrpuras muy saturados que solo parecen negros a la sombra. El color viene de antocianos disueltos en la vacuola de las células del tépalo, y ningún pigmento vegetal da un negro real.

Mención aparte para las flores jaspeadas. Las que volvieron loca a la Holanda del siglo XVII, con sus llamas blancas sobre fondo de color, debían ese dibujo a un virus transmitido por pulgones que rompía el pigmento. La planta enferma florecía espectacular y se iba debilitando hasta morir, de modo que aquellos bulbos legendarios eran, literalmente, plantas enfermas. Hoy ese material no se comercializa, y los cultivares del grupo Rembrandt que se venden tienen el jaspeado por herencia genética, no por infección.

Una advertencia que conviene leer

El bulbo de tulipán no es comestible. Contiene tuliposidos, que dan lugar a la tulipalina, y se conocen intoxicaciones por confundir bulbos con cebollas o chalotas. En perros y gatos figura entre los bulbos de jardín tóxicos, y la parte más concentrada es justo el bulbo, que es lo que un perro desentierra y mordisquea. Guarda las bolsas de bulbos fuera de su alcance y no dejes bulbos plantados sin cubrir bien.

Hay además un efecto laboral bien documentado, los llamados dedos de tulipán: quienes manipulan muchos bulbos sin guantes desarrollan una dermatitis de contacto en las yemas de los dedos. Para plantar treinta bulbos en casa basta con lavarse las manos, pero si vas a manejar cajas enteras, ponte guantes.

En resumen

Las características de un tulipán se resumen en un bulbo tunicado que se renueva entero cada año, unas hojas glaucas y envainadoras, un tallo sin ramificar con una flor solitaria y un perianto de seis tépalos en dos verticilos, con seis estambres y una cápsula por fruto. La flor se abre con el calor, se cierra de noche y sigue creciendo después de cortada, y el color abarca casi todo el espectro menos el azul y el negro.

Para elegir en un catálogo, lo que manda es el grupo hortícola: define la forma de la flor, la altura y, sobre todo, la época. Y si te interesa por qué esta planta concreta acabó siendo la flor de bulbo más vendida del mundo, lo cuenta por qué gustan tanto los tulipanes.


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